Adiós al último gran capitán del Madrid: la marcha de Carvajal, con seis Champions, deja un vacío en un vestuario por reconstruir

Adiós al último gran capitán del Madrid: la marcha de Carvajal, con seis Champions, deja un vacío en un vestuario por reconstruir

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El Real Madrid dice adiós a Dani Carvajal, no al revés. Un adiós agridulce, no por la relación con el club, pese a los desencuentros con Álvaro Arbeloa, sino por la relación con su propio cuerpo, por las lesiones que han maltratado a un futbolista colosal, dueño de seis Champions, tantas como las seis Copas de Europa de Paco Gento. Del último estallido de su rodilla, en 2024, ya no regresó el mismo Carvajal, y eso no tuvo efectos únicamente en el campo, también en el vestuario, sin una voz de alto compromiso cuando era más necesaria. A esta crisis le ha faltado un gran capitán. Carvajal, de 34 años, es el último de su estirpe que se marcha, después de que lo hicieran en años consecutivos Sergio Ramos, Marcelo, Benzema, Nacho y Modric. José Mourinho necesitará la reencarnación de uno de ellos con el brazalete, un líder que complemente al líder.

Carvajal, de 34 años, tendrá la oportunidad de despedirse de la afición el próximo sábado, en el último partido de Liga, ante el Athletic en el Bernabéu. La comunicación del club y las palabras del futbolista anticipan un adiós sin acritud, aunque Carvajal se haya sentido poco respaldado en este tramo final de temporada, en el que hubiera deseado más minutos para intentar encontrar la mejor forma y no perder el tren del Mundial. En la primera prelista de Luis de la Fuente, de 55 jugadores, ya no se encontraba. De nada sirvió ya el último partido en el Sánchez-Pizjuán, el domingo, donde mostró un buen tono.

El eslabón de la cantera

A la espera de que algunos de los jóvenes de la cantera incorporados por Arbeloa en este periodo, en especial Thiago Pitarch, consiga consolidarse en el primer equipo blanco, Carvajal era una especie de último mohicano de la Fábrica. El Madrid recordaba en su comunicado cómo, todavía niño, acompañó a Alfredo Di Stéfano en la puesta de la primera piedra de la Ciudad Deportiva, en Valdebebas: «Es una leyenda y un símbolo del Real Madrid y su cantera».

Es cierto que Álvaro Carreras tuvo una crianza inicial en la cantera blanca y que a ésta se incorporó Fede Valverde, pero ninguno cerró el círculo como Carvajal, de blanco desde alevín, salvo la temporada 2013-14, que jugó en el Bayer Leverkusen. Elegido por ‘Bild’ en el once de la Bundesliga, el Madrid hizo uso de la opción de recompra y Carvajal acabó por desplazar del lateral derecho, curiosamente, a Arbeloa. Esa primera temporada la concluyó sobre el campo en la final de Lisboa ante el Atlético, como uno más de la ‘Décima’. Desde entonces, ha sumado cinco más, la última con gol en la final frente al Borussia Dortmund, en Wembley.

450 partidos

A las Champions se unen seis Mundiales de Clubes, cinco Supercopas de Europa, cuatro Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España. En total, 27 títulos después de jugar 450 partidos con el Madrid. Una epopeya de 13 años en el primer equipo, en la que se hizo dueño de la banda derecha, tanto por su eficacia defensiva como por su proyección ofensiva. Carvajal nunca negoció el esfuerzo, algo que siempre tiene premio en el Bernabéu. La última lesión y las reiteradas recaídas le impidieron competir con Trent, un jugador de gran calidad técnica, pero que no llena su vació en el campo y, mucho menos, en el hábitat del vestuario.

En 2024, Carvajal vivió su mejor año como futbolista y también su calvario. Si las lesiones le habían impedido en el pasado tener mayor continuidad con la selección, ese año alzó, como uno de los capitanes, la Eurocopa, en Alemania, pocos meses después de haber conquistado la Champions, con el gol que depuso el dominio inicial del Borussia Dortmund. En una polémica votación del Balón de Oro, por la ausencia de su equipo en la Gala de París, fue cuarto, por detrás de Rodri, Vinicius y Bellingham. En octubre de ese año, al poco de iniciarse la temporada, se produjo la grave lesión en un partido con el Villarreal. Le esperaba un curso en blanco. A su vuelta, nada fue igual.

«Me voy tranquilo y en paz», se despidió Carvajal en sus redes sociales, a la espera de un futuro que debe decidir, quizás en ultramar, como su cuñado Joselu. El brazalete pasa a un futbolista señalado por los últimos episodios, como Fede Valverde, lo que abre incógnitas sobre el liderazgo en el vestuario. Un futuro que ya no es el de Carva, que merece una despedida a la altura de la Griezmann en el Metropolitano o Lewandowski en el Camp Nou.

kpd