Djokovic neutraliza la encomiable rebeldía de Rune y cerrará su octavo año como número 1

Djokovic neutraliza la encomiable rebeldía de Rune y cerrará su octavo año como número 1

ATP Finals

Actualizado

Se impuso por 7-6 (4), 6-7 (1) y 6-3 después de tres horas y cuatro minutos de un extraordinario partido de ambos protagonistas

Djokovic celebra un punto ante Rune.TIZIANA FABIAFP

Una gran actuación de Holger Rune en su debut en el torneo de maestros no fue suficiente para neutralizar a Novak Djokovic, que se impuso por 7-6 (4), 6-7 (1) y 6-3, en tres horas y cuatro minutos, logrando su primera victoria en el Grupo Rojo y asegurándose concluir por octavo año no consecutivo como número 1 del mundo. Fue solo el comienzo del torneo, pero bien pudo haberse tratado de la lucha directa por el título. Una confrontación generacional con todos los aditamentos de los partidos que dejan huella. Pocas veces a lo largo de la temporada se ha visto a Nole tan exigido como en la noche de este domingo, ya madrugada del lunes cuando cayó el telón.

Más entero físicamente, pese a sus 36 años frente a los 20 de su rival, que necesitó atención del fisioterapeuta tras el tercer juego del tercer set, Djokovic sacó adelante un encuentro de esos que alimentarán aún más su orgullo. Precisó hacer gala de toda su experiencia, del coraje incombustible que atesora y de la precisión en los momentos culminantes para desembarazarse de la encomiable rebeldía del danés.

El partido se inició con resto ganador de Rune sobre primer servicio, pero ese primer set acabó de manera análoga, esta vez con derecha cruzada de Djokovic. Comienzo y epílogo acordes con un magnífico partido en el que el intrépido aspirante plantó cara de principio a fin a su oponente, a quien ya había derrotado en dos ocasiones, aunque venía de caer recientemente en Paris-Bercy. No basta con jugar muy bien para ganar a Nole; hay que afinar en los instantes precisos, marcar distancia en los espacios y tiempos donde él acostumbra a moverse con singular destreza.

Más estable

Hay, en cualquier caso, un cambio de actitud en Rune, quien, además de valiente en sus planteamientos, mantuvo una estabilidad poco habitual. Algo tendrá que ver su asociación con Boris Becker, vigilante y activo en su rincón, al frente de su equipo desde el torneo de Basilea. El danés cobró ventaja de saque en ambos sets, pero la vio replicada de inmediato en ambos casos. Noqueó a un Djokovic muy errático en el segundo desempate, pero no pudo mantener el pulso en el desenlace.

Nadie ha ganado en siete ocasiones las ATP Finals y Djokovic pretende conseguirlo. Nadie ha acabado ocho años en lo más alto. Al serbio le quedan pocas barreras que romper, después de alcanzar en Nueva York su vigesimocuarto título del Grand Slam y ponerse a la altura de Margaret Court, ya con Rafael Nadal a dos majors de distancia. En su decimosexta presencia en el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores de la temporada, se presentaba también como heptacampeón de Paris-Bercy, el torneo donde se catapultó hasta los 40 Masters 1000. Esta victoria ante Rune luce como otra nada desdeñable credencial ante lo mucho que aún resta de torneo.

kpd