Upamecano, en conversación con el árbitro.CHRISTOF STACHEAFP
Un Manchester City temeroso, acurrucado en su área y francamente lejos de su barroco fútbol se vuelve a encontrar ante su bestia negra, el Real Madrid. Ni siquiera Haaland dio miedo. Estuvo nervioso y absolutamente aislado. Incluso desapareció por
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A España no sólo la ha encaminado hacia la cuarta Eurocopa de su historia el desparpajo de chavales en el campo, también fueron ellos los que dirigieron los festejos. En el césped hubo lágrimas, abrazos, manteos a De la Fuente y fotos, muchas fotos, pero pareció una celebración contenida hasta que estalló en el vestuario. Música y baile bajo la batuta de, cómo no, de Nico y sobre todo Lamine Yamal. Fue el DJ, contagió a Álvaro Morata en calzoncillos e hizo bailar no sólo a su hermano Williams, MVP de la final, sino a los lesionados Rodri, Pedri, Ferran y hasta Gavi y Navas, que movió su dolorida cadera. No se quedaba atrás tampoco Fermín, otro del clan salvaje.
A sus 17 años, Lamine tuvo un momento de tranquilidad sobre el césped, jugando con su hermano pequeño, pero luego dio rienda suelta al festejo, primero con un sombrero y después con gafas de sol camino del autobús. "Es increíble poder estar aquí. ¿A Cibeles? No, a Madrid". Antes, una foto con la copa y dos checks: "La ESO. Campeón de Europa". La fiesta acababa de comenzar.
Ya había sonado Raphael, la Potra Salvaje y toda la playlist que ha acompañado las previas de los siete partidos y había quien empezaba a desesperarse. "¡Creo que ya me están llamando!". Cucurella no dejaba de apretar el claxon del autobús, rápidamente personalizado con la pegatina de campeones de Europa, mientras Rodri se emocionaba recordando su lesión, su MVP y su primera Eurocopa. "Cuando ha marcado Mikel, me he puesto a correr como un loco y se me ha olvidado la lesión hasta que el médico me ha dicho '¡eh, ojo!'. Estaba muy triste, pero chapeau por estos chavales".
A su lado, Nico Williams casi soltaba una lágrima recordando a su familia. "He hablado con mi hermano a través del móvil de mi madre porque yo no he podido ver el mío todavía. Me ha dicho que me quería y que está muy orgulloso, que el nombre de los Williams está en el cima del fútbol mundial", y casi se rompe al hablar de su madre: "Mis padres lo han pasado muy mal, especialmente mi madre. Esto es para ellos".
La fiesta en la zona mixta la puso Álvaro Morata, capitán y convertido en DJ de la selección por un ratito. Con un altavoz gigante en la mano con la bandera de España, el grupo caminó con por el pasillo de medios con una cerveza en la mano y al ritmo de una versión tecno del Viva España de Manolo Escobar. "Esto es tremendo", admitía Le Normand. "Algo único", reconocía Navas. "Dentro de nueve meses va a haber un boom de natalidad", vacilaba Cucurella. El lateral, uno de los hombres de esta Eurocopa que aún ayer escuchó pitos, tendrá que pensar si se tiñe la melena de rojo, como prometió. Antes pagó otro peaje: en la cena de los campeones, ya en el hotel con las familias, Morata le hizo subirse a la mesa, agarrar el micrófono y cantar la canción que le dedican en Inglaterra. "Cucurella se come una paella, se bebe una Estrella. Tiembla Haaland, que viene Cucurella", interpretó entre el júbilo de sus compañeros.
También tuvo tiempo el lateral del Chelsea para enviarle un recadito a Gary Neville en sus redes sociales. El comentarista de Sky Sport había dudado de él. "Pienso que Cucurella es una de las razones por las que España no puede llegar a la final", dijo. "Llegamos a la final. Gracias por tu apoyo", le contestó el catalán son sorna.
Era el momento de las risas, aunque a Oyarzabal, autor de un gol para la historia, le costó desatarse. "Lo primero que pensé al marcar fue en si había sido fuera de juego, porque era muy justo. Luego ya sólo escuchaba gritos", bromeaba. Alguno eran de Álex Remiro, el único jugador que no ha disputado un minuto en esta Eurocopa, pero que predijo el gol de su compañero en la Real. "En la merienda me dijo que hoy marcaba", confesó el vasco. No fue el único. "Le dije 'cómo te huele el pie a gol, niño', y he acertado. Igual me tengo que dedicar a eso", bromeaba Morata.
No salió el capitán con un balón bajo el brazo, pero sí Ferran, Pedri y Fabián. "Nos los vamos a llevar todos", decía el andaluz entre los gritos de Viva España del canario, enfundado en su bandera. A todos les costó anoche hacerse fotos en el césped con sus amigos y familiares. La seguridad del estadio impedía que bajaran al césped y Laporte o Dani Olmo tuvieron que acercarse a negociar.
Lamine juega con su hermano pequeño.F. VOGELEFE
Lo consiguieron Zubimendi, cuyos familiares llevaban la camiseta de la Real Sociedad, los de Ferran y los hijos de Morata, que lloraron de emoción tanto como su padre antes de comenzar a jugar con un balón en el césped ajenos al jolgorio en el que Lamine se había puesto un sombrero con los colores de la bandera y Luis de la Fuente volaba por los aires manteado.
Guardó el seleccionador un discreto segundo plano. Eso sí, se hizo una foto con sus sobrinos y la bandera de La Rioja con el nombre de Haro e hizo una piña con sus seres queridos, como si el partido fuera a comenzar. Quien fue corriendo a abrazarle fue el padre de Lamine, consciente de lo que la apuesta del seleccionador ha supuesto para su hijo. Lo llevaba en la mano: el trofeo de mejor joven. Apareció poco más De la Fuente, por los compromisos federativos y por su perfil. Salió del vestuario casi por la puerta de atrás y con la camiseta de Reyes de Europa en la mano.
La Copa fue del vestuario al autobús en un arcón, pero era imposible que permaneciera guardada. La sacó Morata, que le cantó el 'No puedo vivir sin ti' de Coque Malla y la manosearon todos. Hasta el Rey Felipe la alzó sobre el césped como si fuera un jugador más.
A la celebración sólo le faltó una traca, esa que el delegado Fernando Giner, valenciano, se quedó con ganas de tirar a las puertas del Olímpico.
La reventa de entradas es una práctica permitida en Estados Unidos. También para el Mundial. Es la lógica del mercado dinámico. La FIFA sacó más de 100.000 entradas a la venta por 60 dólares. Pero en internet hay boletos que terceros revenden por miles de dólares. En una nota facilitada a EFE, la FIFA destaca que los ingresos generados por el torneo se reinvierten para el desarrollo del fútbol.
A falta de menos de un mes para el arranque del Mundial más grande de siempre, dos realidades conviven en torno al precio de las entradas. La del sistema estadounidense en el negocio de los grandes eventos de entretenimiento, y la de los aficionados, que lamentan costes disparados para tener acceso a los estadios de la Copa del Mundo.
"La FIFA está enfocada en garantizar acceso justo a nuestro juego tanto para los aficionados ya existentes como para los potenciales, y ofreció entradas para la fase de grupos a partir de 60 dólares, un precio muy competitivo por un evento global de máxima importancia en Estados Unidos", asegura la FIFA.
"La estrategia de precios de la FIFA pasa por un amplio abanico de precios y categorías, que refleja la demanda del mercado por cada partido. Las entradas se han sacado a la venta en distintas fases, como la 'categoría 4' con un precio más accesible, y más de 100.000 entradas han salido a la venta por un precio de 60 dólares para el torneo, incluyendo más de 1.000 para la final", destaca el organismo que rige el fútbol mundial.
De 60 dólares a las peticiones descomunales en línea Las plataformas de venta en línea de entradas operan legalmente en Estados Unidos y permiten a los usuarios revender boletos a los precios que ellos determinen.
Es habitual en Estados Unidos ver entradas para un Súper Bowl por más de 5.000 dólares. Lo mismo para unas Finales NBA. El Mundial no es excepción. Así, en las últimas semanas se han llegado a ver entradas listadas en plataformas de reventa por cantidades descomunales, en algunos casos por encima del millón de dólares.
Es un juego de terceros a veces provocador. Porque estas cifras no necesariamente reflejan el precio real de venta. En muchos casos, el precio se ajusta en función del interés real de los compradores. Por eso, en una reciente intervención, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró que si alguien compra una entrada por dos millones, le entregará "perrito y bebida" para que disfrute del mejor espectáculo.
La FIFA estableció un modelo de venta de entradas y de mercado secundario que refleja las prácticas habituales del mercado de boletos para los grandes eventos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones.
"La plataforma oficial de reventa de entradas de la FIFA (FIFA's Resale Marketplace) ofrece un ambiente seguro y transparente para que los aficionados vendan o transfieran sus entradas a otros aficionados. Las comisiones aplicables por facilitar la reventa están alineadas con los estándares del sector en las industrias del deporte y el entretenimiento de Norteamérica", asegura la FIFA en la nota a EFE.
"En materia de precios variables, el enfoque de la FIFA para la venta de entradas está en línea con las tendencias de la industria en distintos deportes y espectáculos, donde se ajustan los precios para optimizar las ventas y la asistencia y garantizar un valor de mercado justo para los eventos", añade.
Y los ingresos generados por el Mundial se reinvertirán en el fútbol.
"A diferencia de las entidades que están detrás de las plataformas de reventa de entradas de terceros orientadas al lucro, la FIFA es una organización sin fines de lucro. Los ingresos generados por la Copa Mundial de la FIFA cada cuatro años se reinvierten para apoyar el desarrollo del fútbol masculino, femenino y juvenil en las 211 asociaciones miembro de la FIFA, todos los días del año", concluye.