El entrenador del equipo juvenil del Atlético de Madrid, Fernando Torres, se encara con el público tras ser expulsado en la vuelta de la Copa de Campeones que su equipo disputaba contra el Real Madrid.
Fernando Torres en un acto promocional
Partido caliente en Valdebebas que enfrentaba al Real Madrid Juvenil entrenado por Álvaro Arbeloa con el Atlético de Madrid Juvenil de Fernando Torres por un puesto en la ‘Final Four’ de la Copa de Campeones. El conjunto rojiblanco llevaba una desventaja de dos goles de la ida y debía remontar para lograr el pase.
Los nervios estaban a flor de piel como se pudo ver en los entrenadores de ambos conjuntos, que se encararon en la banda ante divergencias en una jugada. En un momento de la discusión, Torres empuja a Arbeloa y termina siendo expulsado por el colegiado.
Cuando el entrenador rojiblanco recorría la banda camino de los vestuarios, ante las increpaciones de los aficionados, Torres decidió responder a uno de ellos: “Ve arriba ahora, payaso”. Posteriormente, abandonaba el terreno de juego con media sonrisa.
Pese a lo complicado del choque, en el que hubo bastante dureza y alguna tangana saldada con hasta 9 amarillas, el Atlético había conseguido igualar la eliminatoria hasta que un gol de Yusi en el minuto 92 terminó con sus opciones de remotada. El partido, tras prórroga, finalizó con empate a dos.
Una pancarta recorría toda el fondo norte del estadio de Vallecas: "¡Qué viva la madre que nos parió!" y debajo de ese mensaje, la efigie de una mujer que fue, como alababa el grupo ultra Bukaneros, una de las artífices del nacimiento de este humilde club hace justo 100 años.
Prudencia Priego fue la mujer en cuya casa, concretamente en el número 28 de la calle Nuestra Señora del Carmen (hoy Puerto del Monasterio 8) nació la Agrupación Deportiva El Rayo. Nombre primigenio del actual Rayo Vallecano. El 29 de mayo de este año, por cierto, se hicieron 100 años de ese momento.
Priego era la viuda de Julián Huerta, primer presidente de la historia de este humilde club, guardia civil de profesión, y la madre de Juan y Modesto, de 15 y 13 años en el momento en el que se originó el equipo. Juan, además, se convirtió en el primer capitán rayista.
En la reunión, muchos de los presentes además de muy jóvenes y de vivir en la misma calle eran hermanos: como los Rodríguez Salt (Francisco y Vicente), los Aguabella (José y Rafael) o los González Rubio (Luis y Emilio), entre otros. Algunos de ellos llegarían también a la presidencia del club.
El Rayo Vallecano fue el primero de los clubes que incorporaría este original fenómeno meteorológico a su nombre. Después vendrían otros como el de Majadahonda, actualmente en Primera RFEF, o el Rayo Cantabria, actualmennte considerado filial del Racing de Santander y en el que militaría un tal Paco Gento.
Para ser socio de aquella agrupación, apenas hacían falta 30 céntimos de peseta. Además, a falta de un presupuesto mayor, cada futbolista se pagaría su propia equipación.
Lo curioso de la creación de este club fue que la persona que la hizo oficial, 20 años más tarde de su fundación, fue otro de los hijos de Prudencia Priego: Ezequiel Huerta. Ezequiel fue presidente del Registro del Gobierno Civil de Madrid.
Prudencia Priego, 'madre' del Rayo.BNE
Prudencia no fue solo la encargada de acoger aquella reunión que dio origen al club, además mantuvo su implicación en la estructura del mismo guardando el material de la entidad así como lavando la equipación de los futbolistas. Su domicilio fue la primera sede oficial del club.
Este domingo no era la primera vez que los Bukaneros homenajeaban a Prudencia. El grupo ultra le dedicó otra pancarta por el día de la Madre la temporada pasada en el partido ante al Almería en la que se leía: "Gracias Prudencia por ser madre de todos".
En la rueda de prensa posterior, el entrenador del Rayo, Íñigo Pérez, felicitaba a la afición por los gestos que tienen: "Siempre que puedo, lo elogio. No quiero que parezca algo fácil, es una pasada la afición del Rayo. Son momentos que se lleva uno consigo. Me encanta el ambiente y ser entrenador del Rayo es un disfrute". Prudencia estaría orgullosa de sus chicos.
Ya pueden gritar por injusticia. Ya pueden gritar de alegría. Porque lo visto en Balaídos no tiene término medio. Tras un terrible partido rojiblanco, Julián Álvarez, la estrella que reclamaba la parroquia colchonera, apareció para rematar un pase de Griezmann, que no había hecho nada en toda la noche. Verlo para creerlo. Aspas se agarraba la cabeza en el banquillo después de las clarísimas ocasiones que habían tenido y marrado. Quién sabe si iba a tener otra igual para ganar al equipo de su amigo Koke. [Narración y Estadísticas, 0-1]
Uno veía el saludo entre Iago Aspas y Koke y pensaba en que ya no les quedan muchas ocasiones de abrazarse. Hablamos de 1.165 partidos vistiendo la camiseta de su equipo entre ambos, 500 para el capitán celeste y 645, el rojiblanco. Casi nada. Para los nostálgicos será una pérdida irreparable cuando decidan retirarse pero, a sus 37 y 32 años respectivamente, parecía en Balaídos que a ambos les quedaba cuerda para rato.
Aspas ha recuperado su presencia en un ataque vigués que con Giráldez ha recuperado el vigor perdido en la época de Rafa Benítez, de la que pocos jugadores celestes quieren acordarse. Koke lo ha jugado casi todo este año y, cuando partió del banquillo, decidió aportar un gol, suerte poco habitual en su juego.
Y es que los rojiblancos necesitaban ganar para no perder el tren de cabeza, algo que, a juzgar por la historia entre ambos conjuntos, debía de producirse, como finalmente ocurrió. Toda vez que el Atlético no sólo ha ganado los seis últimos encuentros entre ambos, sino que lo ha hecho en cuatro de las cinco últimas visitas a Balaídos.
No obstante, el duelo de anoche fue un encuentro de poder a poder entre dos equipos que, esta temporada, buscan dominar el juego desde la posesión. El Celta lo hace desde la llegada de Giráldez y el Cholo sigue en su evolución de los últimos años apoyada en unos fichajes que son más técnicos que fajadores. Aunque Gallagher tenga un poco de todo para alegría de su entrenador.
Otro nombre propio del duelo de Balaídos fue el de Giuliano Simeone. Hacía casi 20 años que un Simeone no era titular con la rojiblanca. No obstante, la actuación del pequeño no fue la mejor. Defensivamente dejó bastante libre a su espalda a Carreira, que realizó varios centros peligrosos. Uno de ellos, en el minuto 10 de la primera parte, que Swedberg, con todo a favor, disparó a la derecha de la portería de Oblak.
Salvación de Oblak
Estuvo soberbio el cancerbero en un chut de Aspas a la base del poste. El esloveno puso una mano firme que se mereció el halago en el campo del delantero. "Vaya parada, chaval", se le entendió al celeste. Y aún hizo otra milagrosa a un remate a bocajarro de Borja Iglesias tras una gran jugada colectiva del Celta.
Cambió el Cholo a Koke por Julián Álvarez con el derbi en la mirilla y la necesidad de los tres puntos. No era el partido de Griezmann, pero lo mantuvo en el campo. El Atlético no había hecho ni un remate a puerta hasta el minuto 80. Abrió la lata Riquelme, que obligó a Guaita a hacer una gran parada. Y, cuando poco después perdonaba el Celta el gol de la victoria, picó La Araña. Menuda presentación para el derbi.