Las tres protuberancias son consecuencia de lesiones musculares anteriores y no suponen ningún riesgo
Los tres bultos en la pierna de Fali.CAPTURA DAZN
La remontada del Atlético ante el Cádiz de este domingo (3-2) dejó una curiosa imagen que sorprendió a muchos aficionados: los bultos en la pierna de Fali. El central tuvo que ser sustituido por lesión en el minuto 32 de la segunda parte y se subió la pernera del pantalón de la pierna afectada, momento en el las cámaras captaron los tres bultos del jugador cadista.
Tras el partido, los periodistas preguntaron al entrenador del Cádiz, Sergio González, por la lesión del defensa. “Su cambio fue una merma. Estaba teniendo un rendimiento muy bueno y era un cambio que no teníamos previsto. Está claro que es un baluarte. Tenía alguna molestia en el recto y antes de romperse le cambiamos. Esos bultitos en el muslo no son de hoy. Eso ya lo tiene hace tiempo. Está sano. está perfecto”, afirmó.
Según ha informado DAZN, encargado de la retrasmisión del partido, los bultos de Fali son consecuencia de lesiones musculares anteriores y no suponen ningún riesgo para el futbolista. “Cuando lo he visto me ha impresionado, debe haber tenido lesiones importantes, yo he tenido roturas y no me han salido esos bultos”, comentó Andrea Orlandi, uno de los comentaristas del post-partido.
Según aclaró el propio Fali DAZN a pie de campo, estos bultos son quistes de grasa que pueden ser extirpados mediante cirugía sin mayor problema.
Cuando el resto de equipos trabaja en procesos de recuperación de los futbolistas que no han acudido al parón internacional, el Atlético de Madrid viajó a Bengasi (Libia) para enfrentarse en un amistoso al Inter de Milan en lo que se conoce como Reconstruction Cup. Ese partido permite que los rojiblancos ingresen en torno a los 3 millones de euros en sus arcas en ese equilibrio entre lo financiero y lo deportivo con el que lleva jugando Miguel Ángel Gil desde su nombramiento como CEO del club rojiblanco en 1993.
"Hay que buscar un punto de equilibrio entre agradar a los aficionados y mejorar la cuenta de resultados y para ello hay que invertir", explicó el CEO rojiblanco en un reciente foro que mezclaba finanzas y deporte. El máximo mandatario siempre ha tenido claro que resulta obligada una especialización en todas las áreas de un club para maximizar ambas patas del sostén de la entidad. "El fútbol es más que 90 minutos", insiste.
La reciente llegada de Mateu Alemany es una incorporación para reforzar la parcela deportiva en la que, pese a la llegada de Carlos Bucero, faltaba una figura para suplir a Andrea Berta, hoy en el Arsenal. Se trata no sólo de mirar hacia la mejora deportiva, sino de hacerla sostenible pese a que el club se ha gastado casi 400 millones de euros en las dos últimas ventanas veraniegas, aunque ha vendido por casi 180.
Más allá de las labores que Alemany ejerció en el Mallorca y en el Valencia, destaca la que realizó hace un par de temporadas desde la dirección deportiva del FC Barcelona. El ejecutivo balear trajo mucho talento a precios de mercado: Raphinha, Lewandowski, Ferran o Koundé, por unos 200 millones entre los cuatro, pero también logró atraer otros jugadores a coste cero que ayudaron a la maltrecha economía blaugrana como Aubameyang o Eric García.
La estabilidad que proporciona Diego Simeone, clasificando al club durante once años consecutivos para Champions League, así como la cada vez mayor competitividad de su plantilla proporciona unos ingresos estables que han permitido crecer a la entidad desde la parte deportiva. El presupuesto y las ganancias del Atlético se han multiplicado en la última década: de los 187 millones de ingresos por 195 de presupuesto en la 2014/15 a los 409,5 y 459, respectivamente de la 2023/24.
Fútbol y negocio
A la parcela deportiva hay que sumar otras retribuciones provenientes del área comercial y merchandising, entre otros, que lidera Óscar Mayo, un fichaje quirúrgico como el de Alemany. Desde la llegada de Mayo, mano derecha de Tebas en LaLiga, a la dirección general, el club ha conseguido grandes contratos como los de Fanatics, Mahou, Red Bull o Riyadh Air que han aportado otra fuente de ingresos importantes para la cuenta de resultados.
Muchas están vinculadas no sólo a la entidad, también a la Ciudad del Deporte que el Atlético planea finalizar para finales de 2026 y principios del 27. Si Riyadh Air aporta casi 30 millones de euros anuales por el naming del estadio y la presencia principal de la camiseta, la marca de bebidas energéticas será, por 40 millones de euros anuales, patrocinador oficial no sólo de las instalaciones actuales sino de las futuras como la piscina de olas, la restauración o los otros espacios deportivos que configurarán ese singular espacio de 265.000 metros cuadrados.
Socios y no palancas
Pero este crecimiento del club no ha podido financiarse únicamente con el aumento de ingresos y el desempeño del equipo. Se han necesitado socios adicionales para que la entidad crezca. Wanda, Quantum, Ares y ahora Apollo han sido grupos inversores que han entrado o quieren entrar en el paquete accionarial del Atlético de Madrid. "Llevamos tiempo recurriendo a ampliaciones capital que nos parece mejor que las palancas", explicó Miguel Ángel Gil Marín.
Las más recientes fueron las de 2021, para hacer frente a los estragos de la pandemia valorada en 70 millones de euros, y la de 2024, de 120 millones de euros. En los próximos meses se prevé una tercera ampliación de capital, especialmente para poder financiar el proyecto que transformará el entorno del Metropolitano.
Obras en los alrededores del Metropolitano.MUNDO
A los 200 millones que aportan los socios actuales hacen falta otros 600 para finalizar la Ciudad del Deporte y se esperaba conseguirlo de inversores privados. Así comenzaron las conversaciones con Apollo, pero éstas podrían derivar en una toma de control por parte del Fondo de Inversión Estadounidense con una compra que supere el 50% de las acciones de una entidad valorada en 2.500 millones de euros.
Otra de las cuestiones que se deberá afrontar también de cara al futuro es el de una deuda que se mantiene como una sombra pegada a las cuentas del club. Aunque se ha ido reduciendo desde la pandemia, se eleva aún a casi 510 millones de euros, lo que obliga a la institución a mantener la tensión competitiva para seguir con su estabilidad financiera desde la parcela deportiva así como la mejora constante en el área que lidera Óscar Mayo para colaborar en su reducción.
Tenía razón Simeone. La eliminatotia estaba en manos de Dios, y Dios, como decía su compatriota Borges, no admite sobornos. Ninguno los cometió, entregados Atlético y Madrid a un derbi agonístico, sostenido el primero sobre un gol al alba, a los 29 segundos, sobrepuesto el segundo a la atmósfera del Metropolitano, al balón a los cielos de Velázquez lanzado por Vinicius, incluso a sí mismo. A Dios le tocaba elegir, no castigar, en el te quiero, no te quiero de los penatis, pero el resbalón de Julián Álvarez ante la suerte suprema tiene algo de castigo. El Madrid avanza, pues, a cuartos de la Champions como si caminara sobre las aguas, sin resbalarse, porque Dios viste de blanco. [Narración y estadísticas (1-1, 2-4)]
A Rüdiger correspondió el penalti decisivo, el último, después de que marcaran sus pesos pesados, Mbappé y Belligham los primeros, con un Vinicius fuera, que ya había fallado en el mismo lugar. Tiene Champions para corregirse. Marcos Llorente envió antes de Rüdiger al palo. El fatalismo se repetía para el Atlético y para Simeone, que gritaba a los suyos que levantaran la cabeza. Estaban eliminados pero estaban de pie.
Ese Madrid inyectado había salido al césped del Metropolitano como se sale del servicio del cine cuando la película está a punto de empezar. Siempre queda algún botón por abrochar. Mal asunto. Lo que le esperaba no era una comedia, precisamente. En 29 segundos, estaba en pelotas, lo que tardó el Atlético en desnudarlo, de la bragueta a la camisa. La eliminatoria empezaba de nuevo, igualada, en el minuto uno.
Los excesos y el absurdo
El balón transitó entre los futbolistas del Atlético como si derribara fichas de dominó, fichas blancas: Asencio, Valverde, Courtois. A Gallagher correspondió el remate final, en un cuerpo a cuerpo con el belga. Era como una señal del destino, puesto que el inglés había sido una de las dos novedades escogidas por Simeone en el once. Reinildo, la segunda, para armar una banda izquierda nueva con respecto a la ida en el Bernabéu. Por ese lugar recibió el golpe en la ida, muy temprano. Lo devolvía mucho antes, sin que el Madrid se hubiera abrochado todos los botones.
Simeone ni se inmutó en la banda, lejos su hipercólera. Esto es muy largo, pensó, entre expectante y sorprendido. En su mente anidaba la pregunta de qué hacer frente a un escenario inesperado, al menos tan pronto. Nunca sabremos cuál era su hoja de ruta si el Atlético hubiera tardado más en igualar la eliminatoria. Ahora estaba más claro, porque la situación regresaba a su terreno, a la cueva donde nadie juega a las sombras como el argentino. Le encanta intervenir, decidir sobre lo que acontece en el campo, manejar los tiempos de los partidos. A veces hasta el exceso, y los excesos conducen al absurdo.
El Atlético se replegó, huyó de la presión alta para proteger el tesoro e impedir correr al Madrid. Si lo hace, hay que jugar con la pelota y el crucifijo. Una vez pudo hacerlo, una, y Mbappé puso a Oblak en el paredón. El penalti de Vini se fue al cielo.
Julián Álvarez, en el penalti que fue invalidado por el árbitro.AP
Al Madrid le quedó inicialmente la posesión, pero la posesión sin profundidad es un ejercicio estéril, como el amor sin sexo. En el fútbol español hemos conocido las dos versiones. El ataque posicional no dio frutos a los blancos en un primer tiempo en el que apenas sacaron un disparo de Rodrygo. Nada más. Poco. Poquísimo. Mbappé, desesperado, escapaba del área a los medios para tocar el balón y sentir que estaba en el partido.
El peligro lo generaba el Atlético, porque a su excelente organización defensiva añadía más intensidad en las disputas que se producían en las transiciones, con la excitación justa. Encontrarla era básico para los rojiblancos, en una atmósfera muy cargada, como sucede en los derbis del Metropolitano. No estábamos ante un derbi cualquiera. Igualar la eliminatoria tan pronto se lo permitió. Lo contrario los hubiera desquiciado.
Sin necesidad de desguarnecer sus líneas, con muchas precauciones por parte de Marcos Llorente y Reinildo, habituales en los despliegues, los jugadores de Simeone consiguieron llegar al área de Courtois y provocar que apareciese la mejor versión de Julián Álvarez, voraz para cargar la pierna desde cualquier lugar y disparar, incluso para intentar dos veces seguidas el gol olímpico. Sabe que es una estrella, sabe que quiere ser un número uno y sabe dónde ha de conseguirlo. Era un partido señalado. Julián Álvarez le ha ofrecido a este Atlético, donde vemos la versión otoñal de Griezmann, un vértice de calidad extrema, en el gol y en mucho más.
Cambios de riesgo
El Madrid debía elevar la presión y la movilidad para poder encontrar las ocasiones. Lo hizo tras regresar del descanso, sin que el Atlético cambiara su plan, salvo en los primeros minutos. Eso es muy del Cholo, un arranque a fuego y después el repliegue a la espera de la carroña. El factor sorpresa a veces funciona. Lo hizo en el primer tiempo. Después, no.
Ancelotti se había inclinado por Modric como titular, porque el partido pedía galones, temple, sabiduría. Sin embargo, la celda del Atlético le obligaba a mover los barrotes con energía. Camavinga saltó para ocupar el lugar del croata, pero a la vez se retiraba del campo también Tchouaméni, Valverde pasaba al centro y Lucas Vázquez ocupaba el lateral. Cambios de riesgo. Poco tiempo después, Brahim, en busca de las acciones de uno contra uno para superar piezas hasta entonces infranqueables.
La única vez que el Madrid lo había logrado fue por un error ajeno, de Griezmann, en su área. Pudo entonces correr, aplicar su manual, para conectar con Mbappé, único en los movimientos en ese lugar. Lenglet lo derribó. Con muy poco, Vinicius estaba ante los 11 metros, ante la puerta de Oblak como si fuera la puerta de la gloria. Volvió al purgatorio.
A la prórroga llegaron ambos entre el cansancio, las lesiones, como las de Mendy o De Paul, y el miedo. El Atlético ya no contaba con Giuliano, una dinamo que genera y genera energía, ni De Paul, pero aparecía el factor Correa. Un control de cirujano tras un envío de Oblak, de costa a costa. Insuficiente para tumbar al vigente campeón.
"Mañana va a ser un gran partido de Griezmann, estoy convencidisimo". Era el Simeone más confiado en el renacer de su estrella, el entrenador que necesita motivar a una leyenda que se está apagando en esta parte de la temporada, la más importante. Pero el francés no respondió ante el Real Madrid en Champions a las palabras de su técnico en la previa y, con el Atlético fuera de Europa, necesita recuperar su mejor versión para los tres torneos que le quedan a los rojiblancos, especialmente en LaLiga.
El de Mâcon lleva apenas un gol en los últimos once encuentros de competición doméstica. En este periodo le ha hecho dos al débil Salzburgo en Champions y otro al FC Barcelona en el loco encuentro de ida de semifinales de Copa del Rey que terminó con empate a cuatro en el marcador. Precisamente, los culés, su ex equipo, visitan el Metropolitano este domingo y no son el rival que mejor se le da al siete del Atlético. Les ha hecho siete goles y cinco asistencias en 33 duelos contra ellos frente a los, por ejemplo, 14/6 que ha firmado contra los leones, su rival predilecto, en 35 partidos.
Igualmente, no es una cuestión de un rival u otro, es, quizás, un bajón de rendimiento que se observa desde finales del año pasado. El francés había empezado como un tiro. En los primeros tres meses de este curso había sumado 11 goles y seis asistencias, mientras que actualmente sus números son de 16 tantos y siete pases de gol. En lo que llevamos de marzo, la página estadística Sofascore, le da su peor nota de los últimos 12 meses, apenas un 7,1. En diciembre, por ejemplo, ese guarismo se elevaba a 8.0.
2.934 minutos en 41 partidos
No son raros estos bajones de rendimiento en el francés. En la temporada pasada anotó 16 tantos en los 24 primeros partidos, y en los duelos restantes tan solo convirtió ocho. Algo más abrupta fue la 21/22, donde realizó siete goles en los primeros 20 duelos, mientras que en el segundo tramo del curso únicamente cosechó uno.
Uno de los motivos, y se puede ver en el campo, es la falta de frescura por un exceso de minutos. El delantero es el futbolista de campo más utilizado por Simeone con 2.934 en 41 partidos, 35 de ellos como titular, aunque no haya completado los 12 últimos. Le sigue Julián Álvarez con 2.861, pero con dos partidos más, 43. La diferencia entre ellos es que el primero hace 34 años en menos de una semana mientras que el argentino acaba de cumplir 25.
El francés junto a Diego Simeone.JAVIER SORIANOAFP
Simbolizan ambos el cambio generacional entre estrellas. Mientras la de Griezmann parece un sol que se apaga lentamente, Julián representa el nuevo fulgor que llega para reclamar el espacio aún ocupado por el francés: máximo goleador en la historia del Atlético de Madrid con 197 tantos y uno de los mejores asistentes con 83 pases de gol.
Son muchas las temporadas que el galo lleva siendo el máximo artillero del equipo rojiblanco, concretamente siete de las nueve que ha estado bajo las órdenes del Cholo. Son incontables los halagos del técnico a su futbolista y el apoyo que le brinda tanto dentro como fuera del campo. "Nos da un salto de calidad", "es diferente", "es especial", ha ido lanzando a lo largo de los años y el francés siempre ha respondido.
De hecho, el galo retrasó la evidencia de su bajón de rendimiento con jugadas puntuales. Pero la realidad le terminó por alcanzar especialmente en su último encuentro liguero. Ante el Getafe, el delantero tuvo 15 pérdidas en 41 acciones con balón, un pobre 67% de acierto en el pase, un remate y ningún duelo ganado. Es el derbi madrileño el partido que menos presencia en el juego ha tenido y en el que peor porcentaje de pases ha completado de los últimos cinco.
Cambio entre Griezmann y Sorloth.Juanjo MartínEFE
Este pequeño bache no pasa desapercibido a la hinchada. Las redes sociales se han llenado de comentarios de aficionados que reclaman la presencia de Sorloth en el once inicial. Lo cierto es que el noruego siempre ha respondido saliendo desde el banquillo y es el suplente más goleador del Atlético con siete tantos de los 14 que lleva en total.
Igualmente, muchos rojiblancos esperan la enésima resurrección de la leyenda rojiblanca. El partido perfecto será el de este domingo, ante el que fuera su equipo, en el que compartió vestuario con Messi y al que igualará si pisa el césped del Metropolitano. Serán 520 partidos para situarse junto al argentino como los jugadores extranjeros con más duelos en LaLiga española. Otra muesca para la estrella, hoy apagada.