El buen juego no siempre es garantía de éxito. Y viceversa. A veces no hace falta realmente firmar un gran partido para llevarse el triunfo. Por eso, quizás, Xavi pareció aparcar un poco el particular credo azulgrana para celebrar la victoria conseguida por la mínima ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. «Sin jugar del todo bien, también se puede ganar. Esto es el fútbol. El equipo se ha dejado el alma. No siempre jugaremos de manera excelente, pero son tres puntos que nos dan el liderato, además de moral y confianza para lo que viene», analizó el entrenador barcelonista tras el partido.
«Hemos ganado siendo un equipo, una familia y sufriendo hasta el final. Sin jugar tan bien como contra el Espanyol o contra el Intercity, aunque allí encajamos tres goles, damos un golpe sobre la mesa para ser candidatos a ganar esta Liga», había asegurado un poco antes ante las cámaras de DAZN.
«Son tres puntos de oro, hemos aprovechado nuestra ocasión, hemos sabido sufrir y se demuestra lo importante que es mantener la portería a cero. Si contra el Espanyol dije que merecimos más, esta vez, con menos, nos llevamos tres puntos muy importantes», abundó el técnico azulgrana.
«Teníamos que dominar el partido, nuestra idea es tener el balón, pero ha habido minutos en los que no lo hemos tenido y hemos sabido sufrir», insistió. «El Atlético nos ha apretado, tienen fe, coraje y ha provocado que estuviéramos aculados atrás, pero hemos hecho un partido muy bueno. En defensa, excelente, diría», recalcó un Xavi a quien le afearon que, pese a situarse líder en solitario, no se le viera muy contento. «La alegría igual va por dentro. Son tres puntos de distancia con respecto al Madrid y, con respecto al Atlético, más ventaja, pero no hemos ganado nada. Se ha celebrado en el vestuario, pero sin más», sentenció.
“Más cosas buenas que malas”
Simeone, mientras, hizo suyo el discurso de falta de contundencia que tanto ha esgrimido Xavi en los últimos días. «La realidad es que perdimos, aunque es verdad que el equipo hizo méritos para llevarse otro resultado, que no se dio porque la contundencia no apareció. Las áreas son determinantes. Hicimos más cosas buenas que malas. Si seguimos la línea que hemos marcado tras los primeros minutos, el equipo va a competir como queremos» analizó el técnico rojiblanco en DAZN. En su opinión, el gol les espabiló.
«Pasamos por la etapa dubitativa, no acertar el pase tras la recuperación, no subir la intensidad en los duelos… Cuando tienes el gol en contra, cuando te tocan, saltas, y ahí empiezas a mostrar tu mejor versión. Hay que trabajar para ver si esa versión la encontramos desde el inicio», aseveró el argentino, quien, a pesar de que no tuvo su mejor tarde, quiso romper una lanza en favor de Pablo Barrios.
«Sabíamos que podía suceder, pero la inversión en futbolistas como Pablo seguro que trae consecuencias buenas en el futuro. Este partido le va a ayudar a seguir creciendo», recalcó. El duelo, por otro lado, tuvo una acción fea al final por la doble expulsión de Savic y Ferran. Según el acta, el rojiblanco vio roja directa por «sujetar por el cuello con su brazo a un adversario con fuerza excesiva de manera continuada, estando el balón en juego pero no a distancia de ser jugado entre ambos», mientras que el azulgrana la vio por «agarrar persistentemente del pelo a un adversario, estando el balón en juego pero no a distancia de ser
Ha traído Simeone la cábala al Atlético y ahora la parroquia no la abandona a un paso de otra final de Champions, la tercera (¿va la vencida?) desde la llegada del argentino. No es sólo que el Cholo cumpla 1.001 partidos, capicúa, en el duelo de esta noche ante el Arsenal. También que la última semifinal ante un equipo inglés, de la que se venía de nuevo tras eliminar al Barcelona, hubo un empate en la ida y, entre duelo y duelo, se jugó y ganó al Valencia en Mestalla. "Variaba muchas cosas en función del resultado según le dieran suerte o no", explica Dani Aranzubia, ex guardameta rojiblanco, que vivió algunas cábalas de su técnico, como la de cambiar de hotel tras una derrota, algo que ha hecho en Londres tras haber perdido con el Arsenal en octubre. "Era más barato", ironizó el Cholo.
Además de cábala, Simeone ha trazado un camino que se basa en una palabra que dos de los jugadores que ya lo recorrieron recuerdan perfectamente: confianza. "Teníamos mucha confianza para eliminar a cualquiera". "Era un equipo que se fue construyendo a partir de confiar en el mensaje del Cholo. Sabía que podía competir con cualquiera", explican a EL MUNDO tanto Aranzubia como Raúl García, miembros de la plantilla que disputó y ganó la penúltima batalla de Londres hace 12 años.
No fue el Arsenal sino el Chelsea de José Mourinho y... Fernando Torres, el que esperaba en Stamford Bridge en el penúltimo escalón de la máxima competición continental. Lo hacía tras arrancar un empate a cero en el Calderón en un duelo en el que "sólo vinieron a defenderse", según rememora García. "Nosotros preferíamos jugar primero en casa por los goles en campo contrario", completa Aranzubia sobre la época, ya pasada, en la que valían doble esos tantos.
Hablan los ex rojiblancos de los nervios lógicos de un duelo tan importante para un bloque que, salvo David Villa, nunca había alcanzado ese tipo de latitudes. "A pesar de no tener futbolistas que hubieran pisado semifinales de Champions, había jugadores con un carácter impresionante: Godín, Gabi, Raúl García, Diego Costa o Villa. Supieron tirar del carro", lanza el ex guardameta. Mientras que el centrocampista apunta a vivir y enfocarse en "disfrutar el momento" como clave a la hora de sacar adelante cualquier tipo de duelos. Los dos coinciden, eso sí, en que el el equipo remaba de manera unánime en "una única dirección": "La fortaleza era el grupo, pero el líder era el míster", destaca Aranzubia, aquella temporada, compañero de Courtois.
12 años
Han pasado 12 años desde aquel 30 de abril de 2014, y a los protagonistas les cuesta recordar los detalles de cómo fueron las emociones y el desarrollo de aquella histórica vuelta de semifinales en Londres. Pero a Aranzubia sí que le llamó la atención lo cerca que estaban los banquillos y los apenas dos metros que separaban a los entrenadores. El estoicismo aparente de Mourinho contrastaba con la efusividad y las carreras del Cholo, especialmente con el gol de Arda Turán, que cerraba un partido que se había puesto cuesta arriba.
"Tener enfrente a Torres ya era un aliciente. Pero él quería pasar y encima te marca el primer gol. Es la típica historia de decir somos el Atlético y tiene que haber este recuerdo", apunta Raúl García sobre ese momento, en el minuto 36, cuando El Niño manda a la red un centro de Azpilicueta y la semifinal se ponía cuesta arriba. Hasta que se desata el vendaval rojiblanco.
Vendaval rojiblanco
Primero Juanfran salvando un pase de Thiago sobre la línea y poniéndosela a Adrián para la igualada. "El empate de Adrián nos dio mucho aire. Tener tan cerca la final, que no era el objetivo al inicio de temporada, pero luego se añade ese punto de presión", cuenta Raúl García que sería el que poco después sustituiría al goleador. "Mucha ilusión jugarlo y sentirte junto a tus compañeros estar a ese nivel. Fuera de casa, te sientes orgulloso. Esa segunda parte yo mismo la disfruté como si fuera un cuento", añora el navarro. Luego ya llegarían el 1-2 de Diego Costa de penalti y el citado tanto del turco para apagar definitivamente la ilusión británica con el 1-3 y seguir soñando en rojiblanco.
Courtois, Arda Turán y Koke celebran el pase a la final en 2014.Eddie KeoghREUTERS
"Nadie hablaba de ganar todo, pero no se descartaba. Simeone nos mentalizo de que era posible", explica Aranzubia, ya que poco después, esa misma plantilla también se sobrepondría a un gol en contra en el Camp Nou, para llevarse la Liga frente al Barça de Messi. "No hay que ocultarlo, aquel equipo estaba hecho de ambición y de confianza en lo que hacíamos. No teníamos tantos nombres, pero no teníamos miedo a competir con nadie", añade García. Una confianza que se mantiene dentro de un vestuario rojiblanco muy diferente al de entonces, pero también un entrenador muy cambiado.
Diferencias y similitudes
El navarro recuerda que en aquel Atlético existía la sensación de que "cuando se adelantaba el partido se acababa", mientras que en el actual el Cholo se ha cansado de repetir que su equipo "ataca mejor que defiende". No obstante, tanto Raúl García como Dani Aranzubia creen que este club, con futbolistas de mayor nombre que entonces y que "te pueden decidir partidos de manera individual", tiene posibilidades de eliminar a un equipo británico que "no es el de principio de temporada". "Tienen una plantilla capaz de vencer y el Arsenal acumula la presión de ganar trofeos", apostilla García.
Budapest está a la vuelta de la esquina como apareció Lisboa tras aquella batalla de Londres. En la misma ciudad pero distinto escenario, este Atlético con diferente piel buscará volver a conquistar Reino Unido. Los símbolos son favorables, pero el nivel futbolístico también lo es y, pese a que los ex rojiblancos coincidan en que "el fútbol nunca te debe nada", la diosa fortuna podría, por fin, dar la primera a Koke y permitir a Griezmann la despedida soñada. ¿Por qué no?
El gol más amargo
«Nunca celebraría un gol contra el Atlético». Fernando Torres tuvo opción de demostrar una frase que lanzó en la previa de la Supercopa de Europa de 2012 que le enfrentaría como jugador del Chelsea a su ex equipo. No marcó entonces, pero la Champions les volvió a unir dos años después en semifinales y allí sí tuvo la oportunidad de exhibir su corazón rojiblanco.
Aquel tanto en el minuto 36 tras un gran pase de Azpilicueta, provocó un inmediato gesto de perdón de El Niño hacia la grada, aunque el partido se celebrase en Stamford Bridge. Posteriormente y con semblante serio, bajó la mirada y fue sepultado por sus compañeros en la celebración. De poco serviría ese gol.
Al filo del final de la primera mitad, Adrián embocaría un pase atrás de Juanfran para poner el empate en el marcador que se encontraría con un hierático Mourinho, entrenador de los blues. Posteriormente, fue Diego Costa el que transformó un penalti generado por él mismo gracias a la inocencia de Samuel Eto'o.
Poco después era sustituido Torres por Demba Ba y habría división de opiniones en la grada británica con aplausos y algún silbido para el delantero madrileño. Desde el banquillo, Torres vería el tercer tanto rojiblanco tras una pared de Arda Turán con el larguero. Ese 1-3 daba el pase a su Atlético a la segunda final de Champions de su historia y la primera del Cholo, quien le recuperaría la temporada después tras una infructuosa cesión al Milan desde Londres.
A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]
Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.
Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.
Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.
Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.
Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.
Una de cal y otra de arena
La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.
La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.
El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.
"Ya sabes que saldrá el City...". Era Thibaut Courtois el que anticipaba el clásico europeo por excelencia, al menos en los últimos años, que este temporada reaparece en los octavos de final de la Champions. Ivan Rakitic, encargado de sacar la primera bola del sorteo de ayer, dio algo de emoción al no poder abrirla en un primer momento por tener las manos embadurnadas de crema. Pero, una vez aflojó el presentador el recipiente, no hizo casi falta ni desdoblar el papel porque todo el mundo en Nyon (Suiza) sabía que el nombre iba a ser el Manchester City.
"Creo que ya son cinco temporadas seguidas, nos conocemos muy bien", comenzó su valoración Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Madrid. A las que hay que sumar otras dos temporadas más en los últimos 10 años. Seguramente, la eliminatoria más repetida en la máxima competición continental en la última década a la que hay que sumar también el partido que les enfrentó en la fase de grupos en el Santiago Bernabéu este curso y que se llevaron los británicos por 1-2. "Ellos tienen un gran equipo", explicó el ex futbolista, que concluyó que eso daba "muchas opciones a Guardiola" por lo que apeló a conseguir un buen resultado en el Bernabéu.
Los blancos tendrán que jugar la ida en casa el miércoles 11 de marzo y la vuelta el martes 17 en Manchester, después de perder ante el Benfica las posibilidades de meterse en el top-8 y jugar como cabeza de serie hasta el final del torneo. Y, aunque consiguieron eliminar a los portugueses en la repesca, sin duda el sorteo le ha deparado la peor de las suertes respecto al resto de españoles. Ya que, además del rival, los blancos irán por el lado plateado del cuadro, en el que están también PSG, Liverpool, Chelsea o Bayern. Si sumamos título en la Champions, en el cuadro blanco hay 31 frente a los cinco que aparecen en el otro cuadro.
En el lado azul han coincidido Barcelona y Atlético. Los otros dos equipos españoles han tenido más suerte que los blancos entre las dos opciones que les ofrecía este sorteo de los octavos de Champions. Mientras que al Madrid también le podía tocar el Sporting de Portugal, los culés jugarán frente al Newcastle y evitan al PSG, y los rojiblancos harán lo propio ante el Tottenham, cuando la otra opción era el Liverpool. A priori son rivales más asequibles. De ganar ambos, culés y colchoneros, se verían en cuartos.
"No celebro no enfrentarnos al PSG, hay que respetar al rival. Todo el mundo quiere llegar a la final y el Newcastle también tiene ganas de ganar la Champions. Todos los rivales son difíciles", señaló ayer Hansi Flick, que quiso ser precavido en la valoración del sorteo para los culés. Las urracas ya perdieron contra el Barça en la fase regular en St. James Park por 1-2. Y entre buscar los cuartos ante la calidad y el desgaste emocional que supone hacerlo frente al PSG de Luis Enrique, que ya les eliminó hace dos temporadas, o hacerlo ante el undécimo de la Premier Legue, hay mucha diferencia. El encuentro de ida será el martes 10 de marzo y el de vuelta, en casa, el 18.
Decimosexto en la liga británica es precisamente el Tottenham, adversario de los rojiblancos. "Es un rival duro, importante en el fútbol mundial. Ya hablaremos más cuando se acerque el partido", calificó ayer un Diego Simeone que quiere mantener el foco en el Oviedo, duelo de esta noche (21.00 horas). Mejor para sus interes es el equipo londinense que el Liverpool, la otra opción rojiblanca, que en el primer partido de la fase de grupos se saldó con derrota (3-2). La ida será en el Metropolitano el 10 de marzo y la vuelta en Londres, el 18.
También suerte en Europa y Conference League
La buena suerte también se extendió a los clubes españoles de Europa League y Conference. Tanto a Betis y Celta, en la segunda competición, como al Rayo, en la tercera, les tocaron las opciones más viables de octavos. Los sevillanos, clasificados en el top-8, se enfrentarán al Panatinaikos de Rafa Benítez; los vigueses harán lo propio frente al Olympique de Lyon de Endrick. En el caso del equipo de Giráldez, que jugará la vuelta fuera, la otra posibilidad era el Aston Villa de Unai Emery. Mientras que el conjunto de Pellegrini, que disputará el segundo partido en la Cartuja, podría haberse enfrentado al Nottingham Forest. El Rayo, cuyo último partido europeo fue el 18 de diciembre, se medirá al débil Samsunspor, séptimo clasificado de laliga turca con la vuelta en casa. Tanto la Europa como la Conference League se disputarán el 12 y el 19 de marzo.