Si mides menos de 1,80 centímetros y eres jugador de baloncesto, nada te cae en la mano. Tienes que estar yendo a por ello. Y antes que los demás. Estar encerrado en una cabalgata de los Reyes Magos siendo el primo más pequeño. Todo el rato. Buscando los caramelos en el ángulo adecuado. Tienes tu instinto y tu voluntad.
Campazzo esta temporada está más multiplicado que nunca. Y ya es decir. El base del Real Madrid es el que más bota el balón, el q
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Munuera Montero se llevó gran parte de los abucheos del Santiago Bernabéu en la noche del sábado, una noche que fue de "rock and roll", así lo admitió Carlo Ancelotti, para el conjunto blanco tras su victoria por 4-1 contra el Espanyol.
Después de un buen inicio de encuentro, el cuadro de Chamartín se vio por debajo en el marcador y necesitó de la salida al campo de Vinicius Júnior para remontar el duelo y sumar otros tres puntos a su clasificación. Pero la cita, más allá de los cinco goles, tuvo gotas de polémica.
El colegiado amonestó por protestar a las tres estrellas del Madrid, Mbappé, Bellingham y Vinicius. El galo en la primera parte, tras protestar un fuera de juego, y al británico y al brasileño en el segundo tiempo, justo después del 3-1 de Vinicius.
Fueron momentos de tensión entre los futbolistas más importantes del Madrid y el árbitro del duelo. "Te la estás jugando, Kylian", le llegó a decir Munuera Montero a Mbappé tras una conversación con él.
En el minuto 81 llegó la gran polémica. Bellingham cayó al suelo en un forcejeo con Aguado y el colegiado decidió no pitar falta, a lo que el inglés respondió levantando la mano y protestando. Su reacción fue castigada con amarilla, algo que molestó al Bernabéu y a Vinicius, que acudió a reclamarle la situación al árbitro. Munuera Montero tampoco dudó con el brasileño, que recibió otra amarilla. Chamartín enfureció.
Según captaron las cámaras de Movistar, Bellingham, enfadado, dijo en inglés: "Piece of shit (pedazo de mierda)".
Ninguno de los tres jugadores hablaron en la zona mixta, pero Ancelotti sí fue preguntado al respeto y reconoció que "el método de los árbitros ha cambiado un poco". "Esta temporada llevamos tres que han sido muy severas. El método de los árbitros ha cambiado un poco. Son más severos en este sentido y debemos acostumbrarnos", valoró el italiano.
Desde el inicio de esta temporada, hay una nueva norma en relación a las conversaciones con los colegiados: sólo se pueden dirigir a ellos los capitanes de los equipos. Nadie más.
En sala de prensa, Ancelotti elogió el encuentro de su equipo, capaz de remontar un marcador adverso y de sumar el partido número 38 seguido sin perder en Liga. Una temporada. Desde la derrota en el Metropolitano en septiembre de 2023. "Confirman que este equipo lo ha hecho bien, lo hace bien", declaró, y dio un dato que le sorprende: "Esta temporada hay un dato: sólo hemos marcado un gol en primeras partes. Llama la atención. Lo he hablado con los jugadores antes del partido, a ver si podía cambiar esta dinámica. No lo ha hecho, pero sí hemos jugado con más intensidad". "Ha sido un partido de rock and roll, sí", finalizó.
El entrenador explicó los problemas físicos de Carvajal y Bellingham, que terminaron el partido algo tocados. El lateral tuvo que pedir el cambio después de marcar el empate, pero Ancelotti aseguró que es "sólo un golpe, nada serio". El inglés, por su parte, se hizo daño en el hombro izquierdo al lanzarse al suelo a cortar un balón, y por momentos se temió por una lesión más grave.
Se quedó durante un minuto tumbado en el césped haciendo gestos de dolor en el mismo hombro que ya le dio problemas el curso pasado, pero finalmente pudo disputar casi todo el partido. "A ver cómo se encuentra mañana, aunque no parece nada particularmente preocupante. Hace un mes se quitó la protección del hombro porque estaba bien, pero ha vuelto a tener este problema. Creo que no será un problema, aunque debe cuidarse, obviamente", explicó Carletto.
Cuando, a eso de las seis de la mañana hora española, Sams Charania, el gurú de los traspasos de la NBA, escribió que Luka Doncic iba a jugar con los Lakers, muchos de los aficionados pensaron que habían hackeado la cuenta del periodista de la ESPN. A esa hora estaban aún disputándose varios partidos y se han hecho virales las imágenes de los jugadores (Kevin Durant entre ellos) visualizando en sus smartphones (y alucinando) la noticia. Enseguida se desataron los tópicos. Terremoto, bomba... Lo cierto es que pocas veces la mejor liga del mundo de baloncesto había presenciado un intercambio de estrellas como el del domingo.
Es único, quizá el más grande de siempre (el tiempo reafirmará), por los protagonistas, por la entidad de las franquicias y por el momento. A los Lakers, que todavía presumen de la excelencia de LeBron James a sus 40 años, acude una estrella planetaria que aún no ha cumplido los 26. Un equipo, el segundo más laureado de la historia (y esa pugna con los Celtics tiene tanto que ver), que ya en el pasado firmó alguno de las adquisiciones más contundentes de la historia, desde Abdul Jabbar a Shaquille O'Neal, pasando por Pau Gasol, al que ficharon desde Memphis otro 1 de febrero (de hace 17 años).
Uno de los elementos más asombrosos del movimiento se sostiene en el secretismo absoluto. No lo sabía el propio Doncic, no lo sabían los entrenadores de ambas franquicias (ni Jason Kidd ni JJ Redick), no lo sabía Anthony Davis y, al parecer -aunque resulta algo increíble teniendo en cuenta que Rich Paul, su agente y confidente, estaba en la operación-, tampoco LeBron, que se enteró cenando en Nueva York después de ganar y exhibirse en el Madison.
LeBron y Doncic.KEVORK DJANSEZIANAFP
Y la intrahistoria también contiene un buen puñado de porqués sin despejar. El principal, la gran incógnita que desata rumores y polémicas, que deja boquiabiertos a General Managers rivales, es la de la razón por la que los Mavericks decidieron (fueron ellos los que llamaron a la puerta del Staples, allá por el 7 de enero) prescindir de un genio que les llevó a las pasadas Finales de la NBA y que se encuentra en el esplendor de su carrera.
A eso respondió, con más o menos argumentos, el principal hacedor y señalado. Nico Harrison, General Manager de los Mavericks y ex gurú de Nike, es el único que ha hablado públicamente (lo hizo en The Dallas Morning News). Dijo que para ganar campeonatos hace falta "defensa", un dardo de doble filo, elogio a Anthony Davis y crítica a Doncic. "Realmente sentimos que nos adelantamos a lo que iba a ser un verano tumultuoso, con Luka Doncic siendo elegible para el contrato supermax y también a un año de poder optar por no participar en cualquier contrato", se sinceró, exponiendo sin tapujos alguna de las razones de fondo del movimiento.
Jason Kidd y Nico Harrison, explicando el traspaso.Sue OgrockiAP
Los Mavericks estaban abocados a firmar al ex madridista el mayor contrato de la historia, más de 345 millones de dólares para las próximas cinco temporadas. A Doncic sólo le valía eso. Es decir, no iba a aceptar una oferta menor. Con lo que, de no ponérselo encima de la mesa, en Dallas contemplarían una última temporada, la próxima, de su estrella, que luego se iría como agente libre. Sin nada a cambio. Al parecer, según ha informado Tim McMahon -periodista que el mes que viene publicará la biografía no autorizada de Doncic-, la gerencia de los Mavericks estaba muy preocupada por los constantes problemas de condición física de Doncic.
Lleva sin jugar desde el día de Navidad por una lesión en el muslo (no ha disputado más de 70 partidos en una temporada desde su año de rookie) y los ataques a su sobrepeso han sido constantes. Una razón al parecer definitiva para que los Mavericks, que en unas horas perdieron más de 700.000 seguidores en Instagram, decidieran pensar en presente y no en futuro. Sólo hablaron con otra franquicia, los Bucks de Giannis Antetokounmpo.
Porque, a corto plazo, parece que hay un vencedor. Jason Kidd manejará un quinteto para ganar ya con Kyrie Irving, Anthony Davis, Klay Thompson y PJ Washington, entre otros. Pero los Lakers, que necesitarán encajar a Doncic y reforzarse con algún pívot, firman un heredero para una década. Un nombre propio con el que sacar brillo a su glamour, como siempre presumieron. Otro más a una lista interminable: desde Jerry West hasta Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Magic Johnson, Shaquille O'Neal, Kobe Bryant, LeBron James o Anthony Davis.