Carlos Sainz dijo prácticamente adiós a sus aspiraciones de ganar su quinto Rally Dakar al perder 45 minutos en la décima etapa disputada este miércoles, mientras que su compatriota y compañero de marca, Nani Roma, quien partía como líder, cedió el mando en favor del catarí Nasser Al Attiyah, que da un golpe en su reto de ganar su sexta corona.
Los problemas con el GPS que Sainz sufrió en el quinto tramo de la segunda parte de la maratón con final en Bisha, con 420 kilómetros, en su mayoría por dunas, le hicieron perder el control de la carrera y acabar con una penalización de quince minutos por saltarse un punto de control obligatorio de navegación.
Con este lastre, entierra sus sueños de volver a reinar en el Dakar al quedar sexto a 39 minutos en la clasificación, según los datos provisionales de los organizadores.
A falta de tres jornadas para el final del rally, el segundo puesto en la etapa de Al Attiyah por detrás del francés Mathieu Serradori le permite volver a comandar la prueba con doce minutos sobre el sudafricano Henk Lategan y 12:50 sobre Roma, sexto en la etapa a 20:12 del ganador.
Tour de Francia
Dax - Nogaro (4ª etapa)
LUCAS SÁEZ-BRAVO
Enviado especial
@LucasSaezBravo
Pau
Actualizado Martes,
4
julio
2023
-
21:02El murciano, el ciclista en activo...
Un día, plena adolescencia, Lucía Martín-Portugués (Villanueva de la Cañada, Madrid, 1990) cruzaba la atestada calle Preciados y, de repente, todo se fundió a negro. "Cuando volví en mí estaba en medio, con los coches cruzándome por los lados y sin que nadie se parase a a ayudarme", recuerda. Uno de aquellos episodios que eran tortura sin explicación hasta que tiempo después descubrió, "tras muchos estudios y pruebas", que se trataba de epilepsia. Apenas un obstáculo superado: este verano, el culmen de una carrera, buscará una medalla en sus primeros Juegos Olímpicos.
Lucía, risueña, «dicharachera», «una ridícula profesional» como autodefinición, es una fiera sable en mano. A ella de pequeña, «como a todas las niñas de los 90», la apuntaron a ballet mientras que su hermano hacía esgrima. Y aquí, su frase de cabecera: «Lo mío era menos tutú y más tratrá». «Me va más lo de pegarme que lo de las poses y las danzas. Y me fue bien desde el principio», rememora esta odontóloga que en París alcanzará un hito: desde 2008, Araceli Navarro, no había una española olímpica en esgrima.
Y allí, en el Grand Palais, se acordará de su padre, fallecido hace 11 años de un cáncer de pulmón, del que no pudo despedirse porque, ya en sus últimos días, le dijo que se fuese a disputar el Europeo y ella le lloró a 2.000 kilómetros. Por eso, siempre en su cuello, las joyas de Miguel Ángel, las que en uno de los últimos torneos le salvaron. «Me dieron un golpe, pero le dieron un golpecito a uno de los collares y está marcado. Y gané. Es como si él hubiese parado un ataque», cuenta.
Pero para experiencia vital, el trance de superar lo desconocido, esas «crisis de ausencia» que no entendía. «Lo tengo supercontrolado, hace siete años que no me da una. Pero para llegar a este punto me ha costado. Muchos intentos de medicaciones, higiene de vida... Siempre digo que no hay que resignarse, que hay que seguir luchando», admite, antes de relatar el proceso. «Cuando murió Antonio Puerta yo me asusté muchísimo, porque leí que él también se mareaba. Me hicieron estudios, me vieron un montón de médicos en el CAR y me dijeron que no era nada del corazón. Me mandaron a un neurólogo, que rápidamente identificó una epilepsia, sólo había que ponerle nombres y apellidos: crisis de ausencias».
Lucía Martín-Portugués, con su sable.Angel NavarreteMUNDO
Lucía estaba pero no estaba. Se encontraba mal y de repente ya no se acordaba de lo que sucedía. «Le decía a la profesora: '¿Puedo ir al baño?' y lo siguiente que recordaba era estar sentada en la silla. La gente me contaba cosas, vives como en un metaverso», explica. «Me podían dar 12 o 14 crisis de epilepsia en un día y como tuviese una semana un poco estresante, estaba dos o tres días así. A veces era peligroso».
La madrileña, en plena batalla ahora por subir su ránking olímpico, es una apasionada de la música, del reguetón a Sabina pasando por el tecno si es necesario. Porque lo que más le sorprende de sí misma es su transformación sable en mano, el «modo supervivencia». «Cuando mis amigos vienen a verme competir siempre se quedan alucinados. Me dicen: 'Parece que les quieres matar'. Antes de salir a la pista, en el equipo chocamos y decimos: 'Matar o morir'. Tyson decía que no le gustaba mucho en lo que se convertía cuando se subía al ring. Sabes que uno de los dos va a perder, va a morir y tienes que hacer lo que sea dentro del deporte para no ser tú. Me gusta esa esa adrenalina. Pero no me gusta ese nivel de agresividad que saca esa Lucía deportista».
LaLiga Santander
Sevilla -Real Madrid (1-2)
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
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