Es el drama que no cesa. Álvaro Arbeloa ya sabía que contra el Manchester City no podría contar con Bellingham, Ceballos, Militao y Rodrygo, pero mantenía la esperanza con Mbappé, Carreras y Alaba. Pues bien, todas esas esperanzas se han borrado este lunes por la mañana en Valdebebas. Ninguno llegará al duelo contra el conjunto de Guardiola.
Mbappé, que regresó ayer a Madrid después de estar los últimos días en París buscando una segunda opinión sobre su lesión acompañado de varios fisioterapeutas del cuadro madridista, entrenó en solitario en la ciudad deportiva y ni siquiera tocó balón. Viendo esto, el cuerpo técnico terminó de asumir que el francés era una baja confirmada para el duelo ante los británicos. El delantero sigue con molestias en su rodilla y sin confianza para jugar un partido tan importante, así que centrará sus esfuerzos en llegar al partido de vuelta, que se disputará el martes que viene en el Etihad Stadium de Manchester.
En la misma situación se encuentra Carreras, que sufre una lesión muscular en el gemelo de la pierna derecha y estará una semana de baja. Se perderá el partido contra el City y el encuentro del sábado ante el Elche. Su idea, como la de Mbappé, es intentar estar en la vuelta en Manchester.
Alaba sigue con molestias y se une también a la lista, así que la plantilla de Arbeloa vuelve a quedar en cuadro, como en Balaídos. Al técnico le quedan pocas opciones. Trent o Carvajal en el lateral derecho, Rüdiger, Asencio o Huijsen en el centro de la zaga, Mendy o Fran García en el lateral izquierdo; Tchouméni en el pivote junto a Güler y Valverde y la duda de Camavinga o Thiago Pitarch como cuarto centrocampista. Arriba, Vinicius acompañado por Gonzalo, Brahim o Mastantuono. No hay mucho más en el Madrid ahora mismo.
Según la RAE, la palabra «grito» tiene tres definiciones principales: «Voz muy esforzada y levantada», «expresión que se profiere levantando mucho la voz» y «manifestación vehemente de un sentimiento». En esta última encontramos la temporada de Thibaut Courtois, dos gritos diferentes para el principio y el final de un curso que nunca olvidará. Dos manifestaciones gigantes de sus sentimientos. El primero en Valdebebas, cuando su rodilla hizo crac; el último en Wembley, coronado de nuevo como muro de Europa y campeón de la Champions League.
10 de agosto de 2023. Durante un partido de entrenamiento, Nico Paz dispara a puerta, a la altura de la cabeza de Courtois, y el belga, con reflejos, despeja el balón pero no lo atrapa. La pelota queda suelta y tanto el portero como Rodrygo van a por ella. Llega antes el brasileño, así que el gigante de Bree se para en seco, clavando su pierna izquierda en el césped. Crac. Rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.
Para saber más
«Nunca había escuchado un grito así en un entrenamiento», dijo Alaba semanas más tarde. El grito silenció Valdebebas. Un grito de desesperación, de desgarro emocional. El primero en acudir a ayudar a Courtois fue Rüdiger, que levantó los brazos sin saber muy bien qué hacer y sólo pudo poner las manos sobre la espalda del belga mientras éste no paraba de llorar desconsolado. Fue su Día Cero.
La colchoneta de esa sala de Valdebebas...
Anoche, 1 de junio de 2024, en Wembley, fue su Día 296. Nueve meses y 20 días después de aquel grito de dolor y tristeza, Courtois elevó la Copa de Europa al cielo de Londres y le devolvió a su destino un grito de felicidad y rabia. En la grada, su familia, su mujer Mishel Gerzig, sus hijos y su bebé Ellie, nacida el 30 de marzo de este año con el trono continental bajo el brazo. La pareja anunció el embarazo en mitad de la rehabilitación de la lesión del belga y supuso «un punto de inflexión y de motivación extra», según explican en el club.
Valdebebas fue su segunda casa, o incluso su primera, durante la rehabilitación. Y en concreto, la sala de recuperación de lesiones de larga duración. Ahí, sentado en una colchoneta gigante, con la rodilla izquierda todavía cubierta por una aparatosa rodillera articulada, realizó sus primeras paradas tras la lesión. A su lado, Davide Violati, fisio del conjunto blanco que no se separó de él durante todo el proceso, y Luis Llopis, entrenador de porteros que, con algo más de distancia, atendía a algunos ejercicios para ir descubriendo su mejoría.
El Bernabéu festeja la decimoquinta
Las primeras paradas fueron con balones oficiales, para no perder el tacto. Y luego los ejercicios variaron a pelotas de tenis, pero siempre sentado. Con el balón grande 'volaba' hacia un lado en la colchoneta, y las pequeñas simplemente las rechazaba hacia un lado. Ejercicios simples para mantener la forma y los reflejos.
Realidad virtual y "calma mental"
Cuando ya pudo estar de pie sin dolor ni instrumentos extra, Courtois probó una aplicación que mediante unas gafas y dos mandos, uno en cada mano, sirve para potenciar los reflejos y el tiempo de reacción en la portería. Como si fuera la vida real, como si no hubiera cruzado que recuperar. De ahí al césped, con ligeros ejercicios de salto y movilidad, poco a poco y con «calma mental y física», algo en lo que el Madrid insistió durante todo el proceso. No era «necesario» volver este curso e incluso el propio Courtois rechazó acudir a la Euro con Bélgica para centrarse en su recuperación. No quería presiones. El 19 de marzo se rompió el menisco de la rodilla derecha y el tiempo se volvió a detener para él, aunque menos. Ocho semanas.
El día que supo que había vuelto
Acortó plazos y contra el Cádiz, el 4 de mayo, ya fue titular, dejando en el ambiente la sensación de que podría ser titular en Wembley. El 14, ante el Alavés, realizó diez paradas. «Soy el mismo, incluso mejor», declaró esa noche, poniendo su nombre en la alineación del Madrid en la final. Ancelotti ya tenía claro que no le iba a sentar en el banquillo de Londres. Es su segunda Liga de Campeones. Perdió en Lisboa como rojiblanco y después admitió cambiarse al «lado bueno de la historia» para ponerse la capa de héroe en el Madrid. En la final de París contra el Liverpool fue el «cabrón» que evitó que los reds se llevaran el título y así le definió, como elogio y no como insulto, Klopp: «El cabrón de Courtois parecía que tenía doce manos». El belga firmó una actuación histórica. Ningún portero había realizado nueve paradas en una final.
Ahora verá desde la televisión la participación de Bélgica en la Eurocopa. Sería su sexta presencia en un gran torneo con su país, pero su relación con Tedesco, el entrenador, no ayuda y la puesta a punto para la próxima temporada madridista pesa más, mucho más. Después de la polémica con el seleccionador en junio de 2023, cuando Courtois dejó la concentración por lesión y el técnico le acusó de egoísta, su feeling está roto. Pero es campeón de Europa otra vez, qué más da.
Paderborn está a medio camino entre la cuenca del Ruhr y Hamburgo. En la primera, la selección francesa ha disputado sus principales partidos de esta Eurocopa: el debut y los octavos en Dusseldorf y el tercer encuentro de la fase de grupos en Dortmund. Ahora debe caminar hacia el Este de Alemania, al Volksparkstadion de Hamburgo, para encontrarse con Portugal en unos cuartos de final extraordinarios. Lo hará, eso sí, con un ambiente extraño en su concentración.
Una tarde en el Home Deluxe Arena de Paderborn, donde entrena cada día la plantilla de Didier Deschamps, basta para entender algunas de las cosas que están pasando en la selección francesa. "El aire no es el mismo que en Rusia o en Qatar", admiten los periodistas que siguen el día a día de la selección gala. Dicen que la relación entre los futbolistas no es la misma que en otras ocasiones y que el vestuario está "dividido" por la política. No en cuanto a ideologías, pero sí en la manera de enfocar los reclamos de las últimas semanas. Según ha podido saber este periódico, hay varios jugadores que no estaban de acuerdo con manifestarse públicamente sobre las elecciones.
De hecho, en el inicio de la concentración era un tema que se evitaba. "No he pensado en ello", aseguraba Camavinga hace cuatro semanas. "Prefiero hablar de fútbol", dijo Upamecano hace tres, unos días antes del primer duelo. "En el vestuario hemos dicho que tenemos una competición que preparar. Queremos mantener la concentración y no hablar de política", aseguró Kingsley Coman, también en las ruedas de prensa previas al debut contra Austria.
Pero todo cambió cuando Ousmane Dembélé dijo que "hay que salir a votar. Han saltado las alarmas". Los periodistas vieron el cielo abierto ante las primeras palabras de un jugador de la selección sobre el partido de Marine Le Pen y no han dejado de preguntar hasta ahora. Tres semanas de fútbol y política en Paderborn, empujadas al foco mediático por Marcus Thuram y, especialmente, Kylian Mbappé, capitán del conjunto galo y autor de una comparecencia que llegó a todos los rincones del planeta: "Estoy contra los extremos, llamo a los jóvenes a votar".
Un antes y un después
"Nunca habían tomado esta postura durante un torneo", explican en Paderborn, donde recuerdan cómo durante el Mundial de Qatar, la Federación Francesa insistió a los futbolistas a no pronunciarse sobre la falta de derechos humanos en el país, algo denunciado por selecciones potentes como Alemania.
No ha sido así con las elecciones generales francesas y con un vestuario con jugadores involucrados en varias luchas sociales. Durante estos últimos meses, Dembélé, Koundé o Thuram han publicado mensajes de apoyo a los ciudadanos de Gaza y el propio defensa del Barça tuiteó el domingo, día de las elecciones, un día antes de los octavos: "El RN (el partido de Le Pen) quita libertades. No es la solución".
"No debo utilizar mi fama"
Lo que ha trastocado el día a día de la selección no es el carácter de las declaraciones, sino el hecho en sí. "La política es muy seria y es bastante privada. Estoy aquí como futbolista y no debo utilizar mi fama. Hay que ir a votar, eso sí", expresó Griezmann, peso pesado en el vestuario, unos días después de la declaración de Mbappé.
Unas palabras que repitió Rabiot, pidiendo que "no debemos dejar que esto se interponga en el grupo porque tenemos una competición que gestionar". "Si pudiéramos dejarlo de lado por un tiempo, sería bueno", añadió el centrocampista. Una diferencia en el tono que explica la situación en el vestuario.
Nervios por los minutos
Deschamps, al que no le caracteriza su gestión de grupo, trata de calmar las aguas, aunque los resultados no le han dejado. El seleccionador suele utilizar el tercer partido de la fase de grupos, ya con el equipo clasificado, para dar minutos a los menos habituales, pero el empate contra Países Bajos en la segunda jornada le obligó a tirar de titulares ante Polonia. En octavos, además, sólo realizó un cambio. Otra situación que no agrada al grupo, con futbolistas importantes como Giroud, Camavinga, Dembélé y Coman sin minutos.
Mientras, Francia espera los cuartos en el Premier Park Hotel & Spa Best Western, un hotel de cuatro estrellas "no muy muy lujoso, pero cómodo", admite Deschamps. Un resort reservado para toda la expedición en el que no tendrán que compartir espacio con otros huéspedes, como sí hicieron en Budapest durante la última Eurocopa, y en el que la Federación ha instalado una sala con consolas, mesa de póquer, pista de baloncesto e incluso un piano para Tchouaméni y Camavinga.