Tras la triste noticia del fallecimiento de Torie Bowie, que ha conmocionado al mundo del atletismo, varios medios ingleses han publicado que la atleta estaba embarazada de siete meses en el momento en el que perdió la vida.
Además, añaden que la campeona del mundo en 2017 y la triple medallista olímpica en los Juegos de Río en 2016 estaría sufriendo una depresión que le habría hecho quitarse la vida.
El cantante Paul Askew, gran amigo de la atleta, ha confirmado esta información en el mensaje que ha publicado tras conocer el fallecimiento de su amiga: “La depresión es real, por favor cuiden de su gente. Nunca sabes contra qué pueden estar batallando sus mentes”, escribía el artista.
La deportista llevaba sin competir desde el pasado mes de junio de 2022 y no había participado en ninguna prueba a lo largo del 2023. Sus vecinos han apuntado al Daily Mail, que Bowie tenía serios problemas personales y apenas salía de casa.
“Una noche salí a la calle y me la encontré con un cuchillo en la mano gritando a un hombre”, ha explicado uno de sus vecinos en unas declaraciones recogidas por el citado medio. Además, también han asegurado que la velocista había estado a punto de sufrir un embargo debido a una deuda que alcanzaba los 22.000 dólares.
El hombre más rápido de España es un chico de 21 años de Alcorcón, alto (1,93 metros) y espigado, que fluye sobre el tartán con la velocidad de los elegidos. "Siempre fui el más rápido de la clase", recuerda cuando se le pregunta por el don con el que sorprendió en el reciente Campeonato de España (oro en 60 metros y plata en 60 vallas, con dos récords de España y uno de Europa sub 23). Pero, cuando se pone las gafas, Abel Jordán (Vigo, 2003) es también un estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad Estatal de California -lo que más echa de menos en Fullerton es.... "¡el Mercadona!"-, un friki de la Fórmula 1 y con una historia familiar llena de idas y vueltas: "Mis bisabuelos emigraron a Cuba y mis padres regresaron a España sin nada, en una situación precaria", explica en esta entrevista con EL MUNDO antes de afrontar el Europeo short track de Apeldoorn, donde buscará un histórico doblete.
Ya sorprendió en el pasado Campeonato de España al aire libre (campeón en 100 metros con 10.18 y tercero en 110 vallas con 13.55). ¿En Gallur fue su confirmación?
Llegaba con ganas de hacerlo bien y me fui con dos récords de España, un récord de Europa sub-23, por todo lo alto. Incluso habiendo quedado segundo en las vallas (por detrás de Quique Llopis) fue un fin de semana redondo. Me fui súper contento en general por el hecho de haber sido capaz de competir en ambas pruebas a un alto nivel. Ahora mismo a nivel mundial estoy como en el puesto 19 en ambas, idéntico.
Ya casi nadie dobla. En el Europeo afrontará seis carreras (si todo va bien) en apenas dos días.
Me gusta. Es una buena manera de despejar la mente. Mira, hoy justo hablaba con mi psicólogo y le comentaba la pereza que me daba la universidad con lo bien que me estaban yendo las competiciones. Él me dice que me viene bien para que no todo sea atletismo. Doblar me hace el mismo efecto. Muchas veces en las vallas no me he encontrado bien y siempre tenía el 60 como para despejarme y encontrarme. Y viceversa.
Puede volver con dos medallas, lo que ningún español hizo jamás en velocidad.
Lo afronto con las mismas expectativas que el Campeonato de España. Con las ganas de demostrar que soy bueno en los dos. No pienso tanto en medallas, lo que más contento me pondría es ser finalista en ambas. En el 60, por ejemplo, parto como colíder (tiene 6,54). Pero del tercero al octavo están todos en 6,56. Es una competición que se mide por detalles mínimos y que la suerte influye.
¿Qué medalla le haría más ilusión?
En vallas, claramente. No sólo por la técnica, sobre todo porque llego noveno. A nivel objetivo, soy contendiente a la medalla en el 60 lisos, en las vallas no estoy ni cerca. Si lo logro, es que habré hecho una competición excelente.
¿Cuándo se dio cuenta de que tenía el don de la velocidad?
Siempre fui el más rápido de mi clase. Siempre he sido más rápido que los que me rodeaban. Si teníamos que dar tres vueltas a la urbanización, no ganaba. La resistencia no era lo mío. Pero a una, hasta a los mayores. Eran pinceladas y decía 'tío, soy rápido'. Por todo eso me metí al atletismo y ya dentro, descubres tu prueba. Desde pequeño yo sabía que era rápido.
Abel Jordán, en acción en Gallur.SERGIO ENRIQUEZ-NISTALMUNDO
¿Cómo fueron sus primeros pasos?
Probé todos los deportes. Y fue gracioso, porque el conserje de mi urbanización me veía siempre corriendo de lado a lado. Era un niño muy inquieto que necesitaba gastar energía. Se lo dijo a mis padres, que ya estaban viendo que yo no estaba motivado con el fútbol. Tengo un buen recuerdo. Empecé por la tontería de 'soy muy rápido, seguro que se me da bien'. A los dos años creo que quedé cuarto de Madrid en los 60 metros. Hice longitud, peso, combinadas y a los 13 años probé las vallas. Me gustó bastante. Eran como un reto a superar, cada año eran más altas. Los entrenamientos eran divertidos. Ves cualquier entreno de un atleta de 400 y dices, no quiero hacer eso ni de broma.
¿Qué le queda por mejorar?
Un montón. En fuerza. No necesito demasiada, porque rompería el balance de mi cuerpo, peso menos y empujo más. Pero algo me vendría bien. Y luego, aprovechar mi velocidad en las vallas pero sin comérmelas. Aspectos técnicos muy pequeños, picar entre vallas, pasitos cortos con la velocidad que tengo.
Cuando escuchas que eres el hombre más rápido de España...
Sí, soy el hombre más rápido de España. Pero hoy. Y mañana ya veremos. Nadie me conocía el año pasado, así que mañana puede aparecer otro chico, hay un montón de calidad en las categorías inferiores en velocidad. El segundo del Campeonato de España es sub 20 (Jorge Hernández). Tengo que seguir trabajando.
¿Por qué eligió estudiar Ingeniería Mecánica?
Me gusta mucho el mundo del Motorsport, la Fórmula 1, Nascar... Lo más próximo es Ingeniería de Automoción, pero en mi Universidad no había. Por eso elegí Mecánica. Ir a EEUU fue idea de mi padre. A las muy malas, siempre podía volver. Me fui con 18 años, el primer año de Universidad lo hice en España, Industriales en Madrid, porque me pilló el año covid y casi no había becas.
Abel Jordán celebra su victoria en la prueba de 60 metros en los Campeonatos de España.SERGIO PÉREZEFE
¿Cómo es Abel Jordán?
Un chico muy muy tranquilo, es difícil quitarme la paz. Cualquier problema siempre pienso que se va a solucionar. Eso quizá hace que en los tacos me cueste salir: soy demasiado tranquilo. Me cuesta ponerme nervioso o ansioso. Mi hobbie es la Fórmula 1, tengo un volante en mi casa con el que juego a la Play, porque me lo paso súper bien. También soy un poquito lo que llamarían friki: me gustan los datos frikis de todo tipo, sobre todo lo relacionado con ingeniería y matemáticas. O de aviones. Y eso que odio volar.
¿Tiene una historia familiar bastante peculiar?
Si tiras para atrás, sí que somos españoles. Mi madre se apellida Prats, que es muy catalán. Mi padre Uribe Etxebarría, que no puede ser más vasco. Por parte de mi madre, que es la historia que mejor me sé, mis bisabuelos emigraron a Cuba. Allí nacieron mis abuelos, mis tíos, mis primos... Mi abuela fue la primera en regresar, porque consiguió un trabajo en España como pianista, del que se retiró hace dos años. Mis padres fueron a vivir con ella en 2002 y por eso yo nací en Galicia. Vinieron sin nada, era una situación precaria. Mis padres conservan el acento cubano, él es ingeniero informático. Y mi madre trabaja en marketing, aunque estudió Derecho.
¿Cómo se ve España desde EEUU?
No estoy muy al tanto de todo lo que pasa aquí (la entrevista se hizo en Gallur, antes del Indoor Tour Gold). Pero ves similitudes. La batalla continua que hay en España entre izquierdas y derechas, también pasa en EEUU. Está todo muy politizado, allí con Trump y Kamala. No somos tan peculiares en nuestros problemas.
El etíope Berihu Aregawi revalidó este martes su triunfo del pasado año en la San Silvestre Vallecana al entrar en meta al esprint junto con el ugandés Jacob Kiplimo (26:32), en una edición histórica para el atletismo español puesto que Adel Mechaal fue tercero y la palentina Marta García logró el triunfo con la mejor marca nacional (31:19) y la segoviana Águeda Marqués la acompañó en el podio en el tercer cajón.
La San Silvestre Vallecana, fundada en 1964 por Antonio Sabugueiro, celebró su 60 aniversario con el reconocimiento unánime de los mejores atletas españoles de la historia como "una de las mejores carreras de diez kilómetros del mundo".
La carrera internacional se antojaba como un duelo entre Jacob Kiplimo, bronce olímpico en Tokio 2020 en 10.000 metros, y Berihu Aregawi, que este año se subió al segundo cajón del podio de los Juegos Olímpicos de París para recoger una plata en 10.000 metros, y así fue, ya que ninguno de los dos atletas africanos defraudó sobre el asfalto de Madrid.
Desde el principio, tanto Kiplimo como Aregawi, tomaron el mando de la carrera y, al filo del kilómetro tres, se marcharon en solitario sin encontrar oposición en el resto de atletas dando un recital hasta los últimos metros y entrando en meta juntos.
La victoria fue para Aregawi, que, por centésimas aunque con el mismo tiempo (26:31), se llevó la victoria sobre Kiplimo ante la ovación del público que acudió a presenciar el final de la carrera en el Estadio de Vallecas.
Al terminar, ambos posaron junto con el fundador de la prueba, Antonio Sabugueiro, con el cartel del récord de la prueba, ya que ambos mejoraron el anterior mejor crono (26:41), que precisamente había establecido en 2018 Kiplimo.
Tercero en meta fue el español Adel Mechaal, que hace un mes logró en la Zara Speed Run de Madrid la mejor marca española (26:46) en 10k y refrendó su buen momento con un tercer puesto y un tiempo de 27:40, bajando de 28 minutos por quinta vez en su carrera.
"El objetivo era estar en el podio. Estoy muy contento por la marca y cerramos muy bien el año. Esta carrera es histórica", dijo Mechaal al término de la prueba.
Marta García gana la prueba femenina de la San Silvestre Vallecana.EFE
En la categoría femenina la victoria fue para la española Marta García, que sorprendió a la keniana Ruth Chepngetich, plusmarquista mundial de maratón, que tomó la salida en Madrid con el objetivo de batir los 29:54 que estableció en 2018 la keniana Brigid Kosgei.
La palentina, que este año batió cuatro plusmarcas nacionales entre aire libre (2.000 y 5.000 metros) y pista cubierta (3.000 y 5.000 metros) y logró un bronce en los Campeonatos de Europa al aire libre en 5.000 metros, se pegó a Ruth Chepngetich y, pasado el ecuador de la prueba, cambió de ritmo y se marchó en solitario llegando a meta en 31:19.
Segunda fue Chepngetich (31:32) y tercera la española Águeda Marqués, que redondeó un año redondo marcado por su final olímpica en París en los 1.500 metros con un podio gracias a los 31:34 que marcó en meta.
La última vez que una española ganó la San Silvestre Vallecana internacional fue Marta Domínguez en 2008.
La carrera popular, con 40.000 participantes con dorsal, más otros 10.000 estimados sin él, se la adjudicó Mohamed Massat (29:07), en categoría masculina, y la salmantina Esther Ramos (34:38), en la femenina.
La San Silvestre Vallecana, con su habitual salida en la Avenida Concha Espina y meta en la calle Candilejas, en el caso de la popular, y en el interior del estadio de Vallecas, en la internacional, es una de las cuatro pruebas de diez kilómetros de todo el mundo con el certificado oro de World Athletics.