El 15 como número mágico, la noche de Griezmann y la abuela de Witsel: “Estoy feliz y triste porque la perdà esta mañana y he querido dedicarle el gol”
Era un símbolo casi seguro, pero había que marcarlo. Quizás los jugadores quisieron regalarle ese 1 a su técnico tras su reciente renovación para completar el pleno al 15. Son quince victorias consecutivas en casa en el campeonato doméstico. La primera vez que ocurre en la historia rojiblanca.
“La regularidad es lo más importante. El Girona está jugando muy bien, da gusto verlos. Real Madrid y Barcelona están ahí como siempre. La Real no tiene los puntos que merece, pero juega bien. Es una temporada muy competida”, destacaba Diego Simeone al final del choque ante el Villarreal que su equipo se llevó por tres goles a uno.
Hay que remontarse a febrero de 2023 para recordar los últimos puntos que se escaparon del Metropolitano. Fue el Getafe de Quique Sánchez Flores el rival que consiguió restarle dos tras empatar con un penalti de Enes Unal en los ultimos minutos del choque. Desde entonces: Athletic Club (1-0), Sevilla (5-1), Valencia (3-0), Real Betis (1-0), Almería (2-1), Mallorca (3-1), Cádiz (5-1), Osasuna (3-0), Real Sociedad (2-1), Granada (3-1), Real Madrid (3-1), Cádiz (3-2), Real Sociedad (2-1), Deportivo Alavés (2-1) y, el último, el Villarreal (3-1).
La racha más cercana data de 2012. El equipo enlazó 14 victorias consecutivas entre ese año y 2013. La diferencia es que el domicilio rojiblanco era otro. En aquel momento, aunque el inquilino del banquillo también era Simeone, la casa era el Vicente Calderón. En aquella ocasión fue la Real Sociedad la que derrotó a los rojiblancos por 0-1.
Recuperamos el 15, que serán los años que Simeone se sentará en el banquillo del Atlético de Madrid si cumple el contrato que firmó esta semana. Un contrato que supone una alegría para todo el vestuario rojiblanco y especialmente para Griezmann, quien pedía también cita para hablar de la suya con Gil Marín pese a que su contrato finalice en 2026. “Antoine tiene presente y futuro con el club y espero que nos siga acompañando”, pedía Simeone.
Griezmann a punto de marcar el segundo ante el Villarreal.THOMAS COEXAFP
El francés quiere ser recordado en este club y cada día da un pasito más. Con su gol ante el Villarreal, empataba con Adrián Escudero como segundo máximo goleador del club con 169 tantos y ya preguntaban al técnico argentino si sería uno de los mejores jugadores de la historia rojiblanca. “Las comparaciones no son buenas. Antonie va a quedar en la historia del club y es la referencia del juego del equipo”, concedía.
El último 15 de la noche es el que rompía el Atlético con su victoria. En los duelos entre rojiblancos y amarillos existía una máxima igualdad con 15 partidos ganados cada uno y 14 empates. Con el 3-1 de anoche ya son 16 para los colchoneros.
La remontada la comenzaba Witsel, con su primer gol como rojiblanco. El holandés, tras culminar un gran pase de Griezmann, señalaba al cielo. “Estoy feliz y triste porque esta mañana perdí a mi abuela. Hacía mucho tiempo que no hacía un gol y he querido dedicárselo a ella”, confesaba el holandés.
El Atlético mantiene el pulso con los de arriba y se queda cuarto con 28 puntos con un partido menos, el que jugará el 23 de diciembre ante el Sevilla, que no está en su mejor momento. Tampoco el Villarreal, los amarillos son decimocuartos con apenas una victoria en los últimos 5 partidos. Están a la espera de Marcelino para intentar enderezar el rumbo del submarino.
No habrá, de nuevo, aficionados rojiblancos en el Reale Arena. Ambas entidades acordaron hace unas semanas no venderse entradas de visitante esta temporada. Así, no se verán camisetas colchoneras ante la Real Sociedad, al menos, no en el cupo de entradas para el equipo de fuera.
La visita del Atlético de Madrid llega justo después de unos graves incidentes provocados por los aficionados ultras del Anderlecht en Europa League. Las imágenes que siguen circulando por redes sociales dan miedo y se trata de un milagro que no haya habido heridos de gravedad por el comportamiento de cierta parte de la afición belga.
El sábado se ponían en libertad a los últimos tres de los cinco detenidos que la Ertzaintza aprehendía tras lanzar sillas y trozos de metacrilato a los realistas que se sentaban en la grada de debajo de la afición visitante. El cuerpo policial se vio obligado a intervenir durante el partido para detener los incidentes provocados por los ultras. Las detenciones se produjeron todas en el estadio de la Real.
Sin embargo, la Ertzaintza ha comunicado a la coordinación de seguridad del Atlético de Madrid que no hay problema con la visita de los colchoneros al Reale Arena. No hay conocimiento de ningún desplazamiento, algo que viene siendo lo habitual desde el asesinato de Aitor Zabaleta a manos de Ricardo Guerra, seguidor del Frente Atlético en 1998. Son ya 26 años desde que se produjo el trágico suceso en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón. Este suceso alteró el status entre las aficiones y las diferencias entre las ideologías de los seguidores ultras hizo el resto.
El Frente Atlético es un grupo de pensamiento de ultraderecha mientras que los radicales realistas, bajo el nombre de Peña Mujika, hoy dentro de la Bultzada Taldea, son nacionalistas vascos de ultraizquierda. Controlados en la liga, el último encontronazo entre ambos se produjo en la Copa de la Reina en 2019 en los aledaños del estadio de Los Cármenes. Aunque, en 2022, varios radicales apedrearon el autobús del Atlético de Madrid obligando a Imanol Alguacil y al club a través de un comunicado a pedir perdón y a condenar los actos violentos de una «minoría que no representa la afición realista».
Esas diferencias entre aficiones ultras no supone distancia entre clubes que, a nivel deportivo, llevan varios movimientos entre ambos como el fichaje de Le Normand por los rojiblancos esta temporada y la cesión de Javi Galán a los txuri urdin el curso pasado.
Lucha contra los radicales
Además, ambas entidades llevan en común una semana de violencia en sus estadios causada por los ultras. A los incidentes ya mencionados de los radicales del Anderlecht, cabe recordar la paralización del derbi del pasado domingo por el lanzamiento de objetos al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois.
El Atlético de Madrid ya confirmó recientemente la identificación de otros dos responsables de estos incidentes a los que ha procedido a expulsar de manera permanente. Estas personas, dos de los encapuchados a los que se pudo ver departiendo con los jugadores rojiblancos durante la suspensión del juego, no podrán volver a pisar instalaciones del Atlético de Madrid y también han perdido definitivamente su condición de socio.
Julián tenía apenas dos años cuando Rafa Varas le conoció. Llegó de la mano de su abuela materna junto a sus hermanos y, cuando pisó el campo del Club Atlético Calchín, corrió como loco a por un balón que era más grande que él y se puso a conducirlo de banda a banda. "Este nos va a salvar", le dijo el primer entrenador del argentino a la abuela. Más de 20 años después, nunca unas palabras sonaron tan acertadas.
La temporada pasada, Julián Álvarez (Calchín, Argentina, 25 años) ya había ganado un Mundial jugando junto a Messi, juntando así dos de sus sueños infantiles, y había vivido su mejor momento en el Manchester City a nivel individual, aunque se terminara escapando la Champions. Era el noveno jugador más utilizado de la plantilla, había marcado 19 goles y por fin era una pieza fundamental para Pep Guardiola. Pero, tras dos años en Manchester, Julián "necesitaba un cambio".
En las oficinas del Atlético daban por hecho que el fichaje de Sorloth dejaba casi cerrada la plantilla. Sin embargo, Fernando Hidalgo, el representante de Julián, llama a Miguel Ángel Gil. "Al chico le gustaría jugar en el Atlético", le dice. El siguiente paso es una conversación entre el Consejero Delegado rojiblanco y Ferrán Soriano, director ejecutivo del City. Ambos se conocen desde hace años, pero en el Metropolitano, de esa llamada telefónica, extraen una conclusión: el fichaje es imposible.
Ocurre que el agente del futbolista insiste, y entonces empieza una riada de llamadas. De Gil con el jugador, con su padre, de Simeone con el propio Julián... Y es esa llamada, la del Cholo (que estaba como loco ante la posibilidad del fichaje) al delantero la que reaviva la operación. Julián habla con Guardiola y le dice que quiere salir. El técnico da luz verde a ese adiós, aunque el primer precio que pone el City es desorbitado.
Sin embargo, como la opción ya era real, el Atlético empieza a echar cuentas. Recién aprobada (finales de junio) la ampliación de capital de 70 millones, en el club se volvieron "locos", según fuentes cercanas a esas negociaciones. Tras las inversiones en Le Normand (35 millones más variables), Gallagher (casi un intercambio por Joao Félix) y Sorloth (otros 35 millones más variables), Miguel Ángel Gil, durante un crucero, cierra la operación en 80 millones, que subirán otros 10 si se cumplen ciertos requisitos.
Hay quien, en el club, sintió mucho vértigo ante el fichaje, pues una inversión tan alta siempre es un riesgo, y aquí vuelve a lucir el nombre de Joao Félix. Sin embargo, estos primeros meses en el Atlético han disipado esas dudas. "Es buen chico. Introvertido, trabajador, discreto", definen a Julián en las oficinas. "Educado y humilde", añaden desde el vestuario. "Debe ser difícil llevarse mal con él", bromean las mismas fuentes.
Entre los trabajadores que rodean al primer equipo llama la atención esa personalidad del futbolista que, pese a viajar a todos los desplazamientos rodeado de un grupo de 11 personas (su novia, sus hermanos, las novias de los hermanos, padres, agentes, etc...), es capaz de aislarse y enseñarse como un profesional al que no cabe reproche alguno.
Y es que Julián Álvarez ha sido un hombre muy apegado a su familia desde pequeño. Los tres hermanos, Rafael, Agustín y el propio Julián se pasaban horas jugando al fútbol en una canchita muy próxima a su casa de Calchín. También iban juntos a los entrenamientos del equipo desde el Centro Educativo Rivera Indarte de esta población argentina de poco más de 2.000 habitantes. "A los tres o cuatro años ya vimos que era un nene diferente, tanto en lo físico como en lo técnico. Era especial", explica Rafa Varas, ese primer entrenador de Julián en el Atlético Calchín, a EL MUNDO.
Esos focos nunca deslumbraron al joven, que siempre se mantuvo humilde pese a su superioridad en el campo. "No recuerdo si con 9 o 10 años, le veo hacer un gol de rabona tras driblar a todo el equipo contrario. No lo festejó. Le aplaudió todo el estadio, incluso los padres de los rivales", recuerda Varas. Esa "varita" que dice su técnico que tenía, la vio también un ojeador argentino, Piero Foglia, que le consiguió una prueba en el Real Madrid con apenas 11 años. También les llamó el padre de Messi como intermediario del FC Barcelona: "Fue halagador, pero ya se había tomado el compromiso de viajar para la invitación del Madri"», explicó en una entrevista su padre.
Fueron apenas 20 días en España en los que el jugador argentino se calzó la camiseta del (hoy) eterno rival y con la que consiguió ganar un torneo de infantiles en Peralada (Girona). No obstante, la reglamentación impidió que los blancos pudieran hacerle un contrato a Julián, y él y su padre volvieron a Argentina. La Araña, apodo que le pusieron sus hermanos al ser imposible quitarle el balón, terminó en River, club del que siempre había sido hincha. River le puso el foco, el City, la lanzadera y con el Atlético ha despegado.
El argentino en un torneo infantil con el Real Madrid.IG
Su partido ante el Leverkusen dio la vuelta al mundo. Simeone le considera el relevo natural de Griezmann como estrella rojiblanca. En el vestuario secundan la ilusión del entrenador: "Lo vemos como todo el mundo, como un crack", afirman. De momento, lleva ya 16 goles y cuatro asistencias esta temporada y es el pichichi del equipo.
El clan argentino
La clave del encaje de Julián en el Metropolitano es el clan argentino, el mismo con el que fue campeón del Mundo en Qatar en 2022. Correa, De Paul y Molina (y Giuliano, que no estuvo en el Mundial) son la pandilla de Julián en España y los que le abrasaron a llamadas para que fichara por el Atlético. Con ellos se le vio en unas imágenes en una fiesta en Navidad, algo raro, porque Julián es un hombre tranquilo y que prefiere pasar el tiempo con su novia, Emilia Ferrero. Junto a ella y su perro Tarzán celebró recientemente sus 25 años.
La pareja se tuvo que mudar a otra urbanización del norte de Madrid después de que se descubriera que la primera casa que alquilaron en Boadilla del Monte era en la que se fotografió al Rey Emérito en actitud cariñosa junto a Bárbara Rey. Los paparazzis se apostaron en la puerta de un futbolista que siempre ha rehuido de los focos, aunque todos los del Metropolitano, y hoy también algunos del Bernabéu, le apunten a él.
La historia de la camioneta
Rafa Varas
Cuando llegó la pandemia no pude seguir trabajando en el fútbol así que tuve que buscar otro empleo. Me puse a vender alimentos a los supermercados a mi pueblo. Había pensado en vender mi coche porque se me había quedado pequeño para hacer el reparto y se lo estuve comentando a su padre. Doce horas después aparece una furgoneta en mi casa. "Te lo regala La Araña", me dijo su padre. Nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Eso fue un sábado y como él estaba concentrado con su equipo no sabía si llamarle por si lo molestaba. A las 22.05 me envió un mensaje: "¿Te llegó el regalo?". Me puse a llorar otra vez. Esas cosas no pasan muy a menudo. El gesto no me sorprende conociéndole a él y a su familia. Él antes me había regalado una camiseta autografiada y ya estaba feliz.
"El sevillismo no se negocia, se lleva en vena desde que se nace. Podéis contar conmigo para lo que necesitéis, es un hasta luego". Estas eran las palabras con las que Sergio Ramos se despedía del Sevilla en su segunda etapa como jugador. Menos de dos años después, el de Camas volvió para rescatar a un club que se encuentra en horas bajas tanto financiera, con una deuda de 90 millones de euros, como deportivamente, pese a haberse salvado inextremis del descenso.
Ramos llegó al Sevilla con el fondo Five Eleven como socio inversor en una operación de 450 millones de euros. Una de las mayores que ha realizado un futbolista respecto de una entidad deportiva. Porque ha habido muchos otros ex compañeros de Ramos que han realizado este tipo de inversiones, pero quizás la del club hispalense, por volumen, haya sido de las más importantes. El último, Thibaut Courtois con el CD Extremadura.
Así, el futbolista de Real Madrid se ha sumado a una moda que está atrayendo a muchos futbolistas no sólo que han colgado las botas sino que permanecen en activo. Una inversión muy lucrativa para muchos de ellos. "Es un negocio que conocen mejor que los restaurantes y otros sectores y les gusta más", apunta a EL MUNDO Carlos Cantó, CEO de SPSG Consulting.
Courtois, en la compra del Extremadura.CD Extremadura
Si podemos hablar de uno de los pioneros, habría que referirse a David Beckham y su vinculación con el Inter de Miami. El inglés, una empresa andante desde que fue futbolista, se guardó un as en la manga al firmar con Los Ángeles Galaxy, el poder participar de una franquicia de la MLS. Algo que hizo al retirarse para entrar en el Inter de Miami por un monto que podría rondar los 25 millones de euros.
El británico, con el músculo financiero del magnate mexicano Jorge Mas, se hizo con el control de una entidad que hoy está valorada en más de 1.000 millones de dólares impulsada, principalmente por la llegada de Leo Messi a sus filas en julio de 2023.
Beckham, en una premiere del documental de su mujer.EM
Precisamente el argentino, quizás por el influjo del futbolista británico, decidió, recientemente, seguir sus pasos a un nivel muy inferior. El rosarino formalizó la adquisición de la totalidad de las acciones de la Unió Esportiva Cornellà, un club que milita en la quinta categoría del fútbol español y del que han salido jugadores como Gerard Martín, Jordi Alba y David Raya.
"El interés de un jugador en un club pequeño es para imprimir su huella, generar mas ingresos y contribuir a su desarollo", apunta Cantó sobre la inversión de un argentino cuyo negocio está en la "identificación de talento". "Además, los chicos querrán sumarse al club de Leo Messi", añade sin despreciar la atracción de patrocinadores que también genera su nombre. El caso de Ramos, Cantó lo encuadra más en un elemento "abridor de puertas" así como en un interés sentimental.
Muchos madridistas
El principal rival del rosarino este siglo ya había realizado también una inversión previamente en otro club español. Cristiano Ronaldo había comprado en febrero de este mismo año un 25% de la Unión Deportiva Almería, club que pelea por ascender a Primera División esta temporada.
"Desde hace tiempo he tenido la ambición de contribuir al fútbol más allá del campo", declaró en su momento el astro portugués sobre una inversión que realizó a través de su compañía, CR7 Sports Investments, de la que se estima que pudo superar los 25 millones de euros aunque no se han publicado cifras oficiales.
También su compañero del Real Madrid, Luka Modric, hoy en el Milan italiano, se ha decidido a invertir en un club de fútbol. En el caso del croata se trata de una participación del Swansea, club galés que milita en la Championship (Segunda División Inglesa) y en el que fue una gran estrella el asturiano Michu.
Y el último madridista en sumarse, aunque ya tenía una participación en el Le Mans ha sido Thibaut Courtois con su llegada al CD Extremadura, club que ha acumulado cuatro asecensos consecutivos y ya está en Primera Federación.
Final de etapa
Lo normal es que los jugadores que inviertan en clubes de fútbol lo hagan cuando ya están retirados, como el caso de Beckham o Thierry Henry, que entró como accionista en el Como que entrena y también tiene participación Cesc Fábregas, o en el ocaso de sus carreras. Cuando ya han acumulado las ganancias y la experiencia, junto a sus asesores para determinar o no la idoneidad de entrar en una entidad o fundarla como hizo Paolo Maldini con el Miami FC, la otra franquicia de la ciudad americana.
Ya es más extraño realizarlo cuando se está en activo, pero comienzan a verse ese tipo de inversiones de manera reciente. Gerard Piqué, por ejemplo, compró el Andorra cuando aún militaba en el FC Barcelona y le quedaban dos ligas y una Copa del Rey por ganar. En 2018 a través de su empresa, Kosmos Holding, el ex futbolista se hizo con un club que ha transitado estos años entre la segunda y la tercera categorías del fútbol español.
Pero, más extraño es que una estrella mundial, aún con mucho futuro por delante y uno de los futbolistas franquicias del Real Madrid haya hecho lo propio con el Caen a través de su fondo Coalition Capital Partners. En 2024, en una operación valorada en unos 20 millones de euros, Kylian Mbappé se haría con la entidad que disputa la segunda división francesa con tan sólo 25 años.
Son los clubes de fútbol, los nuevos 'restaurantes' de los futbolistas. Una moda en la que aterrizan con un mayor conocimiento y en la que "si se hace bien, se puede hacer mucho dinero". "Además, a día de hoy, los jugadores esán mucho mejor preparados y asesorados", concluye Cantó.