Sólo bastó el poker excepcional del Real Madrid, con los tres delanteros más Bellingham, para golear a un Salzburgo que acabó siendo un equipo inocente y en evolución. Demasiado tierno. ¿Que sería de la ostentosa decadencia de Ancelotti sin ese poder maravilloso? Sus estrellas son las que iluminan al Madrid, porque tácticamente y posicionalmente, por el sistema antediluviano, el técnico italiano estaría ya entrenando en Brasil.
Es pernicioso, est
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