El Santiago Bernabéu se volvió a vestir de gala para recibir a su nuevo número 16. Endrick Felipe Moreira de Sousa (Brasil, 18 años) llegaba a Chamartín después de completar su formación en el Palmeiras y con grandes expectativas puestas sobre su figura. Los miles de espectadores que llenaban hoy las gradas de su nuevo estadio daban buena fe de ello.
Una vez pasado el reconocimiento médico con el club blanco y estampar, junto con Florentino Pérez, su firma en el contrato para las próximas seis temporadas, el brasileño se presentó a su ante la que será su nueva afición. Los ojos brillantes y vidriosos de su familia minutos antes de su salida eran solo una pequeña muestra de la emoción que se iba a vivir.
Como ocurrió hace tan solo once días con Kylian Mbappé, el primero en hablar fue el presidente. “Damos la bienvenida a uno de esos futbolistas que han nacido para vestir la camiseta del Real Madrid”, dijo Florentino Pérez quien, acompañado por Pirri, puso también en valor a las leyendas del club y todos los títulos conquistados en esta etapa.
Florentino Pérez levanta el brazo de Endrick en su presentaciónMariscalEFE
El brasileño saltó entonces al campo, ovacionado por la afición, pero algo tímido. Superado ante todo lo que estaba sucediendo. Tocó el césped, se santiguó y fue directamente al escenario, donde estaban colocadas las 15 Copas de Europa. “Hoy empieza la historia con el club de tu vida”, sentenció el máximo mandatario blanco.
Llegaba su turno y con una sonrisa de oreja a oreja arrancó los aplausos y la ovación del Bernabéu: “No esperaba todo esto, tanta gente…”. No pudo contener las lágrimas. Se rompió. “Siempre he sido fan del Real Madrid y hoy voy a jugar aquí. Esto es una locura“, afirmó mirando a la grada.
Para poner la guinda a su discurso, animó a todos a corear una vez más ese famoso grito: “3,2,1…¡Hala Madrid!”. Solo quedaba besar el escudo e instantes antes de posar junto a familia y algo más relajado, se produjo el deseado momento. La primera de las muchas durante el acto. Por último, el delantero dio una vuelta de honor regalando balones a la grada saludando a una afición que ya espera sus goles.
“Vine a Madrid por él”
Ya en sala de prensa, Endrick reconoció “estar cumpliendo un sueño” que tenía desde pequeño y contó la admiración que tenía Cristiano Ronaldo: “Vine a Madrid por él”. También quiso agradecer a Dios todo lo que le está sucediendo en su carrera.
Sobre los títulos que puede conquistar con su nuevo club, el brasileño no lo dudó: “Si es posible todo. Espero poder ayudar a conquistar diferentes títulos y que haya más trofeos en la historia del Real Madrid. Voy a intentar ganar todos.“
Acerca del momento en el que ha saltado al campo, el brasileño destacó la emoción con la que lo ha vivido: “Ha sido un momento maravilloso, perfecto. Cuando entré y vi a todo el estadio gritando mi nombre…estoy muy contento. Espero marcar y dedicárselo a los hinchas.“
Vinicius Junior vivió este viernes en el Allegiant Stadium de Las Vegas (Nevada) la primera gran noche de su carrera con la absoluta de Brasil. Llevó de la mano a una Canarinha contra las cuerdas y dirigió el 4-1 a Paraguay con su primer doblete como internacional absoluto.
Brasil le pedía sacar su versión madridista más contundente, la que lució este año en los momentos clave del camino hacia la decimoquinta Copa de Europa, y Vinicius respondió con una actuación de líder y la mejor interpretación del 'jogo bonito' en Las Vegas.
Solo había anotado tres goles en los 31 partidos disputados con Brasil. En su palmarés ya lucía títulos con la sub-15 y la sub-17, pero le faltaba vivir una gran noche como internacional absoluto.
Lo necesitó la Canarinha para sacudirse de la presión tras el deslucido 0-0 de su debut en Los Ángeles contra Costa Rica y romper la que parecía una auténtica maldición ofensiva cuando, a la media hora de partido, Lucas Paquetá envió fuera una pena máxima al cruzar demasiado su disparo con la zurda.
Paraguay se encerraba y no dudaba a la hora de imponer su superior poder físico, con las buenas y las malas, y Julio César Enciso daba chispa a la delantera Albirroja. Fue suyo el primer gran peligro del choque, con un disparo de Damián Bobadilla que obligó a Alisson Becker a realizar una gran parada.
En el momento de la necesidad, y con Rodrygo Goes poco cómodo en posición de nueve, Brasil se encomendó a Vinicius, y el madridista le enseñó el camino.
Cerró una gran jugada coral al recibir un pase al hueco de Paquetá, regateó al portero y le superó con un disparo raso de pierna derecha. Lo celebró con rabia junto al resto de sus compañeros. Fue una liberación para el equipo de Dorival Junior.
Lo notó Brasil y lo notó Paraguay. La Canarinha se soltó y golpeó dos veces antes del descanso. Savinho firmó el 2-0 y un grave fallo defensivo de la Albirroja fue aprovechado por Vinicius para anotar a placer el 3-0.
Fue el primer doblete de su carrera con Brasil. El público coreó su nombre y quería el triplete. Pidió con sonoros cánticos que fue 'Vini' en lanzar el segundo penalti de la noche, pero finalmente fue Paquetá quien quiso vengar el anterior error. En ese caso sí pudo transformarlo y subir el 4-1 al marcador.
Se fue de Las Vegas con un fundamental doblete para relanzar a Brasil y fue un tormento para la defensa paraguaya con su cambio de ritmo y su habilidad en el regate.
Se divirtió y divirtió al público. Hasta intentó una bicicleta en la primera mitad que no sentó bien la selección paraguaya. Su juego 'barroco' hizo saltar chispas en el campo y Vini se encaró varias veces con sus rivales.
Dio la cara para un Brasil que es ahora segundo en el grupo D de la Copa América con cuatro puntos, detrás de una Colombia intratable que arrolló 3-0 a Costa Rica.
Colombia y Brasil se verán las caras el próximo martes en Santa Clara en el partido hasta ahora más destacado de la fase de grupos de la Copa América, con la primera plaza y la posibilidad de evitar a Uruguay en cuartos en juego.
Bajo la espada de Damocles del DRS de Max Verstappen, acuciado por la aterradora sombra del tetracampeón, Lando Norris sólo pudo respirar tranquilo cuando cruzó la meta de Albert Park. Un sublime desenlace para el GP de Australia, marcado por la lluvia y por seis abandonos, entre ellos los de Carlos Sainz y Fernando Alonso. Una gran carrera de supervivencia, donde el error de Oscar Piastri quebró el esperado doblete de McLaren.
La fortuna, tantas veces favorable, dio esta vez la espalda al Verstappen , a bordo de un Red Bull que sólo él puede convertir en aspirante a la victoria. En el instante en que se jugaba todo, cuando Piastri se marchó por la hierba y Norris entró en boxes para montar los neumáticos de agua, Red Bull soñó con un safety car que alzaría a su tetracampeón a la gloria. Sin embargo, a diferencia de las últimas temporadas, el timing no cuadró al holandés. Tampoco a Ferrari, enfangado en las primeras luchas entre Charles Leclerc y Lewis Hamilton. El soberbio adelantamiento del monegasco, por el exterior de la curva 1, no debe ocultar las carencias del SF25. Un octavo y un décimo puesto, formando sándwich con Piastri, ni siquiera se antojan como premio de consolación para la Scuderia.
Mercedes, al menos, puede poner rumbo al GP de China con el podio de George Russell y el quinto puesto de Andrea Kimi Antonelli, que sólo perdería la cuarta plaza tras recibir cinco segundos de sanción por un unsafe release. Aun en segundo plano, las Flechas de Plata minimizaron los daños, ofreciendo sensación de solidez. Claro, que en un domingo tan enrevesado, esas dosis de paciencia pesan tanto como la velocidad pura.
El desliz de Sainz
De inicio, la crueldad iba a cebarse con Isack Hadjar, un chico de 20 años llegado casi de rebote a la estructura de Red Bull. Nada más empezar la vuelta de formación, el piloto de Racing Bulls abrió demasiado gas en la primera curva, destrozando el alerón trasero contra las protecciones. El llanto bajo el casco dibujaba la impotencia de Le Petit Prost. Durante su paseo de regreso al paddock, a modo de calvario, al menos encontró las palabras de consuelo de Anthony Hamilton, padre del heptacampeón.
Con esa desgracia muy presente, los otros cinco rookies en liza debieron contener la respiración antes de la salida en parado. Sin dejarse arredrar, Verstappen ganó de salida la posición a Piastri, al tiempo que Charles Leclerc ganaba dos puestos ante Alexander Albon y Yuki Tsunoda. Cuando aún no se había cumplido el primer giro completo, Jack Doohan sufrió aquaplanning en una de las rectas y destrozó su Alpine contra los muros.
A la inmediata aparición del safety car siguió la tragedia para Sainz. Camino de la curva 14, previa a la entrada a la recta de meta, el madrileño aplicó demasiada potencia cuando pisaba una línea blanca. "Aumento masivo del par motor", denunció por radio el madrileño. Un desliz impropio, por mucho que se encuentre en periodo de adaptación al FW47. Un revés para James Vowles, team principal de Williams, consciente del potencial de un coche que Albon, cuarto, impulsaría a las puertas del podio.
El FW47 de Sainz, sobre la grúa, tras su accidente en Melbourne.AP
El caótico arranque confirmaba los presagios de Alonso, formulados a última hora del sábado: "En condiciones de mojado este circuito no es divertido, porque aquí las rectas son como curvas, con poca visibilidad". El asturiano había aprovechado las desgracias de Hadjar y Sainz para trepar a la décima posición, aunque esa alegría quedase de inmediato atenuada por los comisarios, presurosos para investigar una irregularidad de Fernando con el safety car. También las de Yuki Tsunoda y Lewis Hamilton, aunque terminaron descartándolas todas.
Mientras el asfalto se secaba, los más previsores refrescaban sus neumáticos por algún charco. Así que hubo que esperar a la vuelta 15 para disfrutar del primer adelantamiento, obra de Antonelli sobre Nico Hulkenberg. Pronto habría de lamentar tanta ambición el novato de Mercedes, autor de un trompo en la curva 4. Esas condiciones mixtas del asfalto, delicadísimas, pasarían factura al mismísimo Verstappen, que se marcó un recto en la curva 11, despejando el paso a Piastri.
Al tiempo que buscaba un resquicio para rebasar a Albon, Hamilton reportaba problemas en la sincronización de los cambios. Leclerc tampoco hincaba el diente a Russell, quejándose de un asiento inundado por el agua. Pese al liderato de Norris, el más afinado en ese tramo era Piastri, autor de varias vueltas rápidas ante un desfondado Verstappen. En 10 giros, el vigente campeón perdió 15 segundos frente al ídolo local.
Alonso, en el piano de la curva 6
Tanto apretaba Piastri que en la vuelta 30, traspasado ya el ecuador, se colocó en zona de DRS con Norris. Un momento delicadísimo para Zak Brown, jefe de McLaren, que debía decidir entre mantener las jerarquías o dar carta blanca a Piastri. Para su fortuna, el accidente de Alonso iba a facilitarle las cosas.
En la vuelta 36, cuando Antonelli afilaba el DRS para intentar el adelantamiento, el ovetense pisó el piano exterior de la curva 6, uno de los sectores más peligrosos de Albert Park. Poco antes, allí mismo, Piastri acababa de sufrir un susto por el estilo. El AMR25 quedó varado en una zona de mucho compromiso para la grúa. Por tanto, mientras se sucedían los trabajos, el safety car abriría una ventana de oportunidad para los favoritos. Ambos McLaren optaron por el compuesto duro de Pirelli, al igual que Russell o Leclerc. Verstappen, por el contrario, se decantaba por el medio.
En realidad, igual daba uno que otro, porque la lluvia reventaría cualquier estrategia. Cuando empezaron a descargar las nubes por el tercer sector, a 12 vueltas para el final, Norris y Piastri nada pudieron hacer para sujetar el timón camino de la curva 14. El británico, al menos, pudo enfilar hacia el pit-lane, mientas su compañero bastante tenía con extraer su monoplaza de una pradera deslizante como el hielo. Como por ensalmo, Verstappen se veía líder, seguido de los Ferrari.
Cualquier safety car le abriría las puertas de la victoria, pero ya no había ningún carril seco sobre el que hacer equilibrios. A regañadientes, el holandés pasó por boxes para montar las gomas de lluvia. A diferencia de los dos últimos años, cuando la fortuna le sonreía en este tipo de situaciones, esta vez el destino quiso que justo nada más regresar del pit-stop, el director de carrera tuvo que recurrir al coche de seguridad para retirar los vehículos de Gabriel Bortoleto y Liam Lawson. Un alivio para McLaren y Norris, que supo contener los nervios para abrochar su primera victoria en Melbourne. Este dominio de McLaren, previsiblemente, debería quedar aún más evidencia el próximo fin de semana en Shanghai.