La celebración del Athletic por su conquista de la Copa del Rey en el estadio de La Cartuja dejó en la noche del martes la imagen de Iker Muniain junto a cientos de personas festejando el título en las calles de Bilbao.
Una fiesta que, según informa el diario El Correo y ha confirmado Efe, terminó con cuatro jugadores del conjunto bilbaíno expedientados por “una concentración no autorizada“, lo que conllevaría “sanciones administrativas” por incumplir “la Ley Orgánica de Protección de Seguridad Ciudadana“.
La naturalidad con la que fue convocada y la amenización por parte de la ‘txaranga’, a la que pertenece Asier Villalibre, acabó congregando a un amplio número de aficionados que también querían festejar el título de su equipo.
Según las decenas de vídeos publicados en redes sociales, el capitán, subido a hombros de un amigo suyo, fue el encargado de llevar la voz cantante animando a los allí presentes a cantar: “Este es el famoso Athletic, Athletic Club, y estos son los campeones Aupa Athletic txapeldun”.
Muniain durante la celebración en BilbaoCopa 90Twitter
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De hecho, el propio capitán bilbaíno se hizo eco de la fiesta a través de sus redes sociales: “Esta tarde hemos ido a calentar motores para la gabarra de modo espontáneo y ha sido increíble vivirlo con todos vosotros. Una gozada la respuesta de la gente, su cariño, su trato, su respeto y hasta su colaboración. Onenoak zarete (sois los mejores). Aupa Athletic”
También el propio club quiso compartir imágenes de la celebración, de la que destaca “la espontaneidad“, y “querer celebrarlo como uno más“. En el vídeo, aparece Munain arengando a los aficionados y explicando que después de una final de “mucho sufrimiento”, “mucha presión” para todo el mundo y tras el tiempo que había pasado desde el último título, los jugadores querían estar allí con la gente.
Aquel Athletic de cuando entonces, el último que ganó una Copa del Rey, la vigesimotercera, en la temporada 1983/84, venía de llevarse la Liga, y volvería a hacerse con ella un año después, con un equipo firme y competitivo, formado a imagen y semejanza de su entrenador, Javier Clemente. Andoni Goikoetxea (Baracaldo, 1956) era un jugador capital en la formación que aún recitan de memoria los ya curtidos aficionados, un central que había llegado a la final bajo la sombra de la entrada que lesionó gravemente a Maradona en el partido de Liga de esa misma temporada. El hoy representante institucional del club atiende a EL MUNDO en conversación telefónica días antes de la final de La Cartuja ante el Mallorca.
A diferencia de las anteriores finales perdidas, en esta ocasión el Athletic sale como claro favorito...
Pero eso no nos lleva a nada. Yo he estado en las últimas, Barcelona, Valencia, Bucarest [final de la Liga Europa ante el Atlético de Madrid, que perdió el Athletic 3-0], La Cartuja... La última que ganamos veníamos de ser campeones de Liga pero no íbamos de favoritos. Siempre que juegas contra un Madrid o un Barcelona esa vitola la tienen ellos, y sin embargo la ganamos. ¿Qué quiere decir esto? Que hay que ser cautos, que el Mallorca es un equipo complicado, rocoso, al que el Barcelona hace poco sólo le pudo ganar 1-0, al que allí no conseguimos derrotar, sí aquí en San Mamés, 4-0, pero las finales se ganan cuando terminan, no hablando, diciendo. Por lo que estamos ilusionados es porque el Athletic tiene un buen fútbol. Posee un grandísimo portero, juegue Simón o Arrizabalaga, también una buena defensa, un centro del campo creativo y fuerte, y arriba gente rápida, que está con gol. Luego, aparte de jugar bien, hay que tener acierto. Si así sucede, pues se traerán la Copa. Pero no he visto ganar ningún partido antes de que se juegue.
Menudo Barcelona aquel al que ganó el Athletic en la final de 1984...
Fue una final dura. Metimos el gol en el primer tiempo, todo el equipo defendió luego de manera fantástica, salimos al contragolpe y tuvimos alguna oportunidad más. Maradona y Schuster eran en ese momento los dos mejores futbolistas del mundo.
Entonces no había pasado tanto tiempo sin ganar una Copa. El Athletic la había conseguido ante el Castellón en la temporada 1972/73. Ahora hay varias generaciones que no saben lo que es sacar la gabarra. ¿Cuántos años tiene su hijo mayor?
Tengo dos hijas, una nacida en 1982 y otra en 1987. Mi hija mayor tenía dos añitos. Estuve con ella cuando fuimos a la Virgen de Begoña y en los actos públicos, pero, obviamente no lo recuerda. Hay mucha gente, de 50 años para abajo, que recuerda que les dieron vacaciones en el colegio para ir a ver la gabarra, pero no lo vivieron como un adolescente o alguien más mayor. El Athletic aglutina todas las capas sociales. Si en aquel momento, los medios de comunicación dijeron que había un millón de personas, creo que esta vez si se gana esto se multiplicará por tres. Todo el mundo va a querer estar allí, unos para rememorar los viejos tiempos y otros para verlo por primera vez.
¿Qué les ha contado a sus hijas de aquello?
Les cuento lo mucho que cuesta. El hecho de que hayan pasado 40 años demuestra que las cosas no son nada fáciles. Lo sufrimos. Teníamos un gran equipo, con buen ambiente y con muy buenos jugadores, un buen entrenador. Un equipo solidario, comprometido, con calidad, pero que lo consiguió con esfuerzo, sin el cual no se logra absolutamente nada
¿Se respira ahora una atmósfera de mayor ansiedad que entonces?
Yo ando por la calle y es lógico ver a gente nerviosa, también con algo de euforia, pero eso también es bueno, es normal que haya confianza en el equipo, estamos peleando por puestos de Champions y en una final de Copa con posibilidades de ganarla. Sí, la gente de 40 años sólo ha podido ver reportajes y están deseosos de festejarlo. Yo creo que esta vez se va a conseguir.
No hacía demasiado, en el inicio de la temporada 1980/81, el Athletic había perdido 7-1 ante el Real Madrid en el Bernabéu. Aquello provocó incluso un debate sobre la filosofía del club.
Ese partido no se nos olvidará nunca, porque ahí queda. Recuerdo que estaba de entrenador Helmut Senekowitsch y una de sus declaraciones, poco afortunada, fue que perder por la mínima sería un buen resultado. Pues nos metieron siete. Pero no es más que un partido. La Liga es la competición de la regularidad y poco después fuimos dos años los mejores.
"Hay un Athletic para años, pero debemos estar preparados para las vacas flacas"
Poco después llegó Javier Clemente al banquillo.
Un muy buen conocedor del fútbol. Polémico, si se quiere, pues buscaba que el equipo estuviese relajado y centrado en lo suyo. Y un técnico que transmitía con nitidez su mensaje a los jugadores, se le entendía lo que quería de nosotros.
Volviendo a la final de Copa, es inevitable recordar el triste epílogo, con la pelea sobre el césped entre varios jugadores.
Aquello fue triste. Nadie puede sentirse bien viendo aquella chapuza que se organizó después del partido. Quien lo provocó fue Maradona, golpeando a Sola y reventándole la cara. Siempre digo, cuando suceden cosas así, ¿quién lo provoca, el que gana o el que pierde? Nosotros lo único que queríamos era abrazarnos, festejarlo. Lo provocó Maradona y luego entramos todos en la trifulca. Fue muy desagradable, muy feo.
Venía caliente la final tras la entrada que le hizo usted a Maradona meses antes en un partido de Liga.
Sí, aquello fue en septiembre, luego llega a la final con el Barcelona, se va a Italia al Nápoles, gana el Mundial de 1986 con Argentina, todo ello posterior a la lesión. También estaba Menotti como entrenador del Barcelona. Luego coincidí con él en mi etapa en el Atlético de Madrid y nos llevamos fenomenal. Nadie se siente orgulloso de lo que sucedió.
La sociedad ha cambiado mucho y ahora el Athletic tiene jugadores originarios de otros países, como los hermanos Williams.
Viene a Euskadi mucha gente de otros lugares, nacen aquí y crecen aquí. A mí siempre me gusta decir que en el Athletic juegan los vascos, que pueden serlo habiendo nacido en cualquier otro sitio. Hay mucha movilidad interna y externa. Hay gente que tiene hijos vascos fuera de Euskadi, que también tienen cabida en el Athletic.
Maradona, en un momento de la gresca.
Cada vez resulta más difícil defender esta filosofía
Todos estamos satisfechos. Cuando digo que el Athletic es el mejor equipo del mundo, mucha gente se me queda mirando, "eh, eh", me dicen. Pues sí, para mí lo es, porque con esta filosofía competimos con los mejores y en ocasiones somos hasta capaces de poder ganarlos. En muchos sitios del mundo se han dado cuenta. Es para sentirse orgullosos. Como la selección de Euskadi, que juega contra Uruguay y es capaz de empatar y casi de ganar
La tendencia va en otra dirección, con proyectos como la Superliga que no favorecen el romanticismo.
El equipo es joven y tiene futuro, pero siempre estamos en el filo de la navaja. Tenemos las opciones de contratación que tenemos. Ahora estamos en ese punto de sierra alto, con gente joven, para años, pero también vendrán las vacas flacas y habrá que empujar y animar para salir adelante.
Ya las ha habido, no hace demasiado.
Por eso digo que hay que aprovechar los momentos como éste. Ahora hay un Athletic para años, que estoy seguro que dará triunfos. Un equipo que además juega bien y genera ilusión. Tiene gol, tiene llegada, una buena defensa con dos laterales ofensivos, dos buenos porteros, a Julen [Arrizabalaga] le conocemos menos, pero Unai Simón es uno de los mejores del mundo y un entrenador como Ernesto Valverde que hace su gran trabajo, siempre comedido, sin ninguna declaración malsonante, que lo está haciendo de diez.
"Quien provocó la bronca fue Maradona, que le reventó la cara a Miguel Sola"
Y en su posición tampoco faltan jugadores de garantías...
Los tres son buenísimos. Yeray es rápido y buen marcador, Paredes y Vivian... Me gusta el equipo, De Marcos por la banda, tenemos a Yuri lesionado y sale Lekue y lo hace francamente bien. El centro del campo ha cambiado, en lugar de Vesga y Dani García han entrado Ruiz de Galarreta y Prados, que ya en el Bilbao Athletic me encantaba, siempre con buen criterio, dando bien el balón. Y arriba, los hermanos Williams, por la derecha y por la izquierda, Berenguer, que es otro rapidísimo que tiene gol, Guruzeta, que está en un momento muy bueno y aparte de hacer una referencia arriba trabaja bien en el centro del campo, con buen remate, alto, fuerte, Sancet, otro jugador joven, internacional, Unai Gómez, que es otro jugadorazo... Es un equipo que se va a consolidar y va a dar más triunfos.
Un equipo tal vez más creativo, menos físico, que el de 1984...
El nuestro era físico, era de calidad, tenía de todo. Estamos hablando de fútbol de alta competición y hay que correr, hay que estar muy bien preparado y también hace falta precisión y técnica.
¿Irá a Sevilla a ver la final?
No, lo voy a ver en San Mamés. Las dos entradas que me correspondían se las he pasado a dos buenos 'athleticzales' que estaban como locos por vivir ese momento. Y yo lo voy a ver desde las pantallas gigantes del estadio.
El pasado 25 de octubre, víspera del partido de Liga ante el Alavés, Iñigo Pérez admitió por primera vez sentirse en deuda con la afición del Rayo, que no había visto a su equipo ganar en sus cinco últimos partidos como local: "Me duele no conseguir victorias en casa por nuestra gente. Nos gusta que nos vean ganar y mi debe es más eso que las estadísticas". Sólo unas horas más tarde, un gol de Alemão definió ese anhelado primer triunfo, con el que el equipo franjirrojo puso las bases de la que ha terminado siendo su mejor temporada de siempre. Hace 10 días, durante la penúltima jornada liguera, una pancarta de los Bukaneros condensaba el sentir de todo un barrio. "La deuda está saldada. El puto Rayo tiene tu nombre. Iñigo, Vallecas es tu casa". El mensaje sonaba a despedida, porque todos los indicios sitúan al navarro como próximo técnico del Villarreal. Hoy, en el Zentralstadion de Leipzig, Iñigo puede despedirse con el mayor hito en la centenaria historia del Rayo: el título de la Conference League.
"Su éxito se basa en unas características muy especiales como entrenador. Desde las enseñanzas de Marcelo Bielsa [con quien coincidió durante su etapa en el Athletic], a esta rápida y perfecta adaptación a la filosofía de un club muy humilde y muy particular", explica a EL MUNDO Javier Portillo, secretario técnico del Rayo. "Es un entrenador muy preparado, con un futuro extraordinario. Siempre intenta innovar, introducir variaciones al juego con balón y sin balón", completa Portillo, aquel iluminado del gol que disputó 59 partidos con la camiseta del Real Madrid.
Este análisis se sostiene en las dos zonas del campo, porque este Rayo no sólo se ha ganado fama por un juego vertical, con gran velocidad por las bandas, sino también por su notable solidez defensiva. Augusto Batalla acaba de cerrar LaLiga como el cuarto guardameta con más porterías a cero (11), sólo tras Joan García (15), Thibaut Courtois (13) y David Soria (12).
«más experiencia por parte de todos»
Ahora bien, ¿cómo es posible que un club con el presupuesto más bajo de LaLiga (52 millones de euros) y un valor de plantilla de apenas 95 millones, el sexto por la cola, haya mejorado aún su rendimiento hasta alcanzar una final continental? "Iñigo ha seguido la línea del año pasado, con un equipo más equilibrado y con más tiempo de trabajo, con más experiencia por parte de todos. No es lo mismo luchar por evitar el descenso en tu primera experiencia que saber que puedes ganar, con una plantilla mejor y que conoce tu modo de trabajar", comentan desde IDUB Global, la agencia de representación de Iñigo, la misma que trabaja con Ernesto Valverde, Xabi Alonso o Andoni Iraola.
Esta octava posición en LaLiga, con 50 puntos, supone casi un calco de 2025, donde el Rayo también acabó octavo, con 52. Una regularidad que ha permitido al club madrileño encadenar, por primera vez en su historia, seis cursos en la máxima categoría. "La trayectoria del equipo sorprende aún más dados sus graves problemas institucionales. Con ese caldo de cultivo, Iñigo está dando una sensación de estabilidad y seriedad deportiva enorme", apunta a este diario el escritor Nicolás Casariego, reconocido hincha del Rayo.
Aun sin mención explícita, el autor de Rayografía (Debate, 2023) señala al presidente Raúl Martín Presa y a su ruptura total con la grada, que no le perdona en el abandono total de las instalaciones, sus enfrentamientos con la plantilla y sus constantes desprecios hacia el equipo femenino y el Rayo B. Desde el entorno del técnico, el veredicto resulta concluyente: "Ganando, convives hasta con los peores dirigentes. Lo jodido es perder. Iñigo ha sido más feliz este año en Vallecas que Xabi en el Madrid".
Iñigo Pérez, el pasado 20 de mayo, en la ciudad deportiva del Rayo.EFE
Tras los siete primeros partidos de Liga, el Rayo apenas sumaba cinco puntos, los mismos que el penúltimo clasificado. Un mal arranque que no hizo variar el rumbo a su entrenador, empecinado en el reparto de esfuerzos. "Hemos llegado al tramo final de la temporada y tiene a toda la plantilla enchufada. Eso dice mucho de su buena gestión, tanto en el control de la carga física como en lo emocional. En Getafe vimos un once nuevo, también hubo algunos cambios frente al Villarreal o el Levante y todos respondieron a las expectativas", sustancia Portillo.
"Una de sus virtudes que más me llama la atención es lo bien que comunica. Cómo convence al jugador, cómo lo lleva a sacar su 100%. Si un futbolista ha tenido un mal partido sabe decirle que no ha estado bien convenciéndole para prepararse mejor de cara al próximo. Es impresionante lo inteligente que es en ese aspecto", completa la mano derecha de David Cobeño, el otro gran artífice del éxito.
El buen ojo del director deportivo se plasmó con los fichajes de Pathé Ciss, Jorge de Frutos o Andrei Ratiu, en el mercado de Segunda, o con descartes de Primera como Sergio Camello o Florian Lejeune. "No me gusta ponerme flores, porque hay mucha gente detrás de esto, incluido el presidente, con voz y voto en las decisiones deportivas. Raúl también se involucra en esa parcela y lo que opina lo hace con coherencia", admite Portillo, que aterrizó en Vallecas como scout a finales de 2020, con el equipo en Segunda, y ahora lo ve llevando al límite a Barcelona, Atlético o Real Madrid.
"Es un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido"
Nicolás Casariego, autor de 'Rayografía'
"Mantenemos un poco la distancia con el entrenador, pero cuando nos pide opinión se la damos humildemente. Eso no quiere decir que nos haga caso. Cobeño dialoga con Iñigo, nos sentamos a comer con el cuerpo técnico y hablamos de todo. Damos mucha naturalidad al día a día, aunque eso en el fútbol actual se dé cada vez menos", confiesa el que fuera máximo goleador de la historia de la cantera del Madrid.
Desde su 4-2-3-1, con un ritmo muy alto e impulsado por el aliento de un estadio que también suma puntos, el Rayo se viene mostrando, en palabras de Casariego, como "un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido". En Europa ya ha superado el registro de aquel equipo de Juande Ramos, que en 2001 cayó en semifinales ante el Alavés tras superar al Lokomotiv de Moscú y el Girondins de Burdeos. Hoy, como bien recuerda Portillo, las gestas se fraguaron en Atenas y Estrasburgo.
Tras el 3-0 adverso de la ida, el AEK igualó la eliminatoria en 50 minutos, antes de que Isi Palazón aplacase los ánimos con un golazo desde segunda línea. "Aún recuerdo el sufrimiento en el palco, junto a la hija de Cobeño y el hijo de Iñigo", rememora el secretario técnico. Aún más emotivo resultó el 0-1 en el Stade de la Meinau ante un Estrasburgo que bien podría considerarse un filial del Chelsea. "Nunca olvidaré el momento en que los jugadores cantaron La vida pirata con su afición. Yo estaba con Cobeño en el centro del campo. Nos abrazamos, pensando en lo que habíamos conseguido. Soltamos el aire y disfrutamos por un minuto del trabajo bien hecho".
Iñigo Pérez, durante el partido de Liga ante el Levante en Vallecas.EFE
"Entregaría todo lo que tengo por ver a Vallecas celebrar en sus calles", confesó Iñigo hace unos días, con esa rectitud moral que ha encandilado a la gente vallecana. "No hay que valorarle sólo como entrenador, sino también como gestor y como persona, porque es un tipo excepcional. Sólo hay que ver cómo transmite en cada rueda de prensa, cómo elige cada palabra", deslizan sus más cercanos.
La inteligencia emocional, indispensable entre los de su gremio, resultó una asignatura obligatoria para Iñigo desde aquellos años de formación en la cantera de Lezama. "En las ruedas de prensa se le nota que siempre ha sido una persona analítica, interesada incluso por la psicología. Hace poco dijo que el problema de Alemão era que pensaba demasiado las cosas y que quería trabajar con él para que tomase decisiones de un modo más directo. Me parece una reflexión muy curiosa", finaliza Casariego.
El Atlético de Madrid nunca ha faltado a su cita con la Champions desde la primera temporada completa de Simeone. Son 11 años consecutivos disputando la máxima competición continental, una racha que comenzó como una ilusión y se ha vuelto una obligación desde la planta noble hasta el césped. No obstante, existe confianza plena tanto en la plantilla como en el entrenador de lograr el objetivo desde el seno del club.
Esa obligación tiene a los jugadores muy concienciados según cuentan desde el vestuario tras su derrota en Vitoria. Un tropiezo que achacan al bajón habitual que se produce tras una gran exigencia europea. Saben que no se puede volver a repetir contra el Athletic, el único equipo que les ha vencido en tres ocasiones este año y el que les rompió la racha de imbatibilidad del Metropolitano, 28 duelos consecutivos sin perder. Un gol de penalti de Berenger inclinó el duelo copero a los intereses de los leones.
El Athletic Club está a tres puntos de los de Simeone, pero tienen el gol average ganado tras su victoria por dos goles a cero en San Mamés. Una derrota en el Metropolitano haría que los colchoneros no dependieran de sí mismos para sellar la cuarta plaza. Habida cuenta que la tercera, tras la última victoria del Girona, se aleja a siete puntos de los del Cholo y a diez de los vascos, una distancia notable cuando restan 18 puntos por disputarse.
No es la primera vez que el Atlético de Simeone se encuentra en el alambre. En la 2019/20, el equipo cogió velocidad de crucero justo tras empatar con el Athletic de Bilbao en la jornada 28. Desde la quinta posición en la que se situaba, cuatro victorias seguidas le auparon hasta la tercera plaza, lugar en el que terminaría la liga.
Aunque, el momento más parecido al actual lo vivieron los colchoneros en la 2021/22. Tres puntos les separaban del Betis y, pese a que no fueron igual de regulares que hace dos años, les ayudó el descalabro de los dos equipos sevillanos, no sólo para asegurar plaza Champions, también para terminar terceros en la competición doméstica por delante de hispalenses y béticos.
"No será una semana simple", anunció Simeone tras la derrota en Vitoria. Ya comenzó la vuelta a los entrenamientos torcida con la baja de Morata por un cuadro agudo de neuralgia del trigémino, un dolor facial de origen nervioso totalmente incapacitante. Afortunadamente, el delantero madrileño se ha ido recuperando y tiene pinta de ser de la partida, ya que en lo que avanzaba la semana ha podido entrenar con sus compañeros.
Morata, en un partido con el Atlético.ATM
Enfermedades aparte, Morata no atraviesa su mejor momento deportivo del año y ya hay rumores sobre su posible marcha a final de curso. Lleva casi dos meses sin marcar y suma apenas un gol en los últimos 19 partidos. Lo más curioso es que esto se produce cuando había igualado la mejor temporada goleadora de su carrera con 20 tantos. Tampoco el otro protagonista de la delantera Griezmann está mucho mejor.
Muchas voces han reclamado más protagonismo al francés en el momento crucial de la temporada. Desaparecido en Copa y en Champions, en liga sus actuaciones han sido intermitentes. No obstante, llega el Athletic Club, su víctima preferida en la liga española. Hablamos de 14 goles contra los leones en toda su carrera.
La peor defensa de Simeone
Pero el problema del Atlético de Madrid esta temporada, pese a la sequía de sus delanteros, no está delante sino atrás. Estamos ante el peor curso defensivo del conjunto de Simeone. Son 12 partidos seguidos sin mantener la portería a cero y ya 63 goles en contra, la mayor cantidad de tantos encajados desde la llegada del técnico argentino.
Unos miran a la portería, Oblak quizás ya no es el guardameta que daba puntos a los rojiblancos. Otros lo hacen a la defensa, con una temporada mejorable para muchos de los centrales y también para Nahuel Molina, el hombre más señalado en las derrotas rojiblancas. Pero quizás el problema del Atlético de Madrid esté en el conjunto de sus futbolistas. La mayoría son mayores y no son muy rápidos.
Ante el Borussia, el once inicial del Atlético de Madrid tenía una media de 31 años. Es el equipo titular más viejo de los 121 años del club, cuyo cumpleaños fue este viernes, y también la plantilla era la más veterana de los cuartos de la Champions League con 28,64 años.
El problema es que, pese a haber certificado el Mundialito de Clubes de la FIFA para 2025 que supone una inyección económica de 50 millones de euros extra, clasificarse para Champions le reporta al Atlético de Madrid unos 67 millones por temporada de media. De quedarse fuera, desde el club advierten que habría que ajustarse el cinturón con respecto a nuevas incorporaciones.