Un hat trick de un Raphinha que parece haber recuperado su mejor forma justo a tiempo, impulsado por dos penaltis provocados por un Cancelo que redondeó otra destacada actuación defensiva con un gol, fueron al final determinantes para que el Barça se deshiciera del Sevilla a pocos días de jugarse el todo o nada con el Newcastle en la Champions. [5-2: Narración y clasificaciones]
Dani Olmo, en la recta final del primer tiempo, se encargó de poner el momentáneo 3-0 para los de Hansi Flick, que reservó durante un buen rato a Lamine Yamal en el banquillo y le dio la titularidad en la zaga al joven Xavi Espart, mientras que Oso y Sow, por su parte, marcaron los tantos visitantes. El retorno a los terrenos de juego de Gavi, quien recibió el alta médica el sábado, fue también una excelente noticia para los barcelonistas en una jornada marcada también por las elecciones a la presidencia del club.
Los de Flick echaron tierra de por medio muy pronto. Gracias a dos penaltis con Cancelo como protagonista y transformados por un Raphinha que no dio opción a Vlachodimos. El primero, a lo Panenka. El segundo, con un disparo prácticamente pegado al poste derecho de la portería sevillista. La segunda pena máxima, eso sí, precisó de la intervención del VAR, después de que el contacto en la mano de Carmona pasara inicialmente inadvertida para Martínez Munuera. Dani Olmo, a asistencia de Bernal, pondría en la recta final del primer tiempo un 3-0 que Oso, en el añadido y sin marca, en el único error de Espart en el lateral derecho barcelonista, se encargó de convertir en el 3-1 con el que se llegó al descanso.
Si el Sevilla aspiraba a meterse en el partido con ese tanto, sus esperanzas se desvanecieron pronto. Seis minutos después de que arrancara el segundo tiempo, Raphinha, con un remate afortunado, remachó su particular hat trick para dejar el duelo prácticamente visto para sentencia llevando al marcador un 4-1 que Cancelo, diez minutos más tarde, se encargaría de ampliar con el 5-1. Casi dos años después de su último gol como azulgrana. Con el partido solventado, Flick incluso pudo permitirse contentar la unánime petición de la afición para que Gavi, que volvía a una convocatoria tras pasar por el quirófano en septiembre, tuviera minutos sobre el césped. Incluso, llevando el brazalete de capitán, después de que Araujo, que lo había recibido de Raphinha, se lo cediera. Sow, al límite del tiempo reglamentario, maquillaría un poco el resultado con el definitivo 5-2.
Toda historia tiene un final y el de Pepe Reina es un final feliz. Pero también una historia feliz, campeón del Mundo y doble campeón de Europa con la selección española, ha vivido una envidiable carrera futbolística que este lunes ha llegado a su fin. El guardameta ha anunciado que se retira del fútbol profesional a los 42 años, tras 26 temporadas como profesional,, informa Efe. "Ha llegado el momento de cerrarlo aquí para emprender una carrera como entrenador", ha expresado.
En una entrevista de Movistar+, 'Pepe Reina tiene algo que contar', el madrileño dijo: "Se acaba una carrera muy bonita, una vida muy completa, me siento muy afortunado de lo que he vivido, han sido muchos años... no me lo esperaba, pero creo que ha llegado el momento y me apetece cerrarlo aquí"."
El portero seguirá ligado al fútbol como entrenador en el Villarreal, que ofreció a su exfutbolista tomar las riendas del Juvenil A, donde comenzará su andadura como técnico la próxima temporada.
"Decidí dejarlo en enero pasado. Hablé con mi mujer, y lo decidimos juntos", confesó el guardameta, que podría jugar el viernes su último choque ante el Inter en la última jornada de la Serie A.
El portero jugaba actualmente en el Como 1907, un equipo recién ascendido a la Serie A italiana y que a las órdenes de su compatriota Cesc Fábregas ha logrado salvar la categoría, en la que a falta de una jornada es décimo con 49 puntos.
Gerard Pique, Pepe Reina, Fernando Llorente e Iker Casillas con la Eurocopa de 2012.FRANCK FIFEAFP
"La satisfacción es que ahora quiero que termine. El verano pasado hubo un momento en el que lo pasé mal, porque no encontraba un proyecto que me ilusionara y tenía esa espinita. Tenía más que ofrecer y este año ha sido el que me ha hecho ver que ahora sí estoy vacío, en el sentido de que al fútbol desde esta posición ya no puedo ofrecer más", confesó Reina.
Sobre sus vivencias en el mundo del fútbol, añadió: "Soy afortunadísimo. Ha sido un privilegio. Ahora no lo valoras tanto, pero cuando eche la mirada atrás vamos a seguir siendo uno de los equipos referentes en la historia, he tenido mucha suerte. He compartido vestuario con gente diez".
Reina debutó en el año 2000 en el Barcelona, y desde entonces militó, además de en el club azulgrana, en Villarreal, Liverpool, Nápoles, Bayern de Múnich, Milan, Aston Villa, Lazio, Villarreal de nuevo y Como 1907.
Con la selección española debutó en agosto de 2005 y jugó 36 partidos. Participó en cuatro Mundiales, dos Eurocopas y dos Copas Confederaciones, en las que, a pesar de no ser el primer portero, fue pieza clave en el vestuario y cada convocatoria nacional.
Pepe Reina conquistó a lo largo de su carrera 9 títulos: Mundial 2010, Eurocopa 2008 y 2012, Bundesliga 2015 (Bayern), Copa de Italia 2014 (Nápoles), Copa de la Liga de Inglaterra 2012 (Liverpool), FA Cup de Inglaterra 2006 (Liverpool), Supercopa de Inglaterra 2007 (Liverpool) y Supercopa de Europa 2006 (Liverpool).
Además, fue elegido durante tres temporadas consecutivas (2005-2006 a 2007-2008) el mejor portero de la Premier League, cuando militó en el Liverpool a las órdenes del español Rafa Benítez y compartiendo vestuario con su compatriota Fernando Torres.
Su asignatura pendiente fue la Liga de Campeones, con la final perdida en 2007 ante el Milan de Carlo Ancelotti.
Un portero que será recordado tanto por sus grandes paradas como por su carisma y su buen ambiente en el vestuario, como figura clave de los éxitos de España en su época más gloriosa.
Los casos se repiten cada vez más. Raúl Ramírez, portero del CD Colindres, falleció en septiembre por un golpe en la cabeza durante un partido. El mismo mes, Billy Vigar, excanterano del Arsenal, se dejó la vida al chocar contra uno de los bordes de un campo. Antes, en marzo, el chino Guo Jiaxuan, del Beijing Guoan, murió por un rodillazo involuntario en la sien. La historia reciente está repleta de avisos, pero también de soluciones. El pasado viernes, Nemanja Gudelj, futbolista del Sevilla, llamó la atención de aficionados y rivales al jugar por primera con una sorprendente cinta en la cabeza. No era de algodón ni por postureo, sino más dura y por salud. Se llama Proteckthor B1 y ha llegado para ser «el casco de moto de los futbolistas», admite a EL MUNDO Carlos Pelayo, uno de sus fundadores.
La apuesta del proyecto de este madrileño es tan sencilla como revolucionaria: una cinta hecha de termoplástico unificado, dura pero más blanda que el cráneo, que absorbe el 93% del impacto recibido en la cabeza, reduce las probabilidades de sufrir enfermedades de la neurona motora y, en su versión más avanzada, registra en tiempo real los impactos, su gravedad y, por tanto, lo que está sufriendo el cerebro. «Cumple con la normativa. El último modelo lo sacaremos el año que viene y es como si te hiciera un mapeo del cerebro. Podremos decidir en el momento si un jugador debe jugar o no».
Según un estudio realizado por la Universidad de Glasgow en colaboración con la FIFA, los futbolistas profesionales tienen cinco veces más riesgo de desarrollar alzhéimer y dos veces más de desarrollar a parkinson que la población general. La investigación fue dirigida por el doctor Willie Stewart, que insiste en que los futbolistas «tienen mayores índices de demencia».
"El cerebro no olvida"
Un futbolista profesional remata entre 1.000 y 3.000 veces de cabeza al año, entre entrenamientos y partidos. «Es como una torta en la cabeza», compara Pelayo. Un hábito que, acumulado, es un riesgo silencioso, y que sin controlar, como en colegios o fútbol amateur, se vuelve todavía más dañino. «El cerebro no olvida, acumula. Tres impactos leves pueden terminar siendo moderados. Y no se trata sólo del balón. Un choque cabeza contra cabeza puede requerir meses sin jugar», explica Pelayo. La realidad, sin embargo, nos dice que los futbolistas vuelven lo antes posible al césped para seguir en el partido.
Jeff Astle, ex jugador del West Bromwich Albion, es el símbolo de esta problemática. «Falleció en 2002 por la llamada 'herencia de púgil'. Su familia había notado cambios drásticos: olvidos constantes, desorientación, incapacidad para recordar los nombres de sus propias hijas. Tras su muerte, pidieron que le abrieran el cráneo», cuenta Pelayo. El diagnóstico creó un precedente: encefalopatía traumática crónica. Su cerebro estaba destrozado.
Cinta de cabeza futbol
Desde entonces, cada vez más futbolistas se someten a análisis y pruebas para descubrir el alcance de los impactos diarios con el balón. Y el resultado preocupa: «Los futbolistas profesionales tienen cinco veces más probabilidades de padecer Alzheimer y el doble de Parkinson que el resto de la población», señala Pelayo. «A los 40 años tienen enfermedades que deberían tener con 80 o 90», añade. «Cuando te enseñan la frente, casi todos tienen cicatrices».
«Con el Mikasa en los 90 era peor», pensarán ustedes, que se cruzaron con el balón-piedra más mítico de la historia del fútbol español. Pues se equivocan. El Mikasa, pesado y lento, afectaba menos al cerebro que una pelota actual. «Es peor la velocidad que la fuerza. Si el balón pesa más, parece que el impacto es más grave, pero para el cerebro es mucho peor la velocidad».
Pelayo y su equipo analizan la sangre de los jugadores para detectar las proteínas liberadas tras los impactos, un indicador de daño neuronal. Además, han realizado pruebas de reflejos que demuestran que «en muchos casos» los futbolistas tienen «menos capacidad de reacción o tardan más en realizar una cuenta matemática básica» que una persona normal.
Pero la batalla no es solo tecnológica, es también cultural. «Para un club, un futbolista es un producto que dura dos, tres o cuatro años. Lo que le pase a los 40 no es su problema. Dice que sigue las normas de la FIFA y listo», critica Pelayo, que recuerda el caso de Gavi, que sufrió un golpe en la cabeza y «no sabía dónde estaba».
Se observa, además, el negocio más allá de la salud. «No hay mayor espacio publicitario que la cabeza de un futbolista. Vale ocho veces más que el resto de la equipación. En el futuro podríamos poner publicidad en la cinta», reconoce sobre un producto que absorbe hasta el 93% del impacto en zonas críticas y no otorga más fuerza a los cabezazos. «No es doping tecnológico», bromea.
El proyecto de Proteckthor ha recibido un gran impulso en los últimos meses. La están probando jugadores como Álvaro Morata y diferentes clubes de divisiones inferiores del fútbol español, ha levantado casi dos millones de euros entre rondas de inversión y ayudas públicas y representará a España en la final internacional de los prestigiosos premios al emprendimiento Global eAwards de la Fundación NTT DATA. Logros que les acercarán todavía más a la industria del fútbol. «Vamos a trabajar con varios clubes en sus canteranos, realizando análisis con y sin cinta para valorar el impacto en adolescentes», finaliza. Una revolución.
Para la mitología, el término Valhalla se refiere al 'salón de los caídos' un lugar privilegiado para aquellos bravos guerreros que dieron su vida en la batalla. Dejando atrás las fábulas, el Valhalla terrenal, el de los 18 hoyos en Louisville se ha cobrado un buen número de víctimas, que me temo no podrán estar disfrutando a estas alturas de ese salón de placeres. Entre todas las bajas, el tridente del golf español que estaba participando en este PGA Championship.
Han pasado 26 años desde que no hay españoles disputando el fin de semana de un major, concretamente desde el PGA Championship de 1998, cuando José María Olazábal y Nacho Garrido fallaron el corte en Sahalee Country Club.
Primero fue David Puig que con 73 golpes y un +3 en la clasificación se quedo lejos del -1 bajo par, la cifra en la quedó establecida el corte final del torneo el sábado tras los aplazamientos del torneo debidos a distintas circunstancias. Jon Rahm fue la sorpresa más negativa, el de Barrika terminó el viernes una aciaga segunda jornada con 72 golpes (+1), un resultado acumulado de par, que le dejó a un golpe de poder jugar el fin de semana. Se trata del primer corte que Rahm falló desde el campeonato de la PGA de 2019 y el cuarto que yerra en major en toda su carrera de los 31 que lleva disputados. No tuvo opción Rahm, muy errático desde el tee de salida, demasiados errores en un campo tan exigente donde pagó muy caro no jugar desde la calle.
El destino del golf español quedó en manos de Adrián Otaegui, que en el momento de la suspensión de ayer estaba con el par del campo, pero con un putt de birdie de un metro que convirtió a primer hora de la mañana del sábado. Con el par, Otaegui se metía dentro del corte a falta de tres hoyos, sin embargo el bogey en el 17, daba al traste con todas sus opciones, el par en el 18, confirmaba la masacre del golf español.
Sin españoles, el torneo perdió para la lucha final a otros dos de sus grandes atractivos, nada más y nada menos que el número uno Scottie Scheffler (-7) y el número dos del Mundo, Rory McIIroy (-8), ambos muy lejos del -15, resultado que manda en este PGA Championship. El tejano parece que una vez superada la adrenalina de la surrealista jornada de ayer, el tiempo y la tranquilidad le ha hecho perder el foco en el torneo y salvo heroicidad mañana, estará fuera de cualquier ecuación de victoria. Tampoco ha sido de gran ayuda, que en la jornada de hoy Scheffler diera vacaciones a su caddie por un asunto familiar y el golfista tejano haya jugador toda la tercera jornada con el párroco del PGA Tour portando su bolsa. Scheffler es humano.
Con -15, encabezan el PGA Championship, Xander Schauffele (68 golpes) y Collin Morikawa (67), que superan en un golpe a la sorpresa del torneo, Sahit Theegala (-14). Compartiendo la cuarta posición a dos golpes, el trío formado por Viktor Hovland, Shane Lowry y Bryson DeChambeau es sinónimo de espectáculo de cara a este domingo definitivo. De entre todos ellos destacaron los 62 golpes de Lowry, de nuevo otra tarjeta más igualando el resultado más bajo en la historia de los majors ( y van cinco ya) y un registro que también le sirve al irlandés para empatar el récord de Valhalla. De hecho Lowry se quedó muy cerca de embocar su birdie en el 18 que le habría dado la cifra más baja jamás firmada en la historia en una ronda de majors.