Las redes sociales se burlan de los jugadores del equipo parisino tras la eliminación en los octavos de final de la Champions.
Memedeportes.com
La eliminación del PSG en octavos de final de la Champions a manos del Bayern ha desatado las burlas en las redes sociales. Pese a su millonario presupuesto y la nómina de estrellas, es la quinta vez en siete años que el equipo francés cae en la primera ronda eliminatoria de la Liga de Campeones.
Lejos del nivel que se puede esperar de una plantilla construida a golpe de talonario, el París SG fue claramente inferior en los 180 minutos de eliminatoria a un Bayern que vuelve a estar entre los ocho mejores equipos del continente.
Con Neymar lesionado, Messi y Mbappé se han convertido en el centro de las críticas. Este nuevo fracaso europeo del ambicioso PSG no va a hacer más que destapar la caja de los truenos en la capital francesa, con un gran interrogante: ¿habrá tercer episodio de la ‘MNM’? ¿Y quién será el o los sacrificados: Neymar, Messi o Mbappé? ¿Pagará de nuevo los platos rotos el entrenador, Christophe Galtier, como pasó antes con Pochettino, Tuchel o Emery?
El Villarreal vivió una noche de terror en el Vélodrome, de donde salió muy malherido y forzado a obrar un milagro para seguir vivo en Europa. El conjunto amarillo estuvo irreconocible y fue un juguete en manos de un Olympique de Marsella que exhibió una pegada brutal. El equipo francés fue muy superior y dejó casi sentenciada su clasificación para los cuartos de final con cuatro goles de renta para la vuelta en La Cerámica.
El Villarreal hipotecó buena parte de sus opciones de seguir adelante en la Liga Europa en una primera parte catastrófica. Fue como si hubiera retrocedido de repente dos meses atrás en el tiempo y volviera a ser aquel equipo vulnerable y dubitativo que Marcelino había conseguido enderezar en las últimas semanas. Ya resultó llamativo ver un once sin laterales puros, función que les tocó hacer a Mandi y Cuenca, lo que restaba profundidad a la hora de atacar a un Villarreal que cedió la iniciativa a su rival.
No le preocupa a Marcelino que su equipo no tenga el balón siempre que se defienda con orden y salga rápido al contragolpe pero no lograba hacer ni una cosa ni la otra. Los franceses, conscientes de donde estaba el peligro, no dudaban en cortar con falta, si era menester, la salida de los amarillos, que apenas consiguieron inquietar un poco con la profundidad de Akhomach en los primeros compases, antes de que su defensa empezara a hacer aguas.
La movilidad de futbolistas como Ndiaye y Harit empezó a crear problemas. El primero habilitó para la subida de Clauss tras una buena acción en la frontal y el centro del lateral lo cabeceó Veretout totalmente solo en boca de gol para adelantar a los franceses.
Errores defensivos
Apenas había tenido de reaccionar el Villarreal cuando una acción desgraciada de Mosquera le puso el partido aún más cuesta arriba. El colombiano trató de cortar un envío de Harit que había desviado previamente Comesaña, pero acabó introduciendo el balón en su portería. Y no terminó ahí su aciaga noche pues el tercero del Marsella llegó como consecuencia de un penalti cometido por el propio Mosquera, que arriesgó demasiado al intentar quitarle el balón a Sarr en el área y acabó derribándolo. El colegiado, a instancias del VAR, revisó la acción y acabó señalando los once metros, desde donde Aubameyang ponía el 3-0.
El Villarreal necesitaba darle una buena sacudida al partido y Marcelino la buscó con un triple cambio para arrancar el segundo tiempo. Con Parejo a los mandos y Alberto Moreno en la banda parecía tener algo más de profundidad el equipo castellonense, que estuvo a punto de sacar un penalti nada más reanudarse el partido en una falta sobre Sorloth casi sobre la línea del área.
La mejoría, sin embargo, fue apenas un espejismo y el Marsella no tardó en volver a rondar la portería de Reina, a la que llegaba con suma facilidad. Ndiaye perdonó el cuarto en un remate que se le fue arriba pero no lo hizo un killer como Aubameyang, al que los años no han quitado su olfato goleador. El gabonés anotó su noveno gol en el torneo y el vigesimoprimero de la temporada con un sutil toque para elevar el balón por encima de Reina y poner la eliminatoria casi imposible para el Villarreal.
El portero evitó el quinto en un doble remate de Sarr cuando su equipo ya jugaba en inferioridad numérica después de que Alberto Moreno viera dos amarillas en apenas diez minutos. Los de Marcelino apenas tuvieron opciones de maquillar el marcador en un remate de Guedes bloqueado por la defensa y el Marsella dio la sensación de conformarse con su amplia renta.
Mientras otros batallan en eliminatorias repletas de igualdad, polémicas e incertidumbres, el Real Madrid ya aguarda camino de Berlín, en su 10º Final Four de los últimos 13 años, la tercera de carrerilla. Allí defenderá su corona tras un tremendo camino en Europa, coronado en el Buesa Arena, donde cerró por la vía rápida la serie ante un bravo Baskonia. Murieron los de Dusko Ivanovic con las botas puestas, desplegando osadía, talento y la energía que les quedaba hasta que chocaron con la mejor versión de Tavares, con el temple de Campazzo, los puntos de Yabusele y la magia de Sergio Rodríguez. [98-102: Narración y estadísticas]
Fue una pelea mayúscula en Vitoria, una noche de guardias bajas y baloncesto eléctrico, de 200 puntos y 29 triples. Mandó el Baskonia casi siempre y resistió el Madrid sus embestidas, hasta el zarpazo final, encendido por el Chacho y culminado por Campazzo. Aunque nada sería lo mismo sin esas dos defensas finales de Tavares, sus cuatro tapones, sus 13 rebotes... Tan pleno que ni un minuto dejó a su compinche Poirier en la segunda mitad, pese a los buenos apuntes previos.
La primera parte fue ya un estupendo augurio, un festival ofensivo, un correcalles sin dueño, un intercambio de golpes que convenía más al Baskonia. Al descanso, los de Ivanovic, desbocados, habían anotado 56 puntos y el Madrid les seguía la estela como podía. Con la lengua fuera, incómodo cuando su defensa no funciona y su rebote no domina, aturdido ante tanta carrera, ante tanto lanzamiento frenético.
Sergio Rodríguez, defendido por Chiozza.L. RicoEFE
El Baskonia estaba dispuesto a morir matando, consciente de lo que supone un 2-0. Porque alargar la faena, dar una alegría al Buesa y mostrar algo de ese 'carácter', no sólo le vendría bien en el ahora. Su lucha por entrar en el playoff ACB y salvar la temporada está más que viva. Y necesita elementos que le reafirmen. Partió más agresivo en defensa, más concentrado en el rebote y con su acierto habitual.
Fue en el segundo acto (tras un parón demasiado largo por un problema en el marcador) cuando, por primera vez en la serie, se vio poderoso, 10 arriba con Marinkovic y Markus Howard como ejecutores y Miller-McIntyre como dueño del tempo, ocho asistencias en la primera mitad. Hizo 34 puntos en ese tramo, en el que tuvieron que salir Poirier y Deck (su defensa sobre Howard...) y, sobre todo, Sergio Rodríguez, al rescate. El Chacho no se achica cuando el juego pierde el control. Dos triples, cuatro asistencias... Gracias a él se mantuvo el Madrid con vida pese a su desastre defensivo.
A la vuelta no mejoraron demasiado las cosas para el Madrid, porque Marinkovic no bajaba su ritmo anotador, triples como flechas a la paciencia blanca. Otra vez haciendo la goma, aunque sin dejarse llevar del todo, parciales de ida y vuelta y Tavares intimidando en la pintura. En realidad, era un partidazo, una estupenda noche de excesos en el Buesa.
Un triple de Deck, la primera canasta del último round, puso al fin por delante al Madrid (73-75), una larga persecución sin perder los papeles. Pero faltaba por aparecer (del todo), Markus Howard: volvió a encender el Buesa con siete puntos consecutivos. Iba a ser el último alarde local, exhaustos ya los de Ivanovic, sin poder responder al arreón final blanco, una estocada mortal en las manos mágicas del Chacho y sus pases.
Fue un parcial de 0-13, con dos triples de Llull, pero, principalmente, con la sabiduría de Sergio Rodríguez. Como la temporada pasada, de nuevo a punto en el momento clave. Howard se empeñó en lo que parecía ya imposible, aunque iba a empujar hasta la orilla. Apareció entonces Campazzo con la puntilla, como un poco antes lo había hecho Yabusele. Y Howard, como Miller-McIntyre, se estrelló con la enormidad de Tavares. El Madrid de Chus Mateo está en Berlín y, a la vez, recuperó el liderato de la ACB tras la derrota del Unicaja en Tenerife.