Lo que Luis Enrique explica y Mbappé se niega a aprender

Lo que Luis Enrique explica y Mbappé se niega a aprender

Simplificar el fútbol hasta el punto de convertirlo en una sucesión de argumentos facilones de causa-efecto es demagogia, pero…

Pero voy a hacerlo: se fue Mbappé y el PSG de Luis Enrique ha ganado las dos siguientes Champions. Son los datos y así se los hemos contado. ¿El Real Madrid? Ahí anda, intentando resolver el jeroglífico de cómo ganar cuando tres nunca bajan.

Querer ahora a Luis Enrique, cuando es el mejor entrenador del mundo sin demasiada discusión (no creo casualidad que Guardiola, tanto tiempo dueño del cetro, haya decidido resetear), es muy fácil. Lo divertido era cuando no era mainstream y había que defender de la España cabreada a un borde que se creía (se sabía) mejor que el resto y se disfrazaba de streamer para caer en el Mundial frente a Marruecos con un 77% de posesión… y un tiro a puerta.

No siempre lo ponía sencillo, pero cualquiera que prestara atención sin prejuicios veía que todo partido se jugaba como él había decidido. Luego, el talento individual, el azar o, por supuesto, sus propios errores podían descarrilar el plan, pero hasta en la muerte él decidía el cómo. Por eso hoy merece un lugar en el Louvre ese vídeo en el que afirma que, una vez vendido Mbappé, el PSG va a ser mejor el año próximo porque él va a controlar todas las situaciones: “Todas, sin excepción”, remata, antes de reír como el Joker de Heath Ledger. Por supuesto, ganó esa Champions. Y la siguiente.

Luis Enrique es un genio, sí, pero uno que ha entendido que con eso no basta. Su evolución ha sido constante, del estilo llamativamente directo de su Barça al juego de posesión exagerado con la selección hasta desembocar en esta fusión perfecta de ambos estilos que es el PSG. Y no se quedará aquí. Al tiempo.

Ha hecho exactamente lo que Mbappé, su víctima colateral en este asunto, no ha querido: crecer, mejorar, entender que el fútbol es mucho más que ser el que sale en el centro de la foto. Desde su prodigiosa aparición, ¿cuánto ha mejorado? Ha considerado insultante ser una pieza del engranaje, aunque sea la más bonita. Se sintió, y le hicieron sentir, intocable y, ahora, una parte nada desdeñable del madridismo lo vendería mañana mismo. Sería un error, tiene 27 años y aún puede ver la luz, pero entiendo el impulso.

Es, sin duda, uno de los grandes futbolistas del planeta, pero Luis Enrique le ha bajado a tierra: “Sin ti, somos mejores”. Tantas veces la vida es saber cortar a tiempo con quien te hace mal. En la mano de Mbappé está dejar de ser tóxico.

kpd