El relato madridista esperaba ese gol de Mbappé, un gol decisivo, de los que rompen un bloqueo, no un gol para llenar el granero. La inesperada situación de compromiso en que ha derivado esta Champions lo servía. Falló en Anfield, en el punto de penalti, pero acertó en Bérgamo para adelantar al Madrid. Fue una acción made in Mbappé: control, zancada y gol. Todo a altísima velocidad y altísima precisión, sin espacio para la duda que crece como la
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
«Mucha tristeza». La ciudad deportiva de Valdebebas amaneció ayer con caras largas. La derrota ante el Getafe en el Santiago Bernabéu dejó paso a una nueva noticia amarga en el vestuario del Real Madrid. De esas que dejan tocado al grupo. Rodrygo Goes, uno de los futbolistas más queridos de la plantilla, encontró diagnóstico a las molestias que había sentido durante el duelo ante los de Bordalás. Las pruebas médicas a las que se estuvo sometiendo durante varias horas determinaron un desenlace que el brasileño y su entorno no querían admitir. Sufre una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la pierna derecha.
Una lesión gravísima que le hará perderse lo que queda de esta temporada, el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá y gran parte del próximo curso. Según los servicios médicos del Madrid, el delantero estará de baja casi un año entero. «Está destrozado», admiten a este periódico fuentes cercanas al futbolista. A Rodrygo no sólo se le escapan los tres meses que quedan de campaña con el Madrid, sino que se le va el Mundial, cita cumbre en Brasil y donde era un fijo para Carlo Ancelotti en la selección. Un golpe anímico tremendo.
La situación, por desgracia, no es nueva en Valdebebas, donde todas las miradas se centran ahora en los servicios médicos, en la preparación física y en las decisiones que se han ido tomando en los últimos años. La sombra de la duda sobre el estado físico de la plantilla lleva rondando el primer equipo durante muchísimos meses, primero con la salida de Nico Mihic, jefe del departamento médico, después con el cambio de puesto de Antonio Pintus, apartado del día a día al llegar Xabi Alonso, y desde hace unas semanas con el regreso de ambos a la disciplina diaria. Decisiones que ponen de manifiesto la poca confianza que hay en el ambiente.
Debate médico
Las estadísticas, además, echan más gasolina al debate. Desde agosto de 2023, la plantilla del Madrid ha sufrido siete roturas del ligamento cruzado. Siete en apenas dos años y medio. Thibaut Courtois notó un 'crac' en su rodilla el 10 de agosto de 2023, en pleno entrenamiento, que le obligó a estar 234 días lejos de los terrenos de juego.
Pero es que un par de días después de Courtois, Militao sufrió la misma lesión en la rodilla izquierda, la rotura del ligamento cruzado anterior. En su caso fueron 213 los días que estuvo de baja, obligando a Ancelotti a recolocar a futbolistas en otras posiciones. En esos días, el canterano Joan Martínez, una promesa que ya había jugado con el primer equipo en pretemporada, se rompió también el cruzado. Y el 2023 no terminó ahí. El 18 de diciembre, David Alaba sufrió la misma lesión que el portero belga y el central brasileño. La misma: la rotura del ligamento cruzado anterior y un tiempo de baja que se alargó a los 384 días. Una barbaridad.
El drama se detuvo durante unos meses hasta que en octubre de 2024 Dani Carvajal sufrió una gravísima lesión de rodilla en un choque con Pino, futbolista del Villarreal. En su caso el diagnóstico fue mucho peor: rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del ligamento colateral externo y rotura del tendón poplíteo de la pierna derecha. 238 días de baja. Un mes después de Carvajal, en noviembre de 2024, le tocó el turno otra vez a Militao, que se rompió el cruzado de la rodilla sana y estuvo 234 días de baja.
Militao, tras su lesión, en noviembre de 2024.EFE
Da la casualidad de que todas las lesiones de cruzado, las siete, se han producido en el césped del Bernabéu o de Valdebebas, otro de los frentes que se abren ahora en el club, donde se estudia si puede ser algo más que una casualidad. Y más allá de los cruzados, Rüdiger, Camavinga, Güler o Mbappé, que duda si operarse, han sufrido o sufren distintos contratiempos en sus rodillas.
En el caso de Rodrygo, el futbolista se lamenta de haber seguido en el campo durante media hora después de sentir las molestias tras una acción en el minuto 66. Empezó a cojear al instante y sintió como si se le fuera la rodilla, pero después de varios partidos ausente quería ayudar al equipo en un momento tan importante. Ni él ni los médicos, que por las sensaciones del brasileño no pensaron en algo grave, tomaron la decisión de parar.
El Real Madrid suma dos derrotas seguidas en la Liga española, está a cuatro puntos del Barcelona y puede acumular hasta 11 bajas en su duelo de esta noche en Vigo, clave en la pelea por el torneo doméstico antes de enfrentarse al Manchester City en los octavos de la Champions. Una crisis deportiva y médica que ha llenado de sospechas y desconfianza la ciudad deportiva de Valdebebas. Una desconfianza futbolística por las dudas que ofrece el equipo a estas alturas de la temporada y una desconfianza física, tema matriz de este curso, que sigue latente. Según ha podido saber EL MUNDO, la dirección del conjunto blanco ha pedido a Niko Mihic, jefe de los servicios médicos, y a Antonio Pintus, jefe de la preparación física, los dos hombres de máxima confianza de Florentino Pérez en esas parcelas, revisar los planes de entrenamiento que tienen los jugadores en la ciudad deportiva y con sus respectivos entrenadores personales en casa.
Esa relación entre los preparadores de Valdebebas y los individuales es totalmente normal en un equipo de este nivel y en un mundo del fútbol en el que los jugadores ya han asumido la necesidad de entrenar varias veces al día, pero el mensaje desde el Madrid es de evidente preocupación y quieren analizar si algo se está haciendo mal en el día a día. Son siete roturas de cruzado desde agosto de 2023 y demasiadas molestias musculares en los últimos meses, una circunstancia que ha lastrado al equipo en momentos clave del curso. Y para el club, el apartado físico lleva meses siendo un dolor de cabeza.
Cuando Xabi Alonso todavía estaba al mando del primer equipo, en las oficinas de Valdebebas ya se pensaba que la decisión de apartar a Pintus del mando de la preparación había sido una mala idea. Alonso llegó con sus hombres de confianza, y a la mínima que los resultados no acompañaron, las dudas sobre el físico de la plantilla salieron a flote.
Dudas con las decisiones
Dos meses después del cambio de entrenador, vuelven a aparecer los mismos nubarrones y la misma desconfianza, aunque en esta ocasión las sombras van en diferentes direcciones. Fuentes cercanas al vestuario madridista aseguran a este periódico que varios futbolistas han dudado de las decisiones que se toman desde el área médica, tanto en los diagnósticos como en los plazos de recuperación.
Le sucedió a Arda Güler en sus inicios en el Madrid, sufriendo distintos problemas en el menisco y buscando fuera de Madrid opiniones diferentes a las que encontraba en Valdebebas. Y les pasa ahora a Jude Bellingham y a Kylian Mbappé, que están ahora mismo en Londres y París buscando segundas opiniones sobre sus lesiones y sus procesos de recuperación. Situaciones que en el Madrid describen como «normales» y que, según el club, están supervisadas y son ideadas por Mihic, que ha acompañado a Bellingham.
En el vestuario, sin embargo, hay voces que aseguran que la primera idea nació de los futbolistas, preocupados por no llegar en forma al tramo final de curso y al Mundial.
El caso Mbappé
El caso de Mbappé es el más llamativo y donde ha surgido mayor debate. El galo tiene molestias desde principios de diciembre, cuando se lesionó ante el Celta y no pudo estar en el duelo vital de la liguilla contra el Manchester City. Después de eso, disputó los 90 minutos contra el Talavera, el Alavés y el Sevilla. Un detalle que se entendía por su interés en igualar el récord de Cristiano Ronaldo y en la necesidad que vivía en ese momento el equipo con Xabi Alonso.
Pero llegó el año nuevo y Mbappé paró ante el Betis tras resentirse en el entrenamiento del 30 de diciembre, abierto al público, donde se tocó la rodilla en varias ocasiones. No viajó a Arabia para la semifinal y sí lo hizo, en un viaje exprés, para jugar un rato en la final.
En Valdebebas hay voces que no entienden que no parara por completo y el francés, con el tiempo, parece arrepentirse de ello. Ha ido ausentándose según sus sensaciones. Ahora el Madrid ha anunciado un tratamiento «conservador» para lo que llaman «un esguince de rodilla», pero el jugador, que no termina de encontrarse bien, sigue sin estar convencido.