El Deportivo Alavés y el Levante no pasan del empate a cero en la ida del playoff
Guridi (d), del Alavés, ante Postigo, del Levante.David AguilarEFE
El Ciutat de Valencia decidirá el ascenso a Primera División, después de que el Deportivo Alavés y el Levante no pasaran del empate a cero en Mendizorroza, con ocasiones para ambos en un final de partido abierto.
El Alavés lo intentó, pero se encontró con el muro de un Levante que tuvo la idea clara de destruir el juego local durante los primeros 45 minutos, para después dar un paso adelante en la segunda parte, aunque en las pocas ocasiones que crearon se encontraron don dos guardametas acertados.
Los locales ganaron terreno desde el inicio después del primer aviso lejano de Joni Montiel que probó suerte desde muy lejos.
Los albiazules fueron creciendo y entraron en una fase en la que arrinconaron a los levantinos, aunque sin acabar las jugadas. Luis Rioja, a pierna cambiada, mantuvo en vilo a la defensa del equipo de Javier Calleja, que no tuvo prisa durante el encuentro y renunció en jugar balones en largo.
Ninguno de los dos equipos quería cometer errores y no arriesgaron en exceso. El choque bajó de revoluciones, pero seguía siento el Alavés el que presentaba candidatura al gol exclusivamente por la posesión de balón que tuvo durante la primera mitad, en la que acompañó la lluvia.
Iborra y Pepelu comenzaron a entrar en juego, pero al Levante le costaba avanzar, sobre todo, porque Jorge De Frutos no lograba entrar en juego, bien vigilado por Nahuel Tenaglia.
La defensa granota tampoco fallaba y aguantó bien las llegadas de los vascos, que se diluían en los últimos metros ante la oposición de su rival.
A pesar de todo, cada vez que Luis Rioja entraba el juego, el encuentro recibía un chispazo. Los duelos individuales los ganaban los babazorros, que estuvieron muy atentos a los rechaces y apretaron con criterio la salida de balón de los levantinistas.
Fue una primera mitad sin apenas ocasiones pero con más propuesta ofensiva de los locales, mientras que los visitantes no tuvieron prisa y prefirieron guardar la ropa y no ofrecer espacios a los vitorianos.
La puesta en escena del Levante fue distinta. Los de Javier Calleja se fueron al ataque y estuvieron cerca de mover el marcador. Un error en el saque de puerta de Antonio Sivera dejó con espacio a Joni Montiel que obligó a estirarse al guardameta albiazul para evitar el primero de la noche.
Toni Moya respondió a los ocho minutos con una falta directa que despejó Femenías, en una gran acción.
Para entonces, los valencianos ya habían dado un paso adelante en ataque y los albiazul encontraron más espacios.
Poco le hizo falta al Levante para crear peligro en la portería local y en el minuto 70, el fuera de juego invalidó el penalti decretado por el colegiado, cuando Antonio Sivera no llegó a un balón suelto y arrolló a Brugué.
A pesar de todo, al Levante no le interesaba mucho que el partido entrara en un ida y vuelta, así el balón parado comenzó a cobrar una importancia capital en cada acción.
Nahuel Tenaglia tuvo su habitual ocasión en esos momentos, pero Femenías atrapó el balón delante de la línea de gol en uno de los remates del argentino.
A diez minutos del final el Levante enseño los dientes con una gran salida de presión que acabó con un mano a mano de Wesley con Sivera, que resolvió muy bien el portero alicantino.
El partido se rompió en la recta final y ambos equipos jugaron a tumba abierta como si no existiera un segundo duelo en seis días.
3-0 en Montilivi
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Lunes,
18
diciembre
2023
-
22:56Ver 2 comentariosDos goles de Dovbyk y otro de Portu dan...
En El Llano del Beal apenas llueve. Los cauces de sus ramblas bajan secos y el agua, un bien precioso, sólo llega a través de una red de canales secundarios del trasvase Tajo-Segura. La carestía hidrológica se agudiza por el campo de golf de La Manga Club, situado a escasos 10 minutos en coche. Sin embargo, en El Llano del Beal, el Año Nuevo amaneció bajo un manto de lluvia. Una bendición para una pedanía donde a lo largo de todo 2024 apenas se recogieron 150 l/m². Sus 1.349 habitantes recibieron el agua como un don del cielo. El anticipo del gran regalo de Reyes. Hoy, el Real Madrid juega ante la Deportiva Minera en la Copa del Rey.
El partido se disputará en Cartagena, 20 kilómetros al oeste, donde su equipo ya eliminó en segunda ronda al Deportivo Alavés. Toda una hazaña para el octavo clasificado del Grupo 4 de Segunda RFEF, la cuarta categoría del fútbol español. Bajo un cielo encapotado, pero sin riesgo de precipitaciones, la Deportiva Minera medirá fuerzas con el campeón de Europa. Para la ocasión, sus aficionados más veteranos recuperarán un grito de guerra: «El Llano resiste». Una proclama con la que ellos mismos lograron salvar sus propias casas del avance descontrolado de la minería.
«Todo empezó cuando cortamos durante 30 horas un camino de servicio para impedir el paso de la maquinaria pesada», arranca Antonio Vidal, actual directivo de la Deportiva Minera y líder histórico del movimiento vecinal en El Llano. Corría 1985, España apuraba su entrada en la Comunidad Europea y la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya ultimaba sus sondeos en El Llano para la extracción de plomo y zinc. «Seis vecinos fueron procesados, pero sin mayores consecuencias. En 1987 plantearon una cantera nueva, con voladuras diarias de dinamita en la parte sur del pueblo, así que tuvimos que mantener la movilización durante casi cuatro años», continúa Vidal, en conversación con EL MUNDO.
«El equipo y el pueblo somos uno»
El símbolo de aquella lucha fue La Cabaña, un humilde puesto de vigilancia, levantado con maderas y plásticos, desde donde los lugareños hacían guardia día y noche. Por allí desfilaron Julio Anguita, líder de Izquierda Unida, Álvaro Gil Robles, Defensor del Pueblo o Marcelino Oreja, eurodiputado por el PP. Los afectados no cejarían en el empeño. A las acampadas y encadenamientos en la sede del gobierno de la Región de Murcia, se añadiría un viaje en autobús al Parlamento Europeo. «Nos enseñaron una maqueta en la que, según sus previsiones de excavación, iban a desaparecer, literalmente, 15 o 20 viviendas. Entonces empezamos las reuniones con partidos políticos. Además, en Cartagena nos diseñaron una pegatina que rezaba "Cuidado con El Llano"».
En aquellos días, tal y como recuerda Vidal, la Deportiva Minera salió a calentar en alguno de sus partidos con ese mismo lema en la camiseta. «Una muestra de que el equipo y el pueblo somos uno. Una familia», apunta Vidal. Tras las consabidas escenas de tensión con los antidisturbios, la matriz francesa de Peñarroya liquidó su división española y vendió sus instalaciones por un precio simbólico a Portmán Golf, una promotora inmobiliaria que cerraría las minas en 1991. Hoy, 34 años después, seis depósitos de residuos mineros abandonados, con sus arrastres de metal, aún suponen un riesgo para la población de El Llano. Al menos, el pasado 10 de diciembre, sólo unas horas después del sorteo de Copa, dieron comienzo las ansiadas obras de regeneración. El Ministerio de Transición Ecológica destinará 110 millones de euros para reforestar 700 hectáreas.
Las movilizaciones en El Llano, a finales de los años 80.AYTO CARTAGENA
A los 72 años, Vidal también encabeza la renovación de la Deportiva Minera, debutante este curso en Segunda Federación. «El club es muy humilde y aquí quedan pocas empresas solventes que puedan ayudarnos. Hay que pelear mucho para poder sacar adelante al equipo», sostiene el directivo. Sin embargo, las miras se han ampliado desde la llegada de José Blaya. En 2023, este empresario de 45 años asumió la presidencia en un momento crítico. Tras salvar el descenso a Preferente, apostó por un ambicioso proyecto con el que lograría la promoción. Este curso ha doblado el presupuesto hasta los 800.000 euros. Conoce El Llano desde niño, porque fue alumno del Colegio San Ginés de la Jara, donde Vidal ejercía entonces como director. Es un hombre hecho a sí mismo. Trabajó en la mar y ahora ejerce como patrón mayor de la Cofradía de San Pedro del Pinatar. Fue niño y perdió a dos hermanos durante un naufragio.
El proyecto deportivo, con Antonio Martínez al frente, se sustenta en futbolistas con experiencia, como Omar Perdomo, Francis Ferrón, Damián Petcoff o Arturo. Tipos curtidos en las divisiones inferiores y fichados este verano gracias al talonario de Blaya. De los cuatro, el único de la zona es Arturo Juan Rodríguez Pérez-Reverte, sobrino del académico de la Lengua. Un delantero de 35 años que en 2014 ascendió a Primera con el Córdoba, antes de probar fortuna en el Dundee United. Hace dos temporadas se quedó a un paso del ascenso a Segunda con el Deportivo de la Coruña.
Cartagenero y madridista
«Nunca se me dio la oportunidad de jugar contra el Madrid en la Copa, así que ahora, al final de mi carrera, este partido es un premio a tantos años», explica Pérez-Reverte a EL MUNDO tras el último entrenamiento. Aún renqueante de una lesión muscular que le ha apartado de los recientes compromisos de la Minera, Arturo se ha limitado a tranquilizar a los más noveles del vestuario. «Intento enseñar a los jóvenes que hay que trabajar mucho para poder vivir esto. Pero también soy de los que cree que si se da normalidad a todo lo que rodea, eso nos ayudará a tener menos presión».
Cartagenero de nacimiento y madridista de corazón, Pérez-Reverte aún se emociona al hablar de su camiseta blanca que le regalaron de crío. El cuello lila, el escudo bordado y sin publicidad en el pecho. «No voy a negar mis preferencias, pero ahora defiendo a la Minera y espero que ellos lleguen algo cansados tras el esfuerzo en Mestalla». Arturo se llama Arturo por su abuelo, que también dio nombre al novelista. «Nunca me ha incomodado el peso del apellido. Todo lo contrario. Tampoco me ha ayudado. A mi tío no le gusta demasiado el fútbol, pero ha hablado con mi madre y sabe de la importancia que tiene este partido para toda la familia».
Arturo, durante una conferencia de prensa.DEPORTIVA MINERA
Hoy, los Pérez-Reverte vivirán con intensidad lo que suceda sobre el césped de Cartagonova, castigado por el trajín del Cartagena-Leganés de ayer (1-2). Los 512 socios de la Minerica (38% de la población del pueblo), apoyarán a su equipo desde las gradas. Algunos, como Vidal, llevan animando desde los tiempos de Minera Celdrán, la empresa que se hizo de oro gracias a sus exportaciones de plomo durante la Segunda Guerra Mundial. «En casa siempre se habló de los dos años gloriosos en Tercera (1956 y 1957), cuando ganamos 4-1 al Elche», rememora el dirigente. Por entonces, todos los gastos del club los asumían Francisco y Miguel Celdrán, nacidos en El Llano. Así que bautizaron el estadio Ángel Celdrán, en honor a su padre. Paco, hijo de Miguel, hizo carrera en el PP, ejerciendo como presidente de la Asamblea Regional de Murcia entre 1995 y 2015.
Sin embargo, ni siquiera la figura de Celdrán pudo cambiar el sesgo ideológico de una pedanía que aún presume orgullosa de su Casa del Pueblo, alzada en 1913 por los militantes de la UGT. «Desde la llegada de la democracia, el PP nunca ha ganado aquí las elecciones, aunque en las municipales de 2023 ya se quedaron cerca», subraya Vidal. Unas semanas más tarde, el pacto entre los populares y Vox arrebataría al PSOE, por primera vez, la junta vecinal. «El Llano siempre ha sido un pueblo con una gran tradición reivindicativa», finaliza el directivo. Ahora queda por saber si ese espíritu rebelde, el que evitó que un pueblo fuese borrado del mapa, es suficiente ante el Real Madrid.