“Pese a la rápida actuación del público y de los servicios médicos, nada se ha podido hacer para revertir la situación”
Imagen de archivo de pistas de fútbol sala.PACO TOLEDO
Un jugador de fútbol sala de Sabadell (Barcelona) ha muerto este lunes tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza durante el partido que su equipo, el CFS El Ático de Sabadell, disputó contra el Sports Sala Santa Perpetua ayer domingo.
El club sabadellense ha confirmado el fallecimiento de Raúl, de 19 años, a través de un comunicado en las redes sociales del club, a raíz del fuerte golpe sufrido tras un choque fortuito con un contrario.
El comunicado señala que “el pasado domingo día 3 de diciembre nuestro jugador Raúl Jurado Calvo recibió un fuerte golpe en la cabeza durante el partido liguero”
“Pese a la rápida actuación del público y de los servicios médicos, nada se ha podido hacer para revertir la situación y Raúl nos ha dejado este lunes”, añade
El comunicado expresa por último el pésame del club: “Jugador, compañero, hermano, hijo, amigo, luchador dentro y fuera de la pista. Tu vacío es incalculable, tu entrega una inspiración. Tu recuerdo perdurará para siempre ligado al escudo que defendiste hasta el final”.
Varias entidades se han hecho eco del fallecimiento de este jugador, entre ellas la Federación Catalana de Fútbol.
El Barça sigue sin bajar el ritmo en la Liga. Esta vez le bastó con un solitario tanto de un Robert Lewandowski, que insiste en mantener su momento dulce ante la portería contraria, para imponerse a un Getafe que tiró de un juego que unos califican casi como al límite del reglamento mientras otros prefieren calificarlo como aguerrido. Se elija el eufemismo que se elija, lo cierto es que los visitantes abrigaron alguna esperanza de arrancar al menos un punto hasta el final gracias a las buenas intervenciones de su portero, David Soria, que por unas prestaciones en ataque que se han demostrado ya más que seriamente mermadas en lo que llevamos de temporada. [1-0: Narración y estadísticas]
En la otra portería, mientras, a Iñaki Peña le tocó jugar bajo la alargada sombra, nunca mejor dicho, de un Wojciech Sczcesny que a lo largo de la tarde del este miércoles fue sonando cada vez con más fuerza como refuerzo de emergencia para la portería azulgrana tras la grave lesión de Marc-André ter Stegen. El polaco, que colgó oficialmente los guantes el pasado verano a pesar de que le quedaba aún un año más de contrato con la Juventus, se dejaba querer sin dudarlo y su llegada parece cuestión de horas. La presencia en la plantilla barcelonista de un Lewandowski al que le une una muy buena amistad, a buen seguro, habrá tenido mucho que ver con la decisión del arquero.
En los instantes previos al partido, Flick, pese al runrún, recalcaba ante los micrófonos de Movistar que tiene plena confianza en las posibilidades del meta alicantino para defender el marco barcelonista. El curso pasado, le tocó tomarle el relevo a Ter Stegen precisamente en el momento en el que la defensa azulgrana se mostró más endeble y el número de goles encajados se multiplicó. El hecho de que el primer remate entre palos de un Getafe muy correoso en los primeros minutos acabara cómodamente en sus manos contribuyó, sin duda, a que Iñaki Peña afrontara su reestreno en Montjuïc con toda una inyección de moral. Si bien es cierto, no obstante, que los visitantes tampoco le agobiarían demasiado en los primeros 45 minutos.
Posesión
Tras el arranque fuerte del Getafe para tratar de ahogar la salida de balón de los azulgrana, fue el Barça el que acabó por firmar lo que fue casi un monólogo a nivel de posesión. Con el añadido, además, de que su primer disparo válido entre palos subió al marcador para convertirse en el 1-0. Lewandowski, que mantiene su idilio con el gol en este inicio de la temporada, aprovechó el fallo de Soria al tratar de agarrar un centro de Koundé para estrellar sin contemplaciones el balón en el fondo de la portería. El portero, eso sí, lograría resarcirse evitando que el ex del Bayern echara más tierra de por medio cuando los de Flick se lanzaban sin dudarlo una y otra vez en busca de aumentar unas distancias que, pese a todo, se quedaron igual a la llegada del descanso.
Borja Mayoral falla la última ocasión del partido.Alejandro GarcíaEFE
Por mucho que el Getafe buscara meterse en el partido aprovechando un leve fallo de Íñigo Martínez nada más arrancar el segundo tiempo, los azulgrana encontraron también pronto la manera de amenazar con aumentar su renta. Soria, en este caso, estuvo atento para evitarlo, tanto enviando a córner un centro peligroso de Pablo Torre como para mandar por encima del travesaño, con una plástica intervención, un disparo cargado de veneno de Lamine Yamal y desviar un ajustado disparo de falta de Raphinha. Eric, en la recta final del duelo, rozaría también el gol con un remate que se marchó a las nubes.
Con 1-0 en el marcador, el Getafe aprovechó los instantes finales para tratar de rascar por lo menos un punto volcándose sobre la portería azulgrana. Algo que, no hace tanto tiempo, le habría puesto el miedo en el cuerpo a la grada de Montjuïc. Las sensaciones, ahora, en cambio, son diametralmente opuestas. Por mucho que se sufra, muchos no ven peligrar nunca el resultado. Y eso, en un deporte que se decide muchas veces por detalles, significa una enorme diferencia. La que muchas veces hay, también, entre el éxito y el fracaso.
Andy Macdonald patinó por la Casa Blanca cuando Bill Clinton era presidente, se subió al escritorio de Jay Leno cuando este era el presentador más famoso de la NBC americana y comenzó patinando con Tony Hawk como pareja de halfpipe hace ya 25 años. Hoy, los Clinton ven el culebrón demócrata desde la barrera, Leno se dedica en cuerpo y alma a su colección de más de 100 coches y motos y Hawk, bueno, ahí sigue dándole al monopatín. "Habrá un momento en que tenga que dejar la competición, pero seguiré patinando hasta que se me caigan las ruedas", expresa a EL MUNDO.
Ni se le han caído las ruedas, ni le ha llegado el momento de la retirada del profesionalismo. Andy Macdonald, a sus 50 años (51 el 31 de julio), será el debutante más veterano en los Juegos Olímpicos de París intentando alcanzar una medalla olímpica para el equipo británico en la disciplina de park de skateboard. "Ojalá que pueda seguir en Los Ángeles junto a Tony representando a la categoría de 50 o más", explica entre risas Macdonald sobre sus perspectivas futuras.
Y es que el sueño olímpico le picó como una de las tantas locuras que Andy ha vivido a lo largo de su vida. En esta ocasión fue su mujer la que le dijo que no despertase. Primero le recordó que le debía un viaje a París desde hace 15 años y después, ante su pregunta, le respondió que "estaría loco si no lo intentaba". Lo único que le pidió fue que no dilapidara sus ahorros familiares para cumplir su sueño.
"La edad no es un gran problema"
Así, gracias a que su padre nació en Luton (Reino Unido), Andy Macdonald habló con el Team Great Britain para poder participar bajo la bandera británica. Él, por cierto, es el único del equipo en categoría masculina y también el único que no ha nacido en este siglo de su disciplina. Las otras integrantes Lola Tambling y Sky Brown tienen 16 años y Bombette Martin, 18. "La edad no es un gran problema. Es un obstáculo, un bache, pero nada que no puedas superar", indica.
Macdonald celebrando la clasificación.Team GB
Pese a que era tiro de larga distancia, Macdonald se puso a ello hasta que el destino le llevó a los clasificatorios de Budapest de hace unos meses. Se cayó en sus dos primeros intentos y, en el tercero, hizo una de las mejores rondas de los preliminares y se coló entre los mejores 16 con lo que obtenía su billete para París. "Las estrellas se alinearon para conseguir esa ronda, tuve 10 puntos más que en cualquier otra de la gira", confiesa el deportista.
Así, pese a su edad, pese a tener que cambiar de especialidad (él domina el medio tubo) pudo conseguir la plaza y cumplir su promesa. "Tan pronto me lo confirmaron, lo primero que hice fue llamar a mi mujer y le dije: 'Te he comentado muchas veces lo de Paris pero, ¿qué te parece si finalmente vamos?'", explica.
Y aquí está este chico de Massachusetts que comenzó con la fiebre del monopatín a los 12 años, cuando vio a un chaval montado en uno de ellos sobre el parqué de un polideportivo en el que él practicaba baloncesto y se lo intentó cambiar por su pelota. Como no lo consiguió, tuvo que esperar a que Papá Noel le trajera su primera tabla y hasta hoy, 38 años después, donde deberá enfrentarse a un tipo de skate muy diferente al que él comenzó junto a Tony Hawk. Más agresivo... más doloroso. "Las caídas son caídas, pero tardas más en curarte y, quizás sí, duelan un poco más", revela.
Compromiso
La diferencia para Andy en su periplo como profesional es el compromiso. No respecto a la carrera profesional sino en lo concerniente a la realización de grandes trucos. "Para caer un gran salto tienes que creer al 100% porque las consecuencias de no conseguirlo suelen ser una dura caída", explica. De hecho, el propio Macdonald comenta entre risas, por ejemplo, que hasta hace poco su último 720 (dos giros completos) lo había hecho "en sus 40".
Pese a las caídas, que han sido muchas, Andy Macdonald nunca se ha arrepentido de elegir el skateboard pese a que de pequeño destacaba en otros deportes como el fútbol. "Todo lo que tengo en mi vida me lo ha dado el skate", cuenta. Y asegura que intenta devolverle todo lo que le ha dado sea con organizaciones sin ánimo de lucro, eventos benéficos o cualquier cosa que le ayude a recordar: "El skate es una parte de quien soy".
Entrevista
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Madrid
Actualizado Lunes,
11
septiembre
2023
-
19:47Ver 1 comentario"Mi fichaje por el Real Madrid no se concretó por...