Hito memorable en el ciclismo español. La júnior Paula Ostiz se proclamó este miércoles campeona de Europa de contrarreloj en Limburgo (Bélgica). Es la primera española que logra este título continental. La corredora navarra triunfó en una prueba de 13,3 kilómetros en la que invirtió un tiempo de 17.52 minutos. La española (17 años) aventajó ala neerlandesa Fee Knaven en sólo un segundo. La eslovaca Viktoria Chladonova cerró el podio, a 11 segundos de la española.
Ostiz milita en el equipo Baqué y todo apunta a que la próxima temporada se unirá al Movistar. Nació el 2 de enero de 2017 en Pamplona y vive en el barrio de San Jorge de la ciudad navarra.
La nueva campeona de Europa se desenvuelve en todos los terrenos, pero la escalada en la modalidad en la que más dificultades encuentra. Admira a la sprinter belga Lotte Kopechy y la supercampeona neerlandesa, ya retirada, Annemiek Van Vleuten.
”Ha sido una buena contrarreloj. Tenía muy bien marcados los tiempos del recorrido y los he clavado. Estoy muy contenta por haber logrado el título, llevo mucho tiempo trabajando para ello. Conseguir esto significa mucho para mí”, explicó tras subir al podio, según informa la Federación Española de Ciclismo.
”Hacer historia en España es una locura. Seguiremos trabajando día a día para seguir consiguiendo esto, que es algo genial, y si no para seguir intentándolo”, añadió
Paula Ostiz se presentaba en estos Europeos después de ganar la general de la Watersley Copa de las Naciones. Este año se ha proclamado campeona de España de contrarreloj y de ruta. Fue novena en el Tour de Flandes.
La navarra acaparó todo el protagonismo en la una jornada en la que Markel Beloki defraudó en la contrarreloj sub’23. El hijo de Joseba Beloki partía como una de los favoritos, pero terminó en la decimosegunda posición, a 1.58 minutos del vencedor, el belga Alec Segaert.
Imperial, majestuoso, colosal, sublime. Se agotan los epítetos superlativos para describir otra hazaña brutal de un ciclista de otra dimensión. Tadej Pogacar es un deleite. Un impagable amante del espectáculo. Este sábado se impuso en la Strade Bianche, la clásica moderna más atractiva, con sus 15 tramos de sterrato, con un ataque a falta de 80 kilómetros. Era su primera carrera de la temporada. Asombroso. Otra vez apelando a la épica, a las gestas de otro tiempo. El heredero más cualificado de Eddy Merckx, lo ya narrado tantas veces.
Este sábado encadenó su segunda edición consecutiva de la Strade Bianche y, como ya hizo tantas veces, ganó por aplastamiento. Un monólogo para la antología, como ya selló en el Tour, en Flandes, en Lombardía, en Tirreno, en París-Niza... Se reducen mucho los territorios por conquistar para este esloveno de 25 años que ya suma 64 victorias.
Una nueva exhibición que el propio Pogacar vaticinó en la salida de Fortezza Medicea de la medieval Siena. ''Me encuentro bien, voy a atacar en el Monte Santa Maria''. Lo dijo y lo hizo sin ningún reparo. En la subida del noveno tramo de tierra, cuando apretaba la lluvia, abandonó la compañía del pelotón y se marchó solo para afrontar un interminable trecho por delante: 80 kilómetros por zonas de barro, subidas y bajadas por sinuosas carreteras de la cautivadora Toscana. La distancia fue creciendo hasta llegar a más de tres minutos. Todos rendidos a la superioridad del líder del UAE, el único interés por detrás era saber quiénes ocuparían los otros dos puestos del podio. Euforia desatada de un público loco que en cada ascensión animaba al héroe esloveno.
Espectáculo total en la tierra y el asfalto, en ese bello tramo de subida a la Piazza del Campo de la medieval Siena, con esas rampas del 16% en las cuestas empedradas de Via Santa Caterina y la avenida Rinaldini.
Y es que la prueba organizada por RCS Sport, la segunda de la temporada Word Tour, lo tiene todo para seducir al público, con paisajes incomparables, 15 tramos de tierra prensada, asfalto, colinas repletas de trampas, zonas de piedra en la entrada de Siena. Imposible caer en la monotonía. Además de una coreografía que es una delicia para los sentidos, este sábado la prueba contó con unos actores que sublimaron la magna prueba. Pogacar dominó ante rivales con pedrigí, como Tom Pidcock, ganador de la edición pasada, Maxim van Gils, Tom Skujins, Christopher Laporte, Richard Carapaz, Lenny Martínez, Julian Alaphilippe o Quinn Simmons.La segunda plaza fue para el letón Skujins y la tercera para el belga Van Gils.
Los Monumentos
Un nuevo triunfo de Pogacar que revaloriza a la clásica italiana en su mayoría de edad. En su 18ª edición, Strade Bianche dio el salto de calidad para opositar su ingreso en la lista de Monumentos, ahí donde están Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía. Los puristas alegan que no debería aparecer en esa nómina porque nunca se superaban los 200 kilómetros de recorrido, una condición cumplida este sábado por la clásica de Siena con sus 215 kilómetros.
Gloria para la Strade Bianche y para un Pogacar que no pierde los buenos hábitos, dominando desde el inicio de temporada. Y eso que este año ha cambiado su planificación para debutar en el Giro de Italia antes de afrontar el Tour de Francia. En este curso concentrará las principales cargas de trabajo en marzo, con la Milán-San Remo (día 16) y la Volta a Catalunya (18). En abril disputará la Lieja-Bastoña-Lieja (21).
Pogacar sólo coincidirá con Jonas Vingegaard en el Tour, ya que el danés tiene previsto afrontar la Tirreno-Adriático (4 de marzo), País Vasco (1 abril) y Criterium Dauphiné (2 de junio). El camino del doble ganador del Tour de Francia es parecido al de Primoz Roglic, que debuta este domingo en la París-Niza y que luego acudirá al País Vasco y al Dauphiné. Sepp Kuss participará en Volta, País Vasco y Dauphiné.
La preparación de los aspirantes españoles al top 10 del Tour de Francia también se concentrará en marzo y abril. Juan Ayuso correrá Tirreno-Adriático, Amstel Gold Race (14 abril) y Flecha Valona (17 abril). Enric Mas se inclinará por Tirreno-Adriático, Volta, Tour de Romandía (23 abril). Carlos Rodríguez irá a la París-Niza. Pello Bilbao, a la París-Niza y País Vasco.
La terrible hambruna en la Franja de Gaza pasa factura al mercado de fichajes. La ideología, la política y la guerra condicionan todos los sectores, y el fútbol no es una excepción. El conflicto entre Israel y Hamás marca el futuro del delantero Shon Weissman (Kiryat Haim, Haifa, 1996). El fichaje del goleador judío ha sido rechazado por el Fortuna Düsserldorf después de la presión ejercida por los aficionados del club alemán ante el posicionamiento mostrado por el jugador en los últimos años sobre la represión de Israel a la población gazatí.
Bild informó el martes que el futbolista, tiempo atrás, había publicado en sus redes sociales varios mensajes tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, en el que murieron 1.219 personas y que dio paso a la ofensiva de Israel en Gaza, que ha provocado ya más de 60.000 muertos. Bild recordó que Weissman pidió en redes a Israel que «borrara Gaza del mapa» o que «lanzara 200 toneladas de bombas» sobre este territorio palestino. «No hay inocentes (en Gaza), no necesitan ser advertidos», habría escrito en otro mensaje. Weissman borró posteriormente las publicaciones y las atribuyó a un error en un momento de gran carga emotiva. Pero los hinchas del club de Düsseldorf no olvidaron el pasado y señalaron que esos comentarios fueron «irrespetuosos y discriminatorios, contrarios a los principios que Fortuna representa y trata de promover».
Después de descartarse su fichaje, el delantero indicó que no modificará su pensamiento sobre el conflicto. «Seguiré portando con orgullo la bandera de mi país allá donde juegue», dijo. También recalcó que no permitirá que se le considere un incitador al odio.
«Soy hijo de una nación que está de luto por los horrores del 7 de octubre. Ese día negro sigue siendo una herida para mí como miembro de una familia israelí y como atleta que representa a mi país», expuso Weissman en referencia al asesinato de cientos de israelíes a manos de Hamas. «Es posible y necesario oponerse al daño a personas inocentes en ambos lados, pero no permitiré que se me retrate como alguien que incitó al odio», añadió el delantero, que actualmente milita en el Granada, en la Segunda División española.
Weissman agregó que sigue «comprometido» con «los valores de la humanidad, el espíritu deportivo y el respeto mutuo». «Nadie externo puede entender realmente por lo que hemos pasado. La lealtad no se debate, especialmente cuando tu pueblo aún está enterrando a sus muertos», sentenció el delantero de 29 años, que ha disputado 33 partidos con Israel y que esta semana se marchó a Düsserdorf para pasar la pertinente revisión médica con el Fortuna. «Estoy profundamente agradecido por el apoyo que he recibido de personas que realmente me conocen y seguiré portando con orgullo la bandera de Israel donde juegue», subrayó.
El futbolista judío ya escuchó protestas de los hinchas del Granada cuando fichó por el club, en enero de 2023. El Granada está dispuesto a desprenderse del delantero porque su marcha aligeraría la masa salarial del club. Semanas atrás, el delantero tuvo ofertas de clubes griegos y chipriotas, pero no se llegó a ningún acuerdo.
Weissman no es el único jugador que ha visto afectada su carrera por esta guerra. En 2023 Maguncia, club de la Bundesliga, despidió al neerlandés de origen marroquí Anwar El Ghazi por varias publicaciones en redes, un despido que la justicia alemana consideró injustificado, informa Afp. Noussair Mazraoui, ex defensor de Bayern Múnich y ahora en Manchester United, tuvo que pedir disculpas tras pedir en redes la «victoria» para «nuestros oprimidos hermanos de Palestina».
«¿Usted fuma? Es que me he quedado sin tabaco». El pionero, que se apoya en un andador para moverse por su casa en el casco antiguo de Orihuela, recibe al reportero rodeado de centenares de fotografías y de trofeos cosechados en su gloriosa trayectoria. «Ahí estoy con Fausto Coppi. Para mí, siempre fue el mejor». El próximo miércoles, Bernardo Ruiz cumplirá 100 años. Podría irse con sus hijos, pero prefiere vivir solo. Hasta hace cuatro años paseaba a su pequinés y acudía diariamente al casino de su pueblo para «echar la mañana», leer la prensa y tomar un café, pero tras someterse a una operación de vejiga, y permanecer 10 días en la cama de un hospital, apenas sale a la calle. En invierno se queda en casa, donde le cuidan dos chicas, una por la mañana y otra por la noche. No sale para evitar el frío, la gripe y el covid.
Bernardo Ruiz fue el primer ciclista español en ascender al podio del Tour de Francia, en 1952. Fue tercero tras Coppi y el belga Stan Ockers. También fue el precursor en las victorias de etapa en el Giro de Italia: en 1955 estrenó palmarés en una jornada con salida y llegada en Roma. Fue el primer español en conseguir dos triunfos en un mismo Tour (1951), en las metas de Brive y de Aix-les-Bains. En su curriculum figuran la Vuelta a España de 1948 y tres campeonatos nacionales de ruta (1946, 1948 y 1951). Está considerado el primer ciclista profesional de España.
El Pipa ha perdido la audición, pero conserva una fecunda memoria. Explica con detalle cada una de las imágenes que reposan en las mesitas o adornan las paredes de su casa. «Esta foto es de la Vuelta a España, aquella en la que gané 17.000 pesetas. La última etapa terminó en el recién estrenado estadio Santiago Bernabéu. Para mí, la Vuelta siempre ha sido más divertida que el Tour», sostiene mientras recalca que aún sigue las carreras por televisión. «No sólo ve las pruebas en directo, sino también los resúmenes y los reportajes que emiten después», añade su hijo Bernardo, un farmacéutico que lleva trabajando 44 años en Orihuela. Él es una ayuda fundamental para encauzar la conversación con el periodista, porque nadie conoce e interpreta al pionero mejor que él.
Ruiz, con una portada del Marca, en su casa de Orihuela.CARLOS GARCIA POZO
El próximo día 8, en la casa del centenario se reunirán sus cuatro nietos y dos bisnietos y el resto de la familia de su hijo y de su hija Margarita, abogada. No estará el tercer hijo, Miguel, un sacerdote que fue misionero durante 30 años en Perú y que ahora se encuentra en Guerrero (México), colaborando en la construcción de un hospital.
Nunca pinchaba
El aniversario se completará con una exposición del artista Miguel Soro en la lonja de Orihuela, en la que se exhibirán retratos de un corredor que abrió sendero y rompió moldes. Ruiz no respondía a los cánones de los ciclistas españoles: pequeños y escaladores. Él era robusto, alto para la época (1,75 metros), fuerte y muy sólido en las subidas y en el llano. Decían que casi nunca pinchaba y que guardaba un secreto: inflar los tubulares nuevos, colgarlos como chorizos en su casa y dejarlos curtir durante dos años. Su primera bici profesional, una Alcyon, la compró en 1941 con las 500 pesetas (una fortuna) regaladas por su hermano Tomás, que combatió en Rusia con la División Azul.
Bernardo era un tipo duro hecho a sí mismo. A los nueve años faenaba en el campo y a los 11 le sorprendió la Guerra Civil. Cuando era un chaval fortaleció sus piernas y carácter dedicándose al estraperlo. Tiempos de hambruna. «En casa teníamos que trabajar para comer. Mi padre era campesino. Yo iba con mi bicicleta desde Orihuela a Cartagena cargado con aceite, cereales, tabaco, harina, pan... Llevaba 50 kilos por malos caminos, evitando a la Guardia Civil. Un día y medio para ir y volver». La vida dura de un niño que ha presenciado tres reinados (Alfonso XIII, Juan Carlos I y Felipe VI), una República, una Guerra Civil, una posguerra, una dictadura y una democracia. Decidió dedicarse al ciclismo cuando, siendo un chaval, ganó una carrera de aficionados y le premiaron con 25 pesetas, el triple de lo que ganaba su padre en un mes.
Bernardo Ruiz.CARLOS GARCIA POZO
«Nunca lo he tenido fácil, pero disfruté mucho con el ciclismo. Es un honor haber sido el primero», señala un corredor que fue rival de Federico Martín Bahamontes (el toledano también se dedicó al estraperlo), que debutó a nivel nacional en 1945 y se retiró en 1959 para dedicarse a la dirección de equipos. Dejó la bicicleta y empezó a fumar. «Sigue con sus cigarros, aunque se los controlamos un poco. Es que se pone a toser y no puede dormir», advierte su hijo.
Ruiz dirigió al equipo Faema de España (una prolongación de la escuadra belga liderada por Eddy Merckx). Fue el maestro de Angelino Soler, el vencedor más joven de la historia de la Vuelta a España (21 años, en la edición de 1961). «Me decían que estaba loco porque cuando casi nadie le conocía yo le hice un contrato de 100.000 pesetas. Cuando ganó la Vuelta, todos tuvieron que callarse. También di la primera oportunidad a Julio Jiménez... Creo que tuve buen ojo como director». Luis Puig le ofreció, sin éxito, ser seleccionador nacional. No aceptó porque las condiciones económicas le parecían insuficientes. Para el ex presidente de la Federación, sólo Miguel Poblet y Jesús Loroño estaban a la altura de los conocimientos de Bernardo Ruiz.
Vendedor de motos y bicicletas
El Pipa, tras dejar la dirección técnica de los equipos, regresó a Orihuela, donde regentó un establecimiento de venta de motos y bicicletas. Fue delegado de Moto Vespa en Alicante. Tras jubilarse, se dedicó a cuidar un pequeño huerto. Hace 10 años, la organización de la Vuelta le homenajeó por el 80º aniversario de la carrera. Entonces, el abuelo del ciclismo español comentaba a este periodista lo absurdo que resulta comparar el ciclismo de entonces con el de ahora: «Dicen que los ciclistas de antes no teníamos estilo, pero ¡cómo íbamos a tenerlo si las carreteras eran de tierra y estaban repletas de baches! Entonces no había equipos, participábamos en grupos de selecciones y peleábamos todos contra todos. Era un ciclismo individual, no había gregarios. Todos éramos rivales y atacábamos cuando nos parecía».
También confesaba que añoraba la diversión de antaño: «El ciclismo de mi tiempo era más entretenido, ahora en el Tour sólo hay tres etapas de montaña en los Alpes y otras tres en los Pirineos. El llano es monótono. Había más emoción». Este pionero vaticinaba que después de las retiradas de Alberto Contador, Alejandro Valverde y Purito Rodríguez se producirá un gran bajón en el ciclismo español. Un visionario sabio que cumple 100 años. La memoria de España.