La estrella de Japón está bajo los palos: Zion Suzuki, el portero de las tres nacionalidades

La estrella de Japón está bajo los palos: Zion Suzuki, el portero de las tres nacionalidades

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Takefusa Kubo, Virgil Van Dijk, Cody Gakpo, Frenkie de Jong… El partido entre Japón y Países Bajos, sin ser uno de los platos fuertes de la primera fase del Mundial, reunía en el césped a figuras de primer nivel que son referentes en equipos punteros de las grandes ligas europeas. Aunque las miradas del público se centraron en el hombre que defendía la portería nipona: Zion Suzuki, que con tres intervenciones clave mantuvo a su equipo con vida para hacer valer el 2-2 definitivo.

Suzuki, salvo para los seguidores de la Serie A, era hasta ayer un completo desconocido. Pero el actual portero del Parma lleva ya dos temporadas en Italia mostrando sus condiciones. Y es que, pese a su envergadura, con 1,90 metros de altura, destaca por su agilidad y sus reflejos bajo palos, como bien demostró ayer en su debut mundialista.

Suzuki debuta con la absoluta en 2022, pero no llega a estar en la lista final para Qatar. Esa temporada, la 22/23, es la última para él en el Urawa Reds Diamonds, donde pese a no ser indiscutible, consigue todos los títulos colectivos posibles: Copa de Japón, la Supercopa local y la Champions League de Asia. Sus escasas pero convincentes actuaciones le dan el billete para jugar en Europa. Primera parada, Bélgica, donde defendió la portería del Sint-Truidense una campaña. El Parma, al ver sus condiciones, no dudó a la hora de hacerse con sus servicios.

El equipo belga hizo un negocio redondo con Suzuki: le compró por 4 millones de euros en 2023 y le vendió al finalizar la temporada por 8,2 millones de euros. Todo hace indicar que, si sigue manteniendo el mismo nivel, el Parma no tardará en rentabilizar su inversión. Su actual valor en Transfermarkt es de 20 millones. Y subiendo.

Tres países mundialistas

Suzuki defiende los colores de Japón, pero esta no era la única opción que tenía sobre la mesa en un principio. Aunque se crió en Urawa, nació en Newark, en Estados Unidos, en 2002. Y además de la ascendencia japonesa de su madre, su padre es de origen ghanés. Por lo tanto, aunque no dudó a la hora de decantarse por el país del sol naciente, cualquier opción podría haberle llevado a jugar este Mundial.

Seguridad aérea, juego de pies, capacidad de respuesta bajo palos… Con Suzuki, que en agosto cumplirá 24 años, parece que Japón tiene cubierta la portería para la próxima década. Un portero alto, moderno, que tiene las características necesarias para jugar pronto en un grande de Europa. En clave selección, tiene la difícil tarea de relevar a Eiji Kawashima, que defendió la meta nipona en tres mundiales (Sudáfrica, Brasil y Rusia). Incluso estuvo en Qatar, aunque no disputó ningún minuto. Cuatro mundiales son palabras mayores. Pero Suzuki, en el que para él es el primero, no ha podido empezar de mejor forma.

kpd