Continúa la polémica por el gol fantasma en la portería del Real Madrid durante el encuentro del pasado domingo en el Santiago Bernabéu.
A través de los medios oficiales del club, el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta ha emitido un comunicado en el que anuncia que reclamará al Comité Técnico de Árbitros y a la Federación la totalidad de las imágenes y los audios que sirvan para dilucidar la jugada en la que Lunin despeja el balón desde la línea a saque de esquina.
Si con ello, el Barcelona entiende que el gol debería haber subido al marcador, anuncia que tomará “las acciones oportunas, sin descartar las actuaciones judiciales que hagan falta”. Además añade: “De confirmarse que fue un gol legal, iremos más allá y no descartamos pedir la repetición del partido tal y como ha ocurrido en un partido de ámbito europeo por un error del VAR”.
“PROVOCA CONFUSIÓN”
En el comunicado, Laporta también ha dado su opinión sobre la actuación del videoarbitraje, del que asegura “quita espontaneidad al fútbol”. “No solo quiero recoger el malestar de los barcelonistas por la mala gestión que se hizo ayer del VAR, sino poner el acento en que a pesar que la herramienta lleva tiempo entre nosotros sigue provocando confusión y criterios contradictorios según los partidos y los equipos”, ha afirmado.
Por último, el dirigente también se ha querido dirigir a los socios del club, a quienes les ha transmitido que “esta posición del club no es gratuita ni ventajosa, sino una acción que nos obliga la situación que vivimos de indefensión y por haber sufrido numerosas acciones en el terreno de juego que nos han perjudicado”.
El primer triple de Sergio Llull en Euroliga se lo hizo a un rival improbable, el Panionios griego, y ya han pasado más de 15 años. Desde este martes de abril, en una noche de vuelta a las buenas sensaciones ante el Baskonia camino de la Final Four, nadie anotó tantos como el balear. Tenía el récord de Juan Carlos Navarro (623 en 341 partidos) a tiro y se dio un homenaje en el desenlace del primer partido de cuartos de final; en su encuentro 403, son ya 624 (un 33,4% de acierto) con nombre propio, 'mandarinas' que seguirán.
Llull, 36 años, plasma su eternidad con récords. Esta misma temporada se convirtió en el jugador con más partidos de la historia del Real Madrid, en el máximo anotador blanco en ACB o en el que más triples ha anotado en la Copa del Rey, también adelantando a Navarro. "Es un honor, un privilegio estar en lo alto de esa lista y pasar a un jugador como Navarro, en el que siempre me he fijado y ha sido un referente para mí", se sinceró el capitán nada más terminar, pronto mirando a lo colectivo: "Para que se deje de hablar un poco de récords...".
Había fallado ya tres ante el Baskonia, como en Kaunas hace unos días se quedó en un 1 de 6, como si el récord se empeñara en retrasarse. Pero quizá el más difícil de todos ellos, esquinado, desequilibrado, con un defensor encima, fue el del premio. Marca de la casa. A falta de siete minutos, Llull alcanzó la cifra mágica. Poco después, la rebasó. Chus Mateo, atento, le sentó al momento, para que el WiZink se pusiera en pie en homenaje a su héroe.
En su camino a la leyenda le llegó el turno de Europa, en esa Euroliga que marcó con canastas inolvidables como la de la última Final Four en Kaunas, esa que conquistó hasta en tres ocasiones. Sólo hay un jugador (Kyle Hines, con 420) que ha disputado más encuentros en la máxima competición continental que él, una marca que si todo va bien despedazará también el curso que viene. Porque la fecha de caducidad del capitán blanco no se intuye aún. Una vez superados los tremendos baches que las lesiones dejaron en él -especialmente la de rodilla, sufrida en su plenitud, allá por 2019-, Llull luce con una estupenda regularidad, pieza fundamental en el engranaje de Chus Mateo. "Es increíble lo que ha hecho. Es una gozada tenerle con nosotros. Nos aporta muchas cosas. Experiencia y esa sensación de apretar a todos, jugadores y entrenadores", le elogió su entrenador.
La carrera de Llull es una oda a la superación. Llegó al Real Madrid desde el Manresa y pronto derribó barreras, impulsado en primer lugar por la confianza que le otorgó Joan Plaza. En esa Euroliga que ahora le homenajea por su récord y en la que ha asestado al menos un triple a 39 equipos, aquel base nacido en Mahón arrancó fallando sus siete primeros intentos. Ahora encabeza una lista con acento español. Pues relegó al segundo puesto a Navarro, Sergio Rodríguez es tercero (602 triples en 401 partidos) y Rudy Fernández cuarto (593 en 345), por delante de Wilbekin, quinto (588 en 234).
La herida del Real Madrid se cerró un poco en Almaty, segunda ciudad de Kazajistán en la que imperó el caos en la previa de un duelo histórico contra los blancos. Colapsos en la entrada, fiesta en la grada, algo de extraña tensión por la situación de Fede Valverde y goles en el césped. Tres de Mbappé, que suma cinco en Champions y 13 en los nueve encuentros que ha disputado en total para aliviar las sensaciones después de la derrota contra el Atlético.
"Hay que seguir pensando en lo que ha pasado este 'weekend', para no pasar otra noche así. Nunca hay que olvidar", aseguró el delantero tras el duelo. "Mi trabajo era ayudar al equipo, es lo que pienso. Si meto goles bien. Si no, también", dijo sobre su estupenda racha goleadora, aunque se le vio molesto por no haber marcado todavía más en la visita a Kazajistán. "Un jugador como yo, si tengo cinco ocasiones, quiero meter cinco goles. Es para lo que el Madrid me ha comprado", zanjó.
Uno de sus tantos fue asistido por Arda Güler, que vuelve a sumar otro pase de gol y otro más al galo, mejorando una sociedad que va a más. "Es un joven que tiene calidad y talento. Somos muy felices de tenerle en nuestro equipo", reconoció Mbappé sobre el centrocampista.
Cinco minutos más tarde
El otro protagonista de la noche madridista fue Fede Valverde. El uruguayo fue protagonista en la previa del partido apareciendo en la rueda de prensa, un detalle que en la mayoría de ocasiones significa que el futbolista que hace portavoz luego es titular en el partido. Ante los medios, el centrocampista volvió a insistir en que "no nací para ser lateral", pero que estaba dispuesto "a morir por el Madrid", dejando claro que en ciertas situaciones podía jugar de defensa. Además, durante sus palabras insistió en el problema de "actitud" que habían tenido en el Metropolitano.
Pero la supuesta titularidad se torció con el paso del tiempo. Unos minutos más tarde, también en la previa, Alonso dijo que "decir que ha sido sólo la actitud es simplista", y 24 horas más tarde el tolosarra decidió dejar a Valverde en el banquillo.
La elección del vasco sorprendió en Almaty y provocó algunos momentos de tensión en la banda del estadio. Valverde saltó a calentar antes del duelo cinco minutos más tarde que sus compañeros y no compartió con los suplentes el clásico rondo previo, sino que se quedó sentado en el banquillo con algunos miembros del cuerpo técnico.
Un remate de Mbappé que se perdió cerca de la escuadra.AFP
Después, con el partido 0-2, Alonso le mandó calentar junto a Bellingham, Valverde y Carreras, pero al marcar Mbappé el 0-3, el uruguayo, sin que el entrenador le avisara, caminó hacia el banquillo y se sentó de nuevo. En ese momento, fuentes del club aludían a una decisión técnica en la que no habían tenido nada que ver problemas físicos.
Cuestionado por la sorprendente decisión de la alineación y por el calentamiento de Valverde, Xabi Alonso rechazó cualquier problemática. "(Su suplencia) Es una decisión que estaba tomada. Fede siempre está dispuesto a jugar donde se le necesite y con buena predisposición. Si hubiera sido necesario, hubiera jugado. Hay que dosificar minutos y esfuerzos y él y Carreras lo habían jugado todo", explicó el técnico, que no quiso referirse a la ausencia del uruguayo en el calentamiento previo de los suplentes. "No tengo ni idea, yo estaba viendo el partido y no he visto nada de lo que me dices", contestó al periodista.
A unos metros, Fran García defendió a Valverde, amigo suyo y segundo capitán del equipo. "A todos nos gusta jugar y Fede es seguramente el tío que más quiera jugar. Yo no creo que sea nada puntual, Fede es de los más competitivos y entiendo que quiera jugar todos los partidos. Seguirá manteniendo un nivel muy bueno", admitió el lateral izquierdo, titular en Almaty.
La imagen será recordada. El temible Koppenberg bajo la lluvia, los adoquines húmedos, las ruedas patinando en la tortura de la rampa. Fue Iván García Cortina el primero en echar el pie a tierra, cuando retaba a sus sueños, escapado para apurar las opciones de esas clásicas que adora. Todos los que le perseguían le imitaron, incapaces de mantenerse sobre las bicicletas. Todos menos el nuevo dios de la primavera, imponente en el punto clave donde ya nadie iba a ser capaz de seguirle. Mathieu Van der Poel se encaminó entonces hacia Oudenaarde en solitario, más de 45 kilómetros para lograr su tercer Tour de Flandes.
La habilidad sobre el barro, la potencia, la inteligencia. Van der Poel ya es historia, igualando a los seis (Adrial Buysse, Eric Leman, Johan Museeuw, Tom Boonen, Fiorenzi Magni y Fabian Cancellara) con tres triunfos en De Ronde, aumentando su leyenda, siempre en años pares (2020, 2022 y 2024), cuarto en su debut en 2019 y segundo en 2021 y el año pasado por detrás de Tadej Pogacar. El primero en toda la historia en encadenar cinco podios seguidos. El más rápido también, pues completó los más de 270 kilómetrso desde Amberes a 44,5 kilómetros por hora, superando el récord del año pasado. Cuando coronó el Koppenberg, con Matteo Jorgenson a unos segundos que pronto fueron más de un minuto, fue un paseo de vatios y agonía hacia la gloria. Vacío mientras los demás le perseguían.
La ausencia, por la caída sufrida en A través de Flandes hace unos días, de Wout Van Aert, marcaba todo en la previa. "Ahora tendré más presión", confesaba el líder del Alpecin, el equipo que apostó todo a su dominio, dejando esta vez fuera a Jasper Philipsen, ganador en San Remo. Y tras un inicio algo calmado, con los valientes del día, pronto le llegaron balas desde todos los lugares al nieto de Poulidor, con Mads Pedersen y los Visma especialmente intensos.
Van der Poel, en acción en Flandes.DAVID PINTENSAFP
Pero no lograron aislarle, ni siquiera cuando en el Viejo Kwaremont, con Oier Lazkano en cabeza, se hizo un grupo selecto. No había ningún resquicio en Van der Poel, que pasea por los adoquines de Flandes como por el patio de su casa. Tan seguro de sí mismo que asusta. Sólo Gilbert en 2017 se marcó un 'solo' más largo que el suyo (entonces, el belga atacó a 56 de meta).
Ni siquiera le hizo falta insistir demasiado. En ese impás del Kopperberg, aceleró mientras todos trataban de mantenerse en pie. Sólo él, Jorgenson y Pedersen lo salvaron sobre la bicicleta. "No tenía nada de grip. No fui el único. Era imposible", confesaba un impotente García Cortina, que finalmente sólo pudo acabar 25º cuando por momentos tuvo tan cerca un puesto mucho más noble. El arcoíris hacia la meta, como lo hizo la última vez Peter Sagan (2016). Antes, otros míticos: Louison Bobet en 1955, Rik Van Looy en 1962, Eddy Merckx en 1975 y Tom Boonen en 2006. Es ya el quinto Monumento para Van der Poel, con sólo 29 años. A 1:02 llegó el grupo perseguidor, en el que sorprendió el velocista Luca Mozzato (Arkea), segundo por delante de Michael Matthews.