La victoria en el Tour de Francia de Tadej Pogacar parece cada vez más cerca. Tras la retirada el domingo de Remco Evenepoel, ahora es otro de los pesos pesados de las dos ruedas, el neerlandés Mathieu van der Poel, el que no tomará la salida de la etapa 16 en Montpellier a causa de una neumonía, indicó este martes su equipo, el Alpecin, según informa Efe..
Ganador de la segunda etapa y maillot amarillo cuatro jornadas, el nieto de Raymond Poulidor sufría síntomas en los últimos días y su estado se estaba deteriorando de manera significativa.
En la noche de este lunes, jornada de descanso en el Tour, tuvo fiebre, por lo que fue trasladado al centro hospitalario de Narbona, donde fue sometido a exámenes médicos que pusieron de manifiesto que tiene neumonía, lo que le mantendrá en reposo durante al menos una semana.
El ciclista, de 30 años, ganador este año de la París-Roubaix y de la Milán-San Remo, Van der Poel había sido uno de los ciclistas más activos de la primera semana, convertido en el más combativo de los primeros días.
Además, fue segundo en la cuarta etapa, ganada por el esloveno Tadej Pogacar, protagonizó una larga escapada en la novena junto a su compañero Jonas Rickaert, antes de ser atrapado a falta de apenas 700 metros para la meta y fue tercero en la undécima.
Actualmente era tercero de la clasificación de la regularidad y uno de los favoritos para ganar la última jornada, que en esta edición incluye el ascenso a Montmartre, lo que se adapta bien a sus características.
Yago Rojo, probablemente el más pujante de los maratonianos españoles, 41º en los Juegos de París, oteaba el horizonte del reciente Maratón de Valencia y se relamía. Un estado de forma como no recordaba. "A mí no me gusta decir 'estaba para esto', porque siempre defiendo que la marca que haces es la que vales (2:07:47 es la suya). Pero estaba para reventar el crono. Los entrenamientos que estábamos haciendo, sobre todo las sensaciones... Recuerdo una tirada con Carlos Mayo, acabando el último 10.000 en 29:30 y le decía a Luismi (Martín Berlanas, su entrenador), 'si quieres sigo'", cuenta a EL MUNDO desde la más pura "frustración", desde "noches sin dormir". Porque, a las puertas del "gran día", le acudió el dolor y "no sé si este estado de forma va a volver alguna vez en mi vida".
Yago, el chico de Aluche que soñaba con ser Fernando Alonso, pura alegría y desparpajo, vivió días "horrorosos". Descubrieron una pubalgia, con afectación en la zona del sacro ilíaca. Tocaba parar, redefinir objetivos, una pesadilla para quien acostumbra a acumular 200 kilómetros a la semana. Aunque la oportunidad de Valencia y su recorrido siempre propicio para batir una marca que le resituaría entre las mejores nacionales de siempre, el madrileño pronto encontró la motivación de vuelta, siempre pensando en Los Ángeles como objetivo de fondo. Sólo había que regresar a la infancia.
"Yo de niño quería ser ciclista", comenta quien encontró en la bici a su mejor aliado para la recuperación. Diversión, exigencia y buena compañía. Nada menos que a rueda de Juanpe López, toda una maglia rosa del Giro.
Pero no sólo es la experiencia. El entrenamiento cruzado también es científicamente provechoso para los atletas de elite. "Es una barbaridad. Además, en mi caso, no sé por qué, me sube el pulso muchísimo en la bicicleta. Es bastante curioso, hasta me compré otro pulsómetro porque pensé que el que tenía estaba mal", explica Yago, que en esfuerzos sostenidos de unos 12 minutos, supera las 180 pulsaciones. Algo que, corriendo, en su caso sería ir a 2:50 el kilómetro, aproximadamente.
Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.EL MUNDO
Rojo encontró en el nuevo refuerzo del Movistar un estupendo compañero. Se conocieron el año pasado y, aprovechando la estancia del sevillano en la capital con su pareja, la marchadora Lidia Sánchez-Puebla, acordaron unos entrenamientos en los que también se unen otros como el también ciclista Gonzalo Serrano o el duatleta Javi Martín. Tiradas de hasta cinco horas en las que el maratoniano comparte en paralelo los calentamientos y a rueda las series de los ciclistas. "Yo le dije que no quería interrumpirle sus entrenamientos. En las series largas, me cuesta seguirle. Pero lo disfruto una barbaridad, me lo estoy pasando como un enano, ir ahí detrás viendo su culo con el loguito de Movistar, su Canyon", bromea Yago, alucinado del reconocimiento que reciben por las carretas de Madrid y con la potencia de los profesionales en las subidas. "El otro día fuimos para el Alto del León y luego subimos Navacerrada. Cuando Juanpe y Gonzalo empezaron, dije: "¿Pero va a aguantar así 20 minutos?". Arrancó como si me pasase una moto. Cuando la carretera se pone para arriba no hay un punto de comparación. Ellos están tres ligas por encima".
Rojo se lleva la experiencia ("es una excelente persona y te va enseñando cosas técnicas") y sus músculos, protegidos del impacto hasta que pueda volver a correr (cree que será en unos días) la inyección fisiológica que acelerará su puesta a punto. "Ponerme en forma me va a costar bastante menos. El cansancio después de una salida es diferente al de correr, más orgánico, menos muscular. Un reventón sobrehumano, pero sin la sensación de no poder moverte que provoca la carrera", explica.
Si todo va bien y con la precaución debida, las miradas de Yago están en el Europeo de Birmingham del próximo verano, aunque para ello deberá acreditar la mínima en alguna maratón previa, posiblemente en Hamburgo o Praga. Y, llegado el momento, recordará esas salidas invernales en bicicleta, a 50 kilómetros por hora por Chinchón a rueda de Juanpe López.
Barcelona será, por primera vez, la sede del inicio del Tour de Francia en su edición de 2026. La capital catalana tomará el relevo de Florencia (Italia) y Lille (Francia), las ciudades de los estrenos de 2024 y 2025, y acogerá, dentro de dos años, la primera etapa de la competición ciclista, la salida de la segunda y la presentación de los equipos participantes.
El Ayuntamiento lo ha hecho oficial hoy en una rueda de prensa conjunta del alcalde, Jaume Collboni, y el director general del Tour, Christian Proudhomme.
El edil socialista ha calificado la noticia como "un sueño hecho realidad que confirma la vocación de Barcelona como capital internacional del deporte".
La de 2026 será la tercera vez en que el Tour de Francia comienza en España, después de las salidas desde San Sebastián en 1992 y Bilbao en 2023.
La última ocasión en que la ronda gala pasó por Barcelona fue hace 15 años con un final de etapa que comenzó en Girona y con el inicio de la siguiente, que concluyó en Ordino (Andorra). La capital catalana, precisamente, fue el año pasado la ciudad que albergó el inicio de la Vuelta a España.
Pleno al cuatro. En el Trofee Hofstade, en su cuarta comparecencia en la temporada 2025-26 de ciclocross, Mathieu van der Poel obtuvo su cuarta victoria. La decimoquinta consecutiva desde 2023. Nadie da más. Nadie ofrece menos posibilidades al adversario. Incluso, actualmente, a Wout van Aert. El belga, en creciente buena forma, sin embargo, terminó segundo. Estaba contento.
La prueba no correspondía a la Copa del Mundo, sino a la categoría X2O. Pero figuraba en liza, aparte de Van der Poel y Van Aert, la mayoría de la crema de la especialidad: Thibau Nys, Laurens Sweeck, Joris Nieuwenhuis, Niels Vandeputte, Toon Aerts... Esos nombres belgas y neerlandeses que no suenan mucho en la carretera, pero que son elocuentes en las carreras invernales, tierra, barro, hierba, arena, y son conocidos por un público entendido y entusiasta.
Fue Nys, el campeón de Bélgica, quien aguantó al principio el ritmo de Van der Poel. Cuando cedió, en la tercera de las nueve vueltas del recorrido, Van Aert, había empezado a desprenderse del grupo que serpenteaba por detrás pedaleando sobre tierra dura y arena oscura y densa que obligaba a menudo a la gente a echarse la bici al hombro.
Rápidamente, la carrera quedó definida en la cabeza. Van der Poel, perfecta simbiosis de fuerza y elegancia, de capacidades físicas y técnicas, marchaba por delante. Van Aert, por detrás. No era una persecución -les separaban demasiados segundos-, pero sí un recuerdo, y quizás un anuncio para el futuro, de la vieja rivalidad en la cumbre.
Ambos pedaleaban aislados. Van der Poel de Van Aert. Y éste, de los demás, de un grupito de ilustres que intercambiaban posiciones. Nys era el más fuerte, pero no el más afortunado o el más hábil. En una ocasión, se le atascó la máquina en el serrín y voló en voltereta circense por encima del manillar. En otra, cayó de costado contra la valla. Andaba siempre perdiendo y recuperando posiciones.
Van der Poel cruzó la línea de meta con el gesto sereno de la rutina victoriosa. Van Aert llegó después a 48 segundos. Vandeputte, a 1:02. Y prácticamente encima, Nys, Sweeck...
Van der Poel y Van Aert harán estos próximos días la guerra por su cuenta en distintas carreras. Volverán a coincidir el día 29 en Loenhoot, también en categoría X2O. El aficionado espera una lucha más cerrada y emocionante.