La Liga de Fútbol Profesional ha decidido no esperar al proceso deportivo y recurrirá ante la justicia ordinaria la cautelar urgente que concedió el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD) el pasado miércoles al Barcelona para que pueda inscribir a sus jugadores Dani Olmo y Pau Víctor, desinscritos por la Liga al no cumplir el club catalán con las reglas del Fair Play Financiero.
Fuentes de la patronal han confirmado a EL MUNDO que en breve presentarán un recurso contra esta decisión ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo para tratar de impedir que esa cautelar urgente sea efectiva durante el tiempo que tarde el CSD en decidir sobre el fondo del asunto (tiene un máximo de tres meses para hacerlo).
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El pasado miércoles, el CSD hizo público que concedía esa cautelar urgente al club catalán amparándose en varios argumentos. Mencionaba, por ejemplo, el artículo 27 de la Ley del Deporte, en el que recoge que los deportistas profesionales tienen derecho “a una carrera deportiva conforme a sus potencialidades” y argumentaba que el Barça está inmerso en un torneo de repercusión mundial entre “equipos que han tenido mejor rendimiento en las competiciones nacionales en el curso anterior”.
Posteriormente, miembros del Gobierno como Pilar Alegría, ministra de Educación y Deporte, o incluso Félix Bolaños, de Justicia, justificaban la decisión en que se podía causar un “daño irreparable” al Barcelona y a los jugadores.
Sin embargo, desde el miércoles y hasta este mismo viernes han sido varios los clubes profesionales que han alzado la voz contra la decisión del CSD. Con argumentos más o menos parecidos que se pueden resumir en que la decisión pone en peligro la igualdad de todos los participantes en la competición. El PP ha ido más lejos y ha acusado al Ejecutivo de “adulterar la Liga” de fútbol.
Seis victorias seguidas después de la derrota del Metropolitano hablan a la perfección de cómo el molde de Alonso comieza a cuajar en el césped del Bernabéu. Ante el Valencia y otra vez con Mbappé como estrella anotando un doblete, acompañado de los golazos de Bellingham y Carreras, el conjunto blanco sumó el décimo triunfo en Liga en 11 encuentros, el 13º si contamos los tres de Champions. Unos datos que asustan camino de Anfield y que zanjan el ruido de la polémica con Vinicius. [Narración y estadísticas (4-0)]
Xabi Alonso anunció el viernes que no habría «ninguna represalia» hacia el brasileño por su reacción al cambio del clásico y lo cumplió. El delantero fue titular, recibió el cariño de la grada, como su entrenador, fue parte del triunfo de su equipo ante el Valencia y terminó sustituido en el minuto 79 justo a la vez que Mbappé. Decisión inteligente de Alonso y choque de manos entre ambos en el área técnica. «Asunto zanjado», como advirtió en la previa, y a mirar hacia otro lado hasta que el foco mediático apriete de nuevo.
Sobre el césped, el Madrid de Xabi clavó una tabla más en la vía que quiere construir para que su tren llegue a estaciones más lejanas que el curso pasado. Fue intenso en la presión, vertical hacia la portería rival y fino en la definición. Todo, claro, ante un Valencia inerte, hundido anímica y futbolísticamente, incapaz de respirar con balón y distraído en las acciones defensivas. Un cúmulo de situaciones que dejaron el corto 3-0 del descanso. Pudo ser peor.
A la espalda de los mediocentros
Con Güler y Bellingham sueltos por delante de Tchouaméni, Mbappé moviéndose con libertad y Mastantuono y Vinicius muy abiertos en las bandas, el Madrid se impuso con lógica en los espacios, aprovechó la debilidad valenciana en la espalda de los mediocentros y llegó con facilidad al área de Agirrezabala.
En los primeros 15 minutos, Mbappé, Bellingham y Vinicius probaron al portero y el Valencia apenas pasó del medio del campo, aguantando el empate hasta que una mano de Tárrega en un córner, revisada por Busquets Ferrer en la pantalla del VAR, permitió a Mbappé abrir el marcador desde el punto de penalti. El galo, que había fallado ante el Barça, repitió el lado del clásico pero definió abajo, superando la estirada del guardameta.
El tanto hundió todavía más el duelo hacia las redes de los de Corberán y el Madrid disfrutó. Movió rápido la pelota, se asoció, intercambió posiciones y estuvo muy intenso en la defensa tras pérdida. En el 30, uno de esos movimientos lo aprovechó Güler para situarse sin marca en la frontal del área. Lo vio Bellingham al hueco, el turco tuvo pausa, vio a Mbappé en el área y le puso un balón medido para que el francés rematara cómodo el 2-0.
Bellingham, ante Santamaría, el sábado en el Bernabéu.EFE
Al Valencia le temblaban las piernas fruto de una delicada situación en la tabla, con nueve puntos en diez encuentros. Los pases no eran finos y llegaban tarde a muchos duelos. Como Thierry, que hizo penalti sobre Carreras en el 41. Un penalti de falta de concentración y de olvido del contexto. A pesar del error del lateral, Vinicius, obsequiado por Mbappé con el lanzamiento, envió el balón al cuerpo de Agirrezabala.
Se mantuvo el 2-0, pero sólo por un minuto, porque Bellingham se sumó a la fiesta con un disparo potente desde la frontal que sorprendió al portero y se coló por el lateral interno de la red. El inglés, en el tercer encuentro consecutivo marcando, mostró de nuevo que parece haber recuperado la chispa.
El gol, más allá del tópico, fue psicológico para todos. Alonso retiró del campo a Tchouaméni, con amarilla, y a Güler, con molestias en un tobillo, y dio entrada a Ceballos y Camavinga. El cambio llamaba a un fútbol de más control y así fue. Los blancos durmieron el duelo y las sustituciones del Valencia tampoco abrieron demasiado el partido. Al revés. El cuadro de Corberán firmó los tres de desventaja y quiso resguardarse para intentar algún contragolpe imposible que, claro, no sucedió.
Primer gol de un español
El partido se aceleró cuando quiso Vinicius, que protagonizó los mejores momentos de la segunda parte hasta que Xabi decidió enviarle al banquillo en el 79. Antes, había corrido por banda para asistir a Mbappé y a Bellingham, pero se encontraron con el portero.
A partir de los cambios de los dos delanteros, el Madrid y la noche vivieron en los pies de Rodrygo y Endrick, haciendo el joven brasileño su debut esta temporada entre rumores de una posible cesión en enero. Provocó una amarilla, fue intenso en los duelos y vio desde el área el golazo de Carreras por la escuadra desde el pico izquierdo del rectángulo. El primer gol de un español en el Madrid este año, que consolidó las sensaciones de un partido roto.
El Madrid aterrizará en Anfield con seis triunfos seguidos y con la moral en el cielo, consciente de que llega a una plaza que el curso pasado cimentó su techo definitivo en Europa. Eran otros tiempos. Otro entrenador y otro Madrid.
El Mundial de clubes siempre recordará este 30 de junio y estos octavos de final. Unas horas después de que el Fluminense venciera al Inter de Milán y firmara una de las grandes sorpresas del torneo, el Al Hilal ha obrado el milagro y ha derrotado en una prórroga imprevisible al Manchester City (3-4). El conjunto de Pep Guardiola se adelantó en el marcador, pero los árabes remontaron, obligaron a los británicos a empatar antes del 90 y vencieron en la prórroga con goles de Koulibaly y Marcos Leonardo, culminando otra decepción más en la temporada de los 'citizens'.
Y eso que el partido empezó de cara para el City. En el minuto nueve, Bernardo Silva completó una buena combinación entre Reijnders y Ait-Nouri para adelantar a su equipo. El Al Hilal pidió mano del lateral izquierdo en la jugada, pero el colegiado, tras una larga revisión de VAR, dio el tanto por válido.
Los ingleses fueron superiores y sólo Bono evitó que ampliaran distancias con una mano colosal ante el regate de Savinho. Doku, que hizo sufrir a Cancelo, provocó las mejores opciones.. Gündogan y Ruben Dias tuvieron sendas ocasiones que hicieron estirarse al portero y los de Inzaghi llegaron vivos al descanso pidiendo la hora.
Pero tras el intermedio todo cambió, tanto en el Al Hilal como en el City. Los ingleses bajaron una marcha y los saudíes quisieron comerse el mundo en los pies de Marcos Leonardo, que marcó el empate en el primer tiro a puerta de su equipo, justo después del descanso.
El gol noqueó al City, que no supo contener la intención saudí. Cancelo estuvo a punto de poner el 1-2 y Malcom, aprovechando una contra tras un córner de los ingleses, corrió casi todo el campo para batir a Ederson de disparo cruzado.
Los de Guardiola, eso sí, no tardaron en reaccionar y Haaland, tras un rechace a la salida de un córner, volvió a empatar el duelo y puso al City de nuevo en el partido. El técnico dio entrada a Rodri para controlar el partido de balonmano que empezaban a jugar contra los saudíes y el City dominó, aunque sin ocasiones extremadamente claras.
Sólo Doku, incansable, propuso algo diferente a sus compañeros, demostrando que el City está lejos de ser ese equipo con ritmo y ejecución que fue hace un par de años. En el 84, los defensas del Al Hilal sacaron un balón de Haaland debajo de los palos y el partido se encaminó a la prórroga, donde reinó la locura.
Guardiola sentó al delantero noruego y dio entrada a Cherki para ganar talento en el último pase, pero el primero que pegó a su rival fue el Al Hilal. Koulibaly puso el 2-3 cabeceando de forma impecable un saque de esquina lanzado por Neves.
Más drama para un City en el que Guardiola siguió moviendo piezas. Retiró a Rodri, que había entrado en el 53, y sacó a Foden, talismán para conseguir el 3-3 tras un centro medido, milimétrico, de Cherki desde la frontal del área. Era el minuto 103 y todavía quedaba mucha noche.
El City dominaba la posesión en campo rival, pero cada contra del Al Hilal creaba muchísimo peligro en la portería de Ederson por la escasa transición defensiva de los británicos. Así llegó el tanto definitivo. Lodi, ex del Atlético, puso un centro perfecto con su zurda, Milinkovic-Savic cabeceó sobre Aké, Ederson salvó en primera instancia pero Marcos Leonardo aprovechó el rechace para sentenciar al conjunto de Manchester.
En la lona por verse derrotado, el cuadro de Guardiola no pudo ni acercarse al empate y repitió decepción esta temporada, en la que ha quedado lejos del Liverpool en la Premier y perdió ante el Madrid en el playoff de la Champions League.
Una noticia inesperada para el torneo de Infantino, igual que la del Inter, pero un premio al esfuerzo y el talento del Fluminense y el Al Hilal. El Mundial es imprevisible.
El autobús del Real Madrid ha sido apedreado en su llegada al Camp Nou antes del duelo liguero que enfrenta a los blancos contra el FC Barcelona. El vehículo ha sufrido la rotura de una luna, según ha informado el conjunto blanco y los miembros de seguridad del estadio, pero no se han lamentado daños personales dentro de la expedición merengue.
La llegada del equipo se ha producido en torno a una hora y media antes del clásico en el que el Barça podría proclamarse campeón de liga si gana o empata ante el equipo de Arbeloa. Al parecer, la gran cantidad de bengalas y el humo derivado de ellas también ha provocado que el autobús blaugrana, que ha llegado un poco antes, haya recibido algún que otro impacto antes de entrar en el estadio barcelonista. La afición culé, por error, rompió también varias lunas del vehículo azulgrana.
No es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes a clubes rivales en su llegada al Camp Nou. El Atlético de Madrid, en sus visitas por la Copa del Rey y la Champions a la ciudad Condal, también sufrió la rotura de varias lunas debido a la imposibilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de controlar a la innumerable cantidad de gente que se aglutina en torno a la travesera de Les Corts.
Las obras en el estadio han provocado que los vehículos de las entidades visitantes del Camp Nou tengan que atravesar una zona de calles angostas que dificulta mucho controlar este tipo de incidentes.