El argentino Esteban Andrada, portero del Zaragoza, dio este domingo un puñetazo en el rostro al capitán del Huesca Jorge Pulido nada más ser expulsado en el tiempo añadido del partido entre ambos equipos en la jornada 37 de LaLiga Hypermotion.
Con 1-0 en el marcador y en el minuto 98, Andrada fue expulsado por empujar a Pulido. Nada más ver la tarjeta roja el argentino perdió el control y busco al capitán del Huesca para propinarle un puñetazo en la cara.
El derbi aragonés ente el Huesca y el Zaragoza acabó en una batalla campal en el campo en un final caótico y que se saldó con varias tarjetas y tres expulsiones entre los dos equipos, enzarzados a raíz de una entrada con un puñetazo de Andrada a Pulido.
A partir de ese momento a se produjo una batalla con todos los jugadores y suplentes enzarzados y peleándose entre ellos.
La réplica de los jugadores del Huesca no se hizo esperar y el portero del Huesca Dani Jiménez también propinó otro puñetazo a un rival y por tanto también era expulsado al igual que a Tasende. Tuvieron que intervenir las fuerzas de seguridad.
“Pedir disculpas; no tiene excusas lo que ha pasado”, dijo David Navarro, entrenador del Real Zaragoza en la rueda de prensa posterior al parrido.
“Se va a hablar más del desenlace final que del partido. Quiero entender el sufrimiento de todos y no justifica y no hay por donde coger la acción y entiendo la tensión, pero estoy triste por lo que ha pasado; no hay explicación, ni justificación”, ha dicho José Luis Oltra, entrenador del Huesca.
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Madrid
Actualizado Miércoles,
26
abril
2023
-
13:47Ver 2 comentariosLos blancos perdieron el factor cancha ante el Partizan de Obradovic....
La primera víctima con pedrigí de que no estará en octavos de la Champions fue el líder de la Serie A. El Inter, intratable en Italia, no solo fue incapaz de remontar el 3-1 que le endosó el Bodo Glimt sino que volvió a caer derrotado y dice adiós a la competición de manera humillante.
Los noruegos se agarraron al acierto de su portero Nikita Haikin ante los testarazos de Di Marco y Frattesi o el tiro de Zielinski, ocasiones claras de los italianos, que tenían en la grada lesionado a Lautaro Martínez, en una primera parte en la que su dominio sobre el Bodo, que solo probó a Sommer en el minuto 35 con un remate de cabeza de Evjen, no se convirtió en goles.
La segunda parte ya fue una lucha contra el reloj del último finalista de la Champions, que vio en el minuto 58 cómo un grosero error de Akanji en la salida de balón probó el robo y el disparo de Blomberg que, aunque salvó Sommer, cazó Petter Haug para poner el 0-1 en el marcador de San Siro.
Varapalo para el equipo de Chivu, que buscó la resurrección con un remate de Akanji que escupió el palo, palmeó Haikin y no rebañó Thuram. Pero apareció Evjen para sepultar, de disparo cruzado, cualquier esperanza, y eso que en el 76 Bastoni, en una carambola, logró marcar. Para el milagro faltaban demasiados goles.
Ahora a los noruegos les tocará un cruce con el Sporting de Portugal o el Manchester City, a quien ya derrotó en la fase liguilla en su estadio (3-1).
El Newcastle y Bayer, sin sufrir
Newcastle y Bayer Leverkusen hicieron sus deberes y estarán, sin sufrir, en los octavos de final de la Champions. El trabajo lo hicieron hace una semana lejos de sus estadios, con ventajas suficientes para que Qarabag y Olympiacos vieran como una tarea titánica armar las remontadas que no alcanzaron a producirse.
El duelo para el Newcastle se dibujó tranquilo desde el inicio. Llegaban las urracas a St. James' Park con cinco goles de ventaja y, en los primeros seis minutos, Tonali y Joelinton pusieron un 2-0 en el marcador que certificaba su presencia en octavos. Ese marcador ya les permitía incluso levantar el pie y tomarse el resto de la eliminatoria con calma.
El jugador del Newcastle Joelinton, tras marcar al Qarabag.efe
El Qarabag se resignó a esforzarse en salir con dignidad de la máxima competición y, aunque tuvo un tímido acercamiento de Camilo Durán en la primera parte que salvó Ramsdale, no fue hasta el inicio de la segunda, en el minuto 50, cuando el delantero colombiano, a pase de Jony Montiel, puso el 2-1 en el marcador.
Apenas le duró la efervescencia porque, un minuto después, a saque de esquina, el cabezazo de Botman volvió a abrir distancia (3-1). No se rindió el equipo azerbayano, que tuvo a favor un penalti por mano que, aunque paró Ramsdale a Jankovic, remató Jafarguliyev (3-2).
Más ajustado estaba el duelo entre el Leverkusen y el Olympiacos de Mendilibar. Los alemanes vencieron en Atenas 2-0 y no vieron amenazada su clasificación. De hecho, apenas hubo ocasiones, la más clara nació de una doble pared camino del área entre Doku y Grimaldo que el lateral valenciano estrelló en el larguero.
Cuando Julieta ha visto hoy entrar a su hija al centro olímpico de tiro de Châteauroux con la escopeta en la mano la ha visualizado cuando tenía 14 años y se iba con su padre a cazar. "La escopeta era más alta que ella", dice emocionada. "Pase lo que pase, el haber llegado hasta aquí hoy, para mí ya es una campeona", señala. Su hija es Mar Molné (Morrel, Tarragona, 22 años), ya no tiene 14 años, sino 22 y ha estado cerca de ganar su primera medalla olímpica. Ha quedado cuarta en la final de tiro de los Juegos de París, que también ha dejado finalmente fuera del medallero a la veterana Fátima Gálvez (Baeza, 37 años).
Ambas representaban a España en esta final a seis, donde Adriana Ruano otorgó el oro a Guatemala, seguida por la italiana Silvana Stanco y la australiana Penny Smith. En la primera jornada se habían situado ya en los dos primeros puestos, tras realizar 75 disparos al plato en su debut olímpico. Esto dio esperanzas de obtener medalla hoy. Sobre todo Mar, que es la primera vez que compite en unos Juegos. "Estoy muy contenta, aunque no nos hayamos llevado medalla. Ni se me ocurría pensar que podía llegar hasta aquí y lograr un cuarto puesto. Esto ya es una medalla", dice.
"Más aún con mi edad, además, porque yo tengo sólo siete años de competición y el resto son veteranas, competir era difícil", admitió la joven atleta. Ella se estrenaba en París, pero Gálvez ya ganó un oro en Tokio en 2020 en la prueba mixta con Alberto Fernández. Quedó en cuarto lugar en Río 2016 y en el quinto en Londres en 2012. Tiene, además, seis medallas en Mundiales. "Parece que soy la chica de los diplomas, porque al final no llego a la medalla individual", ha bromeado. Considera que le han fallado "los primeros tiros, por la luz. No he conseguido adaptarme a la luz que tenía de fondo, que siempre me pasa factura", ha dicho.
"Papá, déjame probar"
El padre de Mar, David, cuenta que fue por él por quien la joven empezó a coger la escopeta. Él siempre ha hecho tiro y su hija le acompañaba. "Un día me dijo: 'papá déjame probar'. Así empezó", relata, orgulloso. Cuando pidió una escopeta tenía 14 años. Empezó a manejarla, aprendió, se sacó el permiso de armas y así comenzó todo. Se fue a Granada con la Federación. Empezó con un entrenador. Cuando conquistó el Europeo júnior, tuvo que decidir entre sus dos pasiones: el tiro o la música. Ganó lo primero.
"En la música siempre ha sido tan buena como en el tiro", dice su madre. Aunque "en esto también era raro, porque tocaba la gralla, que un instrumento de viento. La música siempre ha sido muy importante para ella, es lo que le ayuda a concentrarse", dice. Es curioso, las dos medallistas estudian Psicología. Mar empezó Magisterio, pero se cambió.
El centro de tiro olímpico de estos Juegos está en Châteauroux, en la zona de castillos del Valle del Loira. Esta localidad tiene una media de 56 metros cuadrados de zona verde por habitante. La instalación se ha localizado ahí porque debe situarse en un campo militar, aunque llama la atención el contraste. El campo de tiro, donde hace un calor insoportable, está abarrotado y una gran parte de la grada con banderas de España. A Mar han venido a animarla, además de sus padres, sus tíos y su prima. Su abuela se ha quedado en casa "sufriendo por ella". "Haber llegado hasta aquí ya es un logro, nos iremos contentos igual", dice su madre.