Quizás le suene extraño, pero sí: hoy, un jueves de agosto y un mes después de la final de la Eurocopa, empieza la Liga española. Lo hace con un Athletic-Getafe y un Betis-Girona, alargando esta primera jornada hasta el próximo martes y dejando para el domingo el debut de su nueva gran estrella: Kylian Mbappé, que viajará a Mallorca para el estreno doméstico de un Madrid que ayer disputó la Supercopa. Así es el fútbol, no para. El aterrizaje del
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El Real Madrid, campeón de Liga, de Champions, de la Supercopa de España, de la Supercopa de Europa y de la Intercontinental en 2024, ha perdido desde el mes de septiembre 1-0 contra el Lille, 0-4 ante el Barça, 1-3 frente al Milan, 2-0 contra el Liverpool, 2-1 ante el Athletic y 2-5 en el último clásico contra el Barça. Algunas han sido una leve piedra en el camino, un toque de atención, como la de Francia o la de San Mamés, pero las sonrojantes goleadas contra el Barça y la desgracia continental en Anfield y contra los italianos en el Bernabéu han levantado todas las alarmas, con sombras que se repiten en cada encuentro y que preocupan al cuerpo técnico, al vestuario y a la directiva de Chamartín.
La salida de Kroos y la llegada de Mbappé han desestabilizado a un equipo cuya mayor virtud, mencionada por Ancelotti en cada uno de sus éxitos, era el equilibrio. No lo ha hecho por los nombres, sino por los perfiles. El Madrid ha perdido cerebro y ha ganado gol cuando sin cerebro no existe gol. El mercado veraniego era exclusivamente para completar su galaxia con Mbappé y el centro del campo se entregó a Valverde, Tchouaméni y Camavinga. Los cromos eran ideales, pero el puzle de videojuego comenzó a desintegrarse.
Las lesiones de Carvajal y Militao han transformado por completo la plantilla, poniendo a Lucas Vázquez en un foco inesperado y a Tchouaméni en una posición que no domina. Al gallego se le vieron las costuras en aquella semana dramática ante Barça y Milan y el francés cuajó el domingo una de sus peores actuaciones, totalmente superado en la marca, en velocidad y en los duelos individuales.
El 4-2-4 y la parálisis
Al caer Tchouaméni a la posición de central y elegir Ancelotti a Rodrygo por delante de otro centrocampista, el Madrid se rompe, como se pudo ver ante el Barça. El equilibrio que le hizo campeón de Europa en ese 4-4-2 con Bellingham en la punta de un rombo liderado por Kroos ya no existe. Ahora es un 4-2-4 en el que pocas cosas fluyen, especialmente contra los grandes del continente.
En ataque está falto de ideas, paralizado ante equipos que, como el Barça, le dejan sin espacios. No puede dominar el juego como lo hacía con Kroos porque Camavinga y Valverde son todoterrenos imparables, no metrónomos. Y en defensa hace aguas, insistiendo Ancelotti en ese famoso bloque bajo con el que ganó dos Champions. No es otra cosa que cerrarse y buscar la velocidad al contraataque, simple y efectivo, pero imposible con el nivel actual de sus defensa, lastrada por ese Lucas-Tchouaméni del carril derecho y por la poca ayuda de Rodrygo y Vinicius a los laterales.
Y ante los problemas, la búsqueda de soluciones. El cuerpo técnico entendió después de los duelos ante Barça y Milan que Lucas no podía ser titular en partidos grandes y planeó situar ahí a Valverde. Pero perder al uruguayo en el centro del campo era demasiado riesgo. El mercado parece una opción casi obligada para cualquiera, aunque en la dirección de Chamartín se trabaja más por proyecto que por impulso. Los planes por encima de las necesidades puntuales.
Ancelotti y sus futbolistas, tras el 2-5 del domingo en Yeda.EFE
El fichaje de Alexander-Arnold va por buen camino, pero más para verano, cuando sea libre, que ahora en invierno pagando un traspaso al Liverpool. Como el curso pasado, tras las lesiones de Militao y Alaba, la urgencia deportiva no parece que vaya a cambiar el mapa de los despachos. Ni fue así antes ni parece que vaya a ser así ahora salvo que en Anfield rebajen sus pretensiones.
En el conjunto blanco señalan ese plan como la base principal de sus éxitos recientes. Si uno analiza los fichajes del Madrid en el último lustro, no hay urgencias y sí realidades. La respuesta al adiós de Benzema fue la cesión de Joselu (y adelantar a Bellingham) las llegadas hace tiempo que son 'jugadores inversión', como los llaman en Valdebebas, o gangas a coste cero. De Camavinga y Tchouaméni a Alaba o Rüdiger. El próximo sería Arnold.
Plan deportivo
Hay un plan económico y deportivo sobre la mesa que, de momento y condicionado por las lesiones, deja al vestuario con varias sombras complicadas de corregir. Se buscará un centrocampista organizador y con calidad, pero no en invierno ni con prisa, esperando un paso adelante de Valverde y Camavinga. Se buscará un central joven asumiendo la edad de Alaba o Rüdiger y los problemas físicos de Militao, pero tampoco será con urgencia. Tchouaméni y Asencio son, para el club, soluciones de emergencia y se espera a Alaba.
Se considera que hay piezas suficientes y que es deber de Ancelotti y de los futbolistas a nivel individual hacerlas funcionar. El lateral, conscientes de que Lucas está sólo y que Valverde es mediocentro, podría ser el foco de interés para un parche, pero siempre, como lo que fue Joselu, a coste mínimo.
En la última Asamblea, el Madrid anunció una cifra de negocio de 1.073 millones, 150 más que en 2023, un saldo en tesorería de 83 (40 millones menos), un presupuesto de gasto de plantilla de 482 millones (20 menos que la anterior), una subida en los ingresos de marketing de 90 millones (hasta los 426) y un presupuesto para este curso de 1.127 millones, sin contar los conciertos, pendientes de la pelea legal con los vecinos. Dijo Florentino que no hay que darle "mucha importancia al tema de los ingresos, porque el grueso viene de patrocinadores y estos son espectaculares". Hay dinero, parece, pero también un plan, un carril. Balones a Ancelotti.
El Santiago Bernabéu hará historia dentro de 12 meses. El estadio del Real Madrid acogerá el primer partido de la NFL disputado en España y en los despachos de la liga de fútbol americano su nombre se repite continuamente. El encuentro de la capital se acerca y ha sido uno de los grandes protagonistas del duelo que los Chicago Bears y los Jacksonville Jaguars disputaron este pasado domingo en Londres, centro neurálgico de la NFL en Europa, ejemplo para Madrid y referencia de la liga a la hora de organizar partidos internacionales desde hace más de una década. Lo que sucedió en Tottenham Stadium, al que acudió este periódico para conocer cómo se hace desde dentro, sucederá también en Madrid.
La NFL todavía no ha elegido a los equipos que disputarán el partido, pero fuentes de la competición deslizan los nombres de los Miami Dolphins y los Chicago Bears, franquicias con derechos comerciales en España, como las que más opciones tienen. Será lo primero en ser anunciado, seguramente en enero. Después llegará el turno de la fecha, que tampoco está fijada pero se espera que sea en el parón por las selecciones de octubre o noviembre de 2025, aprovechando que el Real Madrid liberará el estadio Bernabéu.
A pesar del tiempo que queda para los anuncios, son momentos clave para la organización del partido, tanto para la NFL como para el Madrid. Los responsables de explotación del estadio ya estudiaron la logística de los partidos de Londres el año pasado y este curso viajarán a Alemania para conocer cómo lo hacen en Múnich, sede de otro encuentro, pero el esquema es el mismo y la NFL está dando pasos hacia adelante para conocer mejor el mercado español. Ha llegado a un acuerdo con la agencia de marketing deportivo Tikitaka para ser su cabeza visible en la aproximación a Madrid y el partido de Londres ha sido una especie de ensayo para todos. «Nos sorprendió mucho la repercusión del partido de Madrid. Tenemos muchas ganas», admiten desde la liga.
La idea de los partidos internacionales de la NFL, explican, es «trasladar el evento al 100% a la ciudad europea elegida». No esperen una NFL a la española en el Bernabéu, sino un Bernabéu a la americana. Así ocurrió en el campo del Tottenham. Himnos, publicidad en inglés, música estadounidense... E incluso parte del público americano. A Londres acudieron casi 20.000 aficionados desde el otro lado del charco, muchos aprovechando para estirar las vacaciones, y se espera que la afición extranjera llene la mitad del Bernabéu, con lo que eso supone.
Una mina de oro
El impacto estimado del encuentro en la capital supera los 80 millones de euros, y a la vista de los datos de Londres, se puede quedar corto. En la capital británica, la repercusión de cada duelo ha superado los 100 millones, el estadio ha vendido más de un millón de euros en cerveza y la tienda también ha superado esa cantidad. La del Bernabéu, por ejemplo, ingresa 400.000 euros diarios.
La NFL evita confirmar la cifra que paga al Tottenham por el alquiler del campo, pero sí desliza que los ingresos por la venta de comida, bebida y merchandising son para el club de fútbol. Y la situación será la misma en el Bernabéu. La liga, además, se encarga de todos los detalles visuales y técnicos del estadio, como el césped, artificial y traído desde EEUU, los banquillos o la sponsorización de las gradas, y de todas las actividades que se realizan en el exterior. Un coste que supera el millón de euros y que servirá para convertir el Bernabéu y la Castellana en una ciudad americana por una tarde.
Viajarán más de 100 trabajadores de la NFL, se usará también Valdebebas para albergar actividades, se están cerrando los hoteles en los que se quedarán los equipos y ya están localizando lugares céntricos para celebrar acciones, como cursos de fútbol americano para niños. En el centro de la diana, la Plaza Mayor, Sol y Colón, y como soporte, la buena relación con organizaciones nacionales, tanto políticas (Comunidad y Ayuntamiento) como deportivas, momento que la NFL tratará de aprovechar para activar sinergias con LaLiga y la Federación.
Un show único en el mundo que en Inglaterra ha conseguido enganchar a 13 millones de aficionados desde el inicio de los 'London Games'. En España admiten que el proceso será lento, pero la baza del Bernabéu y el Madrid, y en el futuro la del Metropolitano o el Camp Nou, ayudarán a la conexión.
Con 16 años, David Raya se la jugó. Él y su familia, porque no es fácil enviar a tu hijo más allá del Canal de la Mancha a completar su adolescencia en Blackburn, típica ciudad industrial del norte de Inglaterra. Pero con apenas un par de entrenamientos, el portero convenció a los ojeadores del Rovers y le ofrecieron una beca en su academia. El conjunto británico pagó 10.000 euros al Cornellà, el equipo donde jugaba, y Raya dio el salto al fútbol inglés. 11 años después de aquello, con 27, es el hombre más buscado de Londres tras dar el pase al Arsenal a los cuartos de final de la Champions League tras la tanda de penaltis contra el Oporto.
El viaje de Raya ha sido meteórico. Alejado de las canteras más famosas, de los focos de las selecciones inferiores de la selección y de los grandes estadios, se ha curtido en los campos de las divisiones amateur del fútbol británico. Estuvo cedido en pueblos, como Southport, para ganarse un hueco en la primera plantilla del Blackburn Rovers. Luego el Brentford, luego la selección, luego el Arsenal.
Su historia es la de muchos hermanos pequeños. Él quería tener el balón y disparar a puerta, pero alguien más alto, más fuerte y mayor que él le 'obligó' a ponerse en la portería. Y a partir de ahí, el interés por los tres palos, pero siempre siendo 'especial'. Cuando llegó al Blackburn, los técnicos se sorprendieron por su manejo del balón por los pies, una virtud que le ha acabado ayudando a fichar por un equipo de toque como el Arsenal. Y es que a unos metros de la casa de Raya en Barcelona había un campo de fútbol sala en el que él y sus hermanos gastaron las zapatillas durante años. De ahí le quedó la pisada, el toque, el pase y la ausencia de miedo al verse presionado por un rival.
"Lo que más nos sorprendió fue su técnica y su atletismo. Jugó mucho al fútbol sala, así que estaba cómodo con la pelota. Además, hacíamos mucho fútbol-golf y fútbol-tenis con los compañeros y él era de los mejores", explicaba a Sky Steven Drench, uno de sus primeros entrenadores.
Tras fichar por el Brentford y conseguir el ascenso a la Premier, llegó uno de los partidos más importantes de su vida. En septiembre de 2021, su equipo se enfrentaba al Liverpool, terminaron 3-3 y Jürgen Klopp quedó impresionado con Raya. "Ese portero tendría que llevar el número 10", declaró el técnico alemán, sorprendido por la capacidad de pase del español. "Ha puesto algunos balones increíbles, que es exactamente lo que debes hacer ante nosotros".
Sus actuaciones con el Brentford levantaron el interés de muchos grandes de Europa. Bayern, Manchester United y Tottenham llamaron a su puerta, pero fue el Arsenal de Arteta el que le convenció, en parte gracias a una persona. Iñaki Caña, entrenador de porteros del conjunto 'gunner' desde 2019 y antes ayudante en el Brentford, donde coincidió con Raya. Dicho y hecho.
El verano pasado, el Arsenal llegó a un acuerdo con el Brentford para la cesión del portero español por 3 millones de libras, con una opción de compra de 27 millones. Viendo sus actuaciones, parece que se cumplirá el traspaso permanente. El cuadro de Arteta es el conjunto menos goleado de la Premier, con 24 tantos en 28 jornadas, y Raya ha disputado 22 encuentros. No pudo jugar los dos contra el Brentford por el acuerdo de cesión ni los 4 primeros tras su fichaje, en los que Ramsdale fue el titular, pero desde septiembre es indiscutible tanto en la liga doméstica como en Champions, donde el martes se vistió de héroe.
Detuvo los penaltis de Wendell y Galeno lanzándose con confianza hacia su palo izquierdo y devolvió al Arsenal a los cuartos de Champions 14 años después. Fan de Iker Casillas y con el cuerpo lleno de tatuajes (Pokemon, Dragon Ball, la fecha del ascenso a la Premier...), estará de nuevo en la lista de De la Fuente este viernes.