Unos de los grandes nombres del Everest, Tom Hornbein, ha fallecido este sábado a los 92 años a tan solo unos días de que se cumplan 60 años de su impresionante hazaña en la cima del mundo en 1963.
El escalador norteamericano fue, junto a Willi Unsoeld, el primero en ascender el Everest por la arista oeste, vía que abrió y que solo han conseguido conquistar otros ochos alpinistas en toda la Historia.
El ascenso de Hornbein y Unsoled está considerado uno de los más impresionantes logros conseguidos en la montaña más alta del mundo. Por ello, el barranco de hasta 50º de inclinación que llega hasta la cima por esta cara de la montaña pasó a llamarse corredor Hornbein.
Antes de lograr esta gran proeza, Hornbein ejercía de anestesista, profesión que retomó tras coronar el Everest. Este trabajo lo complementó con la enseñanza en la universidad y con la investigación, la cual iba orientada al estudio de los efectos de la altitud en el cuerpo humano y más concretamente en la sangre.
Hornbein, que murió en su casa de Colorado, siempre será recordado como uno de los mejores montañeros de la historia por su hazaña, por su afán aventurero y por su coraje para adentrarse en lo desconocido.
El Villarreal vivió una noche de terror en el Vélodrome, de donde salió muy malherido y forzado a obrar un milagro para seguir vivo en Europa. El conjunto amarillo estuvo irreconocible y fue un juguete en manos de un Olympique de Marsella que exhibió una pegada brutal. El equipo francés fue muy superior y dejó casi sentenciada su clasificación para los cuartos de final con cuatro goles de renta para la vuelta en La Cerámica.
El Villarreal hipotecó buena parte de sus opciones de seguir adelante en la Liga Europa en una primera parte catastrófica. Fue como si hubiera retrocedido de repente dos meses atrás en el tiempo y volviera a ser aquel equipo vulnerable y dubitativo que Marcelino había conseguido enderezar en las últimas semanas. Ya resultó llamativo ver un once sin laterales puros, función que les tocó hacer a Mandi y Cuenca, lo que restaba profundidad a la hora de atacar a un Villarreal que cedió la iniciativa a su rival.
No le preocupa a Marcelino que su equipo no tenga el balón siempre que se defienda con orden y salga rápido al contragolpe pero no lograba hacer ni una cosa ni la otra. Los franceses, conscientes de donde estaba el peligro, no dudaban en cortar con falta, si era menester, la salida de los amarillos, que apenas consiguieron inquietar un poco con la profundidad de Akhomach en los primeros compases, antes de que su defensa empezara a hacer aguas.
La movilidad de futbolistas como Ndiaye y Harit empezó a crear problemas. El primero habilitó para la subida de Clauss tras una buena acción en la frontal y el centro del lateral lo cabeceó Veretout totalmente solo en boca de gol para adelantar a los franceses.
Errores defensivos
Apenas había tenido de reaccionar el Villarreal cuando una acción desgraciada de Mosquera le puso el partido aún más cuesta arriba. El colombiano trató de cortar un envío de Harit que había desviado previamente Comesaña, pero acabó introduciendo el balón en su portería. Y no terminó ahí su aciaga noche pues el tercero del Marsella llegó como consecuencia de un penalti cometido por el propio Mosquera, que arriesgó demasiado al intentar quitarle el balón a Sarr en el área y acabó derribándolo. El colegiado, a instancias del VAR, revisó la acción y acabó señalando los once metros, desde donde Aubameyang ponía el 3-0.
El Villarreal necesitaba darle una buena sacudida al partido y Marcelino la buscó con un triple cambio para arrancar el segundo tiempo. Con Parejo a los mandos y Alberto Moreno en la banda parecía tener algo más de profundidad el equipo castellonense, que estuvo a punto de sacar un penalti nada más reanudarse el partido en una falta sobre Sorloth casi sobre la línea del área.
La mejoría, sin embargo, fue apenas un espejismo y el Marsella no tardó en volver a rondar la portería de Reina, a la que llegaba con suma facilidad. Ndiaye perdonó el cuarto en un remate que se le fue arriba pero no lo hizo un killer como Aubameyang, al que los años no han quitado su olfato goleador. El gabonés anotó su noveno gol en el torneo y el vigesimoprimero de la temporada con un sutil toque para elevar el balón por encima de Reina y poner la eliminatoria casi imposible para el Villarreal.
El portero evitó el quinto en un doble remate de Sarr cuando su equipo ya jugaba en inferioridad numérica después de que Alberto Moreno viera dos amarillas en apenas diez minutos. Los de Marcelino apenas tuvieron opciones de maquillar el marcador en un remate de Guedes bloqueado por la defensa y el Marsella dio la sensación de conformarse con su amplia renta.
"Este no es mi Mbappé", admitía Florentino Pérez en los meses más duros de las negociaciones con el futbolista. Una frase que llegó a todos los aficionados del Real Madrid. "Este sí es mi Mbappé", debieron pensar ayer el presidente y las miles de personas que llenaron el Santiago Bernabéu. El delantero se transformó en superstar, anotó dos goles que pudieron ser más, guió la remontada de los blancos ante Las Palmas y asaltó el liderato de LaLiga. [Narración y estadísticas (4-1)]
Y eso que el partido empezó cuesta arriba para el Madrid. Todavía asentándose en el mismo césped sobre el que había sufrido en la noche del jueves copero, los blancos se encontraron por debajo en el marcador en el segundo 28 del partido. En la primera jugada, Moleiro zigzagueó entre rivales, Silva abrió a Sandro en la derecha, el ex del Barça dibujó un buen centro y Silva, llegando a la espalda de Lucas, anotó ante Courtois.
El gol pudo poner al Madrid y a Ancelotti contra las cuerdas en un domingo que parecía propicio para dar un golpe a la moral de Atlético y Barça tras sus pinchazos del sábado. Otro tropiezo madridista provocaría más silbidos en un Bernabéu con más dudas que alegrías. Y ahí apareció Mbappé. El galo había señalado el escudo y había negado con el dedo al anotar contra el Celta después de los abucheos de la grada, y contra Las Palmas hizo directamente suyo el logo del equipo. El Madrid creció a sus hombros.
Rodrygo, en la izquierda
Sin Vinicius, Rodrygo se acomodó en la izquierda y cuajó uno de sus mejores partidos, dejando el centro libre para los movimientos de Bellingham y Mbappé. El francés, más ágil, coordinado y acertado que nunca, empató de penalti en el 17 tras una clara zancadilla de Sandro a Rodrygo. Cillessen ya había salvado varias veces la igualada, pero no pudo detener la pena máxima.
Tras las tablas, el Madrid fue un huracán y sólo los vuelos del portero holandés evitaron más goles, siempre con Mbappé en modo superstar, bailando sobre la marca de los centrales canarios, cayendo a banda, moviendo el ataque y gustándose por momentos. Quitándose toda la presión de los primeros meses.
En el 32, el galo arrancó un contraataque tras sortear la entrada la Herzog. Llegó al borde del área, probó a Cillessen y el despeje del portero llegó a Lucas, que asistió a Brahim para el 2-1. Era un Madrid eléctrico, activo con y sin balón en una versión totalmente distinta a la del equipo espeso y sin ideas que había mostrado en Arabia Saudí y por momentos contra el Celta.
Brahim anota el 2-1, el domingo en el Bernabéu.EFE
Con Ceballos, extraordinario, y Valverde en el eje, Las Palmas permitió demasiados metros a Bellingham, Rodrygo y Mbappé y la movilidad de éstos rompió su defensa. En el 36, Rodrygo apareció en izquierda, cedió a Jude dentro del área, el inglés dejó pasar la pelota y Mbappé, de primeras, encontró la escuadra de Cillessen.
Sin tiempo para saborearlo, Mbappé anotaría su hat-trick a los cinco minutos al empujar un pase de Rodrygo tras una gran asistencia de Bellingham por encima de la defensa. El gol, eso sí, acabaría anulado por fuera de juego del francés en el inicio de la jugada. Mbappé era un vendaval y se fue a vestuarios tras disparar al palo izquierdo de Cillessen.
El regreso de Alaba
Después del intermedio, el Madrid mantuvo la marcha. Incansable, necesitado de alegrías y sensaciones. Bellingham perdonó el cuarto al rematar desviado tras regatear al portero y Rodrygo culminó una buena combinación entre Mbappé y Fran García para anotar con facilidad en el centro del área.
El Madrid disfrutó después de varias semanas complicadas, asalta el liderato de LaLiga en solitario y coge aire de cara a las dos últimas jornadas de Champions, claves para conocer su rival en las eliminatorias.
Los canarios jugaron la última media hora en inferioridad tras la roja a Benito, que golpeó en el muslo de Lucas. De modo que Chamartín siguió con el día festivo. Ancelotti le dio minutos a Alaba, de vuelta 13 meses después de su grave lesión de rodilla, Bellingham y Valverde marcaron pero sus goles fueron anulados por fuera de juego y el técnico le dio la oportunidad de debutar a Chema, joven centrocampista del Castilla.