El Real Madrid despedirá este miércoles a Nacho Fernández después de que durante la Eurocopa anunciara su marcha al Al-Qadsiah de Arabia Saudí. El capitán que levantó la 15ª Champions del equipo blanco será homenajeado en presencia del presidente Florentino Pérez, según ha informado el club en un comunicado.
El acto, que se celebrará en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, a partir de las 13:00 horas, será el adiós oficial del Real Madrid a un jugador que entró en su disciplina con sólo 11 años y que, 23 después (14 de ellos en la primera plantilla), se despide habiendo conseguido 26 títulos, el que más acumula como madridista junto a Luka Modric.
Los últimos llegaron la temporada pasada con la consecución de la Supercopa de España, Liga y Liga de Campeones.
Nacho, que debutó con el club blanco el 23 de abril de 2011, ha jugado 242 encuentros en la competición española, en la que ha logrado un total de 12 tantos y siete asistencias.
Alberto Moleiro será este sábado uno de los principales argumentos del Villarreal para amenazar la portería del Barcelona. El canario es el futbolista más determinante de los amarillos en liga, con ocho goles y cuatro asistencias, y está firmando ya la mejor temporada de su todavía corta carrera futbolística, que dio un giro el pasado verano cuando abandonó la UD Las Palmas para firmar por el club castellonense.
Una carrera que pudo haber sido distinta, ya que Moleiro estuvo cerca de haber vestido de azulgrana hace unos años. El futbolista, nacido en Santa Cruz de Tenerife pero formado en la cantera de Las Palmas, es del perfil que acostumbra a gustar en el Camp Nou. De hecho, el Barcelona intentó acometer su fichaje en más de una ocasión para tratar de juntarlo con su paisano Pedri, criado también en la cantera grancanaria y que solo es un año mayor que el centrocampista del Villarreal.
"Moleiro tiene 17 años. Estamos en Catalunya y a ver si de aquí al hotel nos lo compra el Barça", bromeaba Pepe Mel en 2021, tras un partido que Las Palmas disputó en Montilivi ante el Girona. El técnico madrileño le había hecho debutar en el primer equipo, por aquel entonces en Segunda División, solo un par de semanas antes.
Sí que intentó comprarlo el Barcelona al finalizar aquella temporada. En el verano de 2022 llegó a haber una reunión entre Joan Laporta y Miguel Ángel Ramírez, presidente del club canario, en la Ciudad Condal con el traspaso del jugador sobre la mesa, pero no se pudo concretar por la difícil situación económica azulgrana.
"Tenía un compromiso con el Barça que se ha roto. El Barça necesita tiempo porque ahora el fair play no le permite ficharlo y yo tengo la presión de otros equipos que quieren al futbolista. Si todavía está disponible, no tengo inconveniente en retomar las conversaciones. Ahora tengo otras posibilidades y no tengo la necesidad de esperar a que el Barça se decida", indicó entonces Ramírez, que aprovechó su posición de fuerza gracias al interés de otros clubes para pedir 25 millones fijos por el traspaso y desestimar la propuesta azulgrana, de 10 millones fijos más otros 15 en variables.
Pese a todo, en el Camp Nou no se olvidaron de Moleiro ni Las Palmas le cerró las puertas. "El Barça conoce perfectamente al jugador y evidentemente tenemos buena relación con el club azulgrana. Siempre estaremos dispuestos a buscar soluciones, pero la evolución del chico es bastante positiva y es un jugador que está observado por grandes equipos en España y Europa. Ya se verá...", apuntaba el presidente canario año y medio después.
Fichaje por el Villarreal
Finalmente no fue el Barcelona ni ningún gran equipo europeo quien se llevó a Moleiro sino el Villarreal, que el pasado verano abonó 16 millones de euros fijos a los que pueden sumarse otros dos en variables para hacerse con un futbolista cuya cláusula de 60 millones se había rebajado a la mitad con el descenso a Segunda.
El fichaje ha sido todo un acierto visto el gran rendimiento que está ofreciendo el centrocampista canario, que además está mostrando en el equipo de Marcelino su perfil más goleador. Su gran campaña le está postulando como uno de los candidatos a estar en el Mundial del próximo verano con la selección, aunque él no se ilusiona. "Si llega, es un premio. Es algo muy difícil porque el nivel en la selección es muy alto. No me lo esperaría, pero ojalá algún día llegue. Si no es este año, seguiré trabajando para que sea otro año", valoró.
Describe el efecto mariposa de Edward Lorenz que una pequeña variación en un sistema no determinista puede producir efectos divergentes. La pregunta en clave rojiblanca es si la mariposa de Leganés va a afectar al equipo de las 15 victorias consecutivas pese al épico triunfo ante el Bayer Leverkusen. Diferentes competiciones y diferentes motivaciones. Una tiene final y la otra sólo tiene partido a partido según dijo Simeone. Pues quizás el equipo necesite una meta clara, como en Champions. Ante el Villarreal se quedó corto en voluntad o suerte. [Narración y estadísticas, 1-1]
La mariposa del Atlético es Julián Álvarez. Dos aleteos suyos acabaron con el Bayer y ante el Villarreal, con una posición algo más retrasada, quiso influir en el flujo de los acontecimientos desde todos los parámetros. Suyo fue el primer pase en profundidad del partido y también el primer tiro a puerta, aunque ante los amarillos se le negara el gol.
Comandados por el argentino, el Atlético salió fuerte, dominador. Más que a aletear como una mariposa y a picar como una abeja, quiso apabullar desde el inicio. Lo hizo con una asfixiante presión arriba y mucha atención de una renovadísima línea defensiva con pocos habituales frente a Oblak. Por delante, Koke, el capitán, con pocos minutos este año en un centro del campo muy sólido sin su nombre entre los titulares.
El Villarreal no encontraba el balón, esperaba en su campo las acometidas del Atlético y apenas amenazaba la portería de Oblak. Entonces llegó una temeridad de Reinildo tras un mal control de Witsel en una jugada aislada. Se tiró el mozambiqueño a los pies de Gerard Moreno y, pese a que toca balón, arrastra con la pierna de atrás al delantero amarillo que no falló desde los 11 metros. Tocaba remontar. No es mala opción esta temporada. Ocho veces se ha conseguido. Pero la moneda no siempre va a salir cara.
Gerard Moreno transforma el penalti ante Oblak.PIERRE-PHILIPPE MARCOUAFP
El gol descolocó algo a los de Simeone. Fue un golpe psicológico al equipo que estaba jugando mejor y que más lo merecía. Pero el fútbol no entiende de justicia, sólo de goles. Que le pregunten al Leverkusen, cuya primera parte en el Metropolitano mereció bastante más premio. Se perdió hasta Koke, el timón rojiblanco, un error suyo cerca del área casi le cuesta el segundo a su equipo si no llega a ser por Witsel, rapidísimo, que tapó a Gerard. El quite del perdón.
Y repitió nada más empezar la segunda parte. En una contra en inferioridad defensiva, Witsel se lanzó a los pies de Barry para evitar el segundo del Villarreal. Acción de mérito para el belga reconvertido a central. Esa contra peligrosa no fue un espejismo, el Villarreal repitió a la espalda de Molina e hizo sufrir mucho a los colchoneros en los primeros minutos.
Respondió el Atlético con la inspiración de De Paul y la amenaza de Julián, aunque fue Correa el que finalizó mal tras un rebote de Junior. El portero se ha asentado en la portería del Villarreal ante la ausencia de Diego Conde. En la siguiente, el brasileño no pudo hacer nada contra los dos rojiblancos que había en boca de gol. Falló Correa el pase atrás de Julián, pero Lino embocó el balón suelto para empatar el duelo con media hora por jugarse.
Espectáculo arbitral
Un partido sin bronca alguna se ensució por la falta de control de Sánchez Martínez, con la mano muy suelta para soltar amarillas por doquier y una roja al banquillo del Atlético. Esa locura tarjetera quitó ritmo al juego, pero Julián enseguida lo volvió a acelerar con una carrera en solitario que consiguió detener Junior. El Atlético volvía a dominar al submarino amarillo, que se abandonaba a las contras que pudiera conducir Baena, con todo el frente de ataque renovado desde el banquillo. También recurría el submarino al balón parado, cinco córners dispuso y los remataron todos. Afortunadamente para el Atlético, fuera de los tres palos.
Los últimos 10 minutos fueron de acoso rojiblanco, cuatro saques de esquina seguidos reflejaban el agobio de los de Marcelino. El Atlético buscaba el liderato. Casi lo encuentra Griezmann con un cabezazo que se fue por milímetros. O, también, por el aleteo de una mariposa.