El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Matthew Miller, condenó este miércoles los “horribles” insultos racistas que el jugador del Real Madrid Vinícius Junior recibió el domingo pasado durante un partido contra el Valencia.
“Obviamente, condenamos el racismo en todo el mundo, donde sea que ocurra, incluido en los deportes, y aplaudimos cualquier esfuerzo por llevarlo a la luz y luchar contra él”, señaló Miller durante una rueda de prensa en la que dijo haber visto esos cánticos y los calificó de “horribles”.
El portavoz destacó también que las autoridades españolas hayan tomado medidas, después de que la Fiscalía Provincial de Valencia abriera diligencias para determinar si los insultos pueden constituir un delito de odio.
Tres jóvenes españoles han sido imputados de momento, aunque la investigación continúa abierta y cuenta con la colaboración del Valencia Club de Fútbol, en cuyo estadio se produjo el suceso.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, también condenó hoy los insultos a Vinícius Junior y pidió a los organizadores de eventos deportivos que pongan en marcha “estrategias para evitar el racismo en el deporte”.
Los incidentes en los que se vio envuelto el jugador brasileño del Real Madrid arrancaron en el minuto 70 de partido. Vinícius señaló que un aficionado se había dirigido a él con un insulto racista, haciéndole el gesto del mono.
El árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea recogió en el acta del partido entre Real Madrid y Valencia de Mestalla que “un espectador” gritó al jugador “mono, mono” y que por ello activó el protocolo de racismo, avisando al delegado de campo para que hiciesen el correspondiente aviso por megafonía.
El encuentro estuvo detenido cerca de ocho minutos hasta que dicho anuncio se emitió por la megafonía del estadio.
Era su ilusión, despedirse del fútbol europeo llevando al Atlético a la fiesta de Budapest para pelear por el sueño de ser campeones de Europa. Antoine Griezmann quería marcharse así, como Koke, que aunque no diga adiós sabe que caen los días del calendario de su carrera y no habrá muchas más posibilidades. Para los dos, fue un adiós amargo en el que dieron todo lo que tenían sin que fuera suficiente para igualar el gol de Saka al filo del descanso.
Eran los jugadores con más galones en el once de Atlético y no dudaron en cargarse el equipo a la espalda desde que comenzó el partido. Hacía falta su pulmón y su talento pero, sobre todo, su inteligencia para colocarse en el campo y aparecer cada vez que hiciera falta. Cada uno tenía sus motivos. Los dos el mismo objetivo: ser campeones de la primera Champions de la historia del Atlético.
El capitán se hubiera pellizcado si alguien le hubiera dicho a principio de temporada que iba a ser titular e indiscutible en la semifinal ante el Arsenal. Frente Lewis-Skelly, Eze y Declan Rice, Koke aportó equilibrio durante buena parte de la primera mitad, atajando la intención de los gunners de hilvanar jugadas. En la segunda, la cuesta se empinó. "Estamos muy dolidos, pero estoy orgulloso del equipo. Lo hemos dado todo. Hemos tenido ocasiones pero no ha querido entrar la pelota. El fútbol es contundencia, y han sido más contundentes que nosotros, en las dos áreas", explicó el capitán, que puso en valor la temporada del equipo. "Ha sido emocionante en Copa y Champions, aunque en Liga no hemos sido regulares y nos hemos dejado muchos puntos. Pero este equipo está creciendo un montón, es gente muy joven que va a pelear por cosas importantes. ¿Yo con ganas de ayudar? Hablaremos cuando haya que hablar", dejó sobre la mesa Koke.
Koke y Llorente persiguen a Eze.EFE
Al trabajo oscuro del centrocampista se unió la omnipresencia de Griezmann. Es cierto que no apareció su genio en ataque, aunque le dio para robar y armar peligro con un par de asistencias que asustaron a Raya. Pero donde se notó fue en defensa. Apareció en el punto de penalti para salvar un tiro de Trossard y arrancó en la segunda parte obligando a Raya a salvar un derechazo mientras Calafiori le pisaba el tobillo en una jugada que hubiera sido penalti de no haber pitado el colegiado alemán una falta previa de Pubill. Simeone, sin querer hablar del arbitraje, habló sobre esa polémica: "Se ve y es muy evidente, pero no nos quedemos con un detalle".
Si la vieja guardia apareció para incomodar al Arsenal, no lograron hacer lo mismo ni Lookman ni Julián Álvarez. La Araña no pudo desquiciar una pareja sólida como Saliba y Gabriel Magalhães. No les ganó ningún duelo por más que lo intentó, quizá porque el tobillo no estaba recuperado.
El londinense apenas retó a Ben White, poco ayudado por Saka en esa orilla derecha, y todas las decisiones que tomó fueron confusas. En el otro costado, a Giuliano tuvo algo más de lucidez, pero el mismo acierto. Suya fue la mejor ocasión para el empate pero, cuando encaraba solo a Raya, apareció Gabriel para incomodarle lo justo.
Sabía el Cholo que ninguno le había encontrado el pulso al partido, en el que aún seguían vivos. Por eso buscó en el banquillo el control de Cardoso, el fútbol de Baena, el remate de Sorloth y el disparo de Nahuel Molina. Había mucho que ganar tomando algún riesgo, aunque ya tuviera que ser sin Griezmann. No se dio la temporada y arranca la vida sin él.
"¿Ganas de volver? Ahora, no"
¿Arrancará sin el Cholo? El técnico argentino dejó una frase de dolor que tendrá que explicar en las próximas semanas, mientras muere una Liga en la que ya no tienen nada que hacer. "Hemos hecho una Champions muy buena, hemos dado el máximo y hemos llegado más lejos de lo normalmente esperado. Una pena, porque habíamos hecho méritos para permitir una prórroga que nos daba alguna opción más. Los detalles no estaban a nuestro favor", analizó.
A la pregunta de si tenía ganas de volver a intentarlo el próximo año, fue tajante: "Ahora no, seguro que no".
Nunca la Euroliga tuvo tantos partidos, nunca exprimió de tal manera a sus protagonistas, aunque, al fin, llega a su primer desenlace, el de su temporada regular. 38 jornadas después (las mismas, también en formato todos contra todos, que tendrá el curso que viene), casi todo está por decidir. De los cuatro equipos españoles en liza, dos estarán seguro en cuartos de final, otro lo tiene que sellar el viernes y el Kosner Baskonia está eliminado hace tiempo.
El primer turno será este jueves para el Real Madrid, que recibe en el Palacio al Estrella Roja (20.45 h.) con el alivio de su triunfo el pasado jueves en Estambul ante el Fenerbahçe y la garantía de su buen paso en casa: ha ganado 17 de sus 18 partidos. Un triunfo le asegura el factor cancha en la eliminatoria: será segundo o tercero dependiendo del resultado del Valencia Basket, que el viernes (20.00 h.) visita al Dubai en su exilio de Sarajevo.
"Somos conscientes de la importancia del partido. Clasificarnos directamente para el playoff ya ha sido un buen resultado, un punto de mejora claro, y ahora queremos dar un paso más y ganar el último encuentro. Nos hemos ganado, después de una temporada regular excelente, el derecho de depender de nosotros mismos para estar en una de las primeras tres posiciones", valoró Sergio Scariolo en la previa.
Las cosas se enredan para los del italiano en caso de derrota, aunque en ningún caso caerían hasta el play-in que se disputa la semana que viene. Si pierden contra el Estrella Roja, serán cuartos si de Zalgiris, Hapoel o Fenerbahçe sólo gana uno de ellos. Quinto si lo hacen dos de los tres y sexto si ganan los tres.
Por su parte, la extraordinaria temporada de los de Pedro Martínez les asegura el factor cancha en cuartos, pase lo que pase el viernes. Pueden incluso acabar como primeros si vencen y Olympiacos cae contra el Milán. Una derrota y un triunfo blanco le haría descender al tercer puesto.
Con todas estas combinaciones, no resulta sencillo adivinar su rival en la serie de cuartos. Hapoel, Fenerbahçe y Panathinaikos podrían evitar el play-in. Algo por lo que luchará el Barça.
Clyburn, contra el Mónaco.EFE
Los de Xavi Pascual reciben a un Bayern que nada se juega, aunque una derrota en el Palau unida a un triunfo del Dubai contra el Valencia les dejaría directamente eliminados. En cambio, si ganan, serán octavos si vence Mónaco y pierden Estrella Roja y Panathinaikos; noveno si Mónaco y Panathinaikos ganan y Estrella Roja pierde e incluso alguna combinación le dejaría 10º.
Después de todo esto, no parece sencillo, pero incluso hay alguna opción de que en cuartos de final Madrid y Barça se vean las caras. Si los blancos acaban segundos y el Barça, desde el play-in, logra billete de octavo ganando al séptimo... habrá clásico por un lugar en la Final Four de Atenas.