No hubo manera. Fueron media docena de preguntas a Luis de la Fuente sobre Luis Rubiales y su dimisión. Los periodistas trataron de darle al coco para intentar formular cuestiones de las que no fuera fácil escaparse. ¿Qué opina de la dimisión? ¿Afecta al equipo? ¿Qué pensó cuando se enteró? Y así un buen rato en la sala de prensa del estadio Los Cármenes, en Granada. Lo único llamativo es que dijo no haber hablado con el presidente que le aupó al cargo, un detalle, por cierto, que le molestó mucho.
Fue la sexta pregunta sobre Rubiales la que desató la tensión en la sala. Le dijeron que si había hablado con el hombre que le había colocado en el puesto donde está ahora. “Llevo 11 años en la casa, empiezo ahora el año 12. Llevo más años que Rubiales. Nadie me ha regalado nada, que quede claro, lo que tengo me lo he ganado yo. Soy un hombre agradecido a todas las personas que me han ayudado, pero ya”, y ante la insistencia del periodista, fue cortante: “No, no hablé con él”.
En ese momento, el jefe de prensa de la selección española tomó la palabra: “Se han contestado seis preguntas sobre la dimisión de Luis Rubiales. El seleccionador ya ha dicho lo que tenía que decir y si alguien tiene alguna pregunta más, que no tenga que ver con la dimisión, adelante. Porque ya ha contestado seis preguntas sobre Rubiales en la previa de un partido”. El silencio se podía cortar. Hubo más preguntas sobre otros aspectos, pero pocos prestaron atención.
“Máximo respeto”
Antes de eso, el seleccionador había sido un frontón: “He dicho todo lo que tenía que decir en su momento. Máximo respeto a su decisión”, fue su primera respuesta. La segunda: “Entiendo vuestro interés en preguntar, pero sólo puedo decir que máximo respeto”. La tercera: “Me ocupo de lo que puedo controlar. Lo que pase fuera de las convocatorias, entrenamientos, etc… Está lejos de mi control”. La cuarta: “A mí me compete el equipo. Nosotros pensamos solo en fútbol y quizás vivimos en una burbuja, una burbuja necesaria porque tenemos mucha responsabilidad. Entiendo que hay interés por conocer detalles sobre esto, pero mañana tenemos un partido muy importante para consolidarnos primeros, y esto es materia muy suficiente para centranos en ello”. La quinta: “Cuando me enteré de la dimisión, pensé que esto no para, que esto sigue. Máximo respeto, las personas toman las decisiones cuando creen que deben tomarlas”. La sexta, escrita está, fue la de su reivindicación.
Que, por cierto, no fue la única. Después, alguien le cuestionó sobre cómo se prepara para estos ‘enfrentamientos’ con los periodistas. “Algo ayuda llevar 40 años en el fútbol. He estado en el césped, en los despachos y en el banquillo”.
La ciudad de Málaga ha inaugurado una calle dedicada a Ana Carmona 'Nita', considerada la primera futbolista profesional en España. Este reconocimiento póstumo honra la memoria de una mujer que, a principios del siglo XX, se disfrazaba de hombre para poder jugar al fútbol, desafiando las convenciones de su época. La calle se encuentra en el entorno del cementerio de San Miguel, cerca del barrio malagueño de Capuchinos, donde Nita nació en 1908.
La decisión de asignar esta calle a Ana Carmona Ruiz fue aprobada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga en agosto de 2023. Ahora, una placa conmemorativa rotula oficialmente este espacio, consolidando su legado en la historia de la ciudad y del deporte español.
Este no es el único homenaje que el Ayuntamiento de Málaga ha dedicado a esta pionera del deporte. Su figura ha sido objeto de estudio en uno de los talleres del Área de Juventud, 'Formarte', donde se abordó la relevancia de Nita Carmona en el contexto de la cultura local y la lucha por los derechos de la mujer, destacando su valentía y el impacto de su historia.
¿Quién fue Nita Carmona?
Nita Carmona creció en Málaga observando cómo los marinos ingleses jugaban al fútbol en las explanadas del puerto, donde su padre trabajaba como estibador. Esta temprana exposición al deporte encendió su pasión, tal y como apunta el periodista deportivo Jesús Hurtado en su libro '75 Años de Fútbol en Vélez',
Nita disputó varios partidos con el Sporting Club de Málaga, fundado por el padre salesiano Francisco Míguez. Posteriormente, se trasladó a Vélez Málaga para vivir con unos familiares, donde se unió al Vélez Club de Fútbol. Fue en este equipo donde recibió el apodo de 'Veleta', un reflejo de su agilidad y determinación en el campo.
España sufrió ante Alemania la primera gran derrota de esta generación acostumbrada a ganarlo todo. Hicieron historia en el último Mundial y vencieron en la Liga de Naciones poniendo al fútbol femenino español en la cima del planeta. Pero en Lyon, en la pelea por el bronce olímpico, sus errores fueron su condena. El error de Cata Coll en el penalti del 0-1 y el error de Alexia Putellas en la pena máxima que podía provocar la prórroga. Era el minuto 96, un momento de máxima tensión, y la doble ganadora del Balón de Oro falló.
"No sé ni qué decirte...", avisaba Putellas, capitana nacional, al periodista de Televisión Española que le entrevistó a pie de campo. "Esto es muy duro", añadía. "Lo siento mucho, porque no hemos conseguido la medalla, lo hemos intentado, hemos tenido la oportunidad de llevar el partido a la prórroga... He fallado... Me ha parado el penalti...", intentaba resumir, emocionada.
Putellas situó el balón en el punto de penalti y estuvo 30 segundos observando la portería alemana. Respiró hondo varias veces y vio cómo Berger le adivinaba la idea. "Creía que se iba a tirar a donde tiré en la primera final de Champions contra ella (en el Barça-Chelsea de 2021), pero no ha sido así", explicó, y recordó las horas previas, los ensayos y los entrenamientos. "Ayer estuvimos entrenando penaltis y los metí todos. Me sabe fatal por todo el mundo, por mis compañeras, por las familias, por toda la gente que estaba ayudándonos. Confiaba en que entraba. El próximo que tenga lo meteré seguro, aunque no cambie nada sobre este. El resultado es el que es", comentó.
En un primer momento, parecía que el penalti lo iba a lanzar Mariona Caldentey, que se acercó al balón, pero era una estrategia. "Hemos hecho eso para despistar a la portera. Cada partido el staff dice quién tira los penaltis, hoy me tocaba. Pero nada. Me revienta, me revienta... Ese penalti tenía que ir dentro, por todos, y no ha entrado. Estamos jodidas", analizaba Alexia, ya en rueda de prensa, media hora después del momento del penalti. "Ha pasado media hora y sigo dándole vueltas".
A su lado, Montse Tomé elogiaba a sus jugadoras a pesar de la "tristeza". "Duele, pero hemos dado la cara. Lo hemos merecido. Hemos tenido ocasiones, la jugada del penalti del 0-1, luego el penalti en el último momento para empatar... Es muy cruel, estas jugadoras hoy merecían más. En semifinales nos faltó intensidad, pero hoy hemos sido la España que queremos ser", analizó la seleccionadora. "Tengo aquí a Alexia, que tiene dolor, que lo va a sentir y lo vamos a sentir, pero ha dado la cara", finalizó.
Una de las ocasiones más claras del tramo final, sin tener en cuenta el penalti, la tuvo Jenni Hermoso, cuyo cabezazo salió demasiado centrado. "Hemos tenido cerca la medalla, pero hoy el fútbol y la suerte no estaba de nuestra cara. Te vas a casa sin nada y a seguir. No hemos tenido la suerte de cara en ese penalti", declaró la delantera, que quiso valorar de forma positiva el cuarto puesto.
"Cuando acostumbras a la gente a algo bueno y vienen derrotas parece que todo es una mierda, pero ni cuando ganas eres tan bueno ni cuando pierdes eres tan malo. No tenemos que mirar nada más. El fútbol es así", finalizó Hermoso.
El escenario, tan insólito, podría ser el siguiente. Cuando en unas semanas Sergio Scariolo anuncie la convocatoria de la selección absoluta para el próximo Eurobasket y, además, añada los nombres de la novedosa España B que la escoltará en su camino, pensando en futuro, se producirá el siguiente fenómeno: los sueldos de muchos de los jugadores del segundo combinando, más jóvenes ellos, serán superiores a la de la mayoría de los del primero. «Quitando a Santi Aldama (seis millones de dólares el próximo curso en los Grizzlies) y a los hermanos Hernangómez, los tres siguientes mayores salarios de jugadores españoles están en la NCAA», explican expertos en el mercado. La «revolución total».
Aday Mara, Baba Miller, Álvaro Folgueiras o Great Osobor ganan más que Llull, Garuba, Abalde o Brizuela. Por ejemplo. El mayor ladrón de talento del baloncesto nacional está al otro lado del charco y no es la NBA. Desde que en el verano de 2021 la liga universitaria se desprendiera de complejos y empezar a pagar a los jugadores a través del artilugio que denominó NIL (Name, image and likeness), el éxodo ha sido masivo. «Ocho de los 10 mayores proyectos de estrella del baloncesto español están formándose fuera». Ha dejado de ser una competición amateur: no pueden pagar a sus estrellas por sus logros deportivos, pero sí, por ejemplo, por su presencia en redes sociales o por participar en campañas publicitarias.
Lo que antes era rareza es ahora norma. Y al revés. Expoliados han sido Madrid y Barça, en cuyas oficinas empieza a plantearse aquello de para qué sirven sus canteras. Sergio de Larrea, campeón del mundo júnior en 2023 e inmerso a sus 19 años en los planes de Pedro Martínez en el Valencia que disputará la final de ACB, es excepción. «Seguramente ganaría más dinero en otra parte. Pero han cuidado de él y le están dando minutos... Cada decisión es un mundo», exponía hace unas semanas Juancho Hernangómez. El madridista Hugo González también entra en ese grupo, aunque el próximo draft de la NBA escribirá su futuro.
Este verano el fenómeno ha dado otra vuelta de tuerca. Es tal el músculo económico de las universidades americanas, que hasta jugadores que ya han se han asentado en ACB (o están en ello) han decidido dar el salto. Ahí están los casos de Rubén Domínguez (del Bilbao Basket a Texas A&M) o Mario Saint-Supéry (de estar cedido por Unicaja en Manresa a estar eligiendo destino en la NCAA) quien incluso abonará su cláusula de salida, en torno al medio millón de euros. También no españoles, claro. El belga De Ridder, también de Bilbao, dará el salto con casi 24 años. «Es una mezcla de todo. Lo más importante es lo económico, claro. En algunos casos es dinero que nunca van a ganar en Europa. Son salarios a los que en España sólo tiene acceso el Madrid y el Barcelona, oportunidades que no se pueden dejar pasar», explica Guillermo Bermejo, Director Europeo de la agencia You First, que desgrana un fenómeno «imparable».
Raúl Villar, con el Barça.ACB Photo
«Desde el momento en que se aprueba el NIL... El verano pasado ya se empiezan a pagar unas cantidades bastante altas. Y este año ha explotado completamente. Ante el anuncio de las normas que van a regular las cantidades pagar, tras el juicio que se está llevando a cabo, se han gastado el dinero. Va a seguir siendo un mercado que para chavales de 18 ó 19 años no existía antes y se van a seguir pagando grandes cantidades, pero seguramente no al nivel de este verano", explica, añadiendo los otros dos factores. "Por otro lado, la NCAA ha bajado la mano con los criterios de amateurismo. Antes, un jugador que hubiera cobrado de un club, era imposible. Ahora hay ciertos mecanismos que permiten eso", sigue. "Quizá la parte más compleja sea la académica. Lo que no quieren es que vayan jugadores con notas cuestionables o que no hayan aprobado el Bachillerato. Eso lo miran con lupa".
Los casos son incontables. Dame Sarr dejó tirado al Barça en plenos playoffs de la Euroliga para jugar Nike Hoop Summit, un torneo de exhibición. Lo que para cualquiera parecería una locura, tiene una argumentación. El italiano cobrará casi tres millones la próxima temporada en Duke. Del Barça también salta Raúl Villar (a Charlotte) o Mathieu Grujicic (a Ohio State), como el año pasado lo hizo Kasparas Jakucionis hacia Illinois. El éxodo en el Madrid es insólito: Gildas Giménez (Bella Vista CIA) y Sidi Gueye (Arizona) se unen a los que ya se fueron (Egor Demin, Ismaila Diagné, Jan Vide...). Juanma Ruiz, Guillermo del Pino, Lucas Marí, Ian Plattweuw... La lista es interminable.
Saint-Supéry, defendido por Huertas.ACB Photo
Una huida que no tiene por qué ser negativa, porque el panorama en España lleva siendo años desolador para el interés de los canteranos. "Esta temporada el número de jugadores seleccionables en ACB ha sido del 23%, un descenso paulatino cada año", protesta Alfonso Reyes, presidente de la ABP (sindicato de jugadores), que recuerda que los equipos españoles han estado años "esquilmando canteras de Europa y África" y ahora ven cómo el fenómeno se les vuelve en contra. Y que ve con buenos ojos, aunque "llega tarde y sin contar con la ABP", la liga sub 22 que este miércoles anunciarán la FEB y la ACB (con el respaldo económico, unos cinco millones de euros, del CSD) y en la que los equipos que participen (aún por confirmar) deben tener al menos seis jugadores seleccionables.
El caso es que la peregrinación es la comidilla del baloncesto europeo desde hace tiempo. Hace unos días, Juancho Hernangómez razonaba en Piratas del Basket: "Es una puerta que años antes no había y me parece una gran oportunidad. Si los chavales universitarios en cuatro años pueden ayudar a su familia y, por así decirlo, tener la vida hecha, ¿por qué no? ¿Cómo vas a decirle a un chaval de 19 o 20 años que no coja un millón y medio o dos millones?". "¿Quién les va a prometer minutos en ACB? Dime cuántos chavales están jugando en ACB", se quejaba. "Si se van a la NCAA, qué jugadores de 22-23 años va a haber aquí dentro de cuatro años. A qué se va a jugar, si la media de los equipos va a ser de 32 y 33 años. Me preocupa eso", exponía Ibon Navarro.
La FIBA ha intentado reaccionar, temiendo también por sus ventanas de clasificación en mitad de temporada, puesto que los chicos de la NCAA no iban a tener el permiso. "Las universidades están cada día más cerca de ser entidades comerciales, clubes profesionales, y eso desafía nuestro ecosistema", reconocía Andreas Zagklis, secretario general, que avisó: "No podemos quedarnos de brazos cruzados, ni podemos permanecer como meros observadores".