El esfuerzo por contener a Oscar Piastri y George Russell, hasta alcanzar en sexta posición la bandera a cuadros, dejó más que feliz a Fernando Alonso en Suzuka. “Fue mi mejor carrera al menos en un año. Desde abril o mayo de 2023, nunca había tenido un fin de semana tan completo como éste. Seguramente esté entre las cinco mejores carreras de mi vida, aunque nadie se acordará nunca de ella, porque he acabado sexto y fui quinto en la clasificación”, aseguró el líder de Aston Martin.
La regularidad de Alonso al volante del AMR-24 se trasladó a la tabla de tiempos, donde su ritmo de carrera fue 95 centésimas más rápido que el de Lance Stroll. Pese a remontar cuatro posiciones, de la decimosexta de la parrilla a la decimosegunda en la meta, el canadiense se había mostrado muy molesto con las prestaciones de su monoplaza. “Es increíble lo mala que es nuestra velocidad en la recta. Parecemos de otra categoría”, lamentó por radio. No obstante, según los datos del speed trap, Stroll alcanzó los 333 km/h, el cuarto mejor registro de la parrilla, únicamente por detrás de los Haas y Russell.
A falta de confirmar las mejoras aerodinámicas en el suelo y los pontones del monoplaza verde, lo cierto es que Alonso supo competir codo con codo frente a McLaren y Mercedes, cuya superioridad mecánica quedó otra vez de manifiesto. “Nuestra posición natural es noveno y décimo. Hicimos quintos ayer, lo que fue un pequeño milagro. Y sextos hoy… un gran milagro. Tendré esta carrera siempre en mi memoria, aunque será olvidada por el público tras dos o tres días”, valoró el bicampeón mundial.
‘Pit-stop’ de 2,3 segundos
Entre los aspectos positivos del domingo, también cabe valorar la rapidez de los neumáticos de Aston Martin durante los dos pit-stops de su jefe de filas. “Wow. Ha sido muy rápido. Gracias, chicos”, exclamó el asturiano tras una excelente paso por boxes resuelto en 2,3 segundos. La buena sintonía con los ingenieros y mecánicos volverá a ponerse a prueba dentro de 15 días en el regreso del GP de China. “Aún tenemos que analizar nuestro paquete de actualizaciones, así que echaremos un vistazo a todos nuestros datos antes de llegar a Shanghai”, anticipó Fernando.
Por último, el doble ganador de las 24 Horas de Le Mans quiso enviar un mensaje a la FIA a propósito de su duelo frente a Russell. Cuando le preguntaron por si había entregado el DRS a Piastri para protegerse del británico de Mercedes, Alonso argumentó de un modo a medio camino entre la broma y la crítica.
“No sé qué decir después de Australia. Igual me descalifican para el resto del campeonato…”, arrancó Fernando, en referencia a la maniobra ante Russell castigada con 10 segundos por la FIA. “Está claro que teniendo detrás a Piastri era una forma de defenderme de Russell. Seguramente quitaba un poco de la batería en la última recta para que Piastri se acercase más. Es lo que hizo Carlos [Sainz] el año pasado en Singapur: darle DRS al segundo para protegerse del tercero. Es algo normal que hacemos en todas las carreras”, finalizó el ovetense.
Uno de los primeros desafíos que Iñigo Pérez (Pamplona, 1988) debió afrontar en el comienzo de esta temporada fue el césped de la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. La hierba no reunía los requisitos mínimos para un equipo profesional, así que el técnico tuvo que trasladar los entrenamientos al Estadio de Vallecas. Poco parecían interesar aquellas penurias, porque por entonces toda la atención se centraba en James Rodríguez, el fichaje estrella del verano. Sin embargo, el ínfimo nivel competitivo fue relegando al colombiano, que apenas disputó 205 minutos en siete partidos antes de hacer las maletas. Pérez no iba a ceder ante las pretensiones del ex madridista o el pésimo estado de Raúl de Tomás. Tampoco ante Óscar Trejo, su capitán, que sólo ha formado como titular en cuatro jornadas de Liga. El argentino, idolatrado por la afición franjirroja, sólo es siete meses menor que el técnico navarro, el más joven de Primera (37 años). Un tipo que no necesita alzar la voz para imponer su autoridad y que hoy visita el Bernabéu al frente de un Rayo a un paso de los puestos europeos.
«Allí por donde pasa deja una imagen de integridad, de alguien capaz de reunir a gente que quiera hacer camino junto a él. Cuando acabe de triunfar dirán que esto se veía venir, como ahora sucede con Xabi Alonso o Mikel Arteta», cuentan desde el entorno del pamplonés. Sin embargo, a diferencia de los entrenadores de Leverkusen y Arsenal, Iñigo no pudo cumplir las expectativas que había apuntado sobre la hierba.
Desde 2009 a 2022 disputó 87 partidos en Primera, repartidos entre Athletic y Osasuna. A los 34 años, cumplido su último contrato como rojillo, rechazó una oferta del Málaga. Sus horizontes se habían ensanchado. Ya no quería influir en cada partido con su pie izquierdo, sino a otro nivel, más integral. En El Sadar le ofrecieron un hueco en el cuerpo técnico de Jagoba Arrasate. Tras siete temporadas juntos, tres en el Numancia y cuatro en Osasuna, Iñigo ejercía no sólo como la prolongación de Jagoba sobre el césped, sino como su confidente. Sin embargo, una llamada de Andoni Iraola desde Vallecas iba a cambiarlo todo. Los lazos forjados en Lezama, durante su etapa común con Marcelo Bielsa, pesaron lo suyo.
En constante formación
«En el Athletic tuvo una relación muy especial con Marcelo, que continúa hasta hoy. De hecho, Bielsa ya le dijo que cuando finalizase su carrera como futbolista quería guardarle un hueco en su grupo de trabajo», confirman desde el círculo de Pérez. La obsesión de Iñigo por cada detalle, su estricta ética de trabajo y su formación constante, sólo pueden interpretarse como una prolongación de las enseñanzas de El Loco. Iñigo acude cada día a las ocho de la mañana a las instalaciones del Rayo, donde pasa casi 12 horas con su plantilla y sus ayudantes. Entre ellos destaca Adrián López, viejo camarada de Osasuna. A la manera de Bielsa, sólo entiende el oficio desde el compromiso total y el aprendizaje continuo.
Con apenas 21 años, Iñigo obtuvo la titulación de entrenador a través de Kirolene, un centro del Departamento de Educación del Gobierno Vasco donde se imparten enseñanzas de régimen especial de grado medio y superior. Allí se habían graduado, entre otros, Jagoba Arrasate y Gaizka Garitano. Él obtuvo una de las mejores notas gracias a La biomecánica en el fútbol, un trabajo donde analizaba de forma minuciosa cada golpeo, cada remate con el pie o con la cabeza. Grababa todo con una cámara slow motion y señalaba los errores.
«Desde mi primer día junto a él me di cuenta que era alguien diferente, que entendía realmente el juego y veía detalles invisibles para el resto», explica a este periódico Fran Mérida, compañero en Soria entre 2018 y 2020. «Siempre fue alguien muy maduro, responsable, tranquilo, inteligente, muy curioso en todo. Tenía madera de entrenador», desarrolla el ex del Atlético, que hace unas semanas se acercó a Vallecas para seguir un entrenamiento de su amigo.
DENNIS DOYLEGETTY
Siguiendo el patrón de Bielsa, Iñigo no concede entrevistas para no dar privilegio a unos en favor de otros. Su responsabilidad se circunscribe a las ruedas de prensa. «En las distancias cortas siempre ha mostrado un trato muy humano. Y con los periodistas sólo hay que escucharle: la educación con la que afronta incluso las preguntas más incómodas, el modo en que mantiene la calma...», reflexiona Mérida.
Una de las facetas que más ha preocupado siempre a Iñigo es la de las relaciones con el vestuario. En Bilbao ya se matriculó en Psicología y como primer ayudante de Iraola ejerció de nexo entre Andoni y los futbolistas. «Un entrenador debe convencer del mensaje que quiere mandar y si no tiene empatía o feeling, hay poco que hacer. No hay que irse de cañas con los futbolistas, pero cuando hablas has de tener credibilidad y saber enviar los inputs adecuados», relata a EL MUNDO un miembro del staff del Rayo.
«Iñigo tiene la cabeza muy bien amueblada, no le gustan las polémicas. Es un tío muy sencillo, que no trata de buscar tres pies al gato. Cuando le llega un problema trata de afrontarlo y buscar una solución», añaden desde el club presidido por Raúl Martín Presa. Casado, con tres hijos, su sensibilidad dista mucho de la de un entrenador al uso. No se trata solamente de lo aprendido desde la cuna, en el barrio pamplonés de Chantrea, o durante su bachillerato en el colegio Trueba de Bilbao. Entre lo heterogéneo de sus pasiones, sólo citar la filosofía, la poesía o el medio ambiente.
Soria como «sanatorio»
El amor por la naturaleza y los versos de Antonio Machado se exacerbaron en Soria, una ciudad que en 2014 ejerció como «sanatorio», según sus más allegados. A las orillas del Duero llegó después de una difícil etapa en el RCD Mallorca. Apenas unos meses de cesión que él mismo quiso cortar a causa del estrés. «Aquí encontró tranquilidad y cercanía. Era un chico muy educado, se le veía con las ideas muy claras», rememora César Palacios, director deportivo del Numancia. «Se ganaba a todos hablando desde el ejemplo, con valores como la humildad y el respeto», concreta el ejecutivo de un club perdido hoy en la Segunda Federación.
Aquella simbiosis, en la que el entorno ayudó a la hora de potenciar sus virtudes, se actualiza también hoy. En Vallecas cuentan con sobradas razones para dar por buena la traba burocrática que impidió a Iñigo seguir los pasos de Iraola en el Bournemouth. Porque la Federación Española (RFEF) no quiso convalidar su título de Kirolene para obtener la licencia UEFAPro. Tras un inicio titubeante, el Rayo despegó en diciembre con un 0-1 en Mestalla, enlazando nueve jornadas sin derrota, ofreciendo un fútbol muy vertical y vistoso, con permanentes llegadas hasta la línea de fondo, especialmente desde la banda derecha, gracias a Ivan Ratiu y Jorge de Frutos.
Sin embargo, las dificultades se multiplicarán hoy en el Bernabéu, donde el extremo segoviano no podrá jugar tras su roja frente al Sevilla. Tampoco llegan otros dos pilares como Abdul Mumim, lesionado en la rodilla izquierda, y Randy Nteka, con un desgarro en un abductor. Iñigo pretende extender su racha ante el Madrid, a quien arañó sendos empates en sus dos cruces previos. «Tengo mucha fe en estos chicos. Tienen humildad, no hay egos y los resultados llegan gracias a ellos», concluyó Iñigo tras la última victoria, hace un mes frente al Real Valladolid (1-0).
El pasado noviembre, durante su última entrevista en la CNBC, John Carl Malone reiteró lo que lleva pensando mucho tiempo. «Lo repito una vez más. El deporte es lo que hay que ver. Algunas grandes empresas tecnológicas van a intentar crear sus propios derechos deportivos (...). En un mundo normal, estas big tech ya habrían comprado a los medios tradicionales, se los habrían tragado y habrían completado una transición suave. Pero debido a las preocupaciones antimonopolio...». «Eso no va a suceder», redondeó el entrevistador, David Faber. Esas leyes antimonopolio, precisamente, son las que ahora debe enfrentar el dueño de Liberty Media, la empresa propietaria de la Fórmula 1, que ayer anunció oficialmente la compra de MotoGP. Una operación que consolida a Liberty como la referencia en el deporte del motor y como el mayor conglomerado del deporte a nivel global.
El holding estadounidense pagará 4.200 millones de euros para hacerse con Dorna Sports, la empresa española que ha organizado el Mundial de motociclismo desde 1992. «MotoGP es una competición global con una base de seguidores leales y entusiastas, carreras cautivadoras y un perfil financiero que genera gran flujo de caja. (...) El negocio tiene importantes ventajas y pretendemos hacerlo crecer a todos los niveles, tanto para aficionados, equipos, patrocinadores y accionistas», aseguró Greg Maffei, CEO de Liberty, a través de un comunicado. Por el camino, Dorna Sports habría rechazado otras ofertas, como la del grupo TKO, liderado por Ari Emanuel, célebre agente de Hollywood, y Qatar Sports Investments, empresa matriz del Paris Saint-Germain. A partir de ahora, Liberty controlará también los campeonatos de Superbikes, Moto E y el Mundial femenino.
Sin embargo, la satisfacción por el acuerdo aún queda pendiente de una premisa. La que, precisamente, inquietaba a Malone en la citada charla con la CNBC. «Se espera que la adquisición se complete a finales de 2024 y queda sujeta a las autorizaciones y aprobaciones por parte de las autoridades legales de competencia», rezaba el citado escrito. Y es que existe un precedente que debería inquietar a los implicados. En 2006, la Comisión Europea obligó a CVC Capital Partners a deshacerse de Dorna Sports cuando el fondo luxemburgués pretendía comprar los derechos comerciales de la Fórmula 1 al controvertido Bernie Ecclestone.
2,2 millones de acres
De modo que los designios de Bruselas suponen la última cortapisa para Malone, un magnate de 83 años conocido como el Cowboy del Cable. El segundo terrateniente de Estados Unidos, con ranchos en Colorado, Nuevo México o Wyoming. Nada menos que 2,2 millones de acres. Algo así como la superficie de la provincia de Almería y 22 veces más, por ejemplo, que Juan Abelló, el mayor propietario español. Su patrimonio neto, tras un exponencial incremento desde 2020, ronda hoy los 9.000 millones de euros.
El golpe de efecto de Liberty Media cristalizó en 2017 al adquirir la Fórmula 1 a cambio de 4.200 millones de euros. Desde entonces, su valor se ha disparado hasta los 18.600 millones, según el ránking de Forbes. Además del Gran Circo, su otro activo estrella son los Atlanta Braves, campeones de las Ligas Mayores de Béisbol en 2021. Por no mencionar los tradicionales intereses en la TV por cable, la aventura en las telecomunicaciones británicas a través de Virgin Media o Tripadvisor, uno de los gigantes en la industria del turismo.
La hegemonía en el deporte mundial de Liberty se entiende mejor a la luz de sus competidores. Según el listado de Forbes, el holding de Malone aún aventaja con cierto margen a Kroenke Sports & Entertainment, dueña de los Denver Nuggets, vigentes campeones de la NBA, el Arsenal de la Premier League o Los Angeles Rams, campeones de la Superbowl en 2021. Y ha aumentado su predominio frente a Fenway Sports Group, propietaria del Liverpool o los Boston Red Sox, una de las franquicias de mayor solera en la MLB.
El canon y los patrocinios
Durante estos seis años, los éxitos de Liberty en la Fórmula 1 se han fundamentado sobre tres pilares. El más importante reside en las elevadas cuotas percibidas por los países interesados en un Gran Premio. Una cantidad que ronda los 50 millones de euros en los casos de Arabia Saudí, Azerbaiyán, Bahrein o Abu Dhabi. Asimismo, el apogeo del negocio ha provocado el alza en los contratos televisivos: Sky Sports abonó más de 1.200 millones de euros por su última exclusiva de cinco años para Reino Unido y ESPN paga ya 80 millones anuales por sus derechos en EEUU. Por último, los patrocinios han recuperado el vigor de antaño. Además de la petrolera saudí Aramco, con un contrato anual de 50 millones, otras firmas como Rolex, Crypto.com, DHL o Heineken ya desembolsaron 600 millones en 2022.
Ahora queda por ver si Malone mantiene con MotoGP el enfoque con el que algunos le equipararon con Warren Buffett. Una visión de negocio que él mismo equiparó a la del Imperio Romano, fundamentada en la eliminación de cualquier rastro de liderazgo anterior. La jubilación más notoria, en este caso, debería afectar a Carmelo Ezpeleta, a los mandos de Dorna desde 1994 y confirmado ayer en su cargo de director general. Liberty ha sabido convertir un deporte de nicho en un espectáculo global, capaz de engatusar a millones de jóvenes a través de Drive to Survive, la serie de Netflix. Ahora queda por ver si puede aplicar este modelo, cada día más popular en su país, a un Mundial que en 2024 contará con 21 paradas, incluida, por vez primera, la India.