El español es favorito para ganar su quinto Masters 1000 y fortalecerse en el número 1 del mundo. El balcánico descansa hasta la próxima semana, en Cincinnati
Alcaraz, en un reciente entrenamiento en Toronto.Julio César RivasEFE
Basta retroceder al pasado verano para constatar el cambio sustancial de Carlos Alcaraz. Si entonces ya se había convertido en uno de los grandes protagonistas del circuito, en un agitador allá donde posase su raqueta, ahora, poco más de tres semanas después de conquistar Wimbledon pasando por encima de Novak Djokovic, estamos ante un jugador que luce un aura casi invencible. En 2022, tras perder contra Jannik Sinner sobre la hierba londinense, decidió jugar dos torneos consecutivos sobre arcilla, cediendo consecutivamente contra Lorenzo Musetti y de nuevo Sinner en sendas finales de Hamburgo y Umag. Ya en el Masters 1000 de Canadá, que entonces se jugó en Montreal, cayó de entrada contra Tommy Paul, tras dejar pasar una pelota de partido, y se quedó en cuartos de Cincinnati, frente a Cameron Norrie. Poco más tarde daría el gran golpe al hacerse con el Abierto de Estados Unidos y convertirse en el número 1 más joven de la historia.
Más afinado su calendario, Alcaraz no ha disputado ningún partido oficial desde su triunfo en Wimbledon. Sí se dejó ver en la Copa Hopman, un torneo de exhibición, para disputar dos individuales y un encuentro de dobles.El español reaparece este miércoles en Toronto y tiene previsto disputar la próxima semana en Cincinnati el segundo Masters 1000 de la gira norteamericana, que cerrará a partir del día 28 con la defensa del título en Flushing Meadows. Ganador el pasado año en Miami y Madrid, y en este curso en Indian Wells y de nuevo en el torneo que se disputa en la Caja Mágica, buscará su quinto título en un torneo de esta categoría, el quinto también en el global de la temporada.
430 puntos de ventaja
Ausente Djokovic, que sólo se rodará en Cincinnati para el US Open, Alcaraz tiene la posibilidad de ensanchar la diferencia con él en el ránking. Pese a habérsele descontado un total de 450 puntos de los torneos de Hamburgo y Umag, cuenta con 430 puntos más que Nole, 9.225 por 8.795, y podría asegurarse llegar en lo más alto a Nueva York si gana el título el domingo.
En esta gira sólo defiende 10 puntos en Canadá y 180 en Ohio. El balcánico, no obstante, parte de cero en los dos torneos que jugará en Estados Unidos, dado que en 2022 no los disputó por su negativa a vacunarse contra el covid y, aunque no depende de sí mismo, tendría opciones de sobrepasarle si es campeón en Cincinnati.
Exento en la primera ronda, Alcaraz debutará ante el vencedor del partido entre Ben Shelton y Bernabé Zapata, que se juega hoy. En caso de victoria, y siempre en el terreno de la hipótesis, podría encontrarse en cuartos con Holger Rune, a quien derrotó en cuartos de Wimbledon, y unas hipotéticas semifinales frente a Sinner, el tenista que ha demostrado ser capaz de crearle más dificultades. Se han enfrentado en seis ocasiones, con tres victorias para cada uno. El último duelo, en semifinales de Miami, lo ganó el italiano.
Jimmy Murphy tocaba a Chopin, Grieg y Listz. «Le ayudaba a aquietar sus cavilaciones», escribe David Peace en Munichs (Contra, 2024), una recreación novelada del accidente del 6 de febrero de 1958 que acabó costando la vida a ocho jugadores del Manchester United, además de a otras 15 personas, entre integrantes de la tripulación, periodistas y directivos del equipo británico. Sobre Jimmy Murphy, uno de los supervivientes, segundo entrenador, cayó el peso de reflotar a un club devastado por la tragedia acaecida cuando el vuelo de British European Airways se estrelló frente a una casa abandonada en el tercer intento frustrado por despegar del aeropuerto de la ciudad alemana. El equipo regresaba de Belgrado, tras eliminar al Estrella Roja en cuartos de final de la Copa de Europa.
Jimmy Murphy afrontó el desafío de ocupar el vacío de Matt Busby, hospitalizado con heridas graves en la ciudad alemana. Busby ya era una leyenda. «Para mí, Jimmy Murphy es el héroe de esta historia, un hombre complejo que llevó adelante al equipo, hasta conducirlo incluso a la final de la FA Cup. Si él hubiera muerto, pienso que la historia del club habría sido muy distinta. Es una pena que la entidad no siempre haya reconocido su papel y al final le tratara de una manera muy pobre», explica Peace (Ossett, 1967) a este periódico a través del correo electrónico.
Destacado autor de novela negra, nuestro interlocutor, residente en Tokio, es también un gran aficionado al fútbol. Entre sus obras ajenas a este deporte figuran la tetralogía Red Riding Quartet, editada en España por Alba, la trilogía Tokyo Redux (Hoja de lata), y GB84, en la misma editorial, donde afila el bisturí para novelar el pulso colosal entre los mineros del Reino Unido y Margaret Thatcher, entonces inmisericorde primera ministra.
Latido político
Dentro o fuera del fútbol, Peace nunca ha disimulado un latido político en cuanto escribe. «Munichs es una novela sobre el norte de Inglaterra y su clase trabajadora», afirma, incorporándola, además de a las obras citadas, a una secuencia donde también están Red or dead (Faber and Faber, 2013), no editada en España, sobre el Liverpool de Bill Shankly, y Maldito United (Contra, 2013), alrededor de la histriónica figura de Brian Clough y su breve paso por el Leeds.
Hay un eco espectral en este relato de 449 páginas que le ha exigido un severo trabajo previo de documentación. «El proceso de creación es siempre el mismo. Consulto con detalle en la biblioteca pública periódicos y libros relevantes de no ficción mientras construyo la narrativa de la novela dramatizando la verdad tan poderosamente como puedo».
En Munichs habitan los vivos y Los Muertos, siempre evocados en letras versales. El espíritu de James Joyce y The Dead, adaptada al cine por John Huston, otorgan un vuelo singular a esta historia. «Dublineses [el libro de relatos al que pertenece The Dead], y en particular Los Muertos, han sido una gran influencia en la escritura de este libro. Para mí, en mi trabajo y en mi vida, Los Muertos es una presencia constante», afirma.
Geoff Bent, 25 años, Roger Byrne, 29, Eddie Colman, 21, Mark Jones, 24, David Pegg, 22, Tommy Taylor, 26, Liam Whelan, 22, y Duncan Edwards, 21, éste último ingresado durante dos semanas en el Recht der Isar Hospital de Múnich, perdieron la vida como consecuencia de aquel accidente. «Incluso hoy mantienen un estatus mitológico. Diría que se debe a que murieron tan jóvenes, con un potencial ilimitado. Representaban el futuro perdido y un mundo que pudo haber sido». Aquella generación había ganado las dos Ligas precedentes con una media de 22 años. Jóvenes y talentosos, exhibían además un enorme grado de compromiso sentimental con el club, ajenos a los cantos de sirena que venían desde Italia y otros clubes.
Peace nació nueve años después de la tragedia. Su padre le contó la historia cuando era un muchacho. «Él había visto jugar muchas veces a los Busby babes ante el Huddersfield Town, nuestro equipo, y también estuvo en en el último partido que disputaron en Inglaterra en 1958, contra el Arsenal. Era un año más joven que Duncan Edwards y el accidente tuvo un efecto profundo sobre él, como sobre mucha gente». La narración de aquel encuentro, del 1 de enero de 1958 -«un partido que viviría para siempre, en el recuerdo y la imaginación»-, ganado por el Manchester United en Highbury por 5-4, ejerce de prólogo en el libro, antes de que, mediante continuos saltos en el espacio y en el tiempo, se gradúe la acción dramática. «Quería que el libro fuese una experiencia viva para el lector, devolviéndole a 1958».
Un fútbol distinto
El fútbol de entonces poco tenía que ver con el de hoy. Parte de la magia de Munichs se encuentra en su capacidad para transmitir la estrecha vinculación entre los aficionados y sus ídolos de carne y hueso, cercanos, integrantes de un mismo hábitat social. «Antes del desastre, los Busby Babes ya eran célebres, pero todavía iban a los cines locales y las salas de baile y vivían en alojamientos compartidos», apunta Peace.
Adiós a Duncan Edwards, un extremo izquierdo audaz y relampagueante, la figura que mejor encarnaba el aura de los muchachos de Busby, forjados por Murphy en las categorías inferiores. Munichs, cuyo plural pretende denunciar el uso que aún hacen algunos aficionados de equipos rivales en tono de burla, es dolor, pérdida y culpa, pero también lucha y redención, liderada ésta por la inmensa figura de Bobby Charlton.
«Murphy, que no había viajado, creía que debería haber estado en el avión. A Busby le persigue la culpa por haber llevado al Manchester United a Europa y por no impedir al piloto hacer un tercer intento de despegue. Charlton también sufre, en su condición de superviviente, sin poder explicarse por qué vivió mientras algunos de sus amigos morían», explica el autor del libro.
Diez años después, el equipo liderado por Charlton, que había estado cerca de dejar el fúbol, George Best y Denis Law, fallecido el pasado día 17, vencía 4-1 al Benfica para ganar la primera de sus tres Copas de Europa, la primera de un club británico. Ya no eran los Busby Babes, sino los Diablos Rojos, rebautizados por su hacedor. Al frente seguía Matt Busby. Tras recibir la extremaunción, había escapado del destino de Los Muertos.
"Uno tras otro iban convirtiéndose todos en sombras. Mejor pasar con valentía a aquel otro mundo, en toda la gloria de alguna pasión, que marchitarse y apagarse lúgubremente con los años".
Cae la noche sobre Roma y el público aclama al número 1 del mundo, que en su regreso a las pistas después de cumplir tres meses de sanción por dopaje se ha impuesto al argentino Mariano Navone por 6-3 y 6-4, en una hora y 37 minutos. Jannik Sinner, el vencedor de los dos últimos torneos del Grand Slam, está de vuelta cuando el curso de arcilla entra en combustión. Ahora, como local, ayer, ante las 10.800 personas que colmaron el Foro Itálico. A partir del día 25, en Roland Garros, el Tourmalet de la tierra batida.
El tenista italiano, de 23 años, consigue su vigésimosegunda victoria consecutiva, tras ganar el pasado año los Masters 1000 de Shanghai, las ATP Finals, revalidar el título de la Copa Davis al frente de Italia e imponerse en el Abierto de Australia. El último jugador capaz de superarle fue Carlos Alcaraz en la final del Masters 1000 de Pekín. «Che bello», escribe sobre la cámara de televisión recién consumado el feliz retorno.
«Es un momento muy importante para mí y para todo mi equipo. Hay algunas cosas que puedo mejorar. No todo el tiempo he tenido buenas sensaciones, pero es normal después de tanto tiempo sin jugar. Estoy muy contento. Es un día extraordinario», comentó una vez concluido el encuentro, ya a la espera de Jesper de Jong, su rival de mañana.
Sin grandes cambios
No han sucedido grandes cosas en las alturas desde que aceptó el castigo impuesto por la Agencia Mundial Antidopaje por clostebol, después de que su fisioterapeuta le aplicase un aerosol durante un masaje. Sinner, que había disputado en Melbourne su último partido hasta la fecha, superando en la final a Alexander Zverev, mantiene con holgura el primer puesto del ránking, con 1.645 puntos de ventaja sobre el alemán, su inmediato perseguidor, pese a su ausencia en Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid. Jack Draper, Jakub Mensik, Alcaraz y Casper Ruud se repartieron los títulos en las cuatro grandes citas recientes.
Ha sido su primer partido sobre arcilla desde que cayó en semifinales de Roland Garros 2024, también frente al español, con quien protagoniza una apasionante rivalidad sea cual sea el torneo, sea cual sea la superficie. Algunos espectadores se han calzado una camiseta en la que puede leerse «¡Forza Jannik!». Corean su nombre en cuanto lo consiente la secuencia del juego. A Navone, 99º, coriáceo, digno, le ha tocado un papel incómodo y grato a la vez. Como dijo en la previa, no siempre se tiene la oportunidad de jugar ante el número 1 del mundo.
Sinner salva una bola de rotura con pelota a la línea y rompe a continuación para despegarse 3-1. Aún no del todo afinado, se va hasta los 24 errores no forzados y necesitará dos roturas en el segundo set para cerrar el partido.
Alcaraz se enfrenta este domingo (alrededor de las 20.30 h., Movistar) a Laslo Djere en tercera ronda.