Marc Márquez sigue estando sencillamente imparable. En la sprint race del Gran Premio de Las Américas de MotoGP, tras hacerse otra vez con otra pole, sólo dejó un leve resquicio para algo de suspense en una primera vuelta en la que tanto Pecco Bagnaia, con un gran arranque de carrera pese a partir desde la sexta plaza de la parrilla, como su hermano Álex, que lo hacía desde la segunda, lograron ponerse ni que fuera brevemente en cabeza. Brevemente, porque, cuando el mayor de los Márquez sacó las garras, tras un susto culminado con una nueva salvada marca de la casa, ya nadie pudo oponérsele.
“Ha estado demasiado cerca ese susto”, confesaba Marc Márquez tras la prueba. “Las condiciones de la pista cambiaron mucho en la primera vuelta, iba empujando y de repente me di cuenta de que el agarre había empeorado. Estuvo cerca la cosa y hubo pelea ahí con Pecco y con Álex, pero con mi ritmo pude gestionar la distancia y, aunque cometí otro pequeño error, pude volver a empujar. Tenemos que mejorar un poquito a nivel de contacto trasero para el domingo, pero la moto está funcionando muy bien”, recalcó el vigente líder del mundial.
“Estoy muy contento. Ser segundo aquí, detrás de Marc, es como una victoria, porque él está a otro nivel”, señalaría por su parte Álex Márquez, mientras que Pecco Bagnaia buscó también conclusiones positivas. “Me siento contento por el resultado, estoy mejorando. Las primeras vueltas han sido muy bonitas, las he disfrutado mucho. Este domingo trataré de repetir salida y ser aún más competitivo”, aseguró el italiano tras una sprint race en la que tanto Joan Mir, a causa de una caída, como Maverick Viñales se vieron obligados a abandonar.
En cuanto al resto de pilotos españoles, Pedro Acosta, quien salía desde el cuarto puesto de la parrilla, acabó séptimo, Fermín Aldeguer, duodécimo, Álex Rins, decimoquinto, Raúl Fernández, decimoséptimo, y Augusto Fernández, relevo del lesionado Miguel Oliveira, decimoctavo.
Francia recupera el Seis Naciones de rugby y la ilusión de 2022, cuando lo ganó por última vez y soñaba con desafiar a los grandes del hemisferio sur. El mundial en su país ya pasó y ahora el equipo parece haber superado el lastre de la eliminación en cuartos. Año y medio después cierra el mítico torneo del norte con unas cifras deslumbrantes en ataque. 43 puntos a Gales, 25 a Inglaterra -pese a la derrota-, 73 a Italia, 42 a Irlanda y 35 este sábado frente a Escocia. Ha sido el conjunto más completo porque, cuando se ha visto sin balón, ha brillado en la defensa, casi hermética en la primera parte contra Irlanda y en la segunda mitad, este sábado, contra los escoceses.
La selección de Galthie no ha fallado en la jornada final. Ha sellado el triunfo en el Seis Naciones derrotando a Escocia (35-16) y haciendo inútiles las victorias de Irlanda en Italia (17-22) y de Inglaterra en Gales (14-68). Y eso que Francia se ha encontrado a una Escocia que siempre ha tratado de llevar la iniciativa, que se ha plantado en el descanso todavía con posibilidades de negarle la fiesta en París. Un balón suelto cazado por N'Tamack y el pase para la carrera y ensayo de Bielle - Biarrey (8 marcas, récord en una sola edición) han desatascado el encuentro y el músculo de los delanteros del banquillo lo ha asegurado. Reconquista el torneo tras rozar las cinco victorias.
Sólo ha perdido Francia ante Inglaterra, que acaba segunda. Desde la llegada del seleccionador Steve Borthwick el XV de la rosa ha acentuado su perfil sólido e industrial, eficaz y gris. Trata de controlar el juego y resulta muy complicado ganarla. Nadie podrá decir que en 2025 no ha competido. Perdió su primer partido pese a imponerse en la primera mitad a Irlanda. Ha ganado los otros cuatro, dos de ellos en casa y sobre el alambre. Se llevó por un punto el choque contra Francia (26-25) por los errores de manos de los rivales. Y se llevó por otro punto el partido contra Escocia (16-15) debido a la tarde aciaga con el pie y las indisciplinas de los escoceses. Pero estaba ahí, siempre al acecho hasta el pitido final.
Esas dos victorias impulsaron a Inglaterra. Hace una semana no pudo doblegar a Italia hasta el inicio del segundo tiempo pero acabó anotando siete marcas. Este sábado, otras diez en Cardiff en un encuentro disputado con la esperanza de un tropiezo francés y concluido con exhibición. Dentro de su estilo, el equipo se ha asentado bajo la dirección en el campo de Alex Mitchell y Fin Smith, y muestra fortaleza tanto en la delantera como en la tres cuartos. Los jóvenes siguen asomando a las convocatorias en una renovación que aparentemente apunta al próximo mundial.
El debutante inglés Henry Pollock se escapa para anotar un ensayoAdrian DennisAfp
Con el funcionamiento de sus principales equipos vinculado al de la selección, Irlanda se ha aupado desde hace años por encima del binomio que forman Francia e Inglaterra. Los verdes son una máquina engrasada, pero al inicio del torneo les costó arrancar. En la primera jornada perdían 5-10 al descanso en casa ante Inglaterra. En la tercera, al poco de empezar la segunda mitad, caían 18-10 en Gales. En esos momentos suele asomar el criterio del medio melé Gibson-Park, que sube el ritmo, la delantera se calienta, empieza a pisar la 22 rival y, sumando fases, se transforma en imparable. A eso se añade la dureza de Bundee Aki y James Lowe para romper placajes y posar o descargar el balón.
Tres triunfos de tres había cosechado Irlanda a mitad de torneo. En Dublín contra Francia, en el partido probablemente más importante del Seis Naciones, el quince de Simon Easterby arrancó por fin a tope. En el primer cuarto de hora los galos, encerrados en su 22, llevaban 73 placajes por cuatro de los locales. Pero resistieron. Irlanda se fue sin puntos, algo insólito en un equipo generalmente muy efectivo. Consiguió remontar al descanso y en la segunda parte, cuando suele acelerar, se vio superada a lo largo y a lo ancho por el huracán francés, que le marcó cuatro ensayos seguidos. La derrota ya le privaba del Grand Slam. Este sábado ha hecho sus deberes en Roma -victoria 17-22 con punto bonus por cuatro ensayos- pero el tercer puesto se queda lejos de sus aspiraciones.
Escocia concluye cuarta. Otro año que se presentaba como candidata a la sorpresa y acaba a mitad de tabla. Comenzó como casi siempre, derrotando (31-19) a una Italia que a falta de 20 minutos le puso el partido cuesta arriba. Nunca pudo con Irlanda (15-27) y perdió la gran oportunidad ante Inglaterra, a la que se impuso claramente a domicilio en posesión, territorio, metros con el balón en la mano, defensores batidos, ensayos. Un cúmulo de méritos que se estrellaron con la tarde aciaga del apertura Russell en las transformaciones. Marró las tres, una relativamente sencilla, cuando su porcentaje de acierto en el torneo de 2024 fue del 96%. Inglaterra, al contrario, tiró cuatro veces a palos sin fallo.
El XV del Cardo, con una delantera muy trabajadora y una línea potente mueve sin descanso el balón, busca las cosquillas al rival, a ratos entusiasma y luego se apaga. Este sábado, pese a la derrota, ha jugado un partido valiente, de mucho mérito, en París. Pero un año más flota la sospecha de que sus resultados son cortos para su capacidad. Sin opción en los mundiales, tampoco encuentra su momento en el Seis Naciones.
El irlandés Lowe trata de romper un placaje y no pisar la líneaFilippo MonteforteAfp
El Seis Naciones 2025 deja una señal de alarma en algunos resultados. Italia recibió 73 puntos de Francia; Gales, 68 de Inglaterra. La actuación en 2025 sabe a poco a la Italia del argentino Gonzalo Quesada, que el año pasado firmó dos triunfos y un empate. En su única victoria de este año mostró solvencia. Recibía a Gales en Roma en el duelo del fondo de la tabla y supo encarrilar el partido y mantener la diferencia (22-15). Los azzurri, sin embargo, fueron claramente inferiores a Francia e Inglaterra. Este sábado, en Roma, se han adelantado contra Irlanda y luego la han apretado en los minutos finales (17-22). Están aún lejos de estos tres conjuntos, pero han dejado de ser una comparsa.
Gales, para su desgracia, equivale a la nostalgia por un prestigio cada vez más lejano. Ganó el torneo en 2021. En 2022 y 2023 sólo venció un partido. El año pasado, ninguno. Este, tampoco. Tras la citada derrota en Roma el seleccionador Gatland fue despedido. El conjunto sobrevivía a base de defensa y maul, una receta que hoy se queda corta. Con la llegada interina de Matt Sherratt al banquillo y sus cambios en la alineación, el quince galés ha tratado de proponer más. Perdió con Irlanda, a la que se impuso en metros portados con el balón y defensores batidos. Asustó a Escocia hace una semana y este sábado, ante Inglaterra, aspiraba a la sorpresa y ha recibido una paliza (14-68), su peor resultado en un choque del Seis Naciones. Este triste presente apenas deja el consuelo de que su futuro por fuerza será mejor.
Tres puntos muy caros. El Madrid ganó al Villarreal con dos misiles de pura potencia, empatando a puntos con un Barça que juega este domingo y encarando con calma el parón de selecciones después de la derrota contra el Lille en Champions League. Valverde, tras tocar el balón en Baena, abrió la lata en el tramo inicial, y Vinicius, con un derechazo a la escuadra de Conde, sentenció un duelo marcado por la lesión de Carvajal. El lateral se hizo daño en la rodilla en una acción con Pino, ya en el descuento, y abandonó el Bernabéu en camilla entre lágrimas mientras la grada guardaba un silencio de puro miedo. El vestuario queda ahora pendiente de las pruebas médicas al defensa para conocer el alcance de la lesión.
Las molestias de Militao y Rodrygo aliviaron las dudas de Ancelotti en el once. El italiano retrasó a Tchouaméni a la defensa, centró a Fede Valverde en el mediocampo y dibujó un 4-4-2 con el que el Madrid creció un poco en imagen con respeto al desastre de Lille.
El uruguayo está siendo el mejor futbolista de la temporada en Chamartín. Quizás sea la herencia del '8' de Kroos, presente hoy por primera vez en el Bernabéu después de su retirada, pero la realidad es que el ex de Peñarol ha ganado galones en la construcción del juego Madrid. Tarea difícil por la ausencia del alemán.
Contra el Villarreal, Ancelotti descubrió un detalle: Valverde es capital como uno de los ejes del equipo cuando juega 4-4-2. Quizás ahí se dio cuenta el italiano del error de escorar a la banda al uruguayo en Lille. Ante el submarino, Valverde barrió, creó y marcó. Lo hizo todo para un Madrid que se sintió algo más cómodo en el dominio rival, en el deseo del Villarreal. Sufrió más en defensa, sí, pero tuvo más espacios en ataque.
El conjunto de Marcelino fue valiente desde el inicio, asumió la posesión e hizo daño a los blancos en los costados, con Pépé y Cardona activos para servir balones a Barry, aunque le faltó acierto.
Y cuando en el Bernabéu ya se amagaba algún silbido, Fede Valverde se atrevió con un derechazo desde lejos que tocó en Baena y sorprendió a Conde para poner el 1-0. Era el minuto 13 y el Madrid conseguía lo que más le está costando este curso: abrir los duelos.
El gol no achicó al Villarreal, que reaccionó con cabeza y fútbol, fue ganando metros en el campo de los locales y pudo empatar en varias acciones de Pépé y Barry. El primero remató al larguero un centro de Cardona y el segundo desviado un balón de Gueye. Demasiadas llegadas peligrosas para el Madrid, que despertó cuando apareció Vinicius.
El brasileño comenzó a hacer lo que mejor sabe: acumular esfuerzos en banda izquierda contra el lateral rival. En cinco minutos, Femenía se llevó una amarilla y varios regates y el ex del Flamengo puso varios pases de peligro al área que Mbappé no consiguió convertir en gol.
La más clara, una arrancada 'marca de la casa'. Mbappé inició una contra tras un córner, cedió a Vinicius y siguió corriendo hacia portería para que su compañero le filtrara una pelota perfecta. Llegó a tiempo, pero cuando quiso regatear a Conde éste sacó un pie salvador.
El descanso no cambió nada el ritmo. El Villarreal siguió acumulando balón y el Madrid dio un ligero paso atrás buscando correr en transiciones. Se encuentra cómodo el conjunto de Ancelotti en esa faceta, así triunfó en Europa estos dos últimos años. Pero tiene sus riesgos.
En el 50, Tchouaméni cometió penalti sobre Barry, pero fue anulado por fuera de juego del francés. El Villarreal seguía acercándose al empate, con Baena lanzando una falta al lateral de la red, pero el duelo naufragaba en la nada mientras el Madrid esperaba su oportunidad.
En el 70, Ancelotti retiró a Camavinga y a Mbappé, que regresaron de lesión hace unos días, e introdujo a Militao y Rodrygo, mezclando al brasileño con Vinicius en el ataque. Vini centró más su posición y encontró premio rápidamente. En el 72, recibió de Valverde en la media luna del área, a 20 metros de portería, se giró y se inventó un derechazo a la escuadra de Conde para sentenciar.
El Villarreal trató de reaccionar con la misma intensidad que en el primer tanto de Valverde, pero no tenía fuerzas tras los dos golpes que le había endosado el Madrid. Ilias desbordó varias veces a Mendy, pero a los de Marcelino les volvió a faltar acierto. Lo necesitarán en el futuro.
En el descuento, el Bernabéu se quedó en silencio con las lágrimas de Carvajal, retirado en camilla tras hacerse daño en la rodilla. Sus gritos de dolor y la preocupación de sus compañeros le dijeron todo. Las pruebas médicas dictarán sentencia. El Madrid empata al Barça, pero se lleva tres puntos muy caros.,