Nunca es tarde para que la vida te conceda segundas oportunidades, aunque tengas 55 años. «Obviamente me arrepiento de haber hecho las cosas mal, de comportarme mal y de muchas cosas que no debería haber hecho», cuenta Ángel Cabrera (Córdoba, Argentina, 1969), quien pasó casi tres años en dos cárceles de Brasil y Argentina. El golfista que se convirtió en 2009 en el primer latinoamericano en ganar el Masters de Augusta fue detenido en Brasil en 2021 tras ser denunciado por dos ex parejas y finalmente condenado por coacción y lesiones leves, amenazas y desobediencia a la autoridad.
Tras el infierno de 32 meses encarcelado, vuelve a cruzar Magnolia Lane esta semana envuelto en cierta polémica. «Condenamos cualquier forma de violencia doméstica. Ángel ha cumplido la sentencia de la justicia argentina, es campeón aquí y por eso está invitado», zanjó Fred Riley, presidente de Augusta National a la pregunta que hacía referencia a las protestas de algunas organizaciones de mujeres. «Respeto a la gente que piense que no merezco estar aquí», respondía sincero Cabrera. «Gané el Masters, ¿por qué no?», se preguntaba el argentino, que en 2007 también ganó en el exigente Oakmont el US Open.
El torrente de emociones de la semana viene amplificado por el triunfo de hace sólo unos días en el Champions Tour, el circuito de leyendas del PGA Tour donde Cabrera logró, gracias a la victoria en Florida, una categoría para medirse cada semana junto a Miguel Ángel Jiménez o José María Olazábal.
Cabrera era el segundo suplente y, a pesar de eso, decidió viajar desde Córdoba (Argentina) el mismo martes, horas antes del comienzo del torneo. En su escala en Panamá se enteró de que podría jugar. Llegó con el título debajo del brazo al Masters y también con su familia. Tras la jornada de pares tres que compartió al lado de Olazábal, no podía el argentino contener todas las emociones, especialmente cuando su nieta Delfina, de sólo 11 años y vestida con el clásico mono blanco de los caddies, se refería al abuelo Pato (así le llaman desde joven por su forma de andar). «Estoy muy emocionada y orgullosa», decía la pequeña, rompiendo a toda la familia, también a su padre Ángel Jr., que hará de caddie al patriarca estos días.
La semana pasada fue el primer torneo al que Delfina acudió y vio ganar al abuelo. Augusta es el segundo. «Me siento muy agradecido, el recibimiento ha sido muy bueno», contestaba Cabrera, que sigue necesitando un traductor ante las preguntas de la prensa americana. «La vida me ha dado otra oportunidad y quiero disfrutarla y tratar de hacer todo bien», concluía arropado por Olazábal, que fue su confidente durante la cena de campeones que se celebró ayer con la gran ausencia de Tiger Woods. No faltó tampoco el sudafricano Gary Player, el único que mantuvo comunicación con Cabrera cuando el argentino estuvo en la cárcel. «Siempre me decía que todo pasa y volvería a la normalidad, y así fue».
Cabrera, junto a su nieta y su hijo, en Augusta.HUGO COSTA
En la línea de salida de este Masters estarán cuatro españoles. Aunque el foco de mayor presión será para Josele Ballester. El castellonense saldrá a las 10:15 hora local junto al número uno del mundo, Scottie Scheffler, y el que lo fuera hace algunos años, Justin Thomas. Tras siete rondas de golf en Augusta National, Josele está preparado para hacer historia. No será por falta de padrinos; si el lunes compartió recorrido con Olazábal, Jon Rahm y Sergio García, ayer jugó los segundos nueve hoyos al lado de Joaquín Niemann y Viktor Hovland.
José María Olazábal rezaba para que el sol y el viento secaran un poco más el campo y se le hiciera un ‘poco menos largo’. Intentará repetir la épica de pasar el corte, como ya hiciera el año pasado. El vasco saldrá a las 11:10 hora local (17:10 en España) con Thriston Lawrence y Brian Campbell.
Sergio García, por su parte, parece que el español que mejor llega a la primera gran cita del año, sobre todo mentalmente: es el único que ha ganado en esta temporada. Su triunfo en el LIV de Hong Kong siempre ha estado acompañado de la consistencia. Desde las 12:22 (18:22) hará su salida con Lucas Glover y Daniel Berger. Finalmente, Jon Rahm saldrá en el penúltimo partido a las 13:34 (19:34) con Wyndham Clark y Tommy Fleetwood. El de Barrika siempre es favorito, si bien es cierto que su preparación de cara a esta gran cita genera dudas.
«Vamos allá. Vamos a meter valores en el Excel a ver qué nos queda. La primera prueba de las 800 que haremos hasta que nos cuadre con el resultado». María Tato, directora de la Candidatura del Mundial 2030 en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se dirigió en estos términos al resto de evaluadores en la caótica reunión que mantuvieron el 25 de junio de 2024 en la Ciudad de Fútbol de Las Rozas.
De ese encuentro salió la primera clasificación, que incluía el estadio de Balaídos entre los 11 estadios elegidos. Sin embargo, dos días después, tal y como ha desvelado este periódico, se modificó la puntuación para dejar caer al estadio gallego y dar entrada al vasco de Anoeta.
La alteración en las puntuaciones se llevó a cabo sin que se volviera a reunir el equipo del Mundial 2030 y sin que se justificara debidamente el cambio, que variaba por completo el resultado de la votación.
EL MUNDO ha tenido acceso en exclusiva a la grabación de la reunión en la que se puntuaron las sedes del Mundial que organizará España junto a Portugal y Marruecos. La cita se celebró en el despacho del ex jugador del Real Madrid y ex responsable del equipo organizador, Fernando Sanz, y le acompañó Joana Soares, del Área de Estrategia.
A lo largo de unas tres horas, los presentes, a los que se incorporó posteriormente otra empleada federativa, Marta Alcalde, fueron analizando las diferentes sedes y puntuando de manera confusa y desordenada. «Vamos a ir dando puntuaciones y ya está», dijo Tato. «Las que des tú, están bien», indicó Sanz.
"Estamos tardando la de Dios"
«Empezamos con Riazor», coincidieron los evaluadores, mientras fueron leyendo los diferentes criterios de puntuación sin ponerse de acuerdo ya desde el inicio en qué querían decir exactamente. De esta forma comenzaron a discutir, por citar algunos ejemplos, sobre el plazo de finalización exacto de las obras de los estadios o las infraestructuras de las ciudades y se fueron alargando en la interpretación de los criterios mucho más de lo previsto. «Con un estadio estamos tardando la de Dios», advirtieron, al ver que el proceso se iba a alargar indefinidamente.
«Aquí la que se conoce los aeropuertos soy yo», terció Tato como máxima responsable, que llevó en todo momento la voz cantante, en referencia las conexiones entre las diferentes sedes mundialistas. «El aeropuerto de Coruña es pequeño, es la mitad que el de Bilbao, es muy pequeñito [...] (Conexión) con Marruecos no tienen una mierda», incidió a la hora de valorar esta cuestión.
El análisis de los criterios se fue complicando hasta provocar que los miembros del grupo de trabajo del Mundial perdieran los nervios al no tener claro de qué manera calificar. Tato expuso: «Vamos a meternos en la cabeza un criterio que nosotros consideramos 5 (puntos)». «Pues yo no tengo claro cuáles son los criterios de los aeropuertos», indicó otra de las presentes, ahondando en el desconcierto. De tal forma que los evaluadores coincidieron, por señalar otro ejemplo, en que no entendían bien los baremos de la FIFA en relación con las conexiones entre sedes y que llegaban a ver incluso criterios que estaban «duplicados».
«¿Tren tiene Coruña? ¿Sí, no? Pues ponle un 10»
«¿Tren tiene Coruña? ¿Sí, no? Pues ponle un 10», sentenciaron, intentando agilizar el ritmo del proceso de puntuación. «Esto va a ser más lento de lo que íbamos a pensar», se quejaron todos al tiempo que Tato advirtió de que «esto hay que mirarlo porque no es ponerlo a huevo, creo».
«No hay que tener tanto miedo», indicó Sanz, intentando desatascar la situación. El grupo de trabajo del Mundial también abordó cuestiones como si las sedes habían albergado acontecimientos deportivos o de otro tipo relevantes durante los últimos años. «¿Un concierto de Guns N' Roses es relevante?», se preguntaron. «No sabemos cómo interpretarlo», concluyeron. «Está muy mal explicado», consensuaron.
El proceso de puntuación se fue enrevesando entre problemas de comprensión de los baremos, la urgencia por tener listas las puntuaciones y la falta de información sobre las sedes hasta desembocar en escenas en las que los evaluadores llegaron a perder la compostura. «María, no te líes, coño, por no repetir todo 70 veces. ¿Cuenta con el certificado ambiental? Pues 20. Tira».
«Es que no tiene ningún tipo de sentido lo que han adjuntado, te cuentan aquí la historia de Las Palmas», se quejó Alcalde, en referencia a otro de los apartados al comprobar que una de las ofertas, en lugar de cuestiones técnicas, incluía referencias históricas.
María Tato, responsable evaluadora del Comité Técnico.RFEF
De aquella reunión salió finalmente un Excel con un ránking de puntuaciones en el que resultaban elegidos 11 estadios. El último clasificado era el del Celta de Vigo con una puntuación de 10,2004 puntos, superando a Anoeta, que quedaba en ese momento fuera, con 10,1226.
Sin embargo, apenas 48 horas después, el equipo evaluador retocó el Excel alterando la puntuación del estadio donostiarra, que pasó de golpe a tener una puntuación de 10,6026 (hasta ese momento disponía de 10,1226). De esta manera superaba a Vigo, dejando en el lugar número 12 a la opción gallega, que quedaba automáticamente eliminada.
Sanz intervino en la fase de evaluación pero no en la confección y modificación posterior de las puntuaciones. No en vano, ha explicado a este periódico que sólo tuvo conocimiento de la segunda clasificación y, en ningún caso, de la primera. Por lo que se considera una «víctima» si el proceso liderado por Tato alberga irregularidades.
En el caso de Anoeta esta empleada federativa modificó al alza uno de los subfactores, vinculado al proyecto técnico, pasando de 15 a 20 puntos. Concretamente el Subfactor A1, que llevaba por título: «Considerar el nivel de intervención que debe llevarse a cabo». Este subfactor representaba el 30% de la valoración total de este apartado.
Otro correo electrónico a Louzán
Tato recibió en su correo electrónico las dos versiones de los Excel el 27 de junio a las 15.16 horas, tal y como acredita la documentación que obra en poder de este periódico.
Que la opción de Vigo estaba incluida en los primeros planes de la RFEF lo ratifica, además, otro correo electrónico que obra en poder de este diario, que fue remitido por María Tato al actual presidente y entonces vicepresidente, Rafael Louzán, el 26 de junio. «Querido Rafa, te escribo unas líneas sobre la situación actual, siguiendo tus indicaciones para poder informar al detalle a Pedro (Rocha, entonces presidente de la RFEF)». Tato le contó a Louzán los «criterios de baremación» que habían estado empleando, «basándonos en los usados por la FIFA en el último mundial elegido: Brasil 2027 Femenino».
Le resumía que habían valorado en un «80» los «criterios técnicos» y en un «20% los documentales», pero que el Gobierno había terciado pidiendo que se introdujeran, además, «criterios estratégicos». que debían contar con un peso de un 35%. Le indicaba que el Ejecutivo quería premiar la «vecindad», es decir, «aquellas sedes que estén cerca de la frontera de los otros dos países» y que ese criterio «únicamente afecta a Vigo».
Por lo que, con la propuesta gubernamental, «garantizan la sede de Vigo», subrayaba. Por último, le apercibía de que la información que le facilitaba era «únicamente a efectos de su conocimiento y del presi», que «no se debe filtrar nada» y que contenía «datos no confirmados, sólo propuestos» hasta ese momento, ya que estaban analizando si aplicaban la modificación de los baremos propuesta por el Ejecutivo.
«Rogamos nos deis indicaciones, en caso de no recibir ninguna entendemos que podemos proceder»
Pese a ello, el 28 de junio, esta trabajadora de la RFEF remitió la clasificación retocada en favor de Anoeta a los miembros del Comité Ejecutivo de la candidatura mundialista y desechó la versión inicial que favorecía a Vigo y las indicaciones gubernamentales. Lo hizo en un correo remitido a las 12.43 horas.
«Estos son los documentos de trabajo con los que hemos realizado la elaboración del listado de las sedes seleccionadas», comunicó a otros responsables federativos como Elvira Andrés, Manuel Lalinde o Jorge Mowinckel. «Asimismo, adjuntamos el Excel con la valoración», añadió.
«Según nuestros cálculos, existen tres candidatas que no se evalúan ya que no han firmado requisitos fundamentales de la FIFA, como puede ser el acuerdo del estadio o de la ciudad por causas relacionadas con la negociación de las cláusulas de dichos acuerdos con FIFA». Se refería a «Gijón, Murcia y Valencia». «Asimismo -agregó- la sede de Vigo tendría la menor puntuación».
María Tato, en 2019, durante su etapa como vicepresidenta del Athletic.LUIS TEJIDO
Tato urgió a sus compañeros porque dijo que tenía que presentar el listado definitivo de sedes «en dos horas». «Rogamos nos deis indicaciones, en caso de no recibir ninguna entendemos que podemos proceder adelante con esta selección».
La referida selección acabó siendo definitiva y la RFEF la hizo pública varias semanas después. El viernes 19 de julio mediante un comunicado se anunciaban los estadios que «serán incluidos como candidatos a albergar encuentros en España de la Copa del Mundo FIFA 2030 tras el trabajo desarrollado durante los últimos dos años por el Comité Ejecutivo para nuestro país de la candidatura conjunta con Marruecos y Portugal, en el que está integrado el Gobierno a través del CSD».
La RFEF desvelaba, además, que se había «analizado» la posibilidad de «ampliar hasta 13» el número de estadios, pero que las federaciones portuguesa y marroquí habían «considerado que debe respetarse la normativa FIFA, donde se establecen 20 sedes como máximo».
De tal manera que las sedes elegidas fueron finalmente los estadios de Anoeta, Camp Nou, Gran Canaria, La Cartuja, La Rosaleda, Metropolitano, Nueva Romareda, Cornellá-El Prat, Riazor, San Mamés y el Santiago Bernabéu.
Cómo ser una superestrella del golf sin parecerlo. Scottie Scheffler se ha paseado para conquistar el Open Championship en Royal Portrush (Irlanda del Norte), con lo que se convierte en el octavo jugador de la historia en sumar cuatro majors antes de cumplir 30 años.
A cualquier jugador le tiembla el pulso saliendo de líder en la última jornada de un torneo del Grand Slam. No a Scheffler, que en las 10 últimas oportunidades que se ha puesto líder el último día, no ha perdonado. Pegó una madera tres en el tee del primer hoyo, salió controlada al semirough, y un wedge certero dejaba su pelota a 30 centímetros del agujero. Birdie en el hoyo 1. Game over.
Continuó el texano con su masterclass de putt en los greenes de Royal Portrush: birdie en el hoyo 4 desde dos metros y medio, en el 5 desde los cinco metros y dos pares determinantes en los dos hoyos siguientes. En el 6, embocando desde otros cinco metros, y en el 7, un poco más largo. Sacó el puño Scheffler; que por entonces ya manejaba siete golpes de ventaja.
Podio estadounidense
Sus competidores jugaban ya por el segundo puesto. Llegaría el peor momento de la semana para el líder: su bola al bunker de salida en el hoyo 8 y, desde uno de esos pozos profundos típicos de estos campos links, Scheffler estrelló su hierro contra el talud, volviendo la bola a los pies. El enredo le llevó a un doble bogey que en realidad nunca llegó a tensar la situación, rebotó el líder con un birdie en el 9 que devolvía la sensación de tranquilidad al torneo. Su última tajeta de 68 golpes le permitió cerrar con un global de 267 (-17), con cuatro de margen sobre Harris English (-13) y cinco ante Chris Gotterup (-12).
Por detrás no hubo tampoco un atisbo real de remontada. English (-13) terminó segundo con 66 golpes, y Gotterup (-12), ganador la semana pasada en Escocia, completó el podio estadounidense dando un paso determinante hacia la Ryder Cup. Los intentos de Rory McIlroy (-10) se frustraron con un doble bogey en el hoyo 10 y terminó sexto empatado. Bryson DeChambeau concluía en el décimo puesto en la remontada del torneo. El norteamericano empezó la semana con 78 golpes, acumulando un total de -16 en los últimos tres días de juego.
Solo tuvo que administrar su ventaja el número uno, y con -1 en los segundos nueve hoyos certificaba su dominio. Su esposa Meredith y el pequeño Bennett, de poco más de un año, esperaban a papá en el hoyo 18. No es de extrañar que el benjamín de los Schefflers ya sepa aplaudir, ya que desde que nació no ha hecho otra cosa.
"Tres majors buenos y uno malo"
Sergio García y Jon Rahm compartieron el resultado final de -3 y puesto entre los 35 mejores. Para García fue la mejor jornada de la semana, pese a un incidente en el hoyo 2. El español falló la salida y estampó su driver contra el suelo, partiendo la varilla por la mitad.
Aunque no estuvo arriba en toda la semana, Sergio no renuncia a pelear por la Ryder Cup. "Ni es la última ni es la primera oportunidad para la Ryder Cup, todavía quedan semanas, semanas buenas e importantes donde tengo que seguir demostrando que voy mejorando. No tengo que convencer a Luke Donald, tiene que estar convencido él y sabe lo que yo puedo aportar al equipo. Si cree que merezco estar ahí y puedo aportar al equipo, estaré", finalizaba antes de poner rumbo a Londres, donde competirá en una nueva cita con el LIV Golf la próxima semana.
Rahm, por su parte, firmó un insulso resultado de 70 golpes (-1) que le dejaron empatado en esa posición 34º y su peor actuación este año en majors. "Contento, no, no es que sienta que esté jugando mal, ni estoy tan lejos de hacer pocas. Me fastidia que la diferencia entre lo que siento y el resultado sea tan grande", concedió el vizcaíno, valorando su temporada de majors: "Siempre que no se gane es una oportunidad perdida. Tres majors buenos y uno malo", finalizó.
Jackson Suber, un jugador desconocido de 24 años que habitualmente compite en la segunda división del PGA Tour, ha sido el último participante en entrar entre los 156 elegidos para la disputa del US Open. Se trata del tercer major del año, el más duro y exigente.
Suber, que estaba en la reserva tras las previas, llegó desde Florida cuando le anunciaron que tendría que cubrir la baja de Jon Rahm, con dolores provocados por una infección en una herida entre los dedos de su pie izquierdo. La vida sigue en el golf, unos con la preocupación de una infección descontrolada y otros con la ilusión de un debut en los grandes torneos.
A una hora y media de Pinehurst, una de las míticas sedes del golf que acogerá la 124º edición del US Open, esta Raleigh, la segunda ciudad en importancia del estado tras Charlotte. Allí, en el modesto Wildwood Green Golf Club, una foto de Grayson Murray te hace relativizar cualquier situación. Fue su primer club y este era su US Open, pero hace unas semanas los demonios le vencieron y el jugador del PGA Tour decidió quitarse de en medio sin haber superado la treintena.
El US Open aún recuerda en su página web sus dos participaciones en este torneo, como si fuera un participante más. Aunque mucho más cruel resulta ver que nadie ha tenido la decencia de quitar a un golfista muerto del ranking mundial. De hecho, Grayson ha recuperado esta semana dos posiciones y ha pasado del puesto 61 al 59 del mundo.
Esto pasa en un deporte tan planificado que ya sabemos que Pinehurst volverá a acoger este torneo en 2047. La USGA ha querido de alguna formar recordar a Grayson con una placa en una de las taquillas de Pinehurst. "Se agradable con los demás", termina la leyenda de la inscripción; da que pensar respecto a la parte más oscura del deporte profesional.
Pocos se acordarán de Grayson el jueves cuando comience el US Open, ni del dedo de Rahmbo, bastante tendrán los jugadores con resistir lo que parece que será uno de los torneos más duros. El temible abierto podría recuperar su esencia, su pedigrí de antaño, donde los golfistas venían a sufrir, los pares eran celebrados y los resultados positivos servirían incluso para la victoria.
En el momento de la historia cuando mejor se está jugando, no vendría mal una cura de humildad esta semana. Y los duros y rápidos greenes de Bermuda están por la labor de probar la paciencia de los jugadores esta semana. "Están al límite", comentó Wydham Clark, campeón y defensor del torneo, tras una de sus rondas de prácticas.
El tiempo será seco y algo ventoso, veremos si la USGA se atreve a cruzar la línea como hacía en otras décadas, donde este torneo entroncaba con el sufrimiento de los jugadores. Hasta los propios participantes se rebelaron contra la USGA. Phil Mickelson llegó a culpar en una ocasión a la organización de las posibles lesiones de jugadores por la excesiva altura del rough. En otra, en Shinnecok Hills, a las afueras de Nueva York, frustrado por la rapidez de los greenes llegó a golpear una bola en movimiento.
Armada Española
Esos momentos tan duros los ha vivido bien Sergio Garcia, que disputará su vigesimoquinto US Open consecutivo tras entrar como reserva de las fases previas. En su major número 99 y tras la baja de Rahm, le tocará al de Castellón guiar a nuestra armada, compuesta por dos de sus compañeros en Fireballs, Eugenio López-Chacarra que debuta en majors y David Puig, que se juega su clasificación para los JJ.OO de Paris.
Puig fue adelantado por milésimas esta última semana por Jorge Campillo y solo necesitaría pasar el corte para volver a recuperar su posición y acompañar a Jon Rahm en la cita olímpica. La lucha está siendo tan bonita como encarnizada por representar a España. No deja de ser llamativo que toda la representación española en el US Open provenga del LIV Golf. Contando a los nuestros, esta semana habrá 13 representantes de la gira saudí en Pinehurst.
Acuerdo PIF
Scottie Scheffler es el gran favorito. La temporada del tejano es abrumadora, cinco victorias, en cinco de los eventos más importantes del año y un puesto 17º como peor posición en 2024. El número uno, además, ha demostrado que es capaz de ganar no estando a su mejor nivel.
Es el rival a batir por todos, incluido Tiger Woods que se sigue mostrando esperanzado de recuperar su mejor golf. Woods, por otra parte, ha dado pocas pistas sobre el acuerdo entre el PGA Tour y el PIF (Fondo Soberano de inversión Pública) tras la última reunión entre ambas partes celebrada hace unos días. "Creo que estamos más cerca de llegar a ese punto que antes de la reunión. Hemos discutido sobre muchos posibles finales a esta ruptura y múltiples maneras de llegar a ellos. Creo que las dos partes salimos de la reunión con una sensación muy positiva. Compartimos la misma pasión por encontrar una solución. Sí, hay diferencias de opinión, pero realmente los dos queremos lo mismo", ha explicado.
La vida y el golf siguen, aunque a solo unas millas de Pinehurst, sigan llorando a Grayson Murray.