El Tribunal de Arbitraje Deportivo ha decidido facilitar que Euskadi compita contra España en todas las modalidades de pelota al sentenciar que no es competente para determinar la incorporación de la Federación Vasca de Pelota a la Federación Internacional.
Durante un año, los tres jueces de este tribunal internacional han analizado el recurso que el 13 de enero de 2025 presentó la Federación Española contra el desarrollo de una asamblea de la Federación Internacional en la que se aprobó considerar a la Vasca como una federación independiente. Mientras el tribunal presuntamente analizaba el recurso, la Federación Vasca de Pelota ha participado en varias competiciones internacionales oficiales en las que pelotaris vascos han jugado contra seleccionados por España.
El TAS ha dictado una esperadísima resolución en la que declara que "no tiene jurisdicción" para analizar si la Federación Internacional vulneró la capacidad de participar de los representantes de la Federación Española que acudieron a una asamblea general que tuvo lugar el 28 de diciembre de 2024 en Pamplona. El recurso presentado tanto por España como por Cuba advertía de irregularidades en el desarrollo de esta cita en la que el presidente de la Internacional Xavier Cazaubon logró el apoyo de dos tercios de la asamblea para que la Vasca fuera reconocida al margen de la Española.
La exclusión de la asamblea del entonces presidente Javier García Angulo se impuso por unos presuntos comentarios inapropiados en redes sociales que habían sido denunciados por la Confederación Árabe de Pelota. También los representantes cubanos fueron excluidos por una sanción adoptada en los días previos con el argumento de que no habían acudido a una de las competiciones organizadas por la Internacional.
El pasado 11 de septiembre se celebró una vista telemática de casi cinco horas de duración ante los jueces de España, Bélgica y de Paraguay que han conformado este tribunal. En su fallo, el TAS alude a que en los estatutos de la Federación Internacional no se contempla recurrir a un arbitraje cuando se produce un conflicto entre las federaciones que la integran.
La admisión como Federación independiente de Euskadi facilitó que por primera vez en la historia puntistas del País Vasco se enfrentaran a pelotaris del resto de España en un campeonato internacional organizado en Gernika el pasado mes de junio. En este campeonato, las jugadoras vascas que vistieron la camiseta de España llegaron a ser abucheadas en las entregas de trofeos.
El pasado julio, Alexander Zverev visitó Mallorca. Un alemán en Baleares, dirán, menuda novedad. Pero el número tres del mundo no estaba de vacaciones, no quería pisar la playa ni tomarse una cerveza en un pub: estaba en un viaje espiritual. Durante 10 días se recluyó en la Rafa Nadal Academy de Manacor en busca de inspiración. A sus 28 años, con tres derrotas en sus tres finales de Grand Slam, necesitaba ayuda, alivio, apoyo, y encontró todo ello en Rafa Nadal.
"No sé cuántas veces me dijo que tenía que ser más agresivo y valiente. Sé que debo hacerlo, pero escucharlo de él, con quien he jugado partidos importantes...", aseguraba Zverev. En las semanas posteriores parecía un tenista nuevo, se le veía cambiado, pero igualmente perdió en tercera ronda del US Open. Ni Nadal puede hacer ciertos milagros. ¿Será distinto este Open de Australia? A juzgar por el sufrimiento del alemán en primera ronda ante Gabriel Diallo, no lo parece.
El tenis se ha instalado en una era previsible: Carlos Alcaraz o Jannik Sinner ganarán este Grand Slam, como hicieron en los anteriores. Es lo más probable. ¿Lo único posible? La alternativa es Novak Djokovic, una leyenda de 38 años, y más allá es difícil confiar en alguien. Ya cayó eliminado un Top 10, Felix Auger-Aliassime, y el resto aceptan que sus opciones son remotas.
El estadounidense Taylor Fritz, número nueve del mundo, comentó durante el verano de 2024 que "si alguien tiene una buena semana, cualquier cosa puede pasar". El pasado domingo en Melbourne se lo recordaron. "¿Yo dije eso? ¿Cuándo? ¿Hace tres o cuatro años? No, no, ahora realmente todo depende del Big Two", reconoció, como uno de tantos adversarios a años luz de los dos dominadores del circuito.
JAMES ROSSEFE
Ante otros tenistas, el estadounidense es poderoso, pero nunca ha ganado a Alcaraz en sus cinco enfrentamientos —sí lo hizo en la exhibición de la Laver Cup— y la única vez que derrotó a Sinner fue en 2021, cuando este tenía 19 años. Entre los mejores del planeta se acumulan estadísticas igual de sonrojantes, aunque ninguna como la que sufre el local Alex de Miñaur, número seis del mundo: ha jugado cinco veces contra Alcaraz y 13 contra Sinner sin ganar nunca. 18 derrotas en 18 partidos. El público local le adora, pero es difícil considerarle candidato en un Grand Slam a cinco sets.
La resignación de Medvedev
"Carlos y Jannik juegan mejor al tenis que nosotros, simplemente es eso. No me da vergüenza decir que si juego 10 partidos contra Carlos y 10 contra Jannik perderé la mayoría de las veces. Pero podría ganar alguno. El resto tenemos que tener esa mentalidad. He jugado contra muchos grandes nombres de la historia del tenis y también tienen días malos", analizaba el lunes Daniil Medvedev, posible rival de Alcaraz en semifinales.
El ruso es una rareza entre los aspirantes porque sabe qué es llevarse un 'grande' —el US Open de 2021— y sabe qué es vencer tanto a Alcaraz como a Sinner, aunque de todo ello ha pasado ya tiempo. A sus 29 años asume su declive, y quizá ese sea el punto diferencial con otras épocas. Entre 2005 y 2007, Rafa Nadal y Roger Federer encadenaron 11 Grand Slam consecutivos, pero ya amenazaba un joven Novak Djokovic, junto a Andy Murray, Stan Wawrinka o Juan Martín del Potro. Ahora los posibles adversarios del Big Two son mayores que ellos, y a los coetáneos —Ben Shelton, Lorenzo Musetti, Jack Draper o Holger Rune— les queda más de un paso por dar.
LUKAS COCHEFE
En las orillas del río Yarra, más allá de los jugadores australianos, todos los carteles de promoción del Open de Australia tienen las mismas caras: las dos de siempre, Sinner y Alcaraz. Eso desvela la parte problemática de su dominio. La repetición de duelos entre ambos es una bendición para los amantes del tenis —el año pasado hubo seis finales memorables—, pero también puede ser un problema a corto o medio plazo. A su sombra no crecen otras figuras y si uno de los dos se lesiona, los torneos perderán interés.
Además, las marcas se concentran en ellos y las diferencias económicas son abismales. Según la revista Forbes, en 2025 Alcaraz y Sinner fueron los tenistas con más ingresos del mundo. Djokovic no se quedó lejos, pero el cuarto clasificado, Fritz, ingresó un tercio de lo que ingresaron ellos. Coco Gauff, Aryna Sabalenka, Qinwen Zheng e Iga Swiatek ganaron más dinero que él.
El tenis celebra la excelencia de Alcaraz y Sinner, dos jugadores camino de convertirse en leyendas. Pero necesita que aparezca un tercer nombre, o un cuarto, o un quinto, para que la monotonía no rompa la magia.
Fue un único grito. Tras culminar su victoria en primera ronda del Open de Australia ante el japonés Rei Sakamoto en cinco sets (7-6 (6), 6-1, 5-7, 4-6 y 6-3) y casi cuatro horas de juego, Rafa Jódar se permitió un gesto inusual en él. "¡Ahhh!", estalló en el centro de la pista 5 de Melbourne Park. Era su debut en Grand Slam, su primera vez en el circuito ATP, y había ganado: se lo merecía. A sus 19 años, el tenis español ya tiene una nueva promesa con la que ilusionarse.
"Esta victoria no me va a cambiar para nada. Me va a dar confianza para afrontar la temporada de la mejor manera posible. Mi objetivo sigue siendo mejorar y disfrutar en una pista de tenis. El partido a cinco sets con Sakamoto ha sido duro, pero lo he disfrutado muchísimo. Me lo he pasado muy bien y estoy muy contento con la victoria", comentó después en rueda de prensa con el mismo tono humilde y comedido que había mostrado en la previa del torneo.
En sus primeras semanas como profesional, tras abandonar la Universidad de Virginia y la NCAA estadounidense, Jódar ya ha demostrado que su lugar está entre los mejores. No hay duda, tanto por su discurso como por su juego. El sorteo del Open de Australia lo emparejó con Sakamoto, un coetáneo al que ya había derrotado en las semifinales del US Open 2024, y supo aprovecharlo. En los dos primeros sets mandó con su velocidad de bola y su envergadura, pero la inexperiencia le impidió cerrar el partido de manera contundente.
Dar YasinAP
Un desliz en el tercer set
Cayó en uno de los errores más comunes en su primer encuentro a cinco sets: relajarse. En el tercer set, con la remontada de Sakamoto aparentemente imposible, Jódar bajó el ritmo, arriesgó menos, se frenó. Su rival no se lo perdonó. Y al español le costó olvidar ese desliz. En el inicio del cuarto set apareció confuso —break en contra para arrancar— y el mal momento casi le cuesta la eliminación. Pero en el set decisivo recuperó la concentración y se aseguró el pase a segunda ronda, donde se medirá el jueves a Jakub Mensik.
"Hace un año estaba viendo el Open de Australia por televisión. Soy un chico de 19 años de Madrid al que siempre le ha apasionado el tenis y el deporte. A partir de ahí, las cosas han ido muy bien y he mejorado mucho. Cada paso lo he disfrutado y he sabido llevarlo. Soy una persona normal, como cualquiera de mi edad", aseguró quien ya está entre los 120 mejores del mundo -saltó 32 puestos con su victoria- y sólo acaba de empezar
La alianza entre Aston Martin y Honda, de carácter tan exclusivo como incierto, vivió este martes en Tokio su primer capítulo, teñido de las emociones de la primera vez. El fabricante japonés presentó en sociedad su motor RA626H, con el que pretende convertirse en el "número uno del mundo" impulsando el nuevo monoplaza de Fernando Alonso.
"Tenemos una fe inquebrantable en la unidad de potencia de Honda y en los ingenieros que la respaldan", aseguró Lawrence Stroll, CEO de Aston Martin, presente en el acto, en compañía de Toshihiro Mibe, presidente de Honda, Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1 y Andy Cowell, jefe de estrategia de Astron Martin.
Las palabras de Stroll suponen el mejor aval para Honda, que durante las cuatro últimas temporadas ejerció como mero suministrador de componentes para Red Bull y su equipo filial. Alonso, por su parte, deposita de nuevo sus esperanzas en la marca japonesa, con la que tuvo una pésima experiencia entre 2015 y 2017, cuando pilotaba para McLaren.
"símbolo de cambio e innovación"
Durante el evento también se presentó el nuevo logotipo del proyecto que, según Mibe, situará a su marca como "símbolo de cambio e innovación" en el Gran Circo. "Nuestro camino no siempre será fácil", pero "esperamos muchos años de colaboración exitosa", vaticinó Stroll.
El papel de Honda resultará clave en la apuesta de Aston Martin para luchar por las victorias en el Mundial 2026, cuando entrará en vigor el nuevo reglamento deportivo. A partir de ahora, los propulsores no incorporarán MGU-H, que recuperaba energía a través de los escapes, aunque el componente híbrido se incrementará significativamente, hasta una distribución casi al 50% entre la combustión interna y la energía eléctrica.
Asimismo, Aston Martin espera mejoras en materia de combustible y lubricante gracias a su colaboración con Aramco y Valvoline. No obstante, Honda ya ha mostrado su disconformidad con los primeros desarrollos de Mercedes, su gran rival, que ya habría encontrado el modo de aumentar la relación de compresión de sus propulsores sin violar la normativa.
9 de febrero en Dammam
El objetivo de Aston Martin, que hasta ahora montó propulsores Mercedes, será que Honda pueda reeditar su exitosa colaboración con Red Bull, con quien conquistó dos títulos de constructores y las cuatro coronas mundiales de Max Verstappen.
El estreno con Honda supone el primer paso de la pretemporada de Aston Martin, que el próximo 9 de febrero presentará su flamante monoplaza en Dammam, una ciudad cercana a Riad, capital de Arabia Saudí. Antes, la escudería británica pondrá el coche sobre el asfalto en los test privados que se celebrarán en Montmeló entre el 26 y el 30 de enero. Tras los test oficiales de Bahrein, el Mundial 2026 dará comienzo en Melbourne el 8 de marzo con el GP de Australia.
Antonio Ramallets Miró fue un niño pequeño y gordito al que mandaban a la portería (hecha de libros o abrigos), en los partidos callejeros en el barrio barcelonés de Gràcia, donde se crio a caballo de la guerra (nació en 1924). El prestigio en la pandilla se lo ganaba porque era el mejor confeccionando balones de trapo, con una piedra en el núcleo para darle peso, y mondas de naranja en una capa intermedia. Estiró, adelgazó e insensiblemente fue rompiendo en un buen portero. Primero en los equipos de barrio, de menor a mayor, hasta que ya con 20 años le fichó el Europa, uno de los 10 fundadores de la Primera División, pero que a la sazón estaba en Tercera. Un año de suplencia, otro de titularidad y luego la mili. Le tocó hacerla en Marina, y el periodo de instrucción lo hizo en San Fernando, en cuyo equipo jugó algunos partidos hasta que le destinaron a Mallorca.
El equipo titular de la isla militaba entonces en Segunda. Le probó, le incorporó y una lesión del titular, Sureda, le permitió asentarse y jugar temporada y media a satisfacción. El Barça, atento, le fichó en plan promesa en cuanto se licenció y nada más llegar le cedió a modo de prueba al Valladolid para una fase de ascenso de Tercera a Segunda. El equipo castellano ascendió y pretendió prorrogar la cesión, pero no hubo acuerdo.
Así, en la temporada 1947-48 quedó incorporado a la plantilla del Barça, si bien como quinto portero, tras Velasco, Quique, Valero y Font, así que pasó dos años jugando amistosos menores. El panorama se le fue despejando porque salieron Valero y Font, con lo que ascendió dos peldaños, aunque seguía sin jugar. En la 49-50, Quique tuvo una lacerante lesión de rodilla («si no me llega a pasar eso nunca hubieran oído hablar de Ramallets», solía decir) y el joven de Gràcia pasó a ser el primer suplente del consolidadísimo Velasco. Ramallets ya tenía 25 años, pero a esa edad aún se consideraba inmaduros a los porteros. Se estimaba que el conocimiento pleno del puesto sólo llegaba tras mucho tiempo de práctica. Pero al menos viajaba con el equipo y en el viejo campo de Les Corts se sentaba en el banquillo junto al entrenador, y no en la grada. No estaban autorizados los cambios, salvo el del portero y sólo en caso de lesión, así que era el único suplente en los viajes y en el banquillo.
En esas estábamos. Velasco se lesionó el 20 de noviembre de 1949 en Balaídos, en una salida temeraria a los pies del céltico Germán Waidele, un impetuoso delantero hijo de alemán y gallega al que apodaban Mekerle. La valentía para tirarse de cabeza, en modo zambullida de piscina, a los pies del delantero que llegaba sólo era una de las características de Velasco, que luego prolongaría Ramallets, siempre muy atento en sus tres temporadas de aprendiz a lo que hacía el titular. Es una suerte ya olvidada, por cierto. Ahora los porteros prefieren plantarse a la argentina, como innovó Gatti, pero en aquel tiempo muchos porteros volaban de frente cuando percibían que el balón se le escapaba un poco largo al atacante. Era una jugada que producía escalofríos y daba lugar a lesiones, repartidas entre delanteros (el que metía la pierna se exponía a fractura de tibia por efecto palanca cuando le caía sobre la pierna el cuerpo del guardameta) y porteros, que se exponían a golpes en la cabeza o fracturas de clavícula. En esta ocasión una bota de Mekerle, que intentó saltar a última hora, impactó con un ojo de Velasco, con grave consecuencia. Sufrió un desprendimiento de retina, estuvo de baja bastantes meses y cuando regresó nunca fue el mismo. No llegó a recuperar la plena visión.
Ramallets, durante el España-Inglaterra del Mundial de Brasil en 1950E. M.
Eso dio oportunidad a Ramallets de jugar el resto de la Liga, y cumplió. El Barça terminó quinto, el mismo puesto en que lo dejó Velasco. Era rápido y elástico, seguro en el blocaje (otro aspecto hoy olvidado) y reproducía exactamente las valerosas zambullidas de Velasco. Después de la Liga se jugaba la Copa, y en ella se comió cinco goles en El Sardinero que hicieron que el Barça cayera en octavos, pero no se le culpó de ninguno de ellos.
Ese verano se iba a disputar el Mundial Brasil 1950, primero de la posguerra, segundo al que acudía España, que de los tres anteriores sólo había jugado el de 1934, y también en el equipo nacional se iban a producir alteraciones en la meta. Venía siendo titular el formidable Iñaki Eizaguirre, donostiarra, hijo de Agustín Eizaguirre, portero de la Real Sociedad en la preguerra. Iñaki empezó en el equipo familiar, pero pronto saltó al Valencia, muy fuerte en esos años. El número dos de la selección venía siendo el madridista Bañón, y también contaba mucho Acuña, del Deportivo, espectacular y más arrojado todavía que Velasco. Había un cuarto, Lezama, del Athletic, un niño de la guerra hecho futbolista en Inglaterra.
Justo esa temporada 49-50, Quincoces, entrenador valencianista, prefirió para la portería a Antonio Pérez, un ex del Atlético Aviación, y relegó a la suplencia a Iñaki Eizaguirre, ya algo fondón. Pero, paradoja, la selección siguió contando con él, que pese a su inactividad de club jugó los dos partidos con Portugal que nos clasificaron para Brasil. El seleccionador era Guillermo Eizaguirre, sin parentesco con Iñaki, pero también ex portero, coetáneo del padre, Agustín, lo que quizá influyó. Guillermo había sido célebre por sus elegantes vuelos y sus llamativos jerséis coloreados, con dibujos geométricos, rareza en la época. También fue un gran meta, suplente de Zamora en la selección. Bañón, por su parte, sufrió una tuberculosis que le hizo perder la portería del Madrid y le retiró con 27 años.
Como preparación para el Mundial se programó un viaje a México para jugar dos partidos con la selección de allá. En las fechas de la gira quedaban pendientes las semifinales y la final de Copa y, por supuesto, no viajó ningún jugador de los cuatro semifinalistas (Athletic de Bilbao, Valladolid, Valencia y Madrid). Se confeccionó un grupo que mezclaba internacionales cuajados con jóvenes emergentes merecedores de una oportunidad. Había dos porteros: Dauder, del Tarragona, comprometido ya para la siguiente temporada por el Atlético (flamante campeón de Liga) y Ramallets, al que la prensa madrileña aún citaba como mallorquín. Dado que había empezado a sonar en el Mallorca, se pensaba que era de allí, tan poco se sabía de él. Lo previsto era que jugara Dauder, pero se dislocó un hombro en el primer entrenamiento, así que la portería fue para Ramallets, que hizo dos estupendos partidos, uno empatado y el otro ganado por los nuestros.
A eso siguieron, ya terminada la final de Copa, dos partidos de preparación en Madrid ante el Hungaria, el equipo de exiliados del comunismo en el que apareció Kubala en España, al final de los cuales se hizo la lista definitiva de 22 jugadores, según el tope establecido por la FIFA. La mayoría de selecciones duplicaba los 11 puestos, pero Guillermo Eizaguirre pensó que lo prudente era llevar tres porteros a costa de ir con un solo extremo izquierda, Gaínza. Los dos primeros eran, según lo previsto, Iñaki Eizaguirre y Acuña. Para tercero se optó por Ramallets mejor que Lezama, reciente campeón de Copa con el Athletic, en la idea, que aún persiste, de que es mejor para ese puesto un joven sin pretensiones de titularidad que un veterano poniendo caras.
El portero del Barcelona, Joan García.Miguel OsesAP
El día de la partida se produjo un curioso y feo incidente en el aeropuerto de Barajas. Guillermo Eizaguirre comentó: «Las maletas se dejan ahí y que las recoja el gallego». Lo de «el gallego» era un genérico que aludía a los cargadores de maletas del aeropuerto de Madrid, en la época en general gallegos, del mismo modo que los serenos eran asturianos o los propietarios de restaurantes baratos, zamoranos. En ciertos oficios, paisanos tiraban de paisanos y acababan por regionalizar un oficio. Acuña entendió que iba por él, se encaró con el seleccionador y éste, que tenía todas las características de señorito infatuado y había hecho la guerra como capitán de la Legión, se encampanó en vez de aclarar el equívoco y tuvieron una bronca de órdago. Hubo que agarrarles y exigió que Acuña no viajara. A duras penas pudieron convencerle entre el presidente, Muñoz Calero, y el entrenador, el sabio y prudente Benito Díaz, y para evitar el escándalo consintió.
Llegados a Brasil, Iñaki Eizaguirre dejó en los entrenamientos una sensación de falta de forma. Pese a ello, y dado que a Acuña no lo quería ver ni en pintura Guillermo Eizaguirre y que Ramallets sólo había jugado hasta entonces 16 partidos en Primera, se decidió que el veterano ocupara la portería el primer día ante Estados Unidos. Estuvo mal en el gol de los norteamericanos (España llegó al 81' perdiendo 0-1, y luego marcó tres goles en serie), y dio otras muestras de inseguridad. Así que en el segundo partido, ante Chile, Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz convinieron en que lo conveniente era tirar de Ramallets (aún el mallorquín en las páginas de la prensa) pese a que en su ataque estaba un reputadísimo delantero llamado Robledo, criado en Inglaterra, delantero del Newcastle y célebre por sus poderosas cargas a los porteros. Ganamos 2-0 y Ramallets estuvo impecable. Así que repitió ante Inglaterra, que acudía a su primer Mundial, ganamos 1-0 y el novato estuvo cumbre. Ese día Matías Prats le llamó El gato con alas, toda España supo que no era mallorquín, sino de Gràcia, y el Barça y la selección tuvieron portero para 10 años. Las aguas se habían ido abriendo ante él, como las del Mar Rojo ante Moisés, y en unos meses pasó del anonimato a la gloria.
Parecido fue el más reciente y conocido caso de Casillas. Llegó al Madrid en la 99-00 por una lesión de Illgner y una pésima racha de Bizzarri, mientras el club, consciente del problema, había fichado a César para el curso siguiente. Cumplió, ganó la Champions y viajó como tercer portero, tras Molina y Cañizares, a la Eurocopa de Bélgica y Países Bajos 2000. En su segunda temporada aguantó la titularidad, pero en la parte final de la 01-02 la perdió. A la final de Champions en Glasgow viajó como suplente de César. Pero éste se lesionó, le tocó salir en el 68' e hizo tres paradas milagrosas.
Para el Mundial de Corea y Japón 2002 habían sido seleccionados Cañizares, Ricardo y Contreras. Cañizares se rompió accidentalmente el tendón del dedo gordo del pie, fue llamado Casillas de urgencia gracias a esa lesión de César y a su fantástico final de partido, convenció en los entrenamientos, pasó por delante de Ricardo y Contreras, y tres penaltis detenidos ante Irlanda (uno en el partido, dos en la tanda) le elevaron a héroe nacional un mes y un día después de Glasgow. La moraleja sería que el talento superior siempre acaba por abrirse camino. Y la pregunta ahora es si Joan García necesitará también que se vayan abriendo las aguas ante él, o si no le hará falta.
Paula Badosa podría estar en cualquier otro lugar. En los últimos tiempos, las lesiones la han martirizado, le han negado cualquier buena racha y la han apartado de las pistas durante meses y más meses. A sus 28 años y con sus dolores, podría haber recogido el botín —más de nueve millones de dólares en premios a lo largo de su carrera— y centrarse en cualquier otra cosa. Seguidores no le faltan —más de un millón en Instagram— ni gancho comercial; le bastaría con disfrutar de la vida. Pero aquí está, en una pista secundaria del Melbourne Park, persiguiendo todavía aquel anhelo que nació en la infancia.
"Quiero ganar un Grand Slam. Todavía hoy es mi sueño, es por lo que me levanto cada día. El tenis siempre me va a llevar al límite mental y emocional; siempre hay altos y bajos. Tener ese sueño que perseguir es lo que hace que me esfuerce", cuenta tras vencer a la azerí Zarina Diyas por 6-2 y 6-4 en la primera ronda del Open de Australia. En la siguiente se medirá a la rusa Oksana Selekhmeteva.
Sonríe Badosa a orillas del río Yarra antes de marcharse a su hotel, el Crowne Plaza, el mismo en el que se aloja Carlos Alcaraz, y recuerda que fue aquí, precisamente aquí, donde más cerca estuvo de ganar un grande. El año pasado derrotó a Coco Gauff, alcanzó las semifinales y tuvo que ser la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, quien la frenara a dos pasos del título. Esta vez podría recorrer una senda similar, acercarse de nuevo a la gloria, aunque lo ve complicado.
"El cuerpo me responde"
"Jugar en Australia siempre me ha gustado, pero son situaciones muy distintas. El año pasado venía con muchos partidos a las espaldas, con mucho ritmo competitivo. Ahora, obviamente, me falta todo eso. Después de un parón por lesión la confianza se resiente y se pierde acierto en la toma de decisiones, velocidad de reacción... Eso es lo que más noto que me falta", explica Badosa, que aun así no pierde la esperanza por un motivo muy sencillo: está sana. La espalda, su punto débil, no le duele.
¿Cómo se encuentra?
El cuerpo me está respondiendo muy bien, la espalda también. He hecho una pretemporada muy larga, la más larga de mi vida, y ya he jugado unos cuantos partidos este año con buenas sensaciones. Obviamente estoy cada día pendiente de las lesiones porque he sufrido mucho, como todo el mundo sabe, y quiero prevenir para que no vuelva a pasar.
A simple vista, sus palabras se confirman. El pasado septiembre, una rotura en el cuádriceps izquierdo la obligó a renunciar al tramo final de la temporada, pero se recluyó en Dubái, donde reside, para volver más fuerte. Sus brazos, más musculosos que nunca, dan fe del trabajo en el gimnasio. Sus golpes, tan potentes como le gusta, también se benefician. Este lunes apenas ofreció opciones a su primera rival en Melbourne, Diyas. Cada intercambio desde el fondo de la pista, ¡boom! y punto. A la azerí le faltaba potencia para igualar su velocidad y, si resistió algo más de una hora, fue porque desde el inicio intentó frenarla con tiros cortados y dejadas.
Badosa, durante su partido ante Diyas en Melbourne.AFP
Los discretos números de la española con el saque evidencian que aún le falta seguridad sobre la pista, pero a ver quién la detiene. Según el cuadro, su primera gran prueba llegaría en tercera ronda ante Jessica Pegula, y más allá asoman Madison Keys o Amanda Anisimova. No será fácil.
"El año pasado entrené más fuerte que nunca y ahora me siento en el mejor estado de forma de mi vida. Me centré mucho en el gimnasio y creo que mi cuerpo lo ha agradecido. Mi lesión de espalda siempre va a estar ahí y no puedo controlar que vuelva a doler, pero sí puedo hacer todo lo que esté en mi mano. La prevención, el descanso... ahí tengo que dar el cien por cien", analiza la actual número 26 del mundo, que en los próximos días podría perder su estatus. Si no repite semifinales, cederá muchos puntos e incluso podría verse fuera del Top 50.
En cualquier caso, eso no es ahora lo más importante. "Me encantaría hacerlo bien ya, pero si lo pienso con calma sé que mi mejor nivel llegará dentro de tres o cuatro meses, cuando recupere el ritmo. Ojalá sea antes, pero tengo que tener paciencia hasta la gira europea de tierra batida", se sincera Badosa, otra vez de regreso. Un regreso eterno.
Davidovich cumple en su estreno
Alejandro Davidovich no quiere fallar en Melbourne. Después de su enésimo cambio de entrenador y de sus notables resultados en 2025, el segundo español del ranking ATP debutó en el Open de Australia con una victoria rapidísima por 6-2, 6-2 y 6-3 ante el austriaco Filip Misolic. En sólo una hora y 42 minutos ya estaba en segunda ronda. Davidovich estuvo impecable e incluso salvó las cuatro bolas que tuvo que enfrentar. En segunda ronda se medirá al estadounidense Reilly Opelka, todo un desafío en pista dura, que ganó por 6-4, 6-3 y 6-4 al noruego Nicolai Budkov Kjaer.
El Erasmus de Kyllian Mbappé no fue un pasatiempo, aunque lo cierto es que se divirtió mucho, junto a Bernardo Silva, Falcao o Fabinho. Mónaco era el lugar ideal, según decidió su padre, Wilfried Mbappé, para que su hijo evolucionara lejos del ruido de París. Tiempo habría de regresar y de marcharse, en una carrera que ha estado perfectamente diseñada desde el principio, en lo económico y lo futbolístico. Todo empezó en el Principado, a los 14 años.
Enfrentarse al Mónaco será, pues, para Mbappé como abrir el álbum de fotos. Lo ha hecho hasta 12 veces desde que dejó el equipo de sus principios, pero esta vez es diferente. Es en la Champions, el torneo más deseado y que acechó, por primera vez, cuando estrenaba su mayoría de edad. La Juventus impidió entonces que se hubiera jugado el título ante el Madrid de Zidane, en Cardiff. Contra su alter ego, aunque fuera en el banquillo. Para entonces las comparaciones lo acercaban a Thierry Henry, veloz, desbordante y goleador, más que a ZZ.
Había debutado con 16 años en el primer equipo, en 2015, pero la temporada de su explosión fue la 2016/17, en la que logró 29 goles y 16 asistencias en 60 partidos. El Mónaco, que había conocido días de gloria en los años 60 y 80, volvía a ganar la Ligue 1 después de 17 años. Antes de regresar a París, Mbappé rompía la hegemonía del que sería su futuro club. Fue como robar al rey en el mismísimo Palacio de Versalles.
Un fútbol a la medida
El estadio Luis II volvía a recodar los tiempos del Mónaco dirigido por Arsène Wenger, con Scifo o Klinsmann, pero en una clave muy distinta. El portugués Leonardo Jardim era mucho más pragmático que el romántico Wenger, con un equipo que no dudaba en replegarse y explotar el contraataque, los espacios desde las bandas. En pocas palabras, un fútbol a la medida de Mbappé.
Un duelo, sin embargo, marcó el salto de calidad del equipo. Fue en octavos de la Champions ante el City de Pep Guardiola. Después de perder por 5-3 en Manchester, el equipo de Mbappé remontó en la vuelta. El francés marcó un gol en cada uno de los partidos. Lo mismo hizo en cuartos, con un doblete ante el Borussia Dortmund. La experiencia de la Juve frenó un sueño pendiente antes del salto al PSG, donde las frustraciones en el gran torneo se acumularon.
Es imposible saber qué habría sucedido si entonces, en 2017, papá Mbappé, que dirigía la carrera de su hijo en lo deportivo, hubiera optado por el Madrid en lugar del conjunto parisino. Tres Champions ganaría el equipo blanco desde entonces, una más de la mano de Zinedine Zidane y dos con Carlo Ancelotti.
El Madrid, en la puja
El club de Florentino Pérez estuvo en la puja ante su salida del Mónaco, pero el primer destino de Mbappé era el dinero, en el momento de las grandes inversiones de Qatar en el fútbol, con el Mundial 2022 a la espera. Un fichaje de 180 millones de euros camuflado el primer año de cesión para no vulnerar las normas del Fair Play Financiero de la UEFA, acabó con el joven Mbappé en París. Ni el Madrid iba a alcanzar semejante cifra por el francés ni estaba dispuesto a pagar el salario que le esperaba en el Parque de los Príncipes.
La impresión es que el jugador no se hace ya esa pregunta, o al menos la disimula. Apareció ante los medios antes de enfrentarse, hoy, a su ex equipo, y no para hablar del Mónaco, sino para cerrar filas en torno a la crisis. Defendió a Vinicius y reconoció el derecho del público del Bernabéu a pitar a los futbolistas, algo que también dijo haber hecho de niño, como aficionado. Pero hizo una petición: «Que nos piten a todos, no sólo a Vini».
El francés no habló como ex jugador monegasco, pese a la oportunidad, sino como un futbolista maduro. Una voz que pesa mucho más que la de Álvaro Arbeloa, un entrenador circunstancial, y que suena a independiente. Para muestra, lo que dijo de Xabi Alonso: «Va a ser un grandísimo entrenador. Tengo una relación espectacular con él y le deseo lo mejor. Conoce mucho del fútbol moderno, es una decisión del club que hay que respetar». No dijo si la compartía. No lo necesita, ya no está de Erasmus.
Alemania no dio cuartel a España. Los Hispanos llegaron al choque con la clasificación en el bolsillo tras la derrota de Serbia a manos de Austria, pero se vieron superados por un rival que se resarció con creces de su traspiés ante los serbios en la segunda jornada imponiéndose con un 34-32 que le permite avanzar con dos puntos a la siguiente fase del Europeo. Algo crucial, teniendo en cuenta el nivel de los que serán los contendientes de ambos en un grupo en el que estarán Noruega, Francia, Dinamarca y, muy posiblemente, una selección de Portugal que parece haberle tomado la medida a los españoles.
Con lo que había en juego, no fue raro que el primer tiempo fuera inicialmente un intercambio de golpes en el que, si bien los Hispanos abrieron el fuego, fueron los alemanes los que mostrarían una mayor contundencia en ambas áreas. En ataque, sobre todo, con un Renars Uscins demoledor en los instantes finales y que auparía a los suyos hasta una máxima diferencia de cuatro goles en la recta final del primer tiempo. En defensa, mostrándose como un bloque granítico y con un Andreas Wolff salvando llegadas aparentemente claras de los de Jordi Ribera.
Con todo, España supo apretar los dientes y llegó a rebajar la ventaja a solo un tanto con un parcial de 0-3 firmado por Daniel Dujshebaev, Marcos Fis e Ian Tarrafeta que Lukas Zerbe se encargó de dejar de nuevo en dos para que el marcador mostrara al descanso un aún esperanzador 17-15.
Conato de rebelión
Los germanos, no obstante, no dieron opción para que España llegara a amenazar su victoria. Nada más empezar la segunda parte, lograron adelantarse por tres goles por medio de un Juri Knorr que, junto con Justus Fischer, acompañarían la efectividad mostrada por Uscins en el primer tiempo.
A pesar de algún conato de rebelión de los españoles, que llegaron a ponerse a un tanto de distancia, la falta de acierto en momentos cruciales, unida a una defensa alemana tremendamente física y pegajosa, acabó por evitar que sus intentos por lograr al menos la igualada se fueran una y otra vez a pique. Sobre todo, con un arreón de Alemania que le permitió colocarse a cinco goles en la recta final (34-29) que los de Ribera lograrían recortar hasta un ajustado 34-32.
El entrenamiento de ayer en Valdebebas, abierto un cuarto de hora a la prensa, se inauguró con una conversación entre Álvaro Arbeloa y Vinicius. Un breve diálogo, justo delante de los numerosos micrófonos y cámaras que les apuntaban, donde el capitán y el entrenador del Real Madrid discutían sobre la conveniencia de las multas para acabar con algunos actos de indisciplina en el vestuario. Una hora más tarde, durante su rueda de prensa, Arbeloa quitó toda importancia a lo sucedido. «Ha sido una anécdota graciosa y nada más», zanjó, con una sonrisa, alegando que algunos de sus jugadores habían tardado más de la cuenta en saltar a la sesión preparatoria «porque estaban peinándose o echándose colonia».
Hubiese o no una excesiva dramatización por parte de Arbeloa, que en las horas previas de su debut frente al Levante ya había posado absorto junto a las 15 Champions, no parece buen momento para el excesivo celo en los cuidados faciales. Son días de aguas turbulentas y el Bernabéu sabe del poder de su dedo acusador. Hoy, frente al Mónaco, la afición no sólo volverá a pasar revista a sus futbolistas, sino que calibrará también el grado de responsabilidad de Florentino Pérez. Las escenas de máxima tensión vividas el sábado podrían repetirse en caso de que hoy vengan mal dadas frente al Mónaco. Sin embargo, Arbeloa no quiere saber nada de esa fractura en el madridismo.
«Sé cómo es el público del Bernabéu. Si hay algo que es, es justo y nos toca a nosotros cambiar esos pitos por aplausos. Que vean el esfuerzo, la calidad y el juego que les gusta. Estamos trabajando en ello y sabemos que van a estar de nuestro lado. El público quiere que su equipo transmita la emoción y pasión que siente por el Real Madrid», reveló el ex técnico del Castilla. Poco importa ahora que el Mónaco haya perdido siete de sus últimos ocho partidos en la Ligue 1. La única prioridad son los tres puntos con los que consolidarse en el top-8 y evitar una eliminatoria previa antes de los octavos de final.
"No me van a engañar"
Para alcanzar ese objetivo, Arbeloa tampoco va a renunciar a algunas maniobras de distracción, como las que ya apuntó tras el 2-0 del sábado, a propósito de quienes reclamaban la dimisión de Florentino. «Sé que hay campañas para debilitar al Real Madrid y sé por quién están organizadas. No me van a engañar. El máximo respeto y agradecimiento al Bernabéu, porque conmigo siempre se han portado excepcional y quieren lo mismo que yo, ganar títulos», subrayó ayer, sin hacer mención a las voces contra el presidente. Cuando le reclamaron más detalles sobre esa presuntas maniobras orquestadas optó por una excursión por la tangente: «Los periodistas sois vosotros».
Hoy, el preparador blanco no podrá contar con Rodrygo, aún renqueante de sus molestias musculares, Brahim Díaz, tras su derrota en la final de la Copa de África, el sancionado Álvaro Carreras, y los lesionados Trent Alexander-Arnold, Eder Militao, Antonio Rüdiger y Ferland Mendy.
"Cristo, en ti pongo mi fe y mi voluntad: pase lo que pase creo en ti y en tu amor eterno". Éste es el mensaje que publicó en redes sociales David Cordón, Davinchi, futbolista del Getafe, después de conocer que su padre estaba entre los desaparecidos de la tragedia ferroviaria de Córdoba.
David Cordón senior, de 50 años de edad, viajaba en el tren Alvia Madrid-Huelva que chocó en la tarde de ayer en Córdoba con otro Iryo dejando una cifra de 39 fallecidos y más de 150 heridos. Cordón está entre las decenas de desaparecidos de las que no tienen noticias sus familiares y amigos.
Cordón había acudido en la tarde del domingo a presenciar el encuentro liguero que enfrentó al Getafe con el Valencia en El Coliseum y que concluyó con victoria visitante. Según el medio local Huelva24 la pareja de Cordón no viajaba con él en el tren.
El padre de Davinchi fue un destacado jugador de fútbol playa. Como miembro de la selección española consiguió dos campeonatos de Europa en 2011 y 2004, en este último fue elegido mejor jugador, y dos subcampeonatos del Mundo en 2003 y 2004. A día de hoy, Cordón era enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.
Su hijo Davinchi no ha acudido al entrenamiento del Getafe previsto esta mañana en la ciudad deportiva azulona. Desde el club piden el "máximo respeto, prudencia y solidaridad" respecto a las informaciones sobre esta tragedia. "Mantenemos la esperanza en nuestros corazones", escriben en un post de X.
Davinchi había recalado en el Getafe este curso proveniente del Recreativo de Huelva. El jugador empezó como titular en los onces de Bordalás hasta que una rotura de menisco le apartó de los terrenos de juego desde principios de octubre del año pasado.