Como un rayo. Así es como el sorprendente Bodo/Glimt (glimt es rayo en noruego) ha fulminado al último finalista de la Champions para hacer historia y convertirse en el primer club noruego en plantarse en los octavos de final de la máxima competición europea pese al parón de su liga. En Noruega, se disputa en año natural, y la nueva edición no arrancará hasta el próximo 14 de marzo. Debido a la adversa climatología, su campo es de césped artificial.
Este conjunto nórdico, cuya localidad se encuentra muy cerca del círculo polar ártico y que ronda los 53.000 habitantes, tiene una historia marcada por su capacidad de superación. Y, también, por un buen número de vaivenes. No se estrenó en la élite del fútbol de su país hasta 1977, 61 después de su fundación. Debutó en Europa un año antes, gracias a un triunfo en la Copa en 1975 que le permitió jugar la Recopa en el curso 1976-77. Su aventura, con todo, duró muy poco: el Nápoles lo apeó en la primera ronda al ganar 0-2 en Noruega y 1-0 en Italia.
Tras caer a segunda en 1980 y ascender en 1993, volvió a descender hasta en tres nuevas ocasiones, siendo su paso más breve el último, ocurrido en la campaña 2017. Desde 2018, no sólo ha logrado aposentarse en primera, sino que lo ha hecho con nota, con cuatro campeonatos y tres segundos puestos en los últimos ocho años. Títulos que, a su vez, se suman a la Copa noruega conquistada en 1993, así como a nueve campeonatos de la denominada Copa Noruega del Norte, disputada entre 1929 y 1969 y cuyo germen fue la prohibición de que los equipos del norte del país jugaran la Copa noruega, veto levantado en 1962, que provocaría la paulatina pérdida de importancia del trofeo hasta su desaparición.
Los aficionados del equipo cuentan con una particular tradición: suelen acudir al estadio llevando cepillos de dientes gigantes. El origen de esta curiosa manera de animar a los suyos estaría en el hecho de que, en la década de los 70 del siglo pasado, el encargado de dirigir los cánticos de un sector del campo pidió algo que le sirviera como batuta y le dieron un cepillo de dientes amarillo. Lejos de incomodarse por el hecho, los seguidores abrazaron decididamente el gesto. Y no solo ellos. Durante unos años, no fue extraño que los jugadores visitantes recibieran un cepillo de dientes, de tamaño normal, antes de los partidos.
A nivel deportivo, no puede decirse que el Bodo/Glimt cuente con rutilantes estrellas, aunque sí es cierto que hay futbolistas ahora particularmente conocidos que han pasado por sus filas, como Alexander Sorloth, autor del hat trick que le permitió al Atlético de Madrid dejar en la cuneta al Brujas en la ronda previa de la Champions. Los rojiblancos, de hecho, han sido una de las dos víctimas ilustres del equipo noruego en la fase de liguilla de la presente edición de la máxima competición continental. Los colchoneros fueron derrotados por 12 en el Metropolitano. El Manchester City de Pep Guardiola cayó por 3-1 en Bodo, el mismo resultado que se llevaría el Inter en ida de la ronda previa a los octavos de final. El Tottenham y el Dortmund firmaron sendos 2-2. El primero, en Noruega. El segundo, en Alemania. Su jugador más destacado es el danés Kasper Hogh, quien suma 44 goles en los 85 encuentros que ha disputado con el equipo noruego, y fue uno de los máximos anotadores de la última Europa League.
En la segunda máxima competición continental, precisamente, el Bodo/Glimt estuvo a punto de dar una sonada campanada el curso pasado. Se plantó en semifinales, tras quedar noveno en la fase de liguilla y eliminar consecutivamente al Twente, al Olympiakos y a la Lazio, en este último caso, por penaltis. Solo el ganador, el Tottenham, pudo hacer añicos su sueño.








