Bartomeu se desentiende de los perfiles críticos del ‘Barçagate’ e insiste en que contrató a una empresa para que hablara bien del club por el ‘procés’ y el 1-O: “Vivimos una tensión enorme”
El ex presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha acudido a la Ciudad de la Justicia a declarar como imputado por segunda vez en ocho días, esta vez por el caso Barçagate, la investigación por presunta administración desleal al contratar a una empresa para lanzar mensajes en redes sociales que favorecieran a su presidente [entre 2017 y 2020] y perjudicaran a los que consideraba sus opositores.
Bartomeu, quien pidió comparecer ante la juez de forma voluntaria, ha admitido que adquirió los servicios de la compañía Nicestream, del grupo I3 Venture, para que “monitorizara” las redes sociales y “hablara en positivo” del club. Y ha justificado la decisión por el daño a la imagen sufrido a raíz de la marcha de Neymar -ese verano- y especialmente por los momentos de conflicto y “tensión” derivados del procés independentista y del 1-O. “Vivimos momentos de tensión enormes”, ha asegurado el ex mandatario, que se ha agarrado a la situación política para justificar su maniobra.
El ex mandatario, que solo ha contestado a las preguntas de su defensa, ha negado que el club encargara perfiles en redes para atacar a personas no afines a su junta y ha asegurado que de existir -mantiene que lo desconocía-, la pregunta sobre su creación debería ir dirigida a la empresa Nicestream. “Nosotros no ordenamos ningún mensaje negativo contra nadie”, ha insistido.
Según un informe de los Mossos, “el perjuicio causado a la víctima, el FC Barcelona, y al conjunto de su masa social, producto directo de extralimitarse en sus facultades de administración, se puede cuantificar hasta el momento y en base a los baremos estimados por Price Waterhouse Coopers, en una cantidad de un mínimo de 843.300 euros y un máximo de 1.220.700 euros“.
El informe, que responsabiliza directamente al ex presidente Josep Maria Bartomeu y a su Junta Directiva, recuerda que el importe abonado a estas empresas ascendió en total a 2.315.775 euros. El objetivo de estos servicios, a juicio de los Mossos, consistía, “tal y como se ha podido vincular, con la creación y alimentación de perfiles en redes sociales que difamaban a personas críticas con la Junta Directiva de Bartomeu”. Un extremo que el ex presidente del club ha negado ante la juez que investiga el caso.
Bartomeu ha dicho que el contrato con esta empresa se fraccionó, “como muchos otros del club”, pero que además en este caso existía un factor político “muy fuerte” -por el 1-O y el procés- y quería asegurarse de que fuese confidencial. “Lo primero que hizo Nicestream fue ver las conversaciones en redes relacionadas con la implicación política, con lo que pasaba en Cataluña”. De hecho, el ex presidente ha admitido que no lo puso en conocimiento de la junta hasta meses más tarde.
A la salida de su declaración, el ex mandatario también ha desvelado que que hace tres días los Mossos d’Esquadra presentaron más documentación en el juzgado, entre 5.000 y 6.000 folios, y que pedirá volver a declarar más adelante.
Álvaro Arbeloa se sentará hoy por primera vez en el banquillo visitante del Etihad, hogar del Manchester City. Un sitio y un rival que durante los últimos años ha definido el destino de los entrenadores del Real Madrid. Allí cayó Zidane en los octavos de 2020, allí tocó el cielo y el infierno Carlo Ancelotti, la gloria en 2022, 2024 y 2025 y el drama en el 4-0 de 2023 que le puso en el precipicio. Contra el City también se cruzó Xabi Alonso, aunque en su caso en el Bernabéu, para quedar sentenciado a principios de diciembre. Mientras todo eso sucedía, Arbeloa construía su propio camino en Valdebebas, rodeado de los jóvenes que ahora ilusionan a la grada. A esos campos de la ciudad deportiva, e incluso a los de antes, hay que viajar ahora para entender su ADN en la mejor semana del Madrid en mucho tiempo.
«Álvaro nos entendía. Es el entrenador que más me ha marcado», asegura a este periódico Marc Cucalón, de la generación del 2004, una de las grandes promesas de La Fábrica y ahora retirado tras una grave lesión de rodilla. Criado junto a Nico Paz, Gonzalo o Manuel Ángel, era el primer capitán del Juvenil A que dirigió Arbeloa entre 2022 y 2025.
«Cuando me pasó lo de la lesión, en 2022, fue el primero que estuvo conmigo, vino al hospital cuando se complicó la operación y estuvo a mi lado», recuerda. «Con él, es como pertenecer a una familia. Siempre va a dar la cara, especialmente cuando las cosas van mal», admite Cucalón.
"Transmite cariño para que des la cara"
Una circunstancia que se ha visto en los dos primeros meses de Arbeloa al frente del Madrid. El técnico ha querido, y ha sabido, ganarse al vestuario a través del elogio, a veces incluso excesivo. «Transmite ese cariño para que veas que da la cara por ti», añade Cucalón. De esa forma han llegado los mejores momentos de futbolistas que con Alonso estaban lejos de su mejor nivel, como Vinicius o Valverde. El caso del brasileño ha sido el más llamativo. Arbeloa ha sido insistente en el elogio en las ruedas de prensa y en los detalles en el campo, centrado en recuperarle anímicamente. Primero la cabeza y después la táctica.
«Transmitiendo ese cariño consigue que estés muy enchufado. Es muy cercano y el haber estado en grandes vestuarios le hace saber cómo tratar a todos los tipos de jugadores», señala Cucalón.
Y a partir de ahí, la táctica. «Quiere un equipo que tenga el balón y te da las indicaciones justas. Te deja todo fácil. A mí me decía dónde estar, y siempre me llegaba la pelota donde él decía. Entre él y Juli Carmona, que le acompañaba en el staff, se fijaban en todos los detalles».
Ese juvenil terminó ganando la Liga y la Copa e hizo que la dirección de Valdebebas marcara en rojo varios de los nombres que lideraban esa generación, como Nico Paz y Jacobo Ramón, ambos en el Como de Cesc Fábregas; Chema Andrés, ahora en el Stuttgart; Yusi, en el Alavés; o tres de los jugadores con los que ahora cuenta Arbeloa en el primer equipo: Manuel Ángel, Palacios y Gonzalo, todos del año 2004.
"Es el que mejor entiende a los chicos de la cantera"
No es casualidad, por tanto, que esos nombres aparezcan ahora en el primer equipo. Porque si llevamos la vista atrás, en ese camino de Arbeloa en Valdebebas encontramos más coincidencias. En su estreno en la cantera con el Infantil A, en otoño de 2021, dirigió, entre otros, a Dani Yáñez y a Diego Aguado, a los que les dio la oportunidad de jugar media hora ante el Elche el sábado en el Bernabéu.
«Álvaro es el que mejor entiende todo lo que pasan los chicos de la cantera. Ha entrenado a muchos, la mayoría lejos de sus familias, solos... Y siempre nos ha dado muchísimo apoyo y consejos, y también el espacio cuando hay que darlo. Es la manera de que estemos enchufados», reflexiona Cucalón.
Y eso que el Infantil A no fue el primer banquillo en el que se sentó Arbeloa, aunque los registros no lo tengan en cuenta. Se trata del Mambo, un equipo de youtubers creado para una serie al que el técnico del Madrid dirigió durante unos meses en 2018, antes de ser embajador del conjunto blanco y luego entrenador. Una ficción con tintes reales en la que ya se veían algunas virtudes del futuro técnico. «Mambo era una ficción y él era como el jefe. Todo estaba guionizado, pero en los partidos decía cosas de verdad. Nos simplificaba bastante el fútbol. Hablaba muy bien y tenía bastante inteligencia emocional. Veía el fútbol de forma sencilla. Siempre pensé que por personalidad llegaría lejos», asegura Toniemcee, creador de contenido y uno de los fundadores del equipo.
Esta es la España que sí sabe ganar, frente al anfitrión, frente a la atmósfera o contra las adversidades. Es la España de los antidivos, como lo era Fermín López, autor de dos tantos para remontar en la final, hace unos meses y lo es Sergio Camello, un futbolista comprado por el Rayo al Atlético a precio de saldo, que cerró la final con dos goles en la prórroga como lo hacen los grandes, sutil y mortal. Es la España que conoce bien Santi Denia, aunque no lo hagamos los demás, un entrenador de silencios, pero un entrenador independiente, fuera ante Luis Rubiales, al que no aplaudió en la Asamblea de la vergüenza, o ante quien sea. El título olímpico premia una forma de ser y de hacer que no está de moda, pero, hoy, es de oro.
La victoria del fútbol masculino llega en un clima depresivo para los equipos españoles, a la espera de las mujeres del waterpolo, una selección de época. Las selecciones olímpicas de fútbol, en cambio, son efímeras debido a la normativa, que sólo permite menores de 23 años con tres excepciones, pero la que se impuso a Francia (3-5) en el Parque de los Príncipes se ha ganado que su recuerdo permanezca, como lo hizo la del 92. El oro del fútbol se ha hecho esperar 32 años. Está de vuelta.
Ese oro regresa en un año especial, el mismo en el que España ha conquistado la Eurocopa para lograr un doblete que únicamente consiguió Francia hace 40 años, al ganar en su Eurocopa y en Los Ángeles'84. El primer título lo levantó en el mismo Parque de los Príncipes donde pierde esta final y a costa de España, en cuya portería Arconada tuvo un fallo que marcó injustamente de por vida a un portero colosal. Del mismo modo empezó la final olímpica, cuando Arnau Tenas no pudo despejar un disparo de Millot que acabó por introducir en su portería. Maldito destino.
Seis goles en el torneo
Un gol nada más empezar para inflamar a Francia, desbocada y vertical en su arranque. Es lo que hace porque es lo que tiene, no más. Thierry Henry no pudo contar con Mbappé, el capricho de Emmanuel Macron, pero tampoco con futbolistas en edad de ser olímpicos, como Leny Yoro, fichado por el Manchester United. También a Santi Denia le habría gustado contar con Lamine Yamal, pero los precedentes aconsejaban cautela. El pacto con el Barça y la absoluta de que fuera Fermín quien jugara ambos torneos resultó providencial.
Con dos goles en la final, seis en el torneo, Fermín es el futbolista de los Juegos, aunque el marroquí Rahimi sume dos tantos más. No han sido, además, goles de granero, sino claves, fuera ante Japón, Marruecos o Francia. En el Parque de los Príncipes lo hizo para empatar y adelantar a España con las llegadas al área que lo convierten en un futbolista indescifrable. Se mueve entre las líneas con una intuición natural para caer en el espacio de la muerte. Los compañeros lo buscan como lo hace la pelota. Cuando llega, pega, no titubea. Primero marcó por el centro y después a la caza de la segunda jugada, tras el rechace del portero Restes, siempre al primer toque. Un control puede ser una duda.
Los dos goles llegaron como consecuencia de lo que España necesitaba para cambiar la tendencia del partido: tener la pelota y asociarse. Si jugaba a la carrera y el choque, era peor que Francia, con el gigante Mateta en el área; si jugaba a la pelota, era mejor que el adversario. Lo sabía Henry. Por eso reclamó al público que llenara el estadio y no dejara de animar. Que donde no llegara el equipo lo hiciera la atmósfera. Cumplieron los franceses, pero el público olímpico, más festivo, no es el que acude a los partidos del PSG.
Fermín anota el 1-2 en el Parque de los Príncipes.AFP
Si en el primer gol de España fue Baena quien encontró a Fermín en el espacio dejado por los centrales -con mucha dificultad para seguir los movimientos de un jugador que no da referencias- en el segundo la acción fue más coral, síntoma de una España ya dominadora. Cubarsí lanzó a Miranda, cuyo centro fue rematado por Abel Ruiz. Al rechazo llegaba Fermín, mitad halcón, mitad hiena. Llegados en el margen de siete minutos, Francia sintió el efecto y España lo aprovechó para poner más distancia, gracias a una falta muy bien lanzada por el jugador del Villarreal y mal interpretada por el portero galo.
El valor de las canteras
El gol y la asistencia señalan, asimismo, a Baena como uno de los jugadores del torneo. Es, junto con Fermín, el otro de los campeones olímpicos que disputó la Eurocopa. El doblete de ambos sólo tiene un precedente en la historia, y es el del portero francés Albert Rust en 1984. En la absoluta era suplente de Joël Bats. La juventud del fútbol español que ya se proyectó en la Eurocopa, con Lamine Yamal o Nico Williams, continúa en estos Juegos, con el propio Fermín o Cubarsí, oro olímpico a los 17 años y el futbolista más joven en París. Yamal lo fue de la Eurocopa que también conquistó. Ambos torneos dejan un mensaje positivo para las canteras y, en concreto, para la del Barcelona. La crisis no ha podido con ella. También para la del Atlético, donde creció Camello.
Henry movió el banquillo nada más iniciarse la segunda mitad, en la que Francia aceleró en la velocidad y la presión, pero con escasa claridad. Un lanzamiento al palo y dos disparos de Kone permitieron a Arnau Tenas redimirse del error que abría la final, otro jugador de la cantera azulgrana, pero nada pudo hacer ante la falta lanzada por Olise, que acabó en la red sin que nadie la tocara, dada la falta de contundencia de la defensa española.
La celebración española del 1-3, obra de Baena.AFP
Ya sin Fermín, exhausto, y Baena, los dos mejores españoles del torneo y de la final, sobre el campo, España quiso administrar sus salidas y jugar con su ventaja, el reloj y los nervios de Francia. Estar en tu área es un peligro constante. El ligero contacto de Miranda con Nkambadio acabó en el VAR. Fue un penaltito. Mateta, pese a la presión, no dudó.
La prórroga aparecía como el peor escenario, sin los mejores ya sobre el campo y con Francia rearmada moralmente, en mitad de los temblores del cemento del Parque de los Príncipes. España respondió a los tambores con dos notas de violín de Camello ante el portero, una en cada parte de la prórroga. Las notas de una balada de oro.
Etapa reina para el monarca intocable. Tadej Pogacar se adjudicó este sábado la jornada más exigente de la Volta a Catalunya, con final en el alto de Queralt. Nueva exhibición del esloveno, que atacó a falta de 40 kilómetros para la meta y con dos puertos por delante. Tercera victoria en esta edición de la ronda catalana (las anteriores fueron en las cimas de Valter 2000 y Port Ainé), que concluye hoy en Barcelona, con seis ascensos a Montjuïc
Pogacar rubricó otra entrega antológica de ciclismo puro, del que huye de la cicatería y de la administración milimétrica de esfuerzos. El doble campeón del Tour de Francia tenía asegurado el liderato de la prueba, con 2.27 minutos de ventaja sobre Mikel Landa, pero a pesar de ello aceleró en las rampas más empinadas del penúltimo puerto (Sant Isidre) y descolgó a sus impotentes enemigos.
Atacar por placer siendo primero en la general, arriesgando en los descensos, es un gusto impagable para esos aficionados que disfrutan con las hazañas individuales. Lecciones magistrales de superdotados, de gente que huye de la vulgaridad, que disfruta con retos mayúsculos, como hizo Van der Poel el pasado viernes en la clásica de Harelbeke, culminando una escapada de más 40 kilómetros por zonas de adoquines. La nueva generación de chavales inconformistas se desafía desde larga distancia para el deleite de los fans.
Pogacar, tras comandar el pelotón en el puerto de Pradell, un especial con tramos de cemento del 20% de desnivel, se cansó de pedalear en compañía y con esa facilidad tremenda que nos tiene acostumbrado se marchó en solitario. Se fue sin apenas oposición de Landa. El vasco, junto al resto de perseguidores, comenzó a disputar su propia carrera y a pelear por las migajas que dejaba el jefe del UAE. Fue alcanzado por Egan Bernal y ambos colaboraron para distanciar a un grupo en el que viajaban Enric Mas, Vlasov y Kuss y para asegurarse en el podio. En último puerto, Queralt, cada uno escalaba a su propio ritmo, sin la cadencia alegre de Pogacar, que ascendía aclamado por el público.
Bernal ofreció una buena versión, se pegó a Landa y terminó segundo, a 57 segundos de Pogacar. El vasco cedió la segunda plaza al colombiano. Enric Mas fue cuarto, a 214. El escalador de Ineos es tercero en la general, una plaza de podio que espera mantener en la clausura de este domingo en Barcelona.
Pogacar, que salvo desgracia se anotará este domingo la Volta a Catalunya, ya suma 67 victorias. Esta temporada ya venció en la Strade Bianche y fue tercero en la Milán-San Remo. Un fenómeno.