Hari Budha Magar, un antiguo soldado nepalí, veterano la brigada de los Gurkhas (unidad perteneciente al ejército británico), se ha convertido en el primer doble amputado de piernas (por encima de la rodilla) en coronar el Everest.
“Alcanzó la cima del Sagarmatha hacia las 15h00 del viernes (hora de Nepal). Tras hacer la cumbre, descendió al campo base y volverá a Katmandú mañana”, ha indicado un miembro de su equipo.
Magar, de 43 años, fue amputado de ambas piernas por encima de las rodillas tras haber resultado herido por un artefacto explosivo artesanal en Afganistán en 2010.
Solo dos amputados, ambos por debajo de las rodillas, han alcanzado la cima del Everest: el neozelandés Mark Inglis en 2006 y el chino Xia Boyu en 2018.
Tras años de rehabilitación y entrenamiento, ha ascendido el Everest en el marco de su proyecto, ‘Ni piernas ni límites’, que le ha llevado a coronar varias cimas como el monte Toubkal en Marruecos, el Ben Nevis en Escocia o el Mont Blanc en Europa.
Durante muchos años, este exsoldado no pudo intentar el ascenso al Everest por la ley nepalí que impedía practicar el alpinismo a las personas doblemente amputadas de piernas, así como a los ciegos.
En 2018, por la presión entre otros del propio Magar, la Corte Suprema de Nepal anuló esta ley que no estaba en vigor cuando Mark Inglis ascendió los 8.849 metros de la cumbre más alta del mundo.
Nepal tiene ocho de las diez montañas más altas del mundo y cada año en primavera, cuando las temperaturas son dulces y los vientos himalayos, generalmente peligrosos, soplan con menos fuerza, el país se llena de alpinistas de todo el mundo.
En 2023, Nepal ha dado 478 permisos para ascender el Everest y como cada persona debe estar acompañada por un guía, se espera que más de 900 personas alcancen la cima esta temporada, un récord.
Diez alpinistas han fallecido ya en lo que va de temporada de escalada, después de que se anunciara este domingo la muerte el viernes del australiano Jason Bernard Kennison, de 40 años.
Este Barça es historia. Pocas frases pueden definir mejor al equipo de Giráldez que, a pesar de sufrir, ha vuelto a demostrar que está por delante de todos los demás. Aitana hizo la luz donde solo había oscuridad para llevar a su equipo camino a la gloria. Porque sólo las mejores aparecen en las grandes ocasiones.
San Mamés se vistió de gala para la gran final y los dos gigantes del fútbol femenino respondieron. Tanto el Barcelona como el Olympique Lyon saltaron a 'La Catedral' dispuestas a medir sus fuerzas desde el primer minuto. El Lyon, con su fortaleza física y su potencial ofensivo salió dispuesto a impedir que las blaugranas pudieran jugar cómodas y fieles a su estilo.
Un duelo de primeras espadas que, en la primera parte, tuvo claro dominio francés. En el minuto 11, Bronze sacó bajó los palos una volea deRenard, que llegaba después de que el larguero rechazara un envenenado saque de esquina francés. Ocasión que devolvió poco después Patri Guijarro en el 27 al colarse en el área pequeña tras un robo en la frontal, pero la sensación de peligro no abandonaba el área blaugrana.
Hansen era la única que agitaba el avispero y en el 44 tuvo la mejor de la primera mitad con un disparo cruzado desde la derecha. Aitana también intentó un remate desde la media luna en el descuento, pero Gilles, la central, la sacó con el pecho.
BUENAS SENSACIONES
El Barça se marchó al descanso con buenas sensaciones en los últimos minutos, pero muy conscientes de que el partido se iba a hacer muy largo. Con Aitana y Mariona protagonizando el juego, la segunda parte arrancó mucho mejor, pero el Lyon se mantenía seguro atrás y no dejaba de crear peligro en cada jugada a balón parado.
Todo estaba en el aire y Graham Hansen avisaba al contragolpe, pero el partido estaba reservado para ella. Para la Balón de Oro. Un grandísimo pase de Mariona por dentro, dejaba a la catalana en el pico del área y no lo desaprovechó. El disparo cruzado, que tocó en una zaguera francesa, se colaba finalmente en la portería de Endler.
Aitana, durante la celebración de su golTHOMAS COEXAFP
Aitana se besaba el escudo en la celebración haciendo ver a todo el mundo que ya no había vuelta atrás. A partir de ese momento, el Barça hizo suyo el partido y ya no lo soltó.
GRAN PREMIO FINAL
El Lyon tuvo su momentum en los minutos finales con un disparo de Diani desde la frontal y con centros laterales al área, pero todavía faltaba el broche de oro. El soñado por todos los seguidores blaugranas. Alexia, que había saltado al campo en el descuento, metía el segundo en el 96 para derribar cualquier atisbo de prórroga, desatar la locura y poner así fin a una temporada excepcional. Un póker de títulos que marcan una era y que dejan un legado difícil de superar.
"Final soñado" decía Giráldez al finalizar del encuentro. El técnico blaugrana se marchará a Estados Unidos dejando al Barcelona en el mejor lugar posible. Dominante e imbatible en liga, ganador en la Copa, coronado en Supercopa e insaciable en la Champions. Son ya tres, después de las logradas el pasado año y en 2021.
Argentina goleó esta madrugada a Brasil por 4-1 y celebró su clasificación para el Mundial de 2026 con cuatro jornadas de antelación y sin la participación de su máximo referente, el capitán Lionel Messi, ausente por lesión.
Con goles de Julián Álvarez (m.3), Enzo Fernández (m.12), Alexis Mac Allister (m.36) y Giuliano Simeone (m.70), la Albiceleste selló la derrota más abultada que sufrió Brasil -que recortó por medio de Matheus Cunha (m.26)- en una fase de clasificación.
Con la plaza asegurada antes de jugar gracias al empate de Bolivia con Uruguay, Argentina se gustó ante Brasil en una nueva edición del Clásico Sudamericano.
Argentina apabulló a Brasil desde el comienzo y encontró rápidamente el primer gol en el minuto 4 cuando tras una excelente combinación en los últimos metros de 35 toques, Thiago Almada le puso una buena pelota a Julián Álvarez, que se llevó el balón de atropellada contra los centrales Marquinhos y Murillo para definir con calidad ante la salida desesperada de Bento.
La Albiceleste no sacó el pie del acelerador y en el minuto 12 amplió tras otra gran jugada colectiva que terminó con un centro de Nahuel Molina para la definición de Enzo Fernández en soledad para empujar el balón a la red. A partir de ese minuto se vieron los mejores pasajes de juego colectivo del combinado local que se creció ante un rival que no encontraba ninguna respuesta ni colectiva ni individual.
Sin embargo, en el minuto 26 una salida en falso de Cristian Romero dejó a Matheus Cunha solo frente a Emiliano Martínez y, con una definición al palo metió de nuevo en el partido a Brasil.
A partir de ese momento, Argentina tardó en recuperar su mejor versión, que llegó 10 minutos después con el tanto de Alexis Mac Allister.
El final del partido fue caliente con varios choques de los jugadores argentinos con Raphinha que terminó con dos amonestados en cada equipo y el árbitro Andrés Rojas intentando que no creciera la polémica.
En el comienzo de la segunda parte, Dorival Júnior rotó con tres cambios su formación inicial con los ingresos de Leo Ortíz, João Gomes y Endrick para buscar alguna alternativa.
Sin embargo, Argentina no perdió el control del partido ante un rival inexpresivo. El resultado final llegó en el minuto 70 cuando Giuliano Simeone capturó un centro pasado para sacar un remate cruzado que se le metió por encima del portero Bento Krepski.
Argentina festejó con su público la clasificación y una jornada histórica con una goleada ante Brasil. Fue despedido con una ovación y ahora esperará la próxima doble fecha FIFA en junio ante Chile de visitante y Colombia de local.
Brasil, por su parte, deberá cambiar el chip, para su doble compromiso en junio contra Ecuador en Quito y Paraguay de local.
No era un derbi libre de amarras, de esos donde la valentía de aplastar al rival da alas a los jugadores. En el Ciutat de València, a los 22 les lastraba el miedo. En zona de descenso, cualquier error tiene una penalización en la tabla y en el ánimo. Por eso Levante y Valencia se tantearon con más tensión que amenaza... hasta que en la segunda parte aparecieron dos futbolista descarados, a quienes no le pesan estos lastres. Ramazani y Sadiq quebraron la defensa del Levante y dieron con sus goles oxígeno al Valencia que se sigue agarrando a Primera mientras los granotas se hunden. [Narración y estadísticas: 0-2]
Arrancaron los dos equipos verticales, buscando a Ryan y a Dimitrievski sin lograrlo de otra forma que no fuera a trompicones y sin verdadero peligro. Los incesantes pitos e insultos a Pepelu, por cómo rompió su amor por el Levante para cruzar al estadio del otro lado del Turia, y la factura que la grada le tenía guardada a Hugo Duro por su chilena en Mestalla y su pique con Matías Moreno, fueron lo más destacable de una primera parte insulsa. Los valencianistas, chotos en este estadio, manejaban hasta los tres cuartos de campo, con una sala de máquinas alimentada por un engrandecido Pepelu y el incombustible Ugrinic, pero ahí se abría un abismo cuando había que encarar área. Por los costados, ni Rioja se soltaba de Manu Sánchez ni Ramazani ponía en problemas al jovencísimo debutante Nacho Pérez. Y así era imposible asustar. Cuando se cumplía el primer cuarto de hora, con el Valencia más estirado, se escapó Gayà por la orilla pero Lucas Beltrán no acertó a rematar su asistencia.
Hacia la otra portería lo intentaba también Tunde, porque a Iker Losada lo tenía bien vigilado Unai Núñez, de improvisado y excelso lateral derecho. La mejor ocasión granota fue un testarazo de Iván Romero a un balón que, con su zurda enguantada, le puso Carlos Álvarez en un saque de falta. El remate lo salvó Dimitrievski y el rechazo lo mandó a la grada de Orriols Matías Moreno. Tuvo el delantero sevillano otra clara oportunidad con una contra mano a mano con Gayà y el portero macedonio fuera de la portería, pero optó por una vaselina imprecisa.
Ya no se asomaron más en toda la primera parte, donde reinó el centrocampismo, sobre todo por la incapacidad del equipo de Corberán de encontrarse en ataque. Se sostenía sin sufrir y se estrellaba contra un muro a la hora de dañar.
En la segunda mitad, quiso el Levante crecer y pudo tener premio con un cabezazo de Dela a un falta servida por Carlos Álvarez. También armó la zurda Tunde en la frontal, pero su remate de perdió. Creía Pablo Martínez en el centro del campo y, con él, los granotas. Eso lo detectó Corberán y echó carbón a la caldera con Sadiq, Javi Guerra y Guido Rodríguez en el minuto 60. Cuatro minutos después, el Valencia hilvanó la mejor jugada del partido comandada por el nigeriano, que se la puso de tacón a Rioja para colocara un centro medido que Ramazani recibió para fusilar a Ryan. Primer tiro a puerta y ventaja en un derbi que ya nunca dejó de tener cara. Incluso pudo repetirse asistente y goleador un instante después, pero esta vez Rioja no estuvo preciso.
Luis Castro también inyectó energía a su once, con Etta Eyong, buscando juego más directo, pero todo se truncó cuando Guido cazó a Pablo Martínez en la frontal y el capitán levantinista se dañó la rodilla. Ese varapalo en el minuto 78 dejó frío al Levante, aunque Manu Sánchez desperdició solo ante Dimitrievski la ocasión más clara para el empate. De ahí nació un despeje a la carrera de Sadiq mano a mano con Matías Moreno que ganó el nigeriano para poner el segundo tanto en el marcador mientras todo el Ciutat reclamaba una falta que Ortiz Arias, ni el VAR, apreció.
Los jugadores del Levante, hundidos tras la derrota.ANA ESCOBAREFE
No acabó la grada contenta con el árbitro, y aún se encendió más cuando mostró una amarilla a Arriaga y, al aplaudirle en la cara, le mandó al vestuario. Antes ya le había mostrado una roja directa a Vicente Iborra, ayudante de Luis Castro, por protestar dos disputas de Tárrega con Etta Eyong.
Con dos disparos a puerta, el Valencia se llevó el derbi y, por primera vez en la historia, venció al Levante dos veces en una misma temporada. Pero fue un duelo tenso hasta después del pitido final. El central suizo Cömert fue a celebrar la victoria al córner donde se concentraba la afición valencianista y cogió el banderín para ponerle la camiseta. Para impedirlo, se lanzaron empleados y jugadores granotas, hubo lanzamiento de decenas de botellas desde la grada y mientras el jugador se marchaba al túnel de vestuarios. Gesto feo del defensa que, desde el Levante se interpretó como una falta de respeto, y mala respuesta de una grada que se enfrentará a una multa.