El ‘consegliere’ de Florentino: Anas Laghrari, la nueva voz que más escucha el presidente y marca el rumbo del Madrid

El 'consegliere' de Florentino: Anas Laghrari, la nueva voz que más escucha el presidente y marca el rumbo del Madrid

En una campaña electoral a cubierto, siempre bajo fuego amigo, Florentino Pérez se ha esforzado por repetir que es el mismo de siempre. El desgaste, sin embargo, es evidente, inexorable como el paso del tiempo. Si el del presidente, de 79 años, ha pasado o no, deben decidirlo los socios del Real Madrid, pero la realidad es que estamos en un tiempo distinto, extraño para el madridismo, con un club lastrado económicamente desde que el faraón decidió levantar a pulmón la gran pirámide de su legado, el nuevo Bernabéu. Es cierto lo que dice Florentino cuando cita las valoraciones de Forbes o Deloitte, que sitúan al Madrid como el club más valioso del mundo, porque se puede ganar mucho y deber mucho, ser rico y estar endeudado. Un tiempo distinto que llevó al dirigente a escuchar voces distintas en busca de soluciones. La que se ha impuesto es la de Anas Laghrari, el hombre que mostró el itinerario del dinero hacia el Bernabéu hasta convertirse en el gran consigliere del presidente, visto por algunas personas desde dentro como una suerte de Richelieu, el gran poder en la sombra.

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Los grandes líderes son proclives a los enamoramientos, y en el caso de Florentino hay dos motivaciones: las capacidades profesionales y la fidelidad emocional. A quienes no tienen las primeras, los tolera por sus halagos, pero los desprecia; a quienes no cumplen la segunda, los sentencia. Laghrari, a sus 42 años, reúne ambas. Pasó de ser el pequeño Anas, el hijo del constructor con el que el presidente del Madrid acometió obras en Marruecos y con el que hablaba de ingeniero a ingeniero, cuando los ingenieros se consideraban una casta, al joven financiero visionario que ofreció a Florentino soluciones clave para su supervivencia en un momento crítico de ACS, después de perder la guerra con Iberdrola. Cuando quien necesitó esa ayuda, prácticamente una década después, fue el Madrid, el presidente no tuvo ninguna duda. Laghrari, “mi hijo”, se convirtió entonces en el conseguidor de buena parte de las operaciones de financiación necesarias por los costes del Bernabéu, muy por encima de los 1.000 millones de euros.

Laghrari y Florentino comparten mesa en un acto.EM

De alguna forma, Florentino se veía a sí mismo tiempo atrás en el estilo agresivo de Laghrari, en el joven ejecutivo que compró Construcciones Padrós a peseta la acción, en los años 80, para crear el germen de ACS. De igual forma entró en el Madrid, con una OPA hostil por Figo y con el propósito de “cebar la bomba” cada año para ganar músculo financiero. Lo consiguió. El problema es que para “cebar la bomba”, hoy, ya no basta con Mbappé. Laghrari habría sido clave en dos proyectos que pretendían “cebar la bomba” en este tiempo nuevo: la Superliga, naufragada, y el cambio societario del club, pendiente.

El socio 90.485

La influencia y el liderazgo en dos iniciativas convertidas en la gran prioridad del presidente aumentaron su poder en el club, aunque siempre sin cargo oficial ni vinculación, más allá de la de hacerse socio, con el número 90.485. Una figura creciente que ha generado tensiones internas, al entender que su actividad podía vaciar de contenido la de otros ejecutivos. En concreto, la del director general José Ángel Sánchez, cuya actividad, hoy, se remite casi exclusivamente a los futbolístico. Suya fue la apuesta de Xabi Alonso. Florentino ha dicho en campaña que Laghari sabe poco de fútbol, pero algunas voces intramuros sostienen que el marroquí podría haber sugerido que el entrenador destinado a sustituir a Carlo Ancelotti debía ser Jurgen Klopp. Si Florentino gana en las urnas, es muy posible que se produzcan cambios que afecten a algunos cargos con responsabilidad en la parcela deportiva, como Juni Calafat.

La decisión de convocar elecciones por sorpresa, un año después de haber revalidado el mandato, encaja con el estilo agresivo de Laghrari, pero también con el de Florentino, cuya ira devora a su obra. Fuera de quien fuera, resultó un error estratégico, porque una campaña desgasta y porque dio visibilidad a un candidato desconocido para los socios. Laghrari da su opinión en el comité de crisis que se creó tras la aprobación de la candidatura del aspirante, integrada por la guardia de corps, los más fieles y familiares.

Convertido en un personaje central en la campaña, se cita a Laghrari como el “banquero de Florentino”, pero no se trata de un banquero como los que frecuentaba el dirigente. No es Isidre Fainé, al que tanto ha tratado, con la Caixa como una entidad de cabecera. Es al que se recurre cuando los banqueros tradicionales no pueden más. Laghrari es un comercial de servicios financieros, que conecta empresas con inversores, fondos o entidades de crédito y diseña la estrategia para afrontar financiaciones o reestructuraciones de deuda.

La situación más delicada de FP

Nacido en Casablanca, pero formado en Francia, como la mayoría de las élites marroquíes, Laghrari estudió matemáticas financieras y pasó a trabajar en Société Générale. De la mano de la entidad francesa dio el salto a Madrid, en 2009. El reencuentro fue sencillo, puesto que Florentino ya había recurrido al banco galo en el pasado, dirigido en España por Donato González, una persona de su confianza. En plena guerra con Iberdrola. ACS, que ya había adquirido Unión Fenosa, pretendió hacerse con el control de la eléctrica vasca a través de una compra salvaje de acciones, favorecido por la conocida ‘enmienda Florentino’, aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y por la que se eliminaban las limitaciones para entrar en los consejos de las cotizadas. Pero Ignacio Sánchez Galán resistió y la llegada de Mariano Rajoy produjo nuevos cambios normativos.

La derrota, unida a la crisis del ladrillo, dejó a Florentino en una situación muy delicada en ACS, de la que se marcharon los Albertos y la familia March. Laghrari ofreció la solución, desde Société Générale, con una reestructuración de la deuda que permitió remontar al gigante de la construcción.

La colaboración, en el ámbito de la empresa, volvió a repetirse con la financiación para la adquisición de Albertis por parte de ACS, pero ya no desde la entidad francesa, de la que Laghrari se marchó en 2013 para integrarse como socio en Key Capital Partners (KCP), una ’boutique’ financiera donde llegó a controlar el 16,61% del capital social, por encima del paquete de Borja Prado. En el entorno de Société cuentan que la relación del marroquí con Donato González se deterioró, aunque Florentino ha incluido al último entre los miembros de la directiva que opta a las elecciones. Un movimiento muy calculado.

La traición de Abu Dabi

Al mismo tiempo que consolidaba el crecimiento de ACS, Florentino diseñó un plan para aumentar el del Madrid con la remodelación del estadio, asociada a otros negocios de explotación para los que llegó a un acuerdo con IPIC, fondo soberano de Abu Dabi que había adquirido la petrolera Cepsa. IPIC aportaría una cifra en el entorno de los 500 millones de euros y, a cambio, se reservaría algunas parcelas de explotación, con la posibilidad de negociar en el futuro una vinculación mayor, como la explotación del naming right del estadio. De esa forma el riesgo para el club era mínimo. El fondo, sin embargo, rompió el acuerdo, y aunque el club recurrió mediante un arbitraje internacional, perdió el pleito. Florentino decidió, entonces, acometer la reforma con créditos y recursos propios. Los sobrecostes de la obra y la caída de ingresos por la pandemia agudizaron la situación. Era necesario más dinero. Para traerlo, nadie como Laghrari.

Operarios durante las obras del Bernabéu.EM

El Madrid pidió un primer crédito de 575 millones de euros un año antes de la pandemia a un consorcio formado por JP Morgan, Bank of America, Merrill Lynch, Santander, Société Générale y Caixabank, al 2,5% de interés a 30 años. Lo amplió en 225 millones más en 2021, por el mismo plazo per menos interés (1,53%) y, en 2023, solicitó otros 370 millones, aunque sin especificar públicamente los acreedores, a amortizar hasta 2.053. En total, 1.170 millones, aunque el coste de la remodelación está por encima de esa cifra. Entre los dos últimos créditos, en 2022, vendió el 30% de los derechos de explotación de nuevos negocios del Bernabéu durante 20 años al joint venture formado por Sixth Street y Legends, una palanca en toda regla. Laghrari también ofreció cobertura a las del Barça.

Comisiones millonarias

Fueron unos años frenéticos por la búsqueda de ingresos, en los que el club habría estado asesorado por KCP y Anel Capital, sociedad a la que Laghrari saltó en 2022. Ni el Madrid ni las entidades financieras facilitan información sobre las operaciones y las funciones de Laghrari, que tampoco respondió a la petición de este periódico. En función de los fees que estos bancos de inversión suelen aplicar, entre el 1% y el 2%, las comisiones de las operaciones podrían estar en el entorno de los 20 millones de euros. Laghrari habría sido uno de los beneficiarios.

En paralelo a la remodelación del Bernabéu, Florentino impulsó dos grandes transformaciones: la creación de la Superliga, una revolución para el fútbol europeo, y el cambio societario del club. Con la primera tuvo Laghrari una relación directa, para algunos el verdadero “arquitecto” del proyecto. La prueba es registral, al figurar como apoderado y propietario del 50% del capital social de A22 Sports Management, establecido inicialmente con 3.000 euros, la sociedad que controlaba European Super League Company, promotora del torneo. KPC, Anel Capital, A22 Sports Management y European Super League Company tenían el mismo domicilio en una céntrica calle de Madrid, de lo que se deduce una concentración operativa. La esposa de Lagharari, Ez Zahra Lahbabi, es, asimismo, administradora en Anel Capital y anteriormente trabajó en el Real Madrid en el departamento de redes sociales o como directora de proyectos.

Un cambio de alto riesgo

La transformación del club, llamada por Enrique Riquelme “privatización”, se ha convertido en el aspecto de más enjundia de estas elecciones. Desde el ‘modelo Bayern’ a la creación de sociedades mercantiles satélites a las que transferir negocio, las fórmulas en estudio han sido varias, pero sin llegar a un encaje satisfactorio. Por sus conocimientos en reestructuraciones y transformaciones de empresas, Florentino ha cedido en Laghrari muchas de las gestiones, con consultas a grandes despachos como Cliford Chance.

Las dificultades y el mal momento deportivo hicieron que se quedaran en un cajón. La campaña, en cambio, ha levantado el velo. Si Florentino cumple con su favoritismo en las urnas, se ha comprometido a cerrar la fórmula y llevarla a un referéndum. Una prueba clave para el presidente y su consigliere, que no puede ser su sucesor por la escasa antigüedad como socio y por no ser español, pero cuya voz es la voz del presidente.

kpd