Yabusele, un ‘boxeador’ bajo sospecha

Yabusele, un 'boxeador' bajo sospecha

Cuartos de final

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El francés, reincidente, protagonizó la agresión más peligrosa de toda la tangana entre Madrid y Partizan. Ya intimidó a un árbitro y se tocó los genitales en el Buesa Arena

Yabusele agrede a Exum, durante la pelea en el WiZink.Getty

Gerschon Yabusele (Dreux, Francia, 1995) creció practicando el deporte en el que su padre, llegado del Congo a Europa cuando tenía 20 años, llegó a ser profesional. Varias veces ha confesado cómo el boxeo le ayudó a desarrollar sus habilidades, cómo lo ha seguido practicando después, incluso con su carrera en el baloncesto lanzada. El Oso Bailarín, como le apodaron en los Celtics, tiene cuerpo, pegada y velocidad de peso pesado. 204 centímetros, 123 kilos. Sin embargo, esa fuerza bruta la utilizó para mal el pasado jueves en el WiZink Center, una acción sobre Dante Exum que le marcará para los restos.

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En mitad de la tangana, empujones por aquí, puños por allá, jugadores al suelo y carreras histéricas, Yabusele, que fue de los primeros en perder los nervios tras el rifirrafe inicial entre Sergio Llull y Kevin Punter, agarró por la espalda con sus dos brazos en cruz al australiano Exum, lo elevó y lo lanzó contra el suelo. La imagen bien podría haber sido un highlight de cualquier episodio de Pressing Catch. Pero esta vez no había simulación. El golpe del ex barcelonista contra el parquet del Palacio fue salvaje. «La forma en que lo tiró con un movimiento de judo es para ir a prisión, para suspensión de por vida. Exum podría haberse roto la columna o lesionado gravemente la cabeza y terminado su carrera. Esto fue terrible. Nunca había visto esto en mi vida», admitió Moma Jakovljeviæ, médico del Partizan, tras el diagnóstico del base, que abandonó el WiZink en muletas: se rompió un tendón del segundo dedo del pie.

Tampoco olvidará jamás Yabusele, que unas horas después pidió disculpas en redes sociales, cómo su mujer Sara, la madre de su pequeño hijo de dos años Isaac, le tuvo que retirar de la cancha. «El baloncesto es un deporte de amistad y compañerismo. Mis más sinceras disculpas al Partizan, un club con el que siempre tuve gran relación, a Dante Exum, su familia, compañeros, equipo y aficionados», escribió este viernes. Su noche en lo deportivo también fue para olvidar: en 30 minutos en pista solo lanzó y anotó un triple. Su rendimiento defensivo también estaba en entredicho últimamente.

El ala-pívot nacido en Dreux, con pasado en la NBA y también en el baloncesto chino, deberá afrontar la grave sanción de la Euroliga. También su propio club, el Real Madrid, con el que le restan dos años más de jugoso contrato, le podría imponer una multa económica. Porque no es la primera vez que Yabusele, fichado al ASVEL en el verano de 2022, se mete en un lío vestido de blanco.

La fiesta en Atenas

Junto a Thomas Heurtel y Trey Thompkins, fue uno de los tres jugadores del Madrid que cometieron un acto de indisciplina el curso pasado, cuando se fueron de fiesta en Atenas antes de un partido contra el Panathinaikos que acabó perdiendo. Sin que nunca hubiera explicación oficial, el club optó por apartar a Heurtel y Thompkins, pero no hubo sanción pública a Yabusele, mucho más importante entonces en la rotación para Pablo Laso.

También grave resultó su reacción durante el segundo partido de la final de la Liga Endesa de la pasada temporada en el Palau Blaugrana. Tras el bocinazo final que certificaba el triunfo del Barcelona e igualaba la final, Yabusele se abalanzó de manera agresiva sobre Emilio Pérez Pizarro, el árbitro principal. El Barça le acusó de «intimidar a los colegiados»: «Nos sorprende que estas actuaciones, tanto la que pasó en la pista, como la que ocurrió en el túnel de vestuarios, no se trasladaran al acta arbitral». No hubo sanción deportiva.

Ya en la presente temporada, el temperamento del internacional galo le jugó otra mala pasada en el Buesa Arena, de nuevo en una derrota blanca. Ocurrió en octubre y por las redes sociales circularon unas imágenes de Yabusele tocándose los genitales hacia los aficionados del Baskonia.

La decepción dentro del club con Yabusele es grande, por mucho que una parte de la afición blanca coreara su nombre mientras en los videomarcadores se veían una y otra vez las imágenes de la pelea, mientras los colegiados deliberaban sobre la suspensión de minuto y 40 segundos que restaba para certificar el triunfo del Partizan que ponía el 0-2 en la serie de cuartos. Trasciendo o no, el Código de Régimen interno le será aplicado por manchar la imagen de la entidad.

kpd