La ultrarunner y experta en nutrición Cristina Santurino ha fallecido este lunes, en su 36 cumpleaños. La deportista, especializada en las pruebas de montaña de larga distancia, ha perdido la vida pocos días después de su participación en la maratón de montaña Zegama-Aizkorri 2025.
La noticia se ha dado a conocer a través de una publicación de la marca deportiva Hoka, de la que Cristina Santurino era embajadora. “Hoy hemos conocido la tristísima noticia del fallecimiento de Cristina Santurino. Una mujer única, que vivió su sueño y que llegó a lugares que quizá nunca imaginó“, afirmaban en la publicación que rendía homenaje a su trayectoria profesional en el mundo de los maratones.
¿Quién era Cristina Santurino?
Cristina Santurino fue una reconocida ultrarunner española, destacada en el mundo del trail running y las carreras de montaña. Se la conocía por su fuerte vínculo con la sierra madrileña, donde obtuvo importantes triunfos y batió récords como en el Gran Trail Peñalara. Su participación en pruebas de larga distancia y gran exigencia física la posicionó como una de las corredoras más notables en esta disciplina.
Además de su faceta deportiva, Cristina Santurino era experta en nutrición deportiva, contando con un doctorado summa cum laude en Ciencias de la Alimentación. Su conocimiento en esta área la llevó a luchar contra los bulos de la alimentación en el deporte y a ocupar cargos como investigadora en centros hospitalarios de prestigio, lo que complementaba su carrera como atleta de élite. Su trayectoria combinaba la pasión por el deporte, con una sólida base académica y científica centrada en la alimentación.
El Barça no pudo despedirse de Montjuïc con victoria. A pesar de que, por un momento pareció que sería capaz de cerrar una nueva remontada frente a un Villarreal muy serio en el césped, la intención se quedó esta vez en intento. Por mucho que Lamine Yamal, con un nuevo gol marca de la casa, y Fermín se encargaron de lograr que el 2-1 subiera al marcador después de que Ayoze adelantara a los visitantes, Santi Comesaña y Buchanan, ya en la segunda mitad, materializaron dos tantos aprovechando sendos errores defensivos que acabaron por darles finalmente la victoria a los de Marcelino. [2-3: Narración y estadísticas]
Un resultado que aguó, aunque fuera solo un poco, la esperada fiesta para celebrar la entrega del título de Liga asegurado matemáticamente el pasado jueves en Cornellà-El Prat. La grada, a pesar de todo, festejó con ganas el que, salvo novedad, fue por ahora el último partido oficial de los barcelonistas en su obligatorio destierro a la espera de volver al Spotify Camp Nou, por mucho que por un tiempo deba ser con ciertas incomodidades.
El Villarreal quizás aprovechó los ecos de la celebración del pasado viernes para ponerse por delante en Montjuïc muy pronto, en una acción en la que Pépé rompió el fuera de juego y asistió a Ayoze para que este batiera en el uno contra uno a Ter Stegen. Pero el Barça de Flick ya ha demostrado una y otra vez esta temporada que nunca baja los brazos. Y, de nuevo, se las arregló para llegar al descanso por delante en el marcador. Lamine Yamal, con otra acción como las firmadas frente al Real Madrid y el Espanyol, se encargó de enviar al fondo de la red el 1-1 en la recta final del primer tiempo. Y Fermín, en el añadido, puso el 2-1 con un zurdazo desde fuera del área tras rechace en un córner por parte de un rival que jugaba con 10 precisamente por la lesión del propio Ayoze.
Antes, también es cierto que los visitantes tuvieron alguna opción para ampliar un poco su ventaja inicial, pero no lo es menos que los azulgrana vieron a su vez cómo Luiz Junior se lucía ante sendos remates de Robert Lewandowski, Eric García y el propio Lamine.
El descanso, con todo, le sentó mucho al Villarreal. Apenas cinco minutos después de la reanudación, los visitantes lograron poner la igualada en el marcador gracias a un vistoso remate parabólico de Santi Comesaña que supo aprovechar muy bien una de esas desconexiones defensivas que tanto castigaron antaño a los azulgrana. Con el 2-2 en el marcador, los azulgrana se volcaron en busca de volver a ponerse por delante en el luminoso, abriendo así el desenlace de un partido que no pintaba precisamente que iba a terminar con empate. Las llegadas de los locales, no obstante, tuvieron más voluntad que peligro real y, en esas, serían los visitantes los golpearían de nuevo, por medio en este caso de un Buchanan que volvió a sacar partido de un nuevo.
Parecía llamado a dominar la futura banda derecha del Real Madrid y a ser la puerta millonaria del club hacia el tan deseado mercado asiático, pero Takefusa Kubo (Kawasaki,, 2001) sigue sin pasar el umbral del vestuario local de Chamartín y cada vez está más lejos. Por él, cansado de esperar desde su fichaje en 2019, y por el propio conjunto madridista, confiado su carril diestro a Rodrygo, Brahim y Güler. Hoy vuelve a visitar la Castellana con la Real Sociedad, dueña de sus derechos federativos y del 50% de lo que genere la plusvalía de una futura venta. El otro 50% es del Madrid, que lo vendió por seis millones a los txuri-urdin y se guardó esa opción, esperando ahora un ingreso millonario cuando alguien se acerque a los 60 millones de su cláusula.
A sus 23 años, Kubo volverá al Bernabéu con el mismo ánimo de revancha y la misma rabia acumulada de siempre, amenazando futbolísticamente al equipo que un día llamó a Japón y le recuperó para el fútbol español después de haber abandonado las inferiores del Barça.
Y es que la historia de Kubo en la capital es la de la espera y el rechazo. Un «no» constante que ha condicionado la primera etapa de su carrera. Aterrizó en el verano de 2019, formando parte de una camada adolescente que era vista en la cúpula como la heredera de la época dorada. Por ahí estaban Vinicius y Valverde, firmados en 2018, más Brahim, Rodrygo y Kubo, cuyos fichajes llegaron en 2019 junto a Militao y Mendy.
El ejemplo de Odegaard
De todos ellos, sólo Kubo se ha quedado en la carretera, compartiendo con Martin Odegaard el foco de los proscritos. En su momento, el noruego decidió que no iba a esperar y el club le vendió al Arsenal por casi 40 millones, previo paso brillante por la Real Sociedad. Lo suyo fue rápido y ahora es el capitán de los gunners.
En el caso de Kubo, todo ha sido diferente. Una situación peculiar limitada desde el principio por su pasaporte extracomunitario. La acumulación de extranjeros en el Madrid, especialmente brasileños, obligó al conjunto blanco a elegir desde 2019 a varios descartes, y Rodrygo siempre le ganó la partida a Kubo en el extremo derecho. Mientras el brasileño crecía junto a Vinicius en el ataque madridista, el japonés vivía temporadas complicadas entre Mallorca, Getafe y Villarreal. Cuestión de elecciones y de destino.
Así que el Madrid ganó la Champions 2022 con Rodrygo como héroe de la eliminatoria contra el Chelsea y el City en el momento en el que Kubo terminaba su segundo paso por Mallorca. Antes, había pedido dejar el Villarreal a mitad de año porque Unai Emery no contaba con él, y acabó unos meses en el Getafe de José Bordalás. Un camino de espinas que le revolvía el estómago, presionado mediáticamente en Japón y con la obsesión de brillar en Europa.
Kubo, rodeado de jugadores del Valladolid, el sábado en el Reale Arena.EFE
De blanco sólo le hemos podido ver en una pretemporada, la de 2019, cuando fue uno de los protagonistas por la ilusión que despertaba su fichaje. Se fue a la gira americana con Zidane, tuvo minutos y volvió para ponerse a las órdenes de Raúl en el Castilla, donde compartió algún amistoso con el propio Rodrygo. Un casting que terminó ganando el brasileño, que aceptó jugar varios partidos oficiales con el filial.
El japonés, mientras, observaba la elite con ansia. «Era cabezota. Tenía mucha personalidad y muy claras sus decisiones», recuerdan en Valdebebas fuentes consultadas por este periódico. «Me estresaba muchísimo en cada entrenamiento porque quería demostrar mi valía», admitió hace unos meses en una entrevista.
No llegó a debutar en partido oficial con el Madrid porque salió cedido al Mallorca justo antes del inicio de aquella temporada. Una decisión que el club veía bien para su formación, pero que quizás llegó demasiado pronto y el foco, lejos del Bernabéu, se fue apagando. No volvió a jugar de blanco. La pandemia en 2020, los Juegos en 2021 y su fichaje definitivo por la Real en 2022 lo impidieron.
Retraso en las nacionalizaciones
En esa operación, el Madrid se guardó una opción preferencial para recuperarle y el 50% de la plusvalía de una futura venta a cambio de seis millones. Seguía gustando en Valdebebas, pero el retraso en las nacionalizaciones de Militao, Rodrygo y Vinicius lo alargaba todo. Tres años después, todo parece haber cambiado. El japonés renovó con la Real hasta 2029, aunque mantuvo la cláusula en 60 millones, una decisión que desliza la intención de una futura venta.
El Madrid tiene hueco para extracomunitarios, nacionalizados ya los brasileños, pero la nueva zurda joven se apellida Güler y el nombre de Kubo se ve más como fuente de ingresos que en la espalda de la camiseta, esperando en Valdebebas ese salto definitivo en la carrera del talento asiático. Hoy, en la vuelta de semifinales de Copa, nueva reválida.
JAVIER MARTÍNEZ
E. Especial
@JavierMartnez5
Nueva York
Actualizado Miércoles,
6
septiembre
2023
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