El ex tenista español Rafael Nadal, ganador de 22 ‘Grand Slams’, es investido este martes doctor honoris causa, máxima distinción que concede una institución académica, por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El deportista recibe la distinción en un acto celebrado presidido por el rector de la Universidad Politécnica de Madrid, Óscar García Suárez. Durante el acto, Javier Durán, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la UPM, actuará como padrino e impartirá la ‘laudatio’.
“Este nombramiento, a propuesta de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPM, es un reconocimiento a Rafael Nadal, considerado el mejor deportista español de todos los tiempos”, recalca la UPM, que destaca del balear sus 22 títulos de ‘Grand Slam’, el haber sido número uno del mundo, o sus dos medallas de oro olímpicas.
La universidad subraya que el de Manacor, “además de ser una figura indiscutible del deporte, también ha destacado en su vida por la proyección de unos valores humanos ejemplares, basados en el esfuerzo y la perseverancia, cualidades que lo han convertido en un referente dentro y fuera de las pistas de tenis”.
“Estos valores coinciden plenamente con los principios de excelencia, integridad, trabajo y solidaridad que la Universidad Politécnica de Madrid transmite a sus estudiantes y a la sociedad”, sentencia la UPM sobre el ex tenista, también investido honoris causa el año pasado por la Universidad de Salamanca.
Fue un experimento fallido, un remedio que agravó la enfermedad del tedio en Mónaco. No hubo asomo de espectáculo en las calles del Principado porque la norma de las dos paradas obligatorias resultó un disparate. Hubo que anotar la victoria de Lando Norris, por delante de Charles Leclerc y Oscar Piastri. Hubo que lamentar el abandono de Fernando Alonso, imán de todas las desdichas, y el punto pescado por Carlos Sainz, tras una argucia de Williams ante Mercedes.
Los dos preceptivos pit-stops impuestos por la FIA no cambiaron nada. Si acaso, lo hicieron a peor. De hecho, la única emoción genuina fue la generada por una espera. La antítesis del deporte del motor. Max Verstappen, líder postizo, suplicó por un safety car que le habría otorgado la victoria. Santa Devota no escuchó sus plegarias y en la última vuelta hubo de cumplir con el reglamento.
En la búsqueda de lo imprevisible, lo excepcional, la F1 se deshizo en la intrascendencia, en la nada. Sólo cuatro pilotos vieron la bandera a cuadros en la vuelta del líder. Nada hubo que rascar en un domingo donde Lewis Hamilton, cuando rodaba quinto, dobló a Isack Hadjar, que iba sexto. Si acaso los malos modos de George Russell, a quien consideran un gentleman, pero autor de una tropelía impropia de su rango.
'Virtual safety car' en la primera vuelta
Fue el decimosexto triunfo de McLaren en el Puerto de Hércules, el primero desde 2008. Un domingo infumable donde el triunfo de Norris sólo se vio comprometido en la salida. Una vez más, el aspirante al título patinó cuando no debía, aunque sí tuvo arrestos para contener a Leclerc en Santa Devota, apurando al límite la frenada. Gabriel Bortoleto, que se había animado con un exterior a Andrea Kimi Antonelli en la bajada de Loews, tropezó con las protecciones en Portier. La neutralización del virtual safety car para empezar con los pit-stops de Yuki Tsunoda, Pierre Gasly y Oliver Bearman.
Estos rezagados rodaban más deprisa que los líderes. Por delante solo sólo interesaba la posición, no el ritmo, así que Piastri prefirió dejarse caer a casi cuatro segundos de Leclerc. Mejor así que respirar aire viciado. Sin embargo, el protagonismo de ese grupo trasero sentó muy mal a Gasly, que a la salida del túnel se llevó por delante a Tsunoda. Aunque el francés tuvo que alcanzar el garaje con su rueda delantera izquierda a la rastra, el director de carrera se conformó con dobles banderas amarillas.
Hadjar, rival de Alonso por la quinta plaza, agitó el avellano en la vuelta 15, para montar blandos. El novato se vio favorecido por su compañero Liam Lawson, que venía formando un trenecito a su estela. Racing Bulls atinaba con su plan, porque el francés ya había completado su segundo pit-stop en la vuelta 21, sin dejar un hueco similar a sus rivales.
Sainz, por delante de Hulkenberg, el domingo en Mónaco.AP
Ya no pintaba nada bien el asunto para Alonso, que cumplió en la vuelta 17 para montar los duros. "Necesito que me expliquéis lo que estamos haciendo con la estrategia", lamentó el asturiano. Cuando le reclamaron mayor ritmo, su alarido casi rompe los auriculares de los ingenieros: "¡No puedo tirar ahora!".
Hubo de sacrificarse Sainz en una ingrata tarea, para favorecer en los posible a Alex Albon. Tras su alerón trasero se desquiciaban Russell y Antonelli. Tan disciplinado como de costumbre, debía abrir un hueco de parada para su compañero. Antes de cumplirse la mitad de la carrera, Carlos ya había sido doblado por Norris.
Pataleta y 'drive through'
Williams se guardaba otra sorpresa ante Mercedes, el rival que le suministra motor, caja de cambios y suspensiones. Sainz dejó pasar a Albon para ejercer de stopper ante Russell y Antonelli. Desquiciado, el líder de Mercedes se marcó un recto en la Nouvelle Chicane para quitarse de encima a Carlos. Una pataleta castigada por los comisarios con un drive through. Sainz, undécimo en la parrilla, se había aupado al top-10.
Apenas unos minutos antes, Alonso había encendido las alarmas en Aston Martin: "Creo que el motor está diciendo basta". Desde hacía tiempo, mientras entregaba una sangría de décimas en la recta de meta, algo sonaba raro bajo el capó. El AMR era el único coche que rodaba sin que nadie le estorbase, ni le incomodara. Entre Hamilton y Hadjar. A su paso por la Rascasse, una columna de humo se hizo ya visible. Otro drama para el bicampeón.
Después de cerrar la llegada de Xabi Alonso para el banquillo y de Trent Alexander-Arnold para el lateral derecho, ambos todavía sin comunicado oficial, el Real Madrid ha dado el segundo paso en la reconstrucción de su maltrecha defensa. El conjunto blanco ha atado al central español de 20 años Dean Huijsen, indiscutible en el Bournemouth de Andoni Iraola e internacional con la selección española, según adelantó Marca y ha podido confirmar este periódico.
El club presidido por Florentino Pérez tiene entre ceja y ceja el Mundial de Clubes, gran objetivo de la temporada tras las derrotas en la Champions, la Copa y la Liga. El suculento premio de más de 100 millones de euros ha convencido a la dirección de Chamartín de invertir todos sus esfuerzos veraniegos en el evento.
Xabi Alonso aterrizará al término de la Liga, el Madrid trabaja para convencer al Liverpool de que libere a Alexander-Arnold antes del 30 de junio (termina contrato ese día) y ahora ha cerrado, a falta de confirmación oficial tras firmar los últimos papeles, la llegada del joven central español del Bournemouth, por el que pagará la cláusula de rescisión: 58 millones de euros.
Huijsen formará parte de la expedición madridista que viajará a Estados Unidos para disputar el Mundial el próximo 14 de junio, y antes será llamado por Luis de la Fuente para la Final Four de la Liga de Naciones.
Huijsen nació en Amsterdam, capital de los Países Bajos, pero con cinco años se mudó a Málaga. Jugó en la cantera del equipo andaluz y con 16 años, pretendido ya por el Madrid, firmó por la cantera de la Juventus. En 2023 fue cedido a la Roma y en 2024 buscó su oportunidad en el Bournemouth, que pagó por él 15 millones.
Una temporada después y tras los problemas de lesiones que ha sufrido la zaga del Madrid, los blancos se rascan el bolsillo y pagarán casi 60 millones por él.
Huijsen ha sido internacional con Países Bajos en las categorías inferiores, pero en febrero de 2024 recibió la nacionalidad española y decidió vestir la camiseta de España. De la Fuente le hizo debutar el 20 de marzo de este año en los cuartos de final de la Liga de Naciones y curiosamente en Amsterdam ante Países Bajos.