El ex presidente del Betis Manuel Ruiz de Lopera se encuentra en la UCI de la clínica Santa Isabel de Sevilla por una dolencia intestinal crónica, informaron a EFE fuentes próximas al empresario.
Ruiz de Lopera, según las fuentes, fue ingresado este jueves en la Unidad de Cuidados Intensivos por unas dolencias de las que ya fue intervenido en 2017.
El ex mandatario verdiblanco, de 79 años, presidió el club bético desde 1992 hasta que en 2010 la juez Mercedes Alaya embargó las acciones de su empresa Farusa.
Le resultó raro a estadio, jugadores y técnico. Faltaban casi 5.000 almas, y las más ruidosas, animando ante el Leganés. Volvieron frente al Lille en Champions. Cumplida la sanción impuesta por Disciplina, el Metropolitano ya no debía nada a nadie, pero el Frente Atlético sí.
"En vista de los constantes ataques sufridos desde todo el Nacionalmadridismo, aceptados y comprados por una parte del mundo Atlético", comenzaba el comunicado que el grupo ultra lanzó en redes sociales criticando a los que no piensan como ellos. Para, posteriormente, solidarizarse con "esos Atléticos que sin ser ultras, comparten y entienden esta forma de vida igual que nosotros, y que han sido perjudicados sin motivo". Y anunciar, finalmente que "para poder reflexionar detenidamente, y tener tiempo para pulsar a esas peñas, colectivos y aficionados que buscan como nosotros una unión inquebrantable, esta noche no animaremos".
En el resto del comunicado, el grupo pedía unión y ofrecía asesoramiento legal para todos aquellos perjudicados por la prohibición autoimpuesta de cinco partidos sin poder comprar entradas para duelos visitantes.
"¿Cómo lo han visto todos?"
Así, aunque sus bufandas sí ondearon en el himno rojiblanco, su actitud fue "pasiva" durante todo el encuentro como explicaron en el mismo texto. No animaron cuando salieron los jugadores al campo, dejando el protagonismo al resto del estadio que brindó una sonora pitada al himno de la Champions. Aunque sí aplaudieron cuando se desplegaron los rojiblancos antes de comenzar el encuentro. "¿Cómo se ha vivido? ¿Cómo lo han visto todos?", contestó lapidario el entrenador cuando le preguntaron por el ambiente del Metropolitano.
Era el resto de la grada la que entonaba las clásicas arengas en el estadio rojiblanco mientras desde el Frente asistían impasibles al espectáculo que estaba brindando el Atlético en el verde aupado a su tridente más esperado. Apenas habían jugado 118 minutos juntos de los 990 que había disputado el Atlético de Madrid esta temporada. A juzgar por lo visto ante el Lille, tanto en ataque como en defensa, una ventaja para los rivales. Funcionó de maravilla y podrían haber matado al Lille si Sorloth hubiera estado más entonado.
Vista del Metropolitano en el gol del Atlético.JUANJO MARTINEFE
Tuvo tres ocasiones clarísimas que marró por dos cucharitas mal ejecutadas y un remate alto. Julián, la que consiguió la enchufó, mientras que Griezmann estuvo en la sala de máquinas para generar dos de las tres de Sorloth y un remate forzado que no pudo concretar. "No es un chico y sabe convivir con estas situaciones", comentaba Simeone tras los fallos del noruego.
Momento paranormal
Ocasiones aparte, el partido lo inclinó Marco Guida, el colegiado de la contienda, con un penalti que nadie se explicó ni en el campo ni fuera de él. Nadie supo si fue mano, si hubo contacto de Koke... Y la losa de fallar oportunidades y ese penalti en contra.
"Vi el vídeo y me parece mano del jugador del Lille, no sé si lo roza Koke, pero primero es mano y me parece que debería haberla ido a ver", comentaba Julián Álvarez en el postpartido. Tanto es así que el propio Cholo tuvo que decir: "Ojalá encontremos algo para poder decir que fue penal". Hasta que luego, ya cansado, admitió: "No fue nada, muchacho".
Bruno Genesio, entrenador del Lille, aseguraba de manera muy política y correcta que no había visto la jugada y no podía valorarla. "No he hablado con mis jugadores del penalti y aún no he podido ver las imágenes", explicó.
El Atlético se queda con tres puntos de nueve posibles y, además, ala diferencia de goles le coloca en el puesto 26 de 24, con lo que estaría fuera de los equipos que se clasifican para los dieciseisavos de final. "Estamos en un momento complicadísimo de la Champions", admitió el Cholo. Toca ganar ante el PSG en París para volver a los puestos de privilegio.
AMADEU GARCÍA
@amd_garcia
Barcelona
Actualizado Jueves,
31
agosto
2023
-
16:31El delantero, con poca presencia en los esquemas del Barça, se va cedido...
"Estuvo haciendo un campo de entrenamiento aquí en la Blume de Madrid y no podíamos ponerla a pelear con nadie. La poníamos con Jennifer Fernández y le hacía daño. Con quien la pusiéramos le hacía daño. La pusimos con José Quiles y estaban por igual. Bajo mi punto de vista, no es justo", señalaba el seleccionador español de boxeo, Rafa Lozano, en charla con Radio Marca sobre la polémica de los Juegos de París: la presencia de la boxeadora argelina, Imane Khelif, en la categoría femenina, en el peso de -66 kilos.
Apenas 40 segundos duró su rival, la italiana Angela Carini, en su debut olímpico para avivar el debate. Con sólo dos derechazos de Khelif, Carini, que llevaba un tiempo haciendo campaña contra ella, advirtió que su salud estaba en riesgo y decidió retirarse. "Me dolió mucho, nunca me habían dado un golpe tan fuerte", señaló la italiana que en 2019 llegó a ser subcampeona del mundo y añadió: "Puse fin al combate porque después del segundo golpe, después de años de experiencia en el ring, sentí un fuerte dolor en la nariz y dije: 'Ya es suficiente'. Ya hay más boxeadoras que están diciendo que no van a subir al cuadrilátero, esto no es jugar en igualdad de condiciones".
Este sábado (17.22 horas) Khelif vuelve a competir, en cuartos de final, ante la húngara Anna Luca Hamori y está por ver qué pasará. Pero pase lo que pase, el ruido alrededor a Khelif continuará.
Porque su caso incide en la enorme controversia que desde hace varios años sobrevuela el deporte femenino: ¿Hay que abrazar la diversidad o proteger a la competición de ella? Khelif no es una mujer transexual, nació con aparato genital femenino, pero sí es una mujer intersexual, es decir, tiene cromosomas XY y altos niveles de testosterona, y por lo tanto cuenta con ventaja: su desarrollo muscular puede ser mayor y sus niveles de fuerza pueden ser superiores. A lo largo de la historia del deporte ha habido varios casos como Khelif, de hecho la propia Khelif ya compitió en los Juegos de Tokio 2020 -fue quinta-, pero ninguno con la repercusión de la mediofondista sudafricana Caster Semenya.
También mujer intersexual, entre los Juegos de Londres 2012 y Río 2016 dominó los 800 metros, pero después la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics) creó una norma en su contra: si quería seguir compitiendo en categoría femenina tenía que medicarse para reducir sus niveles de testosterona. Aunque Semenya hubiera nacido así estaba vetada. La atleta empezó a recurrir en todos los tribunales habidos y por haber y su caso todavía está dando tumbos en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, pero lo cierto es que no volvió a competir. En su defensa, el argumento del nacimiento: un 1,7% de las mujeres del mundo nacen intersexuales al igual que un 1,7% de las mujeres del mundo son pelirrojas. ¿Se podría prohibir competir a una mujer por el mero hecho de nacer pelirroja?
Las normas anti-trans
En su contra, el auge de las mujeres transexuales en el deporte. La aparición de deportistas como la halterófila Laurel Hubbard, debutante en los Juegos de Tokio 2020, primera mujer trans olímpica, obligó a las federaciones internacionales a crear normas específicas sobre la diversidad sexual y la mayoría optaron por la misma vía: no pueden competir. Las transexuales están vetadas y, por añadido, por la misma norma, las intersexuales también. Por el momento tienen cerrado el paso en Juegos Olímpicos, Mundiales o Europeos -otra cosa son competiciones menores o de formación- en atletismo, en natación, en rugby... y en boxeo.
¿Entonces por qué compite Khelif en París y por qué lo hizo tres años atrás en Tokio? Por dos cosas. Primero porque la Federación Internacional de Boxeo (IBA) está suspendida por sus irregularidades por el Comité Olímpico Internacional (COI) -su presidente está ligado al Gobierno ruso de Vladimir Putin- y el COI organiza plenamente el torneo olímpico. Y segundo porque el COI tiene un enfoque distinto hacia las deportistas transexuales e intersexuales.
En el COI, que cuenta con un Panel de Expertos de la Comisión Médica exclusivamente centrado en esto -con la española María José Martínez Patiño-, la opinión mayoritaria es que no haya una prohibición absoluta y se estudie caso por caso. Por eso permitió la participación de la halterófila Hubbard en Tokio y por eso siempre ha tenido la puerta abierta a Khelif. Está por ver qué pasará estos días en París, pero pase lo que pase el ruido a su alrededor continuará.