El 21 de julio de 2025, Logan Costa (Saint-Denis, 2001) se rompió el cruzado de la rodilla en un partido de pretemporada del Villarreal. Había ayudado a que Cabo Verde encarrilara, por primera vez en su historia, el camino hacia el Mundial y solo pudo celebrar la victoria ante Suazilandia (3-0) desde la grada. «Fue increíble. No tengo palabras para describirlo. El país se paró», cuenta en una conversación con EL MUNDO en la que no pierde la sonrisa. Es mundialista, y no ha sido fácil.
Le ha tocado estar 302 días inmerso en una larga recuperación de una lesión muy compleja que, muchas veces, pensó que no le permitiría llegar a tiempo para jugar hoy en Atlanta. «Tuve momentos de duda, pero gracias a Dios, no se me escapa. Tuve mucha gente detrás, Marcelino, los médicos, que querían verme en el Mundial», reconoce.
El primer partido de Cabo Verde será especial, «creo que el país se parará», dice Logan, que a los 19 años cambió la camiseta de Francia por la caboverdiana. «Estaba en una sub-20 y no sentía nada. No me lo pensé», advierte quien ha crecido admirando a Sergio Ramos, Raphael Varane y Thiago Silva. Más picante le pone a su debut que sea frente a España. «Es una selección top, pero en un partido pueden pasar muchas cosas. La virtud de Cabo Verde es que no tenemos nada que perder y mucho que ganar. Vamos a jugar sin miedo», cuenta. No piensa que pueda ser un alivio que Luis de la Fuente se guarde a Lamine Yamal. «Es uno de los mejores del mundo y es bueno para nosotros que juegue. Si no, que se recupere», le desea.
«Allí están mis raíces»
Sí se encontrará en el campo con sus amigos Alex Baena y Yeremy Pino. «Hace unas semanas estaba hablando del partido con Yeremy y me dijo que me preparara bien, que voy a pasar un mal rato. Pero ya veremos quién gana», bromea. Como central, también tiene un ojo puesto en Mikel Oyarzabal, «por cómo aparece en el área», advierte este debutante, que se acordará de su abuela cuando suene el himno en el estadio de Atlanta. «Es un sueño profesional y personal. Llevo a Cabo Verde en el corazón, iba todos los veranos, allí están mis raíces. Todo me llevaba a jugar en esta selección», explica. Por eso no pensó que, dejando Francia, perdería oportunidades de disputar estas grandes citas. «Nunca sabes lo que te va a pasar en la vida. He hecho feliz a mucha gente en mi país y voy a cumplir un sueño», insiste.
No será fácil, a pesar de que Pedro Brito Bubista ha ido reclutando hasta por LinkedIn a hijos de expatriados. Al central no le gusta que le digan que es el mejor jugador de Cabo Verde, pero su fichaje por el Villarreal lo llevó a la elite y puede compartir centro de la zaga con Stopira, de 38 años, futbolista del Torreense de la segunda portuguesa. «Hay jugadores que no están en grandes clubes, pero te puedo decir que son muy buenos», recalca Costa.
La fórmula de Bubista se ha centrado en construir un equipo «unido, donde todos vamos a una» y que se comunica en criollo, porque pocos hablan ni siquiera portugués. No le dio al equipo para clasificarse a la Copa África, donde habían sido cuartofinalistas, y al Mundial, pero Logan Costa lo tiene claro: «Si tengo que elegir entre eso y un Mundial, firmo el Mundial».








