Iker Muniain ha anunciado a través de un vídeo en la cuenta oficial del Athletic, que abandonará el club bilbaíno al finalizar la temporada. “Llegué a Bilbao con 12 años, siendo un niño y casi dos décadas después vengo a anunciaros mi marcha a final de temporada, después de 15 años en el primer equipo”, ha declarado dirigiéndose a los aficionados.
El capitán también ha señalado en el vídeo que se va “feliz” después de levantar la vigesimoquinta Copa del Rey y haber sacado la gabarra cuarenta años después. Además, el canterano ha relatado en euskera unos versos de una canción del club en la que confiesa que ha sido “lo mejor de su vida”.
Iñigo Lekue (4 de mayo de 1993, Bilbao) lleva nueve años viviendo un sueño. Del Athletic desde que recuerda, ha defendido su escudo, ha lucido incluso en ocasiones el brazalete de capitán y tiene dos Supercopas de España en su palmarés. Ahora, quiere sumarles también un título, el de Copa, que se le resiste al club desde 1984, no porque la historia se lo deba, sino porque cree que pueden merecérselo en el campo. El Mallorca es su rival en la final de este sábado y sus sensaciones son excelentes. Como siempre, de hecho, que se ve en un partido de este calibre.
¿Qué balance hace de estos años?
Nueve años dan para mucho. Cuando debutas, asentarte en la élite requiere muchos sacrificios y en este tiempo he tenido un poco de todo. Empecé con muy buen pie, ganamos la Supercopa, pero luego tuve dos lesiones graves, pasé dos veces por el quirófano y estuve un año en blanco, con todo lo que conlleva. Y, ahora, me siento casi en el mejor momento de mi carrera.
Uno de sus apodos es El ingeniero, porque estuvo estudiando Ingeniería Industrial. ¿Llegó a terminar la carrera?
Qué va, ya me hubiese gustado. Empecé a estudiarla con 18 años, en mi primer año estaba fuera de Lezama, allí me fue bastante más fácil combinar el fútbol con los estudios y aprobé bastante bien el primer curso, pero luego ya entré en Lezama y te metes en una espiral en la que es bastante difícil combinar las cosas. En total, estuve cuatro años en la Universidad, y aprobé casi dos, pero, tras mi debut, al final me fue imposible compaginarlo.
¿Se ha planteado retomarla en cuanto se acabe el fútbol?
La verdad es que sí, me he planteado eso y otras mil cosas. Soy bastante inquieto, tengo muchas cosas en mente para cuando deje el fútbol. La mayoría, por no decir el 100%, fuera del fútbol y del deporte, y una de ellas son los estudios, pero, quién sabe, al final tampoco sé cuándo acabará mi carrera. Espero alargarla lo máximo posible.
¿Cree que es importante para todo chaval que comienza no descuidar los estudios?
Para mí sí es muy importante. Sobre todo, en etapas formativas. El fútbol muchas veces es una lotería, cuantos más boletos compres más opciones puede haber de que te toque, pero puede que no, y tener ese plan B es primordial, porque, además, te formas, te enriqueces. Y, por otro lado, también es una vía de escape. Cuando te enfocas en sólo una cosa, puede ser contraproducente. Y al revés sucede lo mismo. Si sólo estudias, también te puedes volver loco. Tener esa posibilidad de evadirte creo que es importante también. Para mí lo fue en su día.
Cantera
¿La apuesta por la cantera del Athletic contribuye a aumentar su espíritu de equipo?
Sin duda. La filosofía del Athletic es única en el mundo y, por lo tanto, sí se genera ese vínculo más estrecho, tanto en la misma plantilla como con la afición, con ese sentimiento de cuadrilla. Creo que es primordial para el rendimiento de cuatro chavales que somos de la tierra y que compiten contra todo el mundo.
La Copa se le resiste al Athletic desde hace ya casi 40 años. ¿Ha llegado ya el momento de romper al fin esa maldición?
No creo que sea una maldición, ganar títulos hoy en día es muy difícil, y aún más con la filosofía que tenemos nosotros, con nuestra identidad. Sí que es verdad que llevamos cinco semifinales seguidas, hemos perdido dos finales en los últimos años... Competimos muy bien, siempre estamos cerca, pero la historia no nos debe una Copa ni se trata de romper una maldición. Hemos llegado a la final porque nos lo hemos merecido, igual que el Mallorca, y esperamos romper esa racha no porque la historia nos lo deba, sino porque nos lo podemos merecer.
¿Tiene la sensación de que este puede ser al fin su año?
Por supuesto. Siempre que llego a una final pienso que va a ser nuestro año. Independientemente de la trayectoria o del rival, estás en un partido en el que te juegas a cara o cruz conseguir un título. Es verdad que este año todos tenemos buenas sensaciones, llegamos con buen rendimiento colectivo y buen rendimiento individual y eso nos da más fuerzas para intentarlo.
¿Cambiaría las dos últimas Supercopas conseguidas en 2015 y 2020 por este título?
Las dos Supercopas tuvieron su dificultad. La primera, la de 2015, la conseguimos ganándole al Barça de Messi y Neymar, con un 4-0 en casa, todo un partidazo. Y la segunda, la de 2020, fue incluso más difícil, porque tuvimos que ganarle al Real Madrid en semifinales y, luego, en la final, al Barcelona. Deportivamente, tiene bastante mérito, pero sí es verdad que la Copa es otra cosa, un trofeo mayor, aunque esté feo comparar. En nuestras manos tenemos la oportunidad de conseguir las dos.
Nico Williams, titular esta noche en el derbi vasco de semifinales de Copa del Rey, es el nombre propio de la temporada en el Athletic Club y uno de los futbolistas a los que se sigue más de cerca en la Federación Española de Fútbol. En Bilbao por su salario, renovado al alza en verano, y por un curso que se ha puesto cuesta arriba por la eliminación en Champions y por la irregularidad en Liga. Y en Las Rozas por la preocupación de cara al próximo Mundial. Siempre con el nombre de Nico pegado al de una lesión que da miedo a los futbolistas por su difícil solución: la pubalgia, cuyo único tratamiento suele ser el descanso.
El delantero lleva jugando con dolor en la zona de la ingle desde el final de la temporada pasada. Se exprimió para acompañar al Athletic a puestos Champions después de ser parte de la España campeona de Europa, pero este curso los dolores han ido a más hasta el punto de condicionar su día a día y de permitirle disputar sólo una vez dos partidos completos de manera consecutiva: en diciembre, contra el Atlético en Liga y el PSG en Champions. En los demás, o se ha quedado en el banquillo o no los ha terminado.
De hecho, sólo ha podido disputar tres de los ocho encuentros de la liguilla de Champions, una ausencia clave en el devenir de los rojiblancos, y en Liga sólo ha jugado tres partidos completos sumando cuatro goles y tres asistencias, números que están lejos de lo que aportaba en años anteriores (5 y 13 en el curso 23-24, por ejemplo).
Renovación por ocho temporadas
Por si fuera poco, la situación se ha complicado todavía más, obligando al Athletic y al futbolista a elegir las 'guerras' en las que debía pelear. No jugó en las semifinales de la Supercopa contra el Barça, pero sí una semana después en Copa contra la Cultural. Jugó ante el Mallorca en Liga, pero paró contra el Atalanta en Champions antes de salir media hora ante el Sevilla, donde sintió bastante dolor, para volver a quedarse fuera en Europa en el decisivo duelo ante el Sporting de Lisboa. Tres días después, fue titular en el derbi vasco de Liga, participó 20 minutos en Copa contra el Valencia y recuperó la titularidad en Liga contra el Levante.
Ernesto Valverde ha ido dosificando al futbolista y a sus dolores dentro de una situación que trae de cabeza al jugador, a su entorno, al club y a los preparadores que han trabajado y trabajan con él. Un día a día problemático en la que hay demasiados intereses cruzados. El Athletic, que paga su sueldo y que le renovó en verano por ocho temporadas más a razón de diez millones por curso, le necesita más que nunca, y Nico se ve en la obligación de ayudar hasta el límite a pesar de que en condiciones normales, que no son las actuales, lo ideal sería parar durante varias semanas e incluso haber pasado por el quirófano antes.
Pero eso, claro, sería no pensar en el presente, algo que el Athletic, 10º en Liga con seis puntos sobre el descenso y a seis de Europa, no se puede permitir. En San Mamés no se quiere oír hablar del Mundial y se exprimen las opciones para tratar al futbolista sin necesidad de un parón demasiado extenso. Una decisión que, según ha podido saber este periódico, ha provocado las idas y venidas de expertos en la lesión, que consideran que lo mejor es parar pero cuya respuesta choca de frente con los intereses del club. Tanto que algunos han durado menos de un mes trabajando con el jugador.
Nico Williams, calentando en Mestalla.Ana EscobarEFE
«Se ha visitado a cuatro especialistas y no ha funcionado el tratamiento aplicado», reconoció hace unos días Mikel González, director general del Athletic. «Estas pubalgias no se suelen operar porque puede ser de tres a seis meses de baja y no te garantizan resultados. Descartamos la operación», resumió, insistiendo en que Nico está poniendo «su compromiso con el Athletic por encima del Mundial». «Sabe que está jugando limitado, pero antepone el club a otras cosas», añadió. En la Federación, mientras, dan por hecho que no podrán contar con él a su mejor nivel durante la Copa del Mundo, y calculan su descanso durante los primeros días del torneo para tirar de él en las eliminatorias.
La realidad de Nico es similar a la que vivió Unai Simón antes de la última Eurocopa. Jugó con dolores en la muñeca durante el curso y el torneo y se operó después, ya sin la presión del club y de la selección. La pregunta es si es mejor un Nico limitado o un Athletic sin Nico durante un tiempo. La temporada dirá.
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LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Domingo,
17
diciembre
2023
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02:31Ver 9 comentariosLos rojiblancos han sumado 24 puntos de 24 en...