La natación artística española no deja de dar alegrías en los Mundiales de Singapur y sumó su sexta medalla en la ciudad asiática gracias a la plata conquistada este miércoles por Dennis González y Mireia Hernández en la final de la rutina técnica del dúo mixto.
La pareja española, que firmó una nota de 230,4634 puntos, sólo se vio superada por el dúo ruso, integrado por Mayya Gurbanberdieva y Aleksandr Maltsev, que se proclamaron nuevos campeones del mundo con una puntuación de 233,2100 unidades.
Y es que el tiempo no parece haber pasado para Gurbanberdieva y Maltsev, que en su retorno, seis años después, a la competición, a causa de las sanciones impuestas a Rusia por la invasión de Ucrania, volvieron a ocupar el primer escalón del podio al que ya subieron en los Mundiales de Gwangju 2019.
Un triunfo, eso sí, mucho más ajustado de lo que muchos esperaban, ya que Dennis González y Mireia Hernández se quedaron a menos de tres puntos -2,7466- de los deportistas rusos, que compiten en Singapur como neutrales.
Dennis y Mireia, con la medalla.FRANCOIS-XAVIER MARITAFP
La poderosa interpretación del dúo español, que hizo vibrar a jueces y espectadores con los ritmos urbanos de la rutina ‘hip-hop’, y sobre todo, la sobresaliente ejecución de los nadadores españoles hizo soñar por momentos con la posibilidad de la sorpresa.
Pero finalmente González y Hernández, que en junio pasado se coronaron campeones de Europa, tuvieron que conformarse con la plata, lastrados por el menor grado de dificultad de su ejercicio con relación a la pareja rusa.
Una medalla de plata que permitió a Dennis González, que el pasado miércoles se convirtió en el primer nadador masculino en subir a un podio mundialista en una prueba por equipos, contabilizar su tercera medalla en Singapur, donde ya ha ganado dos platas y un bronce.
Las mismas preseas que suma el ruso Alexandr Maltsev, que a sus 30 años se resiste a ceder el trono de la natación artística masculina al pujante Dennis González, tras colgarse tres oros en la ciudad asiática.
Tras rusos y españoles subieron al podio los italianos Filippo Pelati y Lucrezia Ruggiero, que lograron el bronce con un total de 228,0275 unidades, gracias a su brillante interpretación de la rutina ‘El latido’.
Entre las prioridades de Vladimir Putin destaca el deseo de que Rusia recupere el título de campeón del mundo de ajedrez. En Toronto, un gran maestro ruso que se permitió el lujo de criticar la invasión de Ucrania, se ha colocado líder del torneo de Candidatos. Para Ian Nepomniachtchi es casi lo habitual.
Tiene 33 años, una edad perfecta para jugar al ajedrez (y puede que para ser crucificado), y ha ganado las dos últimas ediciones del torneo, que aspira a conquistar por tercera vez. En la memoria quedan sus fracasos posteriores contra Magnus Carlsen y Ding Liren, actual campeón, pero dado el triste estado de forma del chino, no es descabellado imaginar que a Nepo le costó anoche cerrar los ojos y acallar los sueños.
El mayor rival de Nepo en Canadá es un estadounidense, como en los tiempos de Bobby Fischer y Boris Spassky, pero Fabiano Caruana no pudo pasar del empate contra Gukesh, la más joven de las perlas indias. El otro americano, Hikaru Nakamura, decepcionó con unas tablas rápidas contra Praggnanandhaa. Los indios son imprevisibles y los verdaderos jueces de una competición en la que no han venido a interpretar papeles secundarios.
El tercero en liza, Vidit Santosh Gujrathi, fue justo la víctima de Nepo. En la retransmisión de la partida entre ambos, cuando ya se sabía que el indio iba a perder, daba lástima ver cómo se mortificaba por dentro. Vidit vive el ajedrez con una intensidad especial y no contaba para casi nadie entre los favoritos, pero en este Candidatos había empezado de fábula. Dos derrotas consecutivas puede que lo hayan despertado de su sueño, aunque todavía quedan diez partidas en las que puede seguir pasando de todo.
Polémica por los vídeos de Nakamura
Los otros dos enfrentamientos de la jornada sirvieron sobre todo para certificar que Nakamura no está fino, después de su anuncio optimista de que estaba en Toronto para divertirse. El joven Pragg le hizo tablas con excesiva facilidad, mientras el americano empieza a recibir críticas por seguir publicando vídeos diarios en los que comenta sus impresiones sobre las partidas que juega. Para los aficionados es un lujo y él opina que sus colegas deberían hacer lo mismo, pero algunos comentaristas lo tratan peor que a Luis Enrique en Qatar.
El otro empate del día lo protagonizaron Nijat Abasov y Alireza Firouzja. El primero es el único de los ocho candidatos que nunca pensó que podía ganar, pero sí impedir que lo utilicen como a un muñeco de feria. Plantea sus partidas sin disimular que se contenta con las tablas y así no es fácil derrotar a un gran maestro de élite. El francés, que sigue sin carburar, no consiguió abrir la caja fuerte con negras.
Firouzja es último en la clasificación, con el triste consuelo de estar empatado a un punto y medio con Nakamura, Abasov y Vidit. Con dos puntos sigue ganando confianza Pragg. Con 2,5 acechan al líder Caruana y Gukesh. Y con 3 gana terreno en las casas de apuestas Nepomniachtchi, un ajedrecista que pasa la mayor parte del año adormilado, pero que siempre despierta justo a tiempo de ganar el Candidatos.
Candidatos femenino
Tan Zhongyi, líder del Candidatos femenino.Maria Emelianova
En el torneo femenino el espectáculo fue mayor, aunque la rusa Kateryna Lagno y la ucraniana Anna Muzychuk dejaron escapar dos oportunidades de oro. La primera hizo tablas contra la china Tan Zhongyi, que jugó precisamente una de las defensas favoritas de Fischer, la variante Najdorf de la defensa siciliana.
El juego de la oriental fue muy creativo, pero se pasó de rosca y todas las máquinas auguraron al unísono su derrota. No contaban con el factor humano. Lagno, una veterana, cometió un grave error que le costó el empate, gracias al cual Tan es líder en solitario. Muzychuk, por su parte, perdonó la vida a la otra china, Lei Tingjie, en uno de esos finales que parecen un acertijo y se enseñan en los libros. A la hora de la verdad, con la tensión de la competición, la ucraniana no lo resolvió y sigue sin levantar cabeza en este Candidatos.
También firmaron tablas Aleksandra Goryachkina y Vaishali Rameshbabu. La hermana mayor de Pragg aguantó con negras y se asienta en la zona media de la tabla, pese a que empezó el torneo con medio punto en dos partidas. La única victoria fue para la búlgara Nurgyul Salimova, que recuperó posiciones a costa de Humpy Koneru, excampeona mundial, poseedora de varios récords y no hace tanto capaz de registrar el tercer mejor Elo de la historia conseguido por una mujer.
Después de cuatro partidas, Tan Zhongyi es líder con 3 puntos, seguida por Aleksandra Goryachkina (2,5). Con 2 puntos hay un triple empate: Lagno, Vaishali y Salimova. Y con 1,5 las tres citadas, Humpy Koneru, Lei Tingjie y Anna Muzychuk.
Manuel Ruiz de Lopera ha muerto en Sevilla a los 79 años. Un presidente difícil de olvidar para el Real Betis, cuyo estadio llevó su nombre y bajo su mandato jugó dos finales de Copa del Rey, una ganada frente a Osasuna en 2005, otra perdida en 1997 frente al F.C. Barcelona, y una clasificación para Liga de Campeones, primera y última de su historia, en la temporada 2004/05.
En la víspera de Reyes, Manuel Ruiz de Lopera fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Santa Isabel de Sevilla. La causa: una diverticulitis grave, que no era la primera vez que padecía, y que tenía que ser tratada de inmediato. Este sábado falleció, según adelantó la Cadena Ser.
Con la ciudad volcada en la cabalgata, muchos béticos le mandaron fuerzas y recordaron cuando Don Manué encarnó al rey Baltasar en las navidades de 1993. "Le pido a Baltasar, a los otros dos Reyes Magos y al Señor de Sevilla, el Gran Poder, que el Betis esté la próxima temporada en Primera División". Su deseo fue concedido.
Para entonces, Lopera ya era un personaje fundamental en la cultura futbolística de la capital andaluza. Sin ser presidente del Real Betis, cargo que asumió en 1996, ya era el referente institucional del club verdiblanco.
"Reinaldo, mira: necesito aproximadamente... 800 millones de pesetas en 25 minutos. El Betis no puede morir porque sería una alegría para mucha gente. Y yo ese disgusto no se lo puedo dar a la afición del Betis que para mí es la más grande del mundo. ¡Ponme una transferencia a la mayor brevedad posible!", era su parte del guion en un teatrillo grabado en vídeo en el que él era el absoluto protagonista.
Fue un 30 de junio de 1992. Las sociedades anónimas deportivas hacían su aparición en el fútbol español y el Real Betis estaba en una situación comprometida. Lopera se grabó como un héroe, asumiendo con la empresa Farusa los casi cinco millones de euros actuales que le faltaban al club para lograr su conversión jurídica. Así eran sus formas. Populismo, beticismo y funambulismo legal.
Rey del barrio de El Fontanal, donde vivió hasta el día de su muerte, Manuel Ruiz de Lopera y Ávalos (Sevilla, 13 de agosto de 1944) fue parte de esa estirpe extinta de presidentes que en los noventa convulsionó, no siempre para bien, el fútbol español. El bético, junto a Augusto César Lendoiro, José María Caneda, Joan Gaspart o Jesús Gil, llenaron horas de televisión y de radio en torno a la actualidad futbolística, a veces opacando el desempeño sobre el césped de sus propios equipos.
Lopera hizo su fortuna vendiendo electrodomésticos a plazos. Si los clientes incumplían, él se quedaba con sus propiedades. Siempre vivió de las rentas de esos inmuebles. Locales comerciales, naves y viviendas. De su casa de la calle Jabugo saltó a las oficinas del Real Betis, que siempre fue el club de su corazón. Y lo hizo a lo grande.
Discursos encendidos, fichajes impensables para la época, como el de Denilson, y un paternalismo casi enfermizo con los futbolistas. Aún se recuerda en la ciudad la fiesta de Halloween que organizó Benjamín Zarandona en su chalé y al que fue toda la plantilla del Betis. Hasta allí fue Lopera de madrugada, acompañado por Juande Ramos, por entonces entrenador, para reñir a sus jugadores en mitad de un salón donde sobraba el alcohol.
Pese a los reveses judiciales y a salir por la puerta de atrás del Real Betis, en parte de la afición queda el regusto de un presidente pasional, excéntrico y divertido. Del bote de melocotones en almíbar en el que un bético llevaba al estadio las cenizas de su padre al exilio de Joaquín en el Albacete o aquel "estábamos en la UVI" que traspasó fronteras.
Lopera fue parte de un fútbol menos profesionalizado y controlado que el de ahora. Con demasiado espacio para el exceso, para el trapicheo y para el folclore. El club de las trece barras recuerda a un presidente único, que construyó tanto como destruyó, pero que siempre sintió los colores de una forma desaforada y ruidosa. Jesús del Gran Poder, Real Betis Balompié y el adiós a un hombre que muchos quisieron imitar, pero al que pocos le cogieron el tono.
El sábado, tras la rueda de prensa oficial de la primera y espectacular edición del IRONMAN 70.3 Valencia, cuyas casi 3.000 inscripciones volaron en 60 días, Léo Bergère, que acudió al acto en condición de máximo favorito, se untó de crema del sol, se tomó un gel y se fue a correr con algunos compañeros por la playa de la Malvarrosa. Apenas unas horas después (7.30 horas de la mañana), el francés estaría ya nadando en el agua de la Marina junto al resto de profesionales.
Bergère hizo buenas las predicciones, basando su triunfo en el poderío en el segmento ciclista que llegó hasta la Sierra Calderona y administrando después la ventaja en la carrera a pie por el cauce del río Túria. Aseguró una plaza en el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 que se celebrará en Taupo (Nueva Zelanda), aunque la gran pelea del triatleta, que fue campeón del mundo de las Series Mundial de forma sorprendente en 2022, sea la de lograr billete para los Juegos patrios. Algo nada sencillo en el potente equipo galo.
Detrás del ganador en la meta situada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias hay una asombrosa historia vital. Nacido hace 27 años en Le Pont-de-Beauvoisin, una pequeña localidad del Departamento de Isere, Bergère pasó buena parte de su infancia bien lejos de allí, empapado de las costumbres y la manera de vivir de la tribu Hnamane, en la isla de Lifon, en Nueva Caledonia.
En el aquel paraje del Pacífico se trasladó su familia, ya que su madre aceptó un puesto de profesora. Lèo tenía siete años y vivió con una tribu local en la jungla, compartiendo sus costumbres locales y su respeto por la naturaleza. "Aquello es una parte integral de lo que soy hoy. En Nueva Caledonia la vida era diferente a la de Francia, las raíces de la sociedad se centran en cosas diferentes. Se centran en su gente, en su conexión con la naturaleza", explicó en una entrevista. "Sabía cómo ser independiente, cómo ser fuerte y había desarrollado un amor permanente por estar al aire libre", dijo.
A su retorno a Francia, Léo, que también probó en modalidades tan llamativas como el canicross y el breakdance, se enfocó en el triatlón, y a los 15 años ya estaba en un centro de alto rendimiento. Sus grandes éxitos llegaron tras los Juegos de Tokio, aunque de manera sorprendente se dio a conocer al mundo tras su título Mundial ITU, ganando la prueba clave en Abu Dhabi en 2022. Ese mismo año también se impuso en el IRONMAN 70.3 de Lanzarote. En su palmarés también destaca la victoria en 2023 en el IRONMAN 70.3 de Oceanside.
En Valencia, Bergère venció con un tiempo de tres horas y 40 minutos, por delante de los alemanes Jan Stratmann y Jannik Schaufler. En categoría femenina, también alemanas (Carolina Pohle y Lena Meibner) fueron las que acompañaron a la danesa Laura Madsen en el podio. "Disfruté de toda la carrera, de principio a fin, y realmente recomiendo esta prueba para el futuro, la organización ha sido increíble para ser su primer año. He disfrutado mucho con esta competición, me ayuda a preparar mentalmente los Juegos Olímpicos de París y a tener un ritmo fuerte", declaró tras el triunfo el campeón francés.
El primer atleta español fue Carlos Oliver Vives, noveno, mientras que el local Roberto Sánchez Mantecón fue 12º. Entre las mujeres, Judith Corachan fue 10º y Laura Gómez, 17ª.