Firma un gran ejercicio colectivo un día antes de medirse a Estados Unidos
Una España que fue de menos a más acabó por pasar por encima de la Eslovenia de un Luka Doncic que, pese a intentarlo, no tuvo su mejor tarde en el Martín Carpena. Los españoles, con todo un festival de triples en los instantes finales de un duelo en el que los hermanos Willy y Juancho Hernangómez brillaron con luz propia en la producción ofensiva, llegó a ponerse 25 puntos por delante de un rival que, cómo no, aspira a todo en el Mundial, pero que acabó por verse superado sin concesiones por el equipo que entrena Sergio Scariolo (99-79).
Eslovenia, con un Doncic prácticamente omnipresente, estuvo demoledora en el arranque. Con una puntería del todo letal en los triples y una defensa tremendamente aguerrida, lograron hacerse con una máxima diferencia de 13 puntos (10-23) a mediados del primer periodo que habría dejado terriblemente tocado a cualquiera. Lejos de acusar el golpe, España supo aprovechar la ausencia del ex madridista para ponerse las pilas en labores destructivas y mejorar sus prestaciones anotadoras, con los hermanos Hernangómez erigidos como grandes protagonistas.
Así, el conjunto de Scariolo conseguiría un parcial de 10-0 que, a la postre, le permitiría llegar al final del cuarto sólo un punto por debajo en el marcador (26-27). En el segundo cuarto los brotes verdes mostrados en las postrimerías del primer periodo por parte de los españoles tuvieron una más que feliz continuidad. Doncic, mermado tras su momentánea marcha a los vestuarios por un golpe en la cadera con Alberto Díaz y prácticamente gafado en los tiros libres, bajó en su producción y eso lo notó Eslovenia. Muchísimo.
El conjunto de Scariolo, en cambio, con un ataque coral y un paso adelante en defensa, mientras, se las arregló para anotar un parcial de 14-2 que le permitiría ponerse 11 puntos arriba en el luminoso (51-40) antes de que Doncic, pese a forzar tres libres en el ocaso del segundo cuarto, sólo pudo convertir en un 51-41 antes del descanso.
En la reanudación el partido pareció perder un poco de intensidad, pero el tercer cuarto acabaría por convertirse en un nuevo intercambio de golpes en el que, al final del periodo, las distancias entre ambos rivales no se movieron ni un ápice (73-63). Por parte española brillaron sobre todo Aldama y Willy Hernangómez, a los que se sumaría también Abrines con dos zarpazos finales, mientras que, por parte eslovena, quien se destacó un poco por encima de sus compañeros fue un Klemen Prepelic tremendamente metido en el duelo.
Los roces entre unos y otros regresarían en un último cuarto en el que España, aprovechando otra vez la buena mano de Abrines, el pundonor de Aldama y un festival de triples firmados por Juancho, Alberto Díaz, Parra y Brizuela, llegó a lograr una máxima diferencia de 25 puntos (99-74). Una losa que sería ya demasiado pesada para los eslovenos, que acabarían cayendo finalmente por 99-79 en el Martín Carpena.
En diciembre de 2022, Aron D'Souza estaba levantando pesas en un gimnasio de Miami cuando se fijó en varios culturistas cuarentones que compartían el espacio con él. Su curiosidad innata les hizo preguntarles qué hacían para conseguir ese cuerpo, esa fuerza, y ellos le hablaron de sustancias para mejorar el rendimiento. Aquella conversación hizo clic en él y le trajo otros recuerdos que ya había ido acumulando en su cerebro como el artículo del profesor de Oxford Julian Savulescu en el que menciona la posibilidad de permitir el uso de sustancias dopantes en los Juegos Olímpicos.
Así que esas Navidades, en la casa de playa que alquila cada año, D'Souza empezó a dar forma a esa idea y creó un plan de negocio en un folio. Dos personas vieron ese primer boceto: su padre, profesor de medicina, y Peter Thiel, fundador de Paypal, inversor y amigo con el que comparte la cena de Año Nuevo desde hace 15 años. Si a Thiel le pareció "una idea genial", su progenitor le contestó: "El día que consigas hacerlo, cambiarás el mundo". Recientemente, el hijo de Donald Trump invirtió "millones con dos dígitos" en aquel folio que hoy es una compañía de más de 30 personas afincada en Nueva York y la expectativa se terminó por hacer realidad.
Dentro de un año, el 21 de mayo de 2026, se inauguran los Enhanced Games o Juegos Mejorados, a los que sus detractores califican como Olimpiadas del Dopaje. "No son una competición, son un movimiento", apunta su fundador. Se trata de una competición donde se permite tomar sustancias para mejorar el rendimiento prohibidas en el mundo del deporte, aunque también existe la posibilidad de competir al 'natural'.
El presidente de Enhanced Games.E. M.
Serán cuatro días de torneo en la ciudad americana de Las Vegas, donde se construiran las instalaciones necesarioas para acoger: natación, con pruebas de 50 y 100 metros estilo libre; atletismo, 100 metros y 100/110 vallas y levantamiento de pesas, en sus modalidades de Snatch y Clean and Jerk. "Tenemos una misión, la de construir superhumanos", apunta D'Souza a EL MUNDO y añade: "No es solo crear un evento de deportes nuevo o hacer dinero, es, literalmente, crear humanos 2.0 y reinventar todo, desde los deportes a lo que significa ser humano".
¿Pero está creando un movimiento o una religión?
Es un movimiento, pero los mejores movimientos tienen aspecto de religión, lo tengo que admitir.
A esta primera edición cuenta que se apuntarán en torno a 100 atletas. No obstante, mantienen que sus nombres se desvelarán más próximos a la disputa porque, a día de hoy, sólo han hecho público el fichaje de cuatro nadadores. Se trata de James Magnussen, nadador y medallista olímpico en Londres 2012 y Río 2026 y el primer deportista en apuntarse a esta idea; el búlgaro y medallista europeo de natación, Josif Miladinov, el recordman mundial del 50 mariposa, Andrei Govorov, y el nadador griego Kristian Gkolomeev.
Nuevo récord del mundo de 50 metro libres de natación
Gkolomeev no es un atleta cualquiera en el mundo Enhanced. Él ha sido el seleccionado para superar los límites humanos y reafirmar los principios de este tipo de campeonato. El 25 de febrero de este año, en el centro acuático de Greensboro (Carolina del Norte), el nadador griego de origen búlgaro mejoró la marca del récord mundial de César Cielo en los 50 metros libre, vigente desde 2009, época de los superbañadores. El deportista bajó el tiempo en dos centésimas de 20,91 a 20,89. "Fue el resultado del uso de la tecnología, un buen entrenamiento y la utilización de sustancias dopantes", aseguran desde una organización que ha querido recoger todo el proceso en un documental de una hora que se hizo público en el lanzamiento de estos Juegos.
Premio por batir el récord del mundo.E. M.
Como premio por este logro, Gkolomeev recibió de la compañía Enhanced un millón de dólares, cantidad que piensan pagar a todo deportista que rompa el récord mundial en los 50 estilo libre o en los 100 metros lisos en los próximos juegos. Además, cada prueba contará con medio millón en premios, con 250.000 dólares para el que obtenga la medalla de oro. "Nosotros pagamos a nuestros deportistas y estamos dispuestos a compartir la riqueza con ellos. En los Juegos Olímpicos, un atleta gana de media 30.000 dólares al año mientras que el presidente del Comité está volando en un jet privado. Hemos diseñado un sistema económico que apoya la sostenibilidad a largo plazo y, por lo tanto, la salud de nuestros atletas", explica D'Souza.
La salud
Es precisamente esta última pata una de las más criticadas por el sistema tradicional. La salud del futuro de los deportistas que tomen sustancias dopantes. "Solo hay un mensaje: si alguien es lo suficientemente imbécil para querer formar parte será suspendido por mucho tiempo", apuntó Sebastian Coe, presidente de World Athletics. Además de la prohibición, el ex mediofondista británico insulta a los atletas que, considera, ponen en riesgo su integridad física.
Uno de los nadadores de Enhanced Games.E. M.
D'Souza responde primero desde los principios básicos de la libertad de cada uno para realizar con su cuerpo lo que uno desee. Pero luego asevera que el uso de sustancias dopantes supervisado por un especialista, de hecho cuentan con una Comisión Médica Independiente que vela por ello, puede suponer una mejora en la salud no sólo de los deportistas, también de los ciudadanos de a pie. "Las mismas drogas que permiten a los atletas correr más rápido y saltar más alto también permitirán a los individuos ser más saludables, más fuertes, trabajar más tiempo y tener vidas más productivas", apostilla.
Así, es complicado catalogar el propósito de la compañía de los Enhanced Games, "un sueño" por el que D'Souza ha arriesgado "su reputación profesional" como abogado y gestor de un fondo de millones de dólares. "El objetivo no es sólo deportivo, también de salud. "¿Quiero vivir hasta los 100 en un cuerpo destrozado, postrado en una cama? No. ¿Viviría hasta los 100 si pudiera tener mi cuerpo de 25 años? Absolutamente", apostilla.
¿Usted usa sustancias dopantes?
No, pero considero hacerlo cuando se establezcan los protocolos de mejora. Eso sí, lo haré bajo supervisión médica.
Como si fuera el guion de una película. Felipe Perrone, quien llegó al que ha sido su último Mundial de natación casi de puntillas y que únicamente había podido marcar un gol hasta la final, tuvo la ocasión de firmar la despedida que soñaba. De nuevo, bañada en oro. Tras un tercer cuarto que fue otra vez toda una pesadilla para el equipo que dirige David Martín, se encargó de ponerle el broche prácticamente final a una victoria que, tras su gol, el momentáneo 15-12, no se les podía escapar de entre los dedos a los españoles. Rubricó ese tanto el título mundial de España, el cuarto.
Porque, con los suyos dos goles arriba, agarró el balón y se fue nadando buscando que los húngaros le hicieran falta para apurar al máximo el cronómetro. Y, una vez logrado ese primer objetivo, se encontró con una opción inmejorable de anotar con la que, desde luego, acabó por cerrar el partido. De nada importó que Hungría recortara distancias hasta el 15-13 final. La historia ya estaba escrita.
Perrone tuvo el protagonismo que, dada su trayectoria, merecía a todas luces. Pero, a decir verdad, quienes más brillaron por parte de los españoles fueron unos Bernat Sanahuja y Álvaro Granados, implacables ante la portería contraria, capaces de anotar cada uno de ellos cinco goles en un partido vibrante. Y si ellos brillaron con luz propia en tareas ofensivas, no les fue a la zaga desde su puesto bajo los palos un Unai Aguirre capaz de frustrar una y otra vez los lanzamientos de una Hungría que es, con mucho, la potencia más demoledora en la faceta anotadora.
Por eso, tal vez, no fue demasiado extraño que el primer cuarto se cerrara con una igualdad absoluta, con un 5-5 en el marcador que lo invitaba tal vez a pensar en un desenlace incierto. En el segundo, no obstante, España dio un paso adelante en tareas destructivas y únicamente permitió que Hungría sumara un tanto a los cinco conseguidos inicialmente, mientras que Bernat Sanahuja, cómo no, y Alberto Munárriz se encargaban de marcar los dos que les daban una tímida ventaja a los españoles (7-6).
Álvaro Granados lanza a portería durante la final.EFE
El tercer cuarto, con todo, fue toda una pesadilla para los de David Martín. Algo que, de hecho, se ha convertido casi en una costumbre. Con Gergely Burian arrancando una reacción confirmada por Vince Vigvari, Hungría logró ponerse por primera vez por delante en el marcador y marcar una distancia de dos goles que, al término del periodo, tras goles de Álvaro Granados, Akos Nagy por parte húngara y Felipe Perrone, con una gran intervención final del propio Granados para bloquear un pase peligrosísimo, acabó por propiciar que España se plantara en el último cuarto únicamente un gol por detrás en el luminoso.
Y, a partir de ahí, los españoles le dieron la vuelta al duelo. De nuevo, Bernat Sanahuja y Álvaro Granados marcaron en una primera reacción para volver a ponerse por delante (11-10). Después de que Burian pusiera un momentáneo 11-11, Alberto Munárriz, Granados y Unai Biel se encargaron de llevar las cosas hasta un 14-11 que, después de que Adam Nagy volviera a recortar distancias en el ocaso, Perrone transformó en un 15-12 ya casi definitivo, solo maquillado por Vendel Vigvari hasta el 15-13 final.
El triunfo en Singapur no solo es el cuarto oro en un Campeonato del Mundo para una selección española de Waterpolo que no para de sumar éxitos. Perrone, quien se estrenó con España tras haber jugado previamente con Brasil y que tuvo un breve paréntesis por jugar con la canarinha tanto el Mundial de 2015, en el que España estuvo ausente, como los Juegos de Río, ha sumado formando parte de sus filas dos oros más, uno en en los Juegos del Mediterráneo de 2005 y otro en el Mundial de 2022 de Budapest, tres platas y tres bronces. Toda una retahíla de éxitos en la que solo le ha faltado colgarse una medalla olímpica. El grupo que ha disputado este Mundial, de hecho, solo tiene una novedad con respecto a los Juegos de París (donde perdió el partido por el bronce) y su cohesión y compenetración ha ido a más. Todo invita a pensar que las medallas van a seguir cayendo. Para no perder la costumbre.