La marca ha querido desligar la medida del actual conflicto en Gaza subrayando que se trata de una decisión exclusivamente comercial
La selección de Israel equipada con Puma durante un partido de clasificaciónDENES ERDOSAP
La firma alemana de ropa y material deportivo Puma dejará se patrocinar al equipo nacional de fútbol de Israel cuando expire el actual contrato en 2024, según ha confirmado una portavoz de la multinacional, subrayando que se trata de una decisión exclusivamente comercial.
En una declaración remitida a Europa Press, la portavoz de Puma ha explicado que los contratos de la compañía con federaciones como Serbia e Israel finalizarán en 2024.
“Estas decisiones se tomaron en 2022 de acuerdo con los plazos habituales para el diseño y desarrollo de las camisetas del equipo”, ha precisado para desligar la medida del actual conflicto en Gaza, tras los ataques de Hamás el pasado octubre y la respuesta de Israel.
En este sentido, desde la compañía alemana han explicado que la decisión forma parte de la nueva planificación de Puma, que a finales de 2022, decidió implementar su nueva estrategia “menos, más, mejor” y aplicarla también al marketing deportivo.
De tal modo, la revisión de la lista existente de equipos nacionales junto con ciertos indicadores clave de desempeño (KPI), como comerciales y de participación en torneos internacionales, llevó a plantear algunos cambios, incluyendo el anuncio a finales de este año y en 2024 de dos equipos nacionales recién firmados.
El patrocinio de Puma de la selección de fútbol de Israel, firmado en 2018, según recuerda ‘Financial Times’, desencadenó una campaña de boicot, en la que activistas acusaron a la marca alemana de apoyar los asentamientos israelíes en Cisjordania, aunque Puma ha rechazado las acusaciones, diciendo que sólo patrocina a la selección nacional y no a actividades a nivel de clubes.
En este sentido, el movimiento propalestino BDS ha asegurado en X que la decisión de poner fin a la asociación entre Puma y la selección de fútbol de Israel responde al impacto reputacional para la marca alemana de sus reclamaciones de boicot durante años.
Entrevista
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Madrid
Actualizado Domingo,
29
octubre
2023
-
22:16El campeón del mundo en ruta atiende a EL MUNDO antes de...
Un pequeño terremoto para empezar. A falta de 17 km para la meta, el viento provocó un corte. El Visma le echó una mano a Eolo y, en unos instantes, se formaron dos grupos (por detrás algunos más). En el segundo se quedaron Evenepoel, Roglic, Carlos Rodríguez, Van Aert y un par de lujosos sprinters: Merlier y Milan. Llegaron a 39 segundos de Pogacar y Vingegaard, que ya han comenzado a establecer diferencias en una etapa nada propicia para ellas.
De Lille a Lille, del kilómetro cero a 41 metros sobre el nivel del mar al kilómetro 185, a 27. En medio de ambos, tres "tachuelas", bueno, tres cabezas de alfiler de cuarta categoría. Una etapa llamada a ser resuelta al sprint. Así sucedió, aunque no precisamente de un modo inofensivo e indoloro. A Jasper Philipsen se lo puso a su estela Mathieu van der Poel y luego Kaden Groves. Y el relámpago belga logró su victoria número 54. Por si no fuera bastante su velocidad, contar con un par de lanzadores de ese calibre prácticamente aseguraba la victoria. Dejó a Girmay en segundo lugar y a Waerenskjold en tercero. Enric Mas anduvo listo y se metió en ese primer grupo.
Este Tour se ha planteado como un duelo entre Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard. Es lógico que así sea. Ambos se han repartido las últimas cinco ediciones, con tres triunfos para el esloveno y dos para el danés. Con la estadística en la mano, es creencia generalizada que si alguien puede ganar a Pogi en una gran ronda, es Jonas. Pero Tadej, en este Tour y en lo que le queda de vida deportiva, va más allá. Pelea contra Vingegaard, contra otros rivales y, a la vez, contra y a favor de sí mismo en persecución de Eddy Merckx.
demasiados retos por delante
No pocos pensamos que se trata de una empresa inútil. No la persecución, sino el resultado. En la persecución, Pogacar va a acumular muchos más triunfos. Pero no logrará alcanzar a Merckx porque éste es... inalcanzable. Afirmación siempre arriesgada, pero justificable. En ningún otro deporte es tan grande la diferencia entre su máximo representante histórico y el segundo de a bordo. Con toda probabilidad, Pogacar acabará su carrera como un indiscutido lugarteniente del belga, por delante de Bernard Hinault y Fausto Coppi. Pero, a los 26 radiantes años, el tiempo, paradójicamente, corre en su contra. Tiene demasiados retos por delante. Puede que no le dé para superarlos todos.
La etapa provocó dos bajas importantes, las de Filippo Ganna y Stefan Bissegger, dos corredores de peso y dos elementos muy destacados de cara a la contrarreloj del miércoles, aspirantes a vestirse entonces de amarillo (como el frustrado Evenepoel). Aportó algunas imágenes en las cotas. En la de Mont Cassel, pedregosa, se enfrascaron en el sprint, yendo al límite, buscando los puntos de la montaña, Benjamin Thomas y Mattéo Vercher, que marchaban ligeramente destacados. Una temeridad con un piso de piedra. La bici de Thomas resbaló y se llevó por delante la de Vercher. Los huesos de ambos, impactando contra el granito, lo lamentaron. La de Mont Noir la coronó, mostrándose juguetón, Vingegaard en la cabeza del grupo. No envió un aviso llamativo ni emitió un mensaje autoritario en tan leve escenario, pero se gustó y nos gustó. No es frecuente un gesto así, absolutamente superfluo, en alguien tan poco dado a frivolidades.
Etapa nada rutinaria la del domingo, y menos en estas circunstancias. En los últimos kilómetros se acumulan dos cotas de tercera categoría y una de cuarta, cortas pero duras. La última, rozando el 10% de porcentaje, a cinco kilómetros de la llegada. Seguramente los sprinters no podrán salvar la sucesión de obstáculos. ¿Habrácontraataque de las víctimas ilustres del sábado?
«Tengo la sensación de ir un poco de novatillo», avanza Eusebio Cáceres (Onil, 1991) en los preámbulos de una entrevista en la que él mismo entra en materia antes incluso de empezar: «Es que he descubierto la técnica que me está ayudando a saltar otra vez. No hace ni un mes. Hace nada estaba saltando 7,60 metros...».
Con 34 años cumplidos, en Torun será la 27ª internacionalidad del Saltamontes de Onil. Aquel apodo que bautizó a un chico que era un filón, una promesa como no se recordaba, subcampeón mundial juvenil. Un atleta que enredó en su propio laberinto, estancado por dolencias y lesiones, en marcas que en vez de avanzar, retrocedían. Vueltas por lugares de entrenamiento, por los mejores técnicos -desde hace unos meses está con el gurú Iván Pedroso- y quizá ya nadie esperaba a Eusebio. Que siguió persiguiendo el salto de una vida, tantas veces a centímetros de la gloria (cuarto en unos Juegos y en un Mundial).
Y, de repente, hace unos días, un 8,19 para proclamarse, por octava vez, campeón de España indoor. Nunca había saltado tanto bajo techo, su mejor marca global desde 2019. Un penúltimo baile que merece una explicación antes de acudir a Torun con una mezcla de prudencia por el poco tiempo que lleva con los cambios técnicos y la ambición que siempre le caracterizó. «He estado muchísimo tiempo sin saber saltar, me pegaba con el foso», resume.
Pregunta. Cuente, ¿qué es eso que ha encontrado?
Respuesta. He estado con entrenadores muy buenos. Y todos tienen su método, pero al final se parece todo mucho técnicamente. La sensación es que todos coincidían y que el problema no era de la técnica en sí, sino mío, un problema natural, por decirlo así, de una lesión que tengo en la espalda, un poco torcida. Y tengo que hacer una alineación, forzarlo muchísimo. Algo que me resulta muy incómodo, una retroversión antinatural.
Cáceres, en el podio del Campeonato de España de atletismo.RFEA
P. ¿Y cómo lo descubrió?
R. A base de introspección. Viendo vídeos del pasado. Recordando las sensaciones que he tenido durante toda mi vida, de saltos que no he chocado, de momentos en los que he visto que el salto salía y sin embargo se perdía la velocidad. También ha sido un poco de prueba y error. Al final he conseguido esa posición donde aprovecho toda la velocidad, ese salto que ha estado durmiendo tanto tiempo. He dado con la tecla.
P. ¿Siente que ha vuelto a sus inicios?
R. Sí y no. Porque esa naturalidad que tenía antes se perdió por la lesión y ahora lo estoy forzando muchísimo. Una lesión que está en la conexión de la espalda a la cadera, se llama espondilolistesis. En su momento me dijeron que estaba a un nivel como para dejar el deporte. Pero yo siempre me he sentido bien en el momento en el que estoy fuerte.
P. ¿Cómo asimiló ese saltó de 8,19 en el Campeonato de España?
R. Me ha dado cierta tranquilidad. Siempre he sido muy pesado, siempre he pensado que era capaz de hacer saltos buenos. Yo sabía que tenía que haber alguna manera de recuperar las sensaciones.
P. ¿Llegó a desesperar?
R. Ha habido momentos de todo. No voy a decir que ha sido fácil, todo lo contrario. Tampoco voy a decir que ahora porque me esté saliendo haya valido la pena. Hubo muchos momentos muy malos, muy buenos y hay que tirar para adelante con todo. En mi caso, yo no hago esto simplemente por ambición, sino porque me gusta, me encanta competir, me encanta darlo todo, me encanta entrenar.
Eusebio Cáceres.EFE
P. ¿Siente que la gente dudó?
R. Que la gente tenga dudas y demás es algo lógico. Es decir, nadie está tanto tiempo, ni siquiera uno mismo, aguantando, pensando que es capaz de volver a tener una sensación que tenía hace 12 o 13 años.
P. Ocho años después vuelve a un Mundial indoor. ¿Qué espera de Torun?
R. El nivel está muy alto. Tentoglou ha saltado 8,50 en varios Mundiales. El búlgaro [Saraboyukov] ha hecho 45, el italiano [Furlani], 40. Ahí van a estar las medallas. Yo estoy entrenando de esta manera un mes, queda mucho por pulir. Es una manera de correr y saltar muy forzada. Todo esto es lo que tengo que decir, pero te puedes imaginar lo que pasar por mi cabeza. Es una final directa y voy a por todas.
P. ¿Se acostumbró a que le mencionen siempre eso de los cuartos puestos?
R. [Ríe] Es normal. Si he quedado cuarto es porque los demás fueron mejores, por un centímetro o por 20.
P. ¿Con el paso de los años, cambió mucho sus rutinas?
R. Sí y no. Tengo simplemente más conocimientos, pero la idea y la ambición es prácticamente la misma. Me siento igual que con 20 años, igual de tontico, de querer ir a por todas.