Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España…

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

kpd